Israel y EEUU han intentado instrumentalizar las protestas en Irán y usarlas para sus propios objetivos, incluso con una declaración del Mossad israelí en la que aseguraba que sus agentes estaban con los manifestantes “en el terreno”.
Lo que ocurre en Irán estas semanas ofrece pistas sobre la política exterior de Trump y obliga a analizar algunas cuestiones globales. Las protestas, iniciadas a finales de diciembre en Teherán y protagonizadas en un primer momento por comerciantes del Gran Bazar, se reprodujeron en los días posteriores en otros puntos de la capital. Las principales demandas giraron esta vez en torno a la situación económica del país, marcada por la precariedad y una inflación que afecta a amplios sectores de la población.
El 7 de enero, el sindicato de conductores de autobuses de Teherán, que participó en las protestas, emitió un comunicado en el que exigía medidas contra “la desigualdad y la explotación” del “orden político-económico” iraní y en el que condenaba la represión de las autoridades. También rechazaba “líderes prefabricados impuestos desde arriba”, “la dependencia de potencias extranjeras” y “cualquier propaganda, justificación o apoyo a la intervención militar por parte de gobiernos extranjeros, incluidos Estados Unidos e Israel”.
¿Por qué mencionaban a Washington y Tel Aviv? Porque en aquellos días ya habían surgido elementos que mostraban un intento de instrumentalizar desde el exterior esas protestas legítimas y capitalizarlas políticamente para fines propios.
El Gobierno iraní suspendió el servicio de Internet y las llamadas telefónicas internacionales, lo que dificultó durante varios días el acceso a información fidedigna. Finalmente, a mediados de esta semana fue posible establecer comunicación directa con iraníes residentes en el país.
Foto: Bandera monárquica iraní y fotografía de Reza Pahlavi, hijo del sha y aliado de Israel, este diciembre, en una concentración en Londres (Olga Rodríguez)
Un reportaje del Financial Times, publicado este viernes, recoge varios testimonios de testigos “que revelan un relato confuso de los disturbios, en el que los agitadores se mezclaron con manifestantes genuinos” y señala que en algunas protestas hubo “grupos de hombres vestidos de negro, ágiles, rápidos”, “con aspecto de comandos”, que “prendían fuego” al mobiliario urbano y luego “pasaban rápidamente al siguiente objetivo”. “Sin duda estaban organizados, pero no sé quién estaba detrás”, afirma uno de los manifestantes.
“Los enfrentamientos se cobraron la vida no solo de ciudadanos desarmados que formaban parte de multitudes sin líderes, sino también de personal de seguridad bien equipado”, indica la investigación del Financial Times.
Este sábado el ayatolá Jamenei confirmó que hay “varios miles de muertos”, evitó mencionar el papel de las fuerzas de seguridad iraníes en ese balance y atribuyó la violencia a las acciones de “los alborotadores” y a “la sedición planificada por Estados Unidos y el régimen sionista [Israel]”.
La represión que las autoridades iraníes suelen ejercer contra manifestantes disidentes ha sido documentada en otras ocasiones por organizaciones de derechos humanos y es bien conocida. Jamenei no hablaba tanto para el exterior como para la población local. Las declaraciones públicas de autoridades israelíes y estadounidenses en las últimas semanas han contribuido a darle argumentario para su público y a facilitar relatos inciertos que reducen las manifestaciones reales a una operación de injerencia exterior.
Fuentes: Rebelión [Foto: Un manifestante con una pancarta pidiendo abolir el ICE (Tony Webster, Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0)]
Por Katrien Demuynck | 19/01/2026 | EE.UU.
El asesinato de Renee Good es solo la punta del iceberg de un ICE (siglas en inglés de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) descarrilado que aterroriza a los barrios, persigue a cualquier persona que «no sea lo suficientemente blanca» y da a Estados Unidos un rostro cada vez más fascista.
Más de 300.000 personas ya han sido detenidas y expulsadas del país por el ICE, independientemente del tiempo que llevaran viviendo allí, de si dejaban atrás a hijos u otros familiares, de si tenían trabajo o de si tenían o no vínculos con el país al que eran enviados.
La actuación violenta de los agentes del ICE, generalmente enmascarados y sin la menor identificación, causa terror en los barrios. Supuestamente buscan «inmigrantes ilegales», pero en la práctica persiguen a cualquier persona que no parezca lo suficientemente blanca. Como resultado, muchos ciudadanos indígenas, los únicos que no son inmigrantes en los Estados Unidos, también son víctimas del ICE y corren el riesgo de ser deportados.
Así ocurrió en el caso de Elaine Miles, miembro de las Tribus Confederadas de la Reserva Indígena Umatilla en Oregón. Miles, de 65 años, es conocida como actriz. En noviembre de 2025 cuatro agentes del ICE la detuvieron en la calle y le pidieron su identificación. No aceptaron su documento de identidad indígena. Afortunadamente, también llevaba consigo su pasaporte estadounidense. Tras algunas amenazas adicionales, la dejaron en paz.
Sin embargo, las agencias gubernamentales federales están obligadas a reconocer los documentos de identidad de las naciones indígenas como documentos de identidad válidos debido a la relación de Estado a Estado entre las naciones reconocidas federalmente y los Estados Unidos.
Después del genocidio y la deportación, la expulsión
Por lo tanto, tener un documento de identidad de su nación no protege a las personas indígenas de ICE. De esta manera, la política colonial de los Estados Unidos añade otra medida al genocidio, a las deportaciones a miles de kilómetros de distancia, al robo de tierras y al desplazamiento de los pueblos indígenas a reservas: la expulsión.
El caso de Elaine Miles es uno de los muchos casos de personas indígenas a las que se les pide que muestren sus documentos de ciudadanía o que son detenidas por los servicios de inmigración.
Pero puede ir más allá. Cuando Leticia Jacobo, de 24 años, miembro registrada de la Comunidad Indígena Salt River Pima Maricopa en Arizona, fue detenida por una infracción de tráfico —conducir con un permiso de conducir no válido—, el Departamento del Sheriff del condado de Polk, en Iowa, la clasificó como inmigrante ilegal. Ni siquiera se le informó de ello.
Solo cuando su madre fue a recogerla a la cárcel el 11 de noviembre, tras un mes de reclusión, descubrió que su hija no reunía los requisitos para ser puesta en libertad. Ese mismo día iba a ser entregada al ICE para ser deportada a un destino desconocido.
Era día festivo y todas las instituciones oficiales estaban cerradas. Sin embargo, la familia logró movilizar documentos adicionales desde Phoenix, Arizona, a más de 2000 kilómetros de distancia, donde había nacido Leticia, lo que permitió detener el proceso de deportación en el último momento. Sin embargo, no todo el mundo puede contar con su familia de esta manera.
Entre enero y marzo de 2025 la nación navajo informó de más de 15 casos de control y detención por parte del ICE de miembros de la nación en Arizona y Nuevo México. Las detenciones suelen producirse también en territorios de las reservas. Entre otras, la nación indígena quinault de Washington respondió en junio de 2025 a una redada bloqueando sus fronteras al ICE.
Por Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI
17/1/2026. “Maldita Perra”. Esas fueron las últimas palabras de Jonathan Ross, antes de dispararle tres veces y colocarle una bala en la cabeza a Renee Nicole Good en una fría mañana del miércoles 11 de enero en la ciudad de Minneapolis, Minnesota. Renee era poeta, activista y una observadora legal para vigilar las acciones de le ICE y, junto a su pareja, eran algunas de las cientos de personas que se manifestaban en el centro de la ciudad emblanquecida por la nieve para denunciar la brutalidad represiva. Luego de los disparos, la ICE impidió una rápida atención médica y la llegada de la ambulancia. Horas después, en el Hospital Hennepin, se confirmaba que Renne fue la cuarta persona asesinada por la ICE.
La ICE: una máquina militar para reprimir y asesinar
El asesinato de Renee no es un hecho aislado. Minneapolis ha sido invadida por agentes del “Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos” (Immigration and Customs Enforcement -ICE- en Ingles) con el solo objetivo de secuestrar, detener y deportar masiva e ilegalmente -y bajo plena luz del día- a las personas migrantes bajo la denominada y fascista “Operación Metro Surge”.
La ICE ha sido transformada por Trump, en una policía con super poderes y sin controles, a cuyos agentes no se los puede enjuiciar, que actúan de manera paralela y a rostro cubierto a pesar de las restricciones en diversos estados y ejecutan sus acciones de manera preventiva y de inteligencia, sin orden judicial. Así, fue utilizada para encarcelar a Mahmoud Khalil, activista pro palestino que luego de ser liberado puede ser nuevamente encarcelado. El “zar de la frontera” Tom Homan, asesor del Departamento de Seguridad Nacional ha manifestado que “No nos detendremos. No me importa lo que piensen los jueces” cuando una orden judicial prohibió las deportaciones a El Salvador. El resultado de esta política, ha sido registros arbitrarios, arrestos, secuestros, desapariciones, interrogatorios y detenciones indefinidas y redadas en escuelas, iglesias, bares y restaurantes de manera totalmente impune.
La ICE cuenta con el respaldo político de Trump y de la impunidad para matar. El tres de septiembre del pasado año, la ICE disparó y mató a Silverio Vellegas Gonzalez, de origen mexicano, luego que dejara a su hija en un pre escolar de Chicago. El 4 de octubre un agente de inmigración asesinó a Marimar Martínez luego de dispararle 5 veces, mientras ella recorría el barrio Brigthon Park de Chicago para alertar de una inminente redada. La noche del 31 de diciembre, Ketith Porter, afrodescendiente, salió al patio de su casa y -como muchos otros- disparó al aire con su arma para recibir el 2026, minutos después recibió un disparo de parte de un agente de la ICE que vivía en su mismo barrio de Northridge, Los Ángeles, California. Estos y otros asesinatos han quedado impunes y los asesinos en libertad bajo protección del Departamento de Seguridad Nacional. Días después del asesinato de Renee Good en Minneapolis, la ICE agredió a un joven dañando su ojo, disparó a dos personas en las piernas y el 16 de enero detuvo ferozmente a Aliya Rahman, quien fue bajada de su auto mientras se dirigía al médico.
El agente Jonathan Ross que asesinó a Renee Good fue identificado porque sus disparos fueron filmados y reproducidos en millones de celulares en un asesinato televisado. Las imágenes demuestran claramente el accionar criminal de la ICE y las fuerzas represivas. Sin embargo, Ross y el resto de los sicarios del poder, están en libertad y blindados por la impunidad de Donald Trump y que sus sostenedores les garantizan. La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, utilizó el mismo argumento que han utilizado para salvar a todos los asesinos: “Renee Good utilizó su vehículo como arma, intentando atropellar a nuestros agentes del orden con la intención de matarlos” para luego argumentar el uso de la fuerza en legitima defensa. La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem fue más allá, y sostuvo que lo que Good realizó fue un “acto de terrorismo doméstico”. Este es el argumento político con el que luego Donald Trump defendería a la ICE y su reaccionario plan represivo: “La mujer que gritaba era una agitadora profesional (…) luego atropelló violenta y deliberada y brutalmente a un agente de ICE (…) la razón de estos incidentes es que la izquierda radical amenaza, agrede y ataca a diario a nuestros agentes del orden público”.
El fortalecimiento de la ICE como parte central de la política represiva y anti migratoria, ha quedado demostrada en su creciente financiamiento y en la cantidad de detenciones. El último informe del American Immigration Council demuestra que con la “Gran y Hermosa Ley” Donald Trump y el Congreso aprobaron un extraordinario aumento para el presupuesto represivo. La ICE cuenta con un presupuesto de 45.000 millones de dólares (15.000 millones anuales) para destinar a las detenciones migratorias, superando los 9.000 millones de dólares destinados a todo la Oficina Federal de Prisiones. Cuando Trump asumió su segundo mandato, había 45.000 personas detenidas en los centros de detención migratoria, a diciembre de 2025, la cifra creció un 75% elevando las personas encarceladas a 66.000. La cantidad de arrestos creció un 600% en general y un 2.450% de personas arrestadas por la ICE sin antecedentes penales.
Las crecientes detenciones, la prolongación de los arrestos, la cada vez menor liberación de los detenidos y las pésimas condiciones carcelarias en los centros de detención, han provocado la muerte de 4 personas en condición de detenidas solo en los 10 primeros días del 2026. Mientras, 32 personas murieron en las cárceles de la ICE y Trump durante el 2025, el año más mortífero en décadas, acercándose al 2004 cuando los Centros de Detenciones fueron abarrotados de migrantes árabes y musulmanes bajo el gobierno de Bush luego de la caída de las Torres Gemelas. El pasado 16 de enero, se hizo público que Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años arrestado en julio del año pasado, fue declarado muerto el 3 de enero mientras estaba detenido en el Campamento East Montana, un extenso campamento de precarias tiendas de campaña improvisadas en la base militar de Fort Bliss en El Paso, Texas.
Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y la UIT-CI
La situación de Venezuela, luego de la intervención militar del ultraderechista Trump y los Estados Unidos el pasado 3 de enero, además del repudio, abre muchas dudas e interrogantes: ¿Está cerrada la situación? ¿Triunfó el plan de Trump? ¿Ya gobierna Venezuela? ¿Va a lograr robar su petróleo? ¿Se cerró un pacto con el régimen chavista, sin Maduro, para cogobernar? ¿Habrá nuevas intervenciones militares en Colombia, México o Cuba, Irán o Groenlandia? Los luchadores antiimperialistas debemos hacer un esfuerzo en responder a estos interrogantes, mientras seguimos impulsando la movilización internacional para derrotar a Trump, al imperialismo y sus planes coloniales en Venezuela y el mundo.
Se ha producido un ataque directo del imperialismo a Venezuela y América Latina, sin precedentes desde la invasión a Panamá en 1989
Desde entonces no ocurría una intervención militar criminal como ésta de Trump y es la primera que se ejecuta en Sudamérica. En diciembre de 1989 el imperialismo estadounidense invadió Panamá, dejando un tendal de muertos y secuestrando al presidente Manuel Noriega, que fue encarcelado y juzgado en los EE.UU. Si bien el ataque a Venezuela no tuvo, por ahora, la magnitud de Panamá, también es una acción militar criminal. Se han confirmado hasta ahora 100 muertos entre militares cubanos, venezolanos y civiles, y más de 100 heridos, cifras que pueden aumentar en los próximos días. Hubo un grave bombardeo a instalaciones militares y viviendas civiles. Evidentemente hay un repudio mundial de los pueblos a esta intervención, a los bombardeos y al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
El propio Trump ha confirmado que la acción militar no tenía como objetivo el combate al narcotráfico, ni impulsar una apertura democrática en Venezuela. Con sus declaraciones ha dejado en claro que su eje es quedarse con el petróleo. Venezuela es el gran país petrolero de América Latina y tiene las mayores reservas de crudo del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Trump llegó al colmo de anunciar que pretende tener un control indefinido del país, durante meses o años. Que pretende controlar el negocio petrolero en su totalidad. En los hechos, intenta colonizar a Venezuela, convertirla en un protectorado al servicio de las multinacionales norteamericanas y del mundo.
Y en su envalentonamiento después de la acción militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, que enarbola como un triunfo, ha retomado las amenazas de hacerse cargo de Groenlandia, región que es parte de Dinamarca, un país europeo, y también ha amenazado de intervenir en Colombia, México, Cuba e incluso Irán.
Esta agresión militar de Trump y los EE.UU. es parte de la contraofensiva global que anunció al asumir en enero de 2025. Con la cual pretende revertir la crisis de dominación de los EE.UU., que ya lleva décadas. Nunca superó su derrota militar en Vietnam de 1975. En el 2021 se tuvieron que retirar apresuradamente de Afganistán, después de 20 años de ocupación fallida de ese país. Por eso Trump cuando asumió dijo que iba a terminar con “el declive de los EE.UU.” y que empezaba una “era de oro”, buscando un nuevo “orden” mundial. Pero con sus políticas lo que está provocando es el aumento del desorden mundial y de los choques y roces inter burgueses en los EE.UU. y con el resto de los países imperialistas, incluida la Unión Europea (UE), China y Rusia. Por eso la UE, en general ha tomado distancia de la situación en Venezuela, y más aún con las amenazas de que quiere hacerse cargo de Groenlandia, eventualmente por una negociación, pero sin descartar una acción militar.
En Venezuela el objetivo de Trump es hacerse cargo del petróleo, su distribución y ganancias. Ese fue el objetivo de una reciente reunión en la Casa Blanca con varios CEO de multinacionales petroleras norteamericanas y de otros países, a las cuales instó a invertir en Venezuela. Sin embargo, esto genera roces con las propias multinacionales y los países imperialistas que pretenden manejar ellos sus negocios petroleros. Por eso en la mencionada reunión no hubo mucho entusiasmo ni se llegó a nada concreto en relación a su propuesta de que inviertan, aproximadamente unos 100 mil millones de dólares de sus bolsillos.
En ese marco, crecen los choques con Rusia a quien le están secuestrando barcos y, especialmente con China, que recibe cerca del 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela que, de todos modos es un mínimo del 4% del petróleo que importa el gigante asiático (1). Por ello, todo el plan petrolero de Trump está puesto en duda.
La situación de Venezuela no está cerrada ni estabilizada
La Red de Salud Mental y el Colectivo Internacional de Redes Palestinas de Salud Mental, que representan a profesionales de la salud mental de 20 países, condena la bancarrota ética revelada por el Premio Sigourney 2025 otorgado a la profesora Dana Amir de la Universidad de Haifa. La profesora Amir recibe reconocimiento internacional por su “trabajo pionero” sobre cómo se transmite el trauma a través del lenguaje, por analizar los testimonios de víctimas y perpetradores, por identificar “nuevas vías para la intervención terapéutica” en el trauma –25 meses después de que la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas ha concluido que es un genocidio contra los palestinos —
El 16 de septiembre de 2025 la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Ocupados palestinos concluyó que «Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza» y que «las autoridades israelíes al más alto nivel han orquestado una campaña genocida» con la «intención específica de destruir al pueblo palestino en Gaza». Esto se produce tras meses de advertencias por parte de la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, Amnistía Internacional y organizaciones de derechos humanos de todo el mundo, que utilizaron el mismo término: genocidio. Cabe destacar que, en julio de 2025, dos destacadas organizaciones israelíes de derechos humanos —B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos en Israel— se convirtieron en las primeras organizaciones israelíes en concluir que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza, rompiendo un tabú en la sociedad israelí.
No se trata simplemente de una mala elección de momento. Se trata de una hipocresía estructural que pone al descubierto todos los fallos que existen en las instituciones de salud mental occidentales.
La obscenidad de la pericia sin aplicación
La aclamada obra de la profesora Amir examina cómo se transmite el trauma a través del lenguaje, analizando la elección de palabras, el tono, el ritmo y la entonación en los testimonios. Estudia la laguna traumática, las ausencias y los vacíos en la forma en que las personas hablan de la violencia indescriptible. Su investigación profundiza en los testimonios tanto de los perpetradores como de las víctimas.
Mientras tanto, en tiempo real:
Más de 66.000 palestinos han muerto desde el 7 de octubre de 2023, la mayoría mujeres y niños. La Comisión de la ONU concluyó que Israel ha cometido «asesinatos y daños graves a un número sin precedentes de palestinos».
La infancia en Gaza se enfrenta a una destrucción sistemática. Se ha confirmado la muerte de al menos 13.319 niños, incluidos 786 bebés menores de un año; es probable que la cifra sea cuatro veces mayor si se incluyen las muertes indirectas por inanición y enfermedades. Gaza tiene actualmente el mayor número de niños amputados per cápita del mundo. Diez niños pierden una o ambas piernas cada día. Más de 9.200 niños han perdido alguna extremidad. Los niños son sometidos a amputaciones sin anestesia, analgesia ni apoyo para la rehabilitación en hospitales bombardeados. Se les registra como WCNSF: Niño Herido Sin Familia Sobreviviente, un término exclusivo de la Franja de Gaza.
Se confirma la hambruna. En agosto de 2025, el 100% de la población de Gaza experimentaba altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. La hambruna se ha confirmado en la gobernación de Gaza, donde 640.000 personas se enfrentan a una inanición catastrófica. Al menos 440 personas han muerto de inanición, entre ellas 147 niños. Más de 65.000 niños sufren desnutrición aguda. Los lactantes no tienen acceso a leche de fórmula ni a leche especial. Los niños no pueden desarrollar el habla ni alcanzar los hitos del lenguaje debido a la desnutrición y se enfrentan a posibles daños cognitivos a largo plazo. Las madres sufren abortos espontáneos durante los desplazamientos forzados. Los bebés prematuros dados de alta de los hospitales pesan la mitad de lo que deberían.
Se ha documentado la tortura sexual sistemática. El Centro Palestino para los Derechos Humanos publicó testimonios en noviembre de 2025 que revelaban «una práctica organizada y sistemática de tortura sexual, que incluye violaciones, desnudamiento forzado, filmaciones forzadas y agresiones sexuales con objetos y perros» contra detenidos palestinos. Mujeres violadas repetidamente por soldados, filmadas desnudas y amenazadas con publicar fotos en redes sociales. Hombres violados con objetos de madera, botellas y perros adiestrados mientras los soldados observaban y se reían. Un joven de 18 años fue violado cuatro veces con una botella mientras los soldados le decían a él y a otros detenidos que estaban «destruyendo su espíritu y su esperanza de vida». El Centro Palestino para los Derechos Humanos concluye que este trato «no solo cumple con los elementos de la tortura según el derecho internacional, sino que también constituye un genocidio».
Los funcionarios israelíes ofrecen abiertamente testimonios de los perpetradores. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, declaró: «Estamos luchando contra seres humanos inhumanos». El ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, sobre el uso de armas nucleares en Gaza, afirmó: «Esa es una opción». El ministro de Agricultura, Avi Dichter, declaró: «Estamos desplegando la Nakba de Gaza». El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró: «Estamos eliminando ministros, burócratas, administradores de fondos; a todos los que obstaculizan el gobierno civil de Hamás». Esto no es un lenguaje ambiguo que requiera un análisis académico. Es una declaración abierta de intención genocida.
La profesora Amir es una experta reconocida internacionalmente en testimonios de trauma, en el análisis del discurso de las víctimas y en la intervención terapéutica para el trauma colectivo. Sin embargo, no ha publicado ninguna declaración que califique esto como genocidio. No ha hecho ningún llamado al cese al fuego. No ha exigido rendición de cuentas a su Estado ni a sus instituciones. No ha adoptado ninguna postura pública con respecto a las acciones de su gobierno.
No se puede elogiar a alguien por analizar los testimonios de las víctimas mientras los palestinos testifican sobre el genocidio y usted permanece en silencio.
No se pueden recibir premios por estudiar “la laguna traumática” —los vacíos, las ausencias— mientras tu silencio crea ausencia, mientras que los palestinos son sistemáticamente borrados.
No se puede pretender tener experiencia en “intervención terapéutica” para el trauma colectivo mientras el Estado comete genocidio y no ofrece ninguna intervención, ninguna condena, ninguna rendición de cuentas.
Esto no es erudición. Esto es explotación. El dolor palestino se convierte en materia prima para el prestigio académico, mientras que los palestinos vivos son desechables.
Francisco Franco, el “Caudillo” de España, gobernó a sangre y fuego por casi cuarenta años. Antes de su muerte dejó la orden para el retorno de la monarquía, que se impuso en la “transición” con el acuerdo de la burguesía y la traición de los dirigentes socialistas y comunistas. Sus crímenes siguen impunes.
En la madrugada del 20 de noviembre de 1975, tras una larga agonía, murió el siniestro dictador español Francisco Franco, el “Caudillo de España por la gracia de dios”. Horas más tarde Carlos Arias Navarro, a cargo del gobierno, leyó por televisión el “testamento político” que Franco había redactado días antes. Allí cínicamente declaraba, “pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos”, y “no olvidéis que los enemigos de España y de la civilización están alerta”.1
El 23 de noviembre sus restos fueron trasladados al Valle de los Caídos. El dictador chileno Augusto Pinochet acudió a su funeral. El gobierno de Isabel Perón decretó duelo nacional. El Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista, lo repudió en su periódico Avanzada Socialista: “Los trabajadores, las fuerzas de izquierda, las corrientes que se proclaman democráticas tenemos el deber de expresar nuestra alegría por la muerte del dictador, y nuestro respaldo a los pueblos de España”.2
Los 36 años de feroz dictadura habían dejado un saldo de 150 mil asesinados, entre 115 mil y 130 mil desaparecidos, 2.800 fosas comunes y 30 mil niños y niñas robados.3 Las nacionalidades vasca y catalana fueron especialmente castigadas. La mayor parte del pueblo quedó sumergido en la penuria. Fueron obligadas a exiliarse 440.000 personas por causas políticas o económicas. Los dos países que fueron el centro de recepción de los emigrados fueron México y Argentina.
La derrota de la revolución
A comienzos del siglo XX los pueblos del estado español vivían en medio de la pobreza y el atraso, sometidos por la monarquía borbónica, la nobleza, una burguesía ultra reaccionaria, la oscurantista y poderosa Iglesia Católica y la dictadura militar del general Miguel Primo de Rivera. Tras la caída de la dictadura, en plena crisis política, el gobierno convocó a elecciones municipales, en las que se impusieron listas republicanas en las grandes ciudades, lo que provocó la abdicación del rey Alfonso XIII y la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931.
Pero desde el 19 de julio de 1936 comenzó la contrarrevolución fascista dirigida por Franco y estalló la guerra civil. El franquismo, minoritario al comienzo de la guerra civil, fue ganando terreno por el apoyo militar directo del nazismo alemán y, en menor medida, del fascismo italiano. Mientras tanto, las potencias imperialistas “democráticas”, como Gran Bretaña o Francia (que tenía un gobierno socialdemócrata), se abstenían de ayudar, manteniendo la “neutralidad”.
Las y los trabajadores y campesinos se movilizaron y lucharon tenazmente para enfrentar al fascismo. Se expropiaron fábricas y latifundios, tanto para la gestión productiva en apoyo al frente de batalla como para alimentar al pueblo. La causa española fue apoyada con entusiasmo en muchos países. Luchadores democráticos y trabajadores formaron las recordadas brigadas internacionales.4 Pero el precio de la lucha fue muy alto: más de 500 mil personas murieron en el frente de batalla y en la represión en la retaguardia.
El bando republicano estaba encabezado por la “sombra de la burguesía”, como decía Trotsky, y por los dirigentes del Partido Socialista y el anarquismo, quienes pretendieron contener la revolución obrera y campesina y devolver la propiedad privada a sus dueños. A estos se fue sumando el Partido Comunista, minoritario al inicio del conflicto, pero que de la mano de José Stalin se fue fortaleciendo gracias a la entrega a cuenta gotas de armas y el prestigio de la Unión Soviética entre las y los trabajadores.5
El aparato del Partido Comunista pudo controlar y frenar cada vez más el esfuerzo militar. Aplastó la revolución en Cataluña y, en particular, en Barcelona en marzo de 1937, deteniendo o fusilando a los obreros que habían participado en ella. Las y los trotskistas y militantes y dirigentes del Partido Obrero Unificado Marxista (POUM) fueron perseguidos con saña por los agentes estalinistas. El dirigente Andreu Nin fue detenido y desaparecido por la policía estalinista, acusado de ser “agente de Franco”.6
El heroísmo de las y los trabajadores y campesinos republicanos, socialistas, anarquistas y comunistas no alcanzó para detener a la contrarrevolución fascista. En 1939 triunfó el franquismo, que empalmó, comenzada la Segunda Guerra Mundial, con el avance arrollador de los ejércitos nazis, que en 1941 invadieron la Unión Soviética.
Aunque se presentó como «independiente», Connolly contó con el apoyo de la amplia izquierda: 100 % Redress, el Partido Comunista de Irlanda, el Partido Verde, el Partido Laborista, People Before Profit, Sinn Féin, el Partido Socialdemócrata y el Partido de los Trabajadores, así como una serie de organizaciones y movimientos. El respaldo del Sinn Féin, el segundo partido más grande del Parlamento, fue crucial; el partido aporta el peso de la tradición republicana, centrada en la unificación de Irlanda, y el peso de las raíces obreras del partido en las ciudades, donde la cuestión de la vivienda es primordial. Aunque Connolly ha dicho que representará a todo el país, será en gran medida la voz de la clase trabajadora y los oprimidos, no la de los terratenientes y banqueros irlandeses. Tampoco será benévola con el imperialismo estadounidense y sus aliados.
Por Vijay Prashad. | Counter Concurrts.
Michael D. Higgins, el presidente saliente de Irlanda (2011-2025), animó a Connolly a unirse al Partido Laborista y presentarse a las elecciones. Tanto Connolly como Higgins (conocido en Irlanda como Michael D) son originarios de Galway, una ciudad de la costa oeste de Irlanda. Connolly nació allí, la novena de catorce hermanos —siete chicas y siete chicos— en una familia de clase trabajadora. Su madre murió cuando Catherine solo tenía nueve años, y su padre, constructor de viviendas, confió en sus hijos mayores para que cuidaran de los más pequeños. En este hogar, Catherine Connolly desarrolló un agudo sentido del servicio y la disciplina, que incluía la participación en organizaciones benéficas católicas locales como la Legión de María y la Orden de Malta. Este fue, según ella misma describe, el camino de Connolly hacia «su socialismo».
Como abogada en Galway y con una familia joven (dos niños), Connolly se presentó y ganó un escaño en el Ayuntamiento de Galway en 1999, y más tarde fue alcaldesa de Galway de 2004 a 2005. Michael D había sido alcalde de 1990 a 1991. Al igual que ella le siguió al Ayuntamiento, Connolly ha seguido ahora a Michael D a la presidencia de Irlanda.
Irlanda es un país dividido por el colonialismo británico: la mayor parte de la población vive en la República de Irlanda (5,2 millones de habitantes), mientras que otra parte de la población de la isla vive en los condados del norte, que siguen bajo el control del Reino Unido (1,5 millones de habitantes). Hay entre 50 y 80 millones de personas en todo el mundo, principalmente en América, que afirman tener ascendencia irlandesa (la persona más famosa, que ahora aparece en un sello irlandés, fue Che Guevara). La mitad de la población de los seis condados del norte tiene la ciudadanía irlandesa (mientras que hay casi tres millones de irlandeses de la diáspora con ciudadanía), lo que les da derecho a votar al presidente.
Aunque, en sentido estricto, el presidente representa a la República —e incluso entonces, en una función mayoritariamente ceremonial—, el cargo ha sido moldeado por sus nueve titulares anteriores como un púlpito desde el que hablar en nombre de toda Irlanda. Micheal D, poeta y político, ha transformado el cargo, convirtiéndolo en un atril moral desde el que defender el papel de Irlanda en el mundo basándose en valores más amplios. Sin duda, este es un cargo que Catherine Connolly disfrutará.
Tanto Catherine Connolly como Michael D son abiertamente de izquierdas, absortos en la lucha para que las personas vivan con dignidad en la propia Irlanda y preocupados por los graves retos globales, en particular los que plantea el imperialismo estadounidense. Connolly afirmó que se inició en la política hace veintiséis años debido a la crisis de la vivienda, la «crisis social que define nuestra época». Este sigue siendo el problema más importante para los jóvenes de Irlanda, muchos de los cuales encuentran imposible alquilar un alojamiento decente cerca de sus lugares de trabajo.
En la década de 1990, la economía irlandesa experimentó un auge gracias a la liberalización de las finanzas, lo que le valió al país el sobrenombre de «Tigre Celta» (una expresión utilizada por primera vez por un analista de Morgan Stanley). Un bajo tipo impositivo para las empresas y la pertenencia a la Unión Europea permitieron al país atraer inversiones tecnológicas e inmobiliarias. Esto provocó una subida de los precios de la vivienda, que no se han desplomado a pesar del colapso del Tigre Celta tras la crisis crediticia de 2008 (Irlanda sufrió un destino similar al de Islandia, pero con menos penas de prisión para su propia élite bancaria). Se estima que el país sufre una escasez de viviendas de un cuarto de millón de unidades, que un nuevo profesor en Dublín tendría que utilizar todo su salario para pagar el alquiler de un modesto apartamento y que, mientras que los salarios aumentaron un 27 % entre 2012 y 2022, los precios de los inmuebles aumentaron un 75 %. Connolly dedicó la mayor parte de su campaña a centrarse en los problemas directos a los que se enfrenta el pueblo irlandés, aunque la presidencia solo puede plantear cuestiones en el debate público y asesorar al gobierno elegido.
Por Socialist Core, simpatizante de la UIT-CI en EEUU
6/11/2025. En una histórica elección, Zohran Mamdani, activista y militante de la organización de la izquierda reformista Democratic Socialists of America (DSA) se convirtió anoche en el alcalde más joven de Nueva York en los últimos cien años, con apenas 34 años de edad. Su triunfo, apuntalado por el voto joven, fue contundente con más de un millón de votos, el 50,4% de la votación, superando por amplio margen al ex gobernador demócrata Andrew Cuomo (41,6%), quien se postuló como independiente luego de perder las primarias demócratas con Mamdani, y al republicano Curtis Sliwa (7,1%).
En su discurso luego del anuncio del triunfo electoral, Mamdani citó al dirigente sindical y socialista Eugene Debs y al nacionalista indio Jawaharlal Nehru. Saludó a la clase trabajadora neoyorquina, particularmente a los de origen inmigrante, recordando que es una ciudad construida por inmigrantes que ahora será gobernada por un inmigrante. Se refirió a Cuomo como representante de una política al servicio de una minoría privilegiada y se distanció del cinismo de la política convencional estadounidense, augurando una nueva era política.
De cara a la gestión como alcalde que iniciará en enero de 2026, ratificó su promesa de hacer la ciudad más accesible para su gente, atacando el alto costo de la vida mediante medidas como el congelamiento de los alquileres, la provisión de autobuses gratuitos y el acceso universal a guarderías. Habló de contratar más maestros y reducir el gasto burocrático. También tuvo expresiones desafiantes contra la oligarquía y el autoritarismo, a los que asoció con el presidente Trump. Prometió atacar la evasión fiscal de los ricos como Trump y defender la sindicalización. Se reivindicó como socialista democrático y saludó el trabajo de más de cien mil voluntarios que participaron en su campaña. El apoyo sindical fue fundamental para su triunfo.
El triunfo de Mamdani es una importante derrota para la derecha y el sionismo. Mamdani superó la campaña de miedo que lo presentaba como un “comunista islámico”, a través de miles de mensajes coordinados, incluyendo videos realizados con Inteligencia Artificial y recursos similares. Mamdani superó la oposición de multimillonarios como Elon Musk, el ex alcalde Michael Bloomberg, el empresario sionista fanático Bill Ackman, y del propio presidente Trump, que llamó a votar a última hora por Cuomo.
Pese a la presión del establishment sionista del partido Demócrata, intentando presionar a Mamdani para que se retractara de su apoyo al pueblo palestino y su rechazo al apartheid sionista y el genocidio en Gaza, Mamdani se negó a condenar consignas como “desde el río hasta el mar, Palestina será libre” o “globalicemos la intifada”, y llegó a declarar que como alcalde ordenaría la detención de Netanyahu si visitara Nueva York.
El tema palestino ha generado una gran fractura entre la base demócrata, que rechaza mayoritariamente el genocidio sionista, y la dirigencia del partido Demócrata que apoya a Israel. Incluso liberales de izquierda como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortez han votado a favor del envío de armamento “defensivo” a Israel en pleno genocidio.
La comunidad judía de Nueva York es la más numerosa fuera de Israel, con más de dos millones de personas. Pese a la campaña que calumnió a Mamdani como “antisemita”, numerosos activistas judíos anti-sionistas participaron en su campaña y según una encuesta de CNN el 33% de los votantes judíos votaron por Mamdani, lo que representa un estruendoso fracaso para organizaciones sionistas como la ADL, que hicieron campaña contra Mamdani.
A partir del primero de enero, la Gran Manzana tendrá su primer alcalde mulsulmán. Mamdani logró derrotar a la dinastía familiar que representa al ex-gobernador Cuomo y al sabotaje silencioso de la cúpula del partido Demócrata. Todo lo anterior no solo representa un cambio generacional sino además un avance de la centro-izquierda en la polarizada política estadounidense, desplazando a la vieja guardia demócrata derechizada y con afinidad por los programas neoliberales. Trump ha amenazado con atacar la gestión de Mamdani, reteniendo recursos económicos e incluso militarizando la ciudad, por lo que la organización y movilización popular serán decisivos para enfrentar y derrotar las amenazas del presidente ultraderechista.
Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Interncional
Declaración conjunta de Propuesta Socialista (Panamá), Movimiento al Socialismo (México), Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (República Dominicana), Unidad de Izquierda Revolucionaria (Colombia) y Partido Socialismo y Libertad (Venezuela), secciones de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
El gobierno ultraderechista de Donald Trump ha desplegado una descomunal fuerza militar en el Caribe y el Pacífico: más de diez mil soldados, buques de guerra, submarinos, helicópteros y bombarderos estratégicos, sumando el portaviones USS Gerald Ford. Este despliegue, el mayor desde la invasión de Panamá en 1989, utiliza a Panamá y Puerto Rico como centros de operaciones y logística, y lo justifican con el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”. En realidad, forma parte de una contraofensiva imperialista que ya ha dejado decenas de víctimas con bombardeos extrajudiciales en aguas internacionales frente a Venezuela, Colombia, República Dominicana y México, y que se constituye en una nueva amenaza imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina.
Esta acción bélica en el Caribe y el Pacífico es parte de una política global del imperialismo estadounidense que busca revertir su crisis de dominación, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista, y reimponer su control global frente al avance de otras potencias. Estados Unidos está sumido en una profunda crisis de dominación, con expresiones en el orden político, económico y militar. Desde la derrota en Vietnam no se han podido recuperar, y esta situación se ha agravado con la salida apresurada de Afganistán, después de 20 años de ocupación de ese país.
La política de Trump intenta intensificar el saqueo de las semicolonias, la imposición de acuerdos unilaterales y la represión de cualquier disidencia. De ahí su guerra de aranceles, su política migratoria racista, los ataques a los derechos de las mujeres y disidencias, e incluso las amenazas de apropiarse del Canal de Panamá, que resultó en la entrega de la soberanía por parte del presidente José Raúl Mulino, con la firma del llamado Acuerdo de Entendimiento con Estados Unidos, que no sólo restablece las bases militares, también el paso expedito por el Canal y la exoneración del pago de peaje a los buques de guerra estadounidenses y sus auxiliares, peaje que tendrán que pagar los panameños y panameñas.
A inicios de su gobierno, Trump manifestó su intención de anexarse Groenlandia, colonia danesa donde el movimiento independentista es mayoritario, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea, o incluso convertir a Canadá en su “estado 51”. Bravuconadas que no puede concretar.
Por otra parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, delineó en una entrevista de febrero de este año el repliegue táctico yanqui al reconocer en febrero que EEUU no era la única potencia imperialista y que debía priorizar los asuntos de los que se ocupa, incluso refiriéndose a la realidad actual como un “mundo multipolar”, a diferencia de la “unipolaridad” post-Guerra fría. Ese es el marco del recrudecimiento de su ofensiva hemisférica, que abarca la militarización del Caribe, los bombardeos de embarcaciones civiles, las sanciones a Petro y otros funcionarios colombianos, la declaración del régimen venezolano como un “cartel del narcotráfico”, la aprobación de una fuerza de la ONU para la ocupación de Haití y las amenazas de bombardeo contra Venezuela y Colombia.
Es importante señalar que el gobierno de Claudia Sheinbaum en México, país que sufre la ofensiva trumpista, mantiene una política de “defensa de la soberanía” en el discurso, mientras cede casi incondicionalmente a las exigencias de Donald Trump, buscando un supuesto “trato preferencial” en su relación comercial con Estados Unidos, permitiendo con su silencio cómplice las agresiones a países que considera “hermanos”, como Cuba, Venezuela y Colombia.
Hay contradicciones en el seno del establishment imperialista. Senadores republicanos y demócratas han denunciado los bombardeos y las posibles operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela. Incluso en la extrema derecha trumpista hay críticas entre quienes llaman a concentrarse en la represión interna en vez de involucrarse en nuevas guerras. Asimismo, medios estadounidenses hablan de la inminencia de un ataque a Venezuela pero Trump lo desmiente, evidenciando la crisis y contradicciones en el seno del imperialismo.
Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, se vió obligado a declarar que los bombardeos en el Caribe son ilegales.
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Las elecciones del 26 de octubre mostraron por un lado el sorpresivo triunfo del gobierno ultraderechista de Milei, que el peronismo de Fuerza Patria fue un claro perdedor y que la alianza de los gobernadores Provincias Unidas un verdadero fracaso. Por otro lado, en un marco de polarización donde las dos primeras fuerzas se llevaron el 74% (más de dos tercios), sobresalió el Frente de Izquierda Unidad, haciendo una gran elección en distritos fundamentales, logrando casi 900 mil sufragios en todo el país y conquistando tres bancas al Congreso Nacional. Fuerza que usaremos para llamar a derrotar la motosierra de Milei, los gobernadores, el FMI y Donald Trump y la reforma laboral que preparan.
“Sorpresivo, inesperado”. Así reflejaron los medios el triunfo de La Libertad Avanza (LLA), en especial en la provincia de Buenos Aires. Algo que no tenía previsto ni siquiera el propio Milei. “¿En la cabeza de quién estaba que pudiéramos ganar la provincia de Buenos Aires?” (Clarín, 28/10). Todo en el marco de una abstención récord desde 1983, donde 11.459.149 personas no fueron a votar, 664.994 lo hicieron en blanco y 597.938 anularon su voto, mostrando el descreimiento ante esta democracia para los de arriba.
La alianza LLA más el PRO conquistaron el 40,65% (9.341.798 votos). Si bien sacó 3.789.496 votos menos que la suma de ambas fuerzas en 2023, le alcanzó para llevarse el triunfo en 16 provincias y junto a PRO llegar al tercio de bancas en ambas Cámaras para blindar sus vetos o frenar un posible juicio político. Ahora usará esa mejor ubicación para que, tras acuerdos con la oposición patronal cómplice, intente sacar las leyes que le piden las patronales, el imperialismo, Trump y el FMI, la reforma laboral antiobrera, la quita de impuestos para los grandes empresarios, una reforma penal con más mano dura y un nuevo ataque anti jubilatorio para nuestros adultos mayores, entre otras.
El salvataje yanqui, el miedo al caos y el “voto vergüenza”
¿Por qué ganó el gobierno si venía tan mal? Es la pregunta del millón. LLA venía de una contundente derrota por casi 14 puntos en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre; sacudido por la caída de su candidato ligado a los narcos José Luis Espert; la crisis política que llevó a las renuncias anticipadas del canciller Gerardo Werthein y del ministro Mariano Cúneo Libarona (ahora retractado); el escándalo de Karina Milei coimera y la desesperante situación de millones por sus ingresos de pobreza, el flagelo de los despidos y la recesión. ¿Cuáles son las razones entonces del triunfo? Se debe a varios factores.
El gobierno logró instalar que “no había que volver al pasado”, empalmando con el lógico repudio que se mantiene contra el desastroso gobierno peronista anterior que dejó un 42% de pobreza y un 211% de inflación. “La Libertad Avanza o Argentina retrocede” fue su consigna. El gobierno, a su vez, se cuidó en no mostrar la motosierra, incluso llegó a decir que se está mal, pero “no hay que tirar todo por la borda a mitad de camino”.
Su mensaje fue “es esto o la desestabilización y el caos”. Este mensaje fue acompañado por el presidente estadounidense con la frase “si los argentinos no quieren morir hay que votar a Milei”. Que Estados Unidos estaba dispuesto a “ayudar” a la Argentina solo si ganaba el oficialismo, implementando un salvataje millonario, una soga que le permitió al gobierno llegar al 26 de octubre sin que el dólar le estalle en las narices y se produzca un desbarranque en la economía donde todo vuele por el aire. Salvataje que, como bien denunciamos, es para los bancos y los usureros internacionales, no para el pueblo trabajador, aunque se vio como una tabla de salvación ante la crítica situación que se está viviendo.
Nadie quiere una crisis social como la de 2001, con ahorristas a quienes los bancos le quitaron lo poco que tenían, agitada por el gobierno para sacar provecho. Esto provocó, por ejemplo, qué sectores populares que no habían ido a votar en las elecciones bonaerenses de septiembre lo hagan ahora por Milei, para evitar un “caos mayor”, sacando 850 mil sufragios más que entonces. Como dijo un analista político: “Se votó con el bolsillo, pero no porque la economía personal y familiar estén bien, sino por el temor a que empeore aún más”.
Se dio un voto silencioso (que no apareció en las encuestas), un “voto vergüenza”, no entusiasta. Lamentablemente es un voto equivocado, porque el gobierno lo va a usar para seguir aplicando su plan motosierra contra el pueblo trabajador.
Por último, otra razón de importancia para que el gobierno se pueda reacomodar, vuelva a mentir y logre este triunfo no es por ninguna “culpa de la gente” como se dice livianamente, sino por la complicidad que le vienen brindando la oposición patronal de la UCR, Miguel Ángel Pichetto, los gobernadores y también sectores del peronismo que le vinieron votando las leyes y los DNU a Milei, y en especial el rol de la CGT peronista, que está en un pacto con el gobierno, cuando debería haber encabezado un plan de lucha para derrotar sus políticas desastrosas.
El peronismo salió derrotado por culpa de su propia política y Provincias Unidas fue un verdadero fracaso