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El «Precio del aire»

El «Precio del aire»

 

INFORMACION LIBRE

678Como una agencia productora de propaganda oficialista, el programa «6 en el 7 a las 8», reproduce sin ningún temor los valores obsecuentes de una prensa charlatana y mercenaria. Cumpliendo la función de «team leader mediático» o «supervisor fabril en la industria de los mass media» socorren en forma permanente a aquellos puntos oscuros patronales, intentando salvaguardar la plusvalía kirchnerista.

La producción de cortinas de humo cotiza a un alto valor, motivo por el cual el productor Diego Gvirtz (Duro de Domar, TVR, 678,…) logró unir la brecha que separa al mundo del espectáculo, el entretenimiento televisivo en este caso, y el poder político.
Posteriormente al «voto no positivo» (cuando TVR tomó posición contra la 125) y con el comienzo de la discusión respecto a la «ley de servicios audiovisuales» la línea editorial del productor en sus programas se fue vistiendo de oficial, al mismo tiempo que los televidentes comenzaron a darle la espalda en las planillas del rating, motivo por el cual sus programas fueron quedando relegados a horarios marginales.
No siempre la noticia suele ser comunicada, en muchas ocasiones lo relevante se omite adrede o se transmite en forma confusa, siendo estos los métodos por excelencia en los momentos en los cuales los intereses de clase son puestos en discusión. Sucede que los medios de comunicación tienen su propia línea editorial y responden a los intereses de sus patrones alineados con sus respectivos representantes partidarios, Crónica al justicialismo, Clarín y La Nación al poder de turno, Página/12 devenido en kirchnerista, etc… Esto mismo sucede en el caso de la televisión, Telefé (telefónica) a los K, Canal 13-TN alineado junto con el grupo Clarín, Canal 9-C5N de Hadad junto al Kirchnerismo, los mismo que 26TV de Alberto Pierri, Canal 2-AméricaNoticias al grupo Vila y De Narváez.
Las patas de la mentira
Así como resultaría imposible escuchar de boca de un fascista sostener la defensa de los Derechos Humanos, también resulta imposible ver a un gobierno pro patronal defender a los trabajadores. Por eso para su sequito, comunicar o decir la verdad respecto a los atropellos que, por ejemplo la norteamericana Kraft comete con los empleados de la ex terrabusi, o como el gobierno K, Metrovías y la UTA cierran filas contra quienes se desloman en el subte y el premetro pese a las condiciones insalubres de su labor, constituye una blasfemia a la cual no hacen referencia, es decir no es noticia.
Haciendo eje en la polarización, los medios avanzan intencionalmente hacia la reconstrucción de un régimen bipartidista que no cuenta con base social y por ende es una caja de cristal intentando contener la lucha de clases que se presenta hacia su interior. Por un lado los patrones reclamando «seguridad jurídica» y por otro el obrero contra su despido, contra el INDEC, por recomponer el nivel salarial y el desocupado pidiendo trabajo legítimo sin punteros.
Cuando esta verdad se hace de perogrullo comienzan a tergiversarse las noticias, se pretende instalar la idea de que todo lo francamente opositor y que avanza hacia la discusión del color del sistema mismo, resulta «funcional a una derecha» que no existe en la realidad política.
Por eso las manifestaciones por el NO pago de la Deuda Externa son consideradas «apoyo a Redrado», de esa misma manera la crítica socialista a la 125 y por la reforma agraria con aumento de retenciones a los grandes patrones y pules siembra son comunicadas como apoyo a una Mesa de Enlace que siempre estuvo desbordada por los pequeños productores autoconvocados, es decir en las antípodas del programa de la SRA.
En la lucha de clases se ve ¿quién es quién?
Aurelio Benito Ramón Narvaja es integrante del espacio «Carta Abierta» desde dónde se sostienen todas las decisiones tomadas por el poder ejecutivo de la familia Kirchner, por ejemplo las nacionalizaciones truchas de Aerolíneas y las AFJP, que en realidad fueron el salvataje a los Bancos afectados por la crisis financiera y su especulación «timbera» y al empresario Marsans de España.
El espacio que pretende ser progresista cuenta con patrones como el de Colihue, quien incumple con las conciliaciones dictadas por el ministerio de trabajo y deja en la calle a sus trabajadores, en defensa de sus ganancias en tiempo de crisis, ¿cuánto de esto fue denunciado en la tribuna de 678?.
Quienes confunden y quienes son confundidos comparten una misma cualidad, ninguno de los dos pretende disputar o avanzar en un verdadero cambio social.
Que Mariano Grondona, Clarín o La Nación confundan, eso forma parte de su pertenencia de clase y los intereses a los cuales ellos defienden, pero que un partido que se dice Obrero caiga en la confusión reproduciendo «las caracterizaciones de La Nación» como algo verdadero, no sólo deja entrever la miserabilidad de su redactor, sino lo que es peor demuestra la ausencia total de coherencia clasista y de marxismo en el seno de su dirección política.
La obsecuencia ciega de un verdadero mercenario de la comunicación como Orlando Barone, quien vive cómodo en algún departamento de la Ciudad de Buenos Aires y no en un pueblo del interior de Salta, lo cataloga como quién es verdaderamente su propia obsecuencia, la subjetividad que le representa su rentabilidad mediática frente a la objetividad periodística lo hace el «opinólogo, profesional del panelismo» que es y no un periodista crítico y con conciencia de clase. Su pequeñoburguesía descolla en la pantalla al ver a una comunidad originaria o a un pibe pobre de la calle con los pies descalzos y embarrados …pero sus zapatos núnca tendrán una sola mancha de siquiera caminar por el conurbano bonaerense para comprobar fehacientemente los precios de la canasta básica. Allí quién confunde al que se deja confundir blandiendo en su «verdad obrera» la defensa a la intervención del INDEC (con fuerza bruta patoteril sobre los trabajadores), acordando implícitamente con pagar al FMI y a los fondos buitres tenedores de bonos, pero «no pagar tanto» dirán ellos.

La verdad se encuentra allí a la vista de todos, sólo es necesario analizar la realidad sabiendo separar lo subjetivo de lo objetivo, y transmitir la noticia de quienes son los que construyen la realidad. En pleno siglo XXI el marxismo sigue tan vigente e incorruptible como núnca y el paradigma de la supervivencia de la humanidad se va presentando como una epifanía en la conciencia de ese pueblo que forjará el cambio hacia un sistema político y social, ¿Socialismo o barbarie capitalista?

Argenpress 15/01/10