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Un concepto: fútbol industrial.

escritor Emre Işındağ

Los campos verdes siempre han sido un lugar donde el poder de los fuertes puede limitarse con reglas, donde se puede garantizar una competencia relativamente justa y donde los jugadores valientes pueden triunfar sobre una bolsa llena de dinero. El fútbol ha sido el entretenimiento y la pasión del pueblo, una emoción compartida por las masas, un juego que a veces hace olvidar el dolor de la vida y, a veces, de una manera extremadamente irracional, añade aún más dolor. Un juego… Hasta hoy…

De hecho, la industrialización del fútbol no es algo que se haya completado hoy ni que haya comenzado ayer. La mercantilización de todas las emociones humanas por parte del neoliberalismo ha convertido este deporte en una mercancía de mercado a lo largo de los años. En términos sencillos, podemos decir: el fútbol industrial es el fútbol que se juega en la bolsa, no en el terreno de juego.

Este concepto surgió a finales de los años 80 y principios de los 90, épocas en las que el neoliberalismo no tenía obstáculos y podía extenderse sin control por todo el mundo. La denominación de la liga inglesa como Premier League y la transformación de la Copa de Europa en la Liga de Campeones fueron los primeros pasos en este proceso de comercialización. Las retransmisiones de los partidos se convertirían en servicios de pago, surgiría una enorme industria de apuestas y los aficionados se convertirían gradualmente en clientes.

Brasil desplazando a decenas de miles de personas con el pretexto de construir estadios para el Mundial, Qatar gastando 220 mil millones de dólares en la organización del torneo mientras mata a miles de trabajadores, y hoy insertando pausas comerciales disfrazadas de pausas para beber agua durante los partidos: todos estos son indicadores de hasta dónde ha llegado el fútbol industrial, lo que representa la americanización de este deporte.

Hasta hace poco, asistir a un partido era una forma económica de entretenimiento para los aficionados, pero hoy en día, sobre todo para los partidos de los grandes equipos, comprar entradas es bastante caro. El fútbol industrial no quiere aficionados que no gasten dinero. Esta nueva afición exige comprar productos oficiales del equipo, pagar precios elevados por los abonos de temporada, exigir fichajes caros y esperar éxitos constantes.

La mentalidad de «ganar o perder» no es algo que el fútbol industrial acepte. En última instancia, la afición se basa en el amor incondicional, pero hoy en día ese amor debe ser recíproco e inevitablemente expresado en dólares y euros. El gasto astronómico de los equipos en fichajes lleva a los aficionados al fútbol al placer de un «producto recién estrenado», y estos aficionados exigen nuevos paquetes cada vez que se aburren. El fútbol bonito, el sentido de pertenencia, el espíritu de equipo y el entretenimiento no satisfacen el insaciable apetito del neoliberalismo. Ahora solo hay una expectativa: gastar más y ganar a cualquier precio.

En el mercado industrializado del fútbol, ​​es imposible que surjan figuras como Maradona, Cantona o Lucarelli de Livorno. Porque los futbolistas son productos en la medida en que los aficionados son clientes. Los grandes contratos publicitarios crean influencers , no atletas.

Aunque un pequeño número de grupos de aficionados en todo el mundo intentan combatir esta comercialización, el fútbol industrial continúa su camino como un monstruo gigante que devora el entretenimiento de las masas.

www.gazetenisan.net/2026/07/bir-kavram-endustriyel-futbol/

12/007/26

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General Nacional

9 de julio de 1816 / La declaración de independencia

Escribe Federico Novo Foti

La lucha por terminar con la dominación española había comenzado en 1810. Seis años después, en Tucumán, se declaró la independencia. Sin embargo, a 210 años, el país volvió a caer bajo el dominio de las potencias imperialistas y aún tenemos por delante la enorme tarea de lograr una segunda y definitiva Independencia.

El 24 de marzo de 1816 comenzaron las sesiones del Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas de Sudamérica en San Miguel de Tucumán. Cada provincia participante había elegido a un diputado cada 15 mil habitantes.1 El 9 de julio, los diputados firmaron el Acta de  Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas. 

El acta original afirmaba la voluntad de ser “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”. Uno de los que presionaba para adoptar esa decisión era José de San Martín. Pero como aún existían sectores que entendían el futuro del país como el cambio de la dependencia de una potencia europea por otra, diez días después, se completó el acta con el agregado “y de toda dominación extranjera”.2

De la revolución a la guerra

La invasión del ejército francés de Napoleón Bonaparte a España y Portugal en 1808 tuvo enormes consecuencias políticas. La corona portuguesa emigró con toda su corte y se instaló en Río de Janeiro. En cambio, la monarquía de España cedió el trono al hermano de Napoleón, José Bonaparte, y el rey Fernando VII permaneció cautivo hasta finales de 1813.

En el inmenso imperio español en América esto produjo un vacío de poder que derivó en una crisis revolucionaria. En la península europea había comenzado una “guerra de independencia” contra la ocupación francesa y para organizarla se formaron juntas locales de gobierno. Los pueblos americanos también instalaron sus juntas. En 1808 y 1809 el grito libertario se oyó en Montevideo, Quito, Charcas y La Paz. En 1810, terminó por abarcar a todo el continente, desde Buenos Aires en el sur hasta México.

Los pueblos americanos plantearon que ante la falta del rey la soberanía debía volver a los pueblos. Diversos cabildos asumieron así el gobierno y formaron sus “Primeras Juntas”, como la que presidió Cornelio Saavedra en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810. Gobernaban “en nombre de Fernando VII” ya que, en principio, estas revoluciones no cuestionaban a la monarquía española, aunque lo hacían de hecho, derrocando a los virreyes y desmantelando progresivamente el antiguo régimen burocrático-colonial. 

El proyecto de una nación independiente estaba encabezado por Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Juan José Castelli, a los que luego se sumaron José de San Martín y muchos otros. Se inspiraban en los pensadores más avanzados de las revoluciones burguesas de Inglaterra en 1688 y de Francia en 1789. Unían la lucha por la independencia política de España a un proyecto de igualdad y libertad para toda la población y la unidad latinoamericana. La influencia de Jean Jacques Rousseau se sumaba a la reivindicación de la insurrección derrotada de Tupac Amaru (1780) y a la integración y respeto de los pueblos originarios. Para ellos, una herramienta imprescindible para el desarrollo de la nueva nación era la educación pública para todos. 

Pero otros sectores pretendían retrasar o no declarar la independencia. Unos, buscaban mantener la relación de sumisión al trono español. Otros, pretendían el “protectorado” de otra potencia europea por entonces en ascenso como Inglaterra.

Pero entre tanto desde Lima, capital continental de los realistas, se organizaba la contrarrevolución. Esto obligó a los revolucionarios a lanzar expediciones militares para expandir el grito libertario. Así la revolución se convirtió en guerra. Una situación que se agudizó en 1814 cuando Napoleón, en retroceso, liberó a Fernando VII y éste regresó al poder decidido recuperar sus territorios americanos. 

Por la segunda y definitiva independencia

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Trump y la otra historia de un país atravesado por la lucha de clases

CARMEN PAREJO

La frase «Puedes ser comunista o puedes ser patriota. No puedes ser ambas cosas», resume la obsesión del poder en EEUU: convertir cualquier impugnación al capitalismo en una amenaza ajena al país.

«Puedes ser comunista o puedes ser patriota. No puedes ser ambas cosas», sentenció Trump en los festejos por los 250 años de independencia de EEUU. La frase resume una vieja obsesión del poder estadounidense: convertir cualquier impugnación al capitalismo en una amenaza ajena al país. Pero, ante esa afirmación, conviene hacerse una pregunta casi cinematográfica: ¿qué nació exactamente un 4 de julio?

Aquel 4 de julio nació una república de propietarios que proclamaba la libertad mientras mantenía la esclavitud; hablaba de derechos naturales mientras empujaba a los pueblos originarios hacia el exterminio y el despojo; invocaba la igualdad mientras levantaba nuevas fronteras raciales, sociales y migratorias.

La conquista del oeste, el genocidio indígena, la esclavitud, la segregación, el racismo estructural y el nativismo forman parte fundamental de la arquitectura de construcción del Estado estadounidense. Pero precisamente por eso, también desde el principio surgió una impugnación a ese estado de cosas profundamente desigual: la de quienes, desde abajo, disputaron el significado mismo del país que estaba en construcción.

Esa impugnación tuvo muchas formas, y una de las más profundas fue la organización de la clase trabajadora. La industrialización vertiginosa del siglo XIX levantó fábricas, ferrocarriles, minas, puertos y grandes ciudades sobre masas obreras formadas por trabajadores nativos, población negra liberada e inmigrantes llegados de Europa, Asia y América Latina. Desde finales de aquel siglo, esa clase empezó a organizarse en sindicatos, periódicos, sociedades de ayuda mutua y partidos.

A finales del siglo XIX la afiliación sindical superaba los dos millones de miembros. El Primero de Mayo tiene su raíz en esa historia: la lucha por la jornada de ocho horas, la represión y la ejecución de las mártires de Chicago convirtieron una batalla estadounidense en una fecha universal del movimiento obrero. De esa matriz surgieron figuras esenciales como Eugene V. Debs, que llevó el socialismo a las campañas presidenciales y a las huelgas, o la anarquista Emma Goldman, encarcelada y deportada tras denunciar la conscripción obligatoria y la guerra.

Otro factor que determinó aquella historia fue el triunfo de la Revolución rusa y la creación del primer Estado de obreros y campesinos. John Reed, comunista nacido en Portland, relató la Revolución de Octubre en ‘Diez días que estremecieron al mundo’.

Tras su muerte en Moscú, Reed fue enterrado en la muralla del Kremlin, un honor reservado a muy pocos extranjeros. Su vida llegó incluso a Hollywood con ‘Reds’, de Warren Beatty, película que obtuvo doce nominaciones a los Oscar en 1982 y llevó hasta la gala, según se ha contado muchas veces, los ecos de ‘La Internacional’.

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Turquía: importantes movilizaciones contra la cumbre de la OTAN

Por Prensa UIT-CI

9/7/2026. El pasado 7 y 8 de julio se realizó en Ankara, la capital de Turquía, la Cumbre de la OTAN. Mientras las potencias del mundo se reunían para fortalecer el aparato militar del imperialismo con el creciente aumento del gasto en seguridad que los Estados Unidos de Trump exige a los países miembros, las movilizaciones en rechazo a la política imperialista ganaron las calles. Las protestas denunciaron los pactos del gobierno de Erdogan con la OTAN, al disponer el aumento del presupuesto de defensa al 5% del PBI para 2030 mientras el pueblo trabajador de Turquía sufre los bajos salarios, jubilaciones y los recurrentes despidos.

Para la realización de la Cumbre, Erdogan militarizó la ciudad capital. Dispuso mas de 60.000 agentes de seguridad y aplicó el estado de sitio, cerró el tránsito y encarceló a decenas de activistas que se movilizaban bajo la falsa acusación de terrorismo. Todo con el objetivo de frenar la movilización; pero fracasó.

Las movilizaciones se realizaron y el Partido de la Democracia Obrera (IDP) – sección de la UIT-CI en Turquía – se hizo presente para repudiar la política imperialista, denunciar que la OTAN es una organización al servicio de las potencias hegemónicas y responsable de las más diversas violaciones a los derechos humanos y los pueblos del mundo, desde Irán a Palestina y Venezuela y Cuba y que también afecta a los trabajadores de Turquía.

Las y los compañeros del IDP, junto a otras organizaciones, denunciaron también que Erdogan busca el apoyo del imperialismo para legitimar su régimen represor y autoritario ante su creciente desprestigio por la creciente crisis económica y social que vive la clase trabajadora del país. Y, a cambio de ello, Erdogan se comporta como socio cómplice de Trump y entrega el territorio para que en Turquía se instalen las bases militares de la OTAN como un tapón ante los conflictos en Asia menor y contener toma con disciplina el mandato de la Unión Europa la migración hacia Europa en su frente sur.

Estos encargos del imperialismo sobre Turquía son aceptados con servilismo por parte de Erdogan. Las compañeras del IDP denunciaron que estos se realizan “a costa de convertirse en cómplices de todos los crímenes cometidos por el bandidaje imperialista-sionista, que ha perpetrado literalmente un genocidio en Palestina, y de otros crímenes similares que se cometerán contra el pueblo trabajador”.

Las importantes movilizaciones que recorrieron Ankara, son parte de las movilizaciones que recorren en país, como la resistencia de 185 trabajadores portuarios despedidos el 31 de diciembre, las y los profesores del sector privado que se movilizaron por sus demandas el pasado 14 de junio, los 5.000 trabajadores subcontratados del PTT (Correos Turcos) empleados en centros de distribución y recogida que se declararon en huelga el 24 de junio y la huelga de los trabajadores de Temel Conta que ya supera los 570 días.

Las luchas y movilizaciones exigieron la inmediata retirada de Turquía de la OTAN, el cierre de todas las bases militares de la OTAN, suspender el pago de la deuda externa y detener los crímenes de lesa humanidad cometidos por la OTAN y su protector sionista israelí.

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General Nacional

Argentina: Foro de debate del Frente de Izquierda, “Los comités unitarios son la vía para sumar a miles”

Por Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

7/1/2026. Este lunes 29 se realizó en la Facultad de Sociales CABA el primer debate del Foro convocado por el Frente de Izquierda Unidad. Fue un evento muy positivo. Acá van las primeras impresiones.

Este primer debate se dio en un auditorio colmado con más de 800 personas y miles que lo siguieron por las redes. Expusimos los representantes de los cuatro partidos del FIT Unidad. Por Izquierda Socialista (IS) lo hice junto a mi compañera Mercedes de Mendieta; Christian Castillo y Laura Liff por el PTS; Vanina Biasi y Gabriel Solano por el Partido Obrero y por el MST Alejandro Bodart y Sergio García.

Estuvieron presentes también otros representantes de cada partido. Myriam Bregman, Nicolás Del Caño, Alejandro Vilca y Andrea D´Atri (PTS); Rubén “Pollo” Sobrero, Mónica Schlotthauer, Mercedes Trimarchi, Miguel Sorans y Mercedes Petit (IS); Romina Del Plá, Néstor Pitrola, “Chiquito” Belliboni (PO); Celeste Fierro, Vilma Ripoll (MST) y distintos referentes de la izquierda independiente, luchadoras y luchadores de distintos frentes, una delegación de Vientos del Pueblo, entre otros.

Desde Izquierda Socialista reivindicamos este primer debate. Fue sumamente positivo, como seguramente lo serán los cuatro que están planificados para más adelante. Debates que sirven para saber qué opina cada partido y qué propone para aprovechar este gran momento de crecimiento de la figura de Myriam Bregman y del FIT Unidad.

Siempre se espera que de un debate se puedan clarificar las posturas y llegar a una síntesis para actuar en común. Lamentablemente por ahora eso no está ocurriendo. Porque ante la propuesta que volvimos a plantear desde Izquierda Socialista de impulsar comités unitarios y abiertos del Frente de Izquierda (algo que compartimos con el Partido Obrero y otros referentes de izquierda), el PTS ratificó su política divisionista de seguir con sus propios comités en desmedro del Frente de Izquierda. Esto es lo que sigue impidiendo que el Frente de Izquierda pueda actuar de conjunto. Los motivos quedaron explicitados en las distintas exposiciones (ver debate completo https://www.youtube.com/live/HQxs3M74D-M ).

La compañera Laura del PTS, después de señalar que el FIT Unidad no corre ningún peligro (reduciendo su actuación al terreno electoral), dijo: “El FIT no alcanza. Es una respuesta rutinaria, sin ambición.” Ante este tipo de definiciones, se esperaba que los expositores del PTS clarificaran qué es su propuesta de “nuevo partido”, como se constituiría, como se integraría los demás partidos del FIT Unidad, etcétera. Pero eso no ocurrió. Fue una decepción para quienes esperaban esas definiciones.

Los expositores del PTS, por el contrario, usaron largos minutos para reivindicar todo lo que viene haciendo su partido (acto del 1° de Mayo en Ferro, la gran influencia que tiene Myriam Bregman en las redes, los alcances de La Izquierda Diario, sus comités, etcétera), sin que propusieran nada para desarrollar al Frente de Izquierda.

Es más, se develó que el partido de la nueva clase trabajadora que propone el PTS sería el propio PTS. Christian Castillo en su cierre dijo: “El FIT Unidad por las diferencias programáticas que tenemos no da para que se transforme en un partido.” Nicolás Del Caño agregó que los comités impulsados por el PTS “están para construir un gran partido revolucionario”. Como lo dijimos en el debate, el PTS está en su derecho de hacer esa experiencia, lo equivocado es contraponerlo al Frente de Izquierda y negarse a impulsar comités unitarios para poder organizar en común a los miles que simpatizan con Bregman y el FIT Unidad.

A su vez, en su primera intervención, el compañero Castillo del PTS propuso “mesas de coordinación zonales”. No quedó claro su alcance. A mí me quedó la duda si era algo positivo o novedoso hacia un curso favorable para el Frente de Izquierda. Así lo expresé en mi cierre. Pero el propio Castillo se encargó de desmentirlo en el suyo. Al desarrollar la propuesta se vio que es la misma política que viene impulsando PTS contra el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), la mayor coordinación obrera y antiburocrática que existe. Por ejemplo, el PTS viene contraponiendo la coordinadora de Zona Norte contra el PSC, como lo hizo cuando se dio la pelea contra la reforma laboral. Si se trata de luchar y coordinar de manera unitaria, lo que hay que hacer es fortalecer al PSC, no ignorarlo o boicotearlo. Christian Castillo dijo que “el PSC es una reunión de dirigentes sindicales y nada más”. Esto no es cierto. En el plenario de febrero en Parque Lezama, por ejemplo, hubo más de mil dirigentes, delegados y activistas (ver exposición de Mercedes de Mendieta).

Cada compañera y compañero podrá sacar sus conclusiones. Como dijimos en el debate, desde Izquierda Socialista somos patriotas del Frente de Izquierda Unidad. Es un error desvalorizarlo y dificultar su fortalecimiento. Por eso propusimos y proponemos convocar a centenares de comités unitarios en todo el país del Frente de Izquierda como vehículo para organizar a decenas de miles. Comités para impulsar y coordinar las luchas, en apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la clase trabajadora. Lamentablemente el PTS se niega. Lo llamamos a que revea su actitud, como también se lo reclaman importantes luchadoras y luchadores, intelectuales y referentes de la izquierda independiente. Mientras tanto, llamamos a seguir participando de los comités unitarios que estamos impulsando Izquierda Socialista, el Partido Obrero y otras organizaciones, esperando que se puedan acercar posiciones para actuar en común.

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General Nacional

Compra de Telefónica / Avanza el crecimiento monopólico de Clarín

Escribe José Castillo

El gobierno de Javier Milei avaló la compra de Telefónica por parte del Grupo Clarín/Telecom. Lo hizo a pesar de los discursos demagógicos del presidente contra el multimedio y sus periodistas. Se consolida un negocio monopólico de millones de dólares con socios locales y extranjeros. 

¿Qué tienen en común la dictadura militar, Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Mauricio Macri y Javier Milei? Que todos, en distintos capítulos, fueron aportando a la construcción del Grupo Clarín como un monopolio, ya no solo de multimedios, sino del conjunto de la conectividad argentina. 

El Grupo Clarín, que ya desde el gobierno de Macri es dueño de Telecom, acaba de obtener la autorización legal para la compra de Telefónica. La operación, en realidad, ya estaba realizada desde hace más de un año. En febrero de 2025, Telefónica de España, como parte de su plan transnacional de retirarse de América Latina, había recibido 1.245 millones de dólares de parte de Clarín. De hecho, desde entonces, Clarín/Telecom manejaba lo que anteriormente estaba en manos de Telefónica.

Lo que sucedió ahora es la autorización legal de esa operación. En la práctica, Personal, celulares de Telecom, se quedará con todo el negocio de Movistar, la marca de Telefónica. Ya tenía Personal Fibra y Personal Móvil, para conectividad fija y móvil; Personal Flow, en televisión paga, con su plataforma de entretenimiento con TV en vivo, streaming y contenidos on demand; Personal Smarthome, para hogares inteligentes; Tienda Personal, para la venta de productos tecnológicos; Personal Tech, con servicios integrales para empresas, organizaciones y gobiernos; y Personal Pay, billetera virtual con 2,5 millones de clientes activos.

El paso que le falta es incorporar toda la red Movistar, que ya solo es una cuestión de cambiar la marca. De los 47 millones de argentinos, 30 millones son necesariamente clientes de algún servicio del Grupo.

Se trata de la consolidación de un monstruo monopólico, un auténtico escándalo, avalado por el propio presidente Milei, que hasta ayer nomás juraba y perjuraba que no lo iba a permitir, mientras lanzaba insultos de todo tipo contra Clarín. ¿Qué pasó? ¿Cedió Milei? ¿Qué otros negocios se esconden detrás?

Argentina, caso único de monopolio total

El Grupo Clarín pasa ahora a convertirse en un monopolio que controla ya no solo multimedios periodísticos y de acceso a redes digitales, sino la mayoría del espectro de la telecomunicación digital. No hay otro caso en el mundo. En América Latina hay multimedios, como Televisa o Rede Globo, o grandes grupos de comunicación digital, como la mexicana Claro. Pero en ninguna parte una sola empresa controla todo.

Hoy el Grupo Clarín es dominante en conectividad a internet y televisión por cable, con Flow; queda como único actor en telefonía fija; es absolutamente mayoritario en telefonía celular, con Personal; además de mantener su red multimediática, con Clarín, Canal 13, TN, Radio Mitre y FM 100. Con la adquisición de Telefónica, se queda con más del 70% del negocio de la conectividad nacional de todo tipo.

Con una infraestructura de servicios convergentes, que pueden usar la misma red de fibra óptica y satélites, está en condiciones de someter a su voluntad a proveedores y empresas que requieran de sus servicios, fijando condiciones y tarifas.

¿Qué es la famosa “desinversión”? 

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Colombia: Otra expresión del fracaso de la centroizquierda en América Latina

Por Miguel Angel Hernández, dirigente del PSL de Venezuela y de la UIT-CI

24/6/2026. El pasado domingo 21 de junio se realizó la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. Completado el llamado preconteo, los resultados dan como ganador al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella con un total de 12.959.542 (49,66%) de votos frente a los 12.708.712 (48,70%) de Iván Cepeda del Pacto Histórico, el mismo partido del presidente Gustavo Petro.

Nuevamente se estaría concretando en América Latina el triunfo de un candidato de la ultraderecha. De la Espriella se ubica a la derecha de Alvaro Uribe y su partido el Centro Democrático. Un empresario fanático de los ultraderechistas Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina. Amigo del genocida Netanyahu. Apologista de la violencia y ligado al paramilitarismo. 

Este resultado en Colombia, como otros que se han producido recientemente en América Latina, es expresión del fracaso de un gobierno del llamado “progresismo” o centroizquierda, en este caso se trata del gobierno de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, el cual llegó al Palacio de Nariño rodeado de grandes expectativas y precedido de una masiva rebelión obrera y popular en el año 2021.

En años recientes varios de estos movimientos ascendieron al poder como consecuencia del fracaso de gobiernos liberales y de derecha, los cuales aplicaron severos ajustes contra los pueblos, que en algunos casos produjeron grandes rebeliones populares como fue el caso de Chile contra Piñera, en Colombia contra Iván Duque, en Perú contra Dina Boluarte, y en el caso de Brasil electoralmente contra el gobierno ultraderechista de Bolsonaro.

De estos procesos resultaron gobiernos de centroizquierda como el de Gabriel Boric en Chile; Pedro Castillo en Perú; Gustavo Petro en Colombia y en Honduras Xiomara Castro. Previamente en el 2020, en Bolivia el MAS de Evo Morales volvió al gobierno a través de Luis Arce.

Todos fueron gobiernos de conciliación con la burguesía, el imperialismo y los patronos, que no resolvieron ninguno de los graves problemas que aquejan a las y los trabajadores y sectores populares. Gobiernos capitalistas de doble discurso que mientras utilizaban frases de “izquierda” o supuestamente “progresistas”, pactaban con los empresarios y el imperialismo, y aplicaban ajustes para hacerle pagar la crisis a los trabajadores y el pueblo. Y que en la mayoría de los casos terminaron sumidos en la corrupción y la represión para imponer los ajustes contra el pueblo trabajador de sus respectivos países.

En América Latina estamos asistiendo a un giro electoral a la derecha, determinado por la incapacidad de los llamados movimientos y dirigentes de la centroizquierda en dar respuesta satisfactoria a los graves problemas estructurales de pobreza y desigualdad que caracterizan la vida de los trabajadores y sectores populares en nuestra región.

Lamentablemente, ante el fracaso de la centroizquierda y la debilidad de alternativas políticas socialistas revolucionarias, los pueblos votan por partidos de la derecha liberal tradicional o partidos de ultraderecha, como ha sido el caso de Milei, un fascista, declarado sionista en Argentina, el pinochetista Kast en Chile, Nasry Asfura, en Honduras, quien fuera apoyado públicamente por Donald Trump, Daniel Noboa, hijo del hombre más rico de Ecuador, Alvaro Noboa. Incluso existe el peligro que Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujmori, gane las elecciones en Perú. Y ahora el caso del siniestro Alberto de la Espriella en Colombia.

No obstante, los pueblos no le han dado un cheque en blanco a ninguno de estos nuevos gobiernos de centroderecha y ultraderecha, como tampoco se lo dieron a los gobiernos “progresistas”. Un ejemplo de ello es la gran rebelión obrera y popular en Bolivia, contra el gobierno de Rodrigo Paz, que asumió hace apenas 6 meses. 

Hoy la crisis del capitalismo imperialista global es mucho más profunda. Son gobiernos que ascienden al poder en medio de un entorno de crisis políticas y rebeliones en muchos otros países del mundo. Con toda seguridad profundizarán los ajustes contra el pueblo trabajador; intentarán avanzar sus ataques contra los derechos de las mujeres y disidencias; contra los derechos de los pueblos indígenas; intentarán recrudecer sus medidas represivas para poder aplicar los ajustes sin obstáculos. Y sin duda encontrarán la resistencia de los pueblos.  

Ya en Colombia vimos después de la primera vuelta electoral, el ascenso de un gran movimiento popular contra la ultraderecha, que tuvo su expresión más clara en el seno de la juventud universitaria, que está consciente del peligro que se cierne con un eventual gobierno del ultraderechista de la Espriella.   

En ese sentido, en Colombia y los demás países, debemos prepararnos para enfrentar los ajustes y los ataques contra el movimiento de masas y la juventud. Debemos movilizarnos contra los intentos de estos gobiernos por liquidar nuestros derechos. 

Pero sin duda, es necesario construir alternativas políticas socialistas revolucionarias para no continuar con el péndulo perverso entre gobiernos de derecha o ultraderecha y gobiernos del falso socialismo.

Las políticas antiobreras y antipopulares que intentarán aplicar estos nuevos gobiernos de derecha exacerbarán la lucha y la resistencia obrera y popular, basta ver el caso de Bolivia. Se recrudecerá la polarización social. Es posible que vengan nuevos choques, movilizaciones y rebeliones. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional planteamos que al calor de esas luchas surgirán nuevos dirigentes y activistas a los que hay que unir para construir esas alternativas revolucionarias que necesitamos.

uit-ci.org/index.php/2026/06/24/colombia-otra-expresion-del-fracaso-de-la-centroizquierda-en-america-latina/

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General Internacional

Liberaron a las y los 10 activistas del Convoy Terrestre Sumud Maghreb detenidos en Libia

Las seis personas que permanecían en Bengasi fueron deportadas en las últimas horas a través de Estambul, completando así la salida de Libia de toda la delegación internacional del Convoy Terrestre Sumud Maghreb. La recuperación de la libertad de las diez personas secuestradas en Libia oriental constituye una victoria de la solidaridad internacional, de la presión de las familias, de las organizaciones sociales, políticas, sindicales, humanitarias, de derechos humanos y de todas las personas que exigieron su aparición con vida y su libertad inmediata. Hoy abrazamos a los diez, a sus familias y a todas las personas que sostuvieron esta lucha. La ayuda humanitaria no es delito. Hasta que vuelvan a casa. Hasta el fin del genocidio en Palestina. Por Nodal.

Celebramos que María Paula Giménez, Lucas Aguilera y el resto de la delegación internacional hayan recuperado su libertad e iniciado el regreso a sus hogares. Sin embargo, afirmamos con claridad que nunca debieron haber sido secuestrados, retenidos ni criminalizados por participar de una misión civil y humanitaria destinada a acompañar el ingreso de ayuda a Gaza.

La libertad de las diez personas no borra la gravedad de lo ocurrido. Durante semanas fueron privadas arbitrariamente de su libertad, alejadas de sus familias y sometidas a una situación de extrema incertidumbre. Por eso, exigimos al Estado argentino que garantice todas las condiciones necesarias para que Paula Giménez y Lucas Aguilera puedan volver a casa de forma segura y cuidada, brindando la asistencia consular, sanitaria, psicológica y logística que corresponde, tal como es su obligación.

Hoy abrazamos a los diez, a sus familias y a todas las personas que sostuvieron esta lucha.

La ayuda humanitaria no es delito.

Hasta que vuelvan a casa. Hasta el fin del genocidio en Palestina. Hasta que el pueblo palestino y todos los pueblos del mundo puedan vivir en paz, libertad y dignidad.

Fuente: www.instagram.com/p/DZ9y1B2kXRg/

www.anred.org/liberaron-a-las-y-los-10-activistas-del-convoy-terrestre-sumud-maghreb-detenidos-en-libia/

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Derechos Humanos General Internacional

Bolivia: Abajo el estado de excepción

¡Abajo el estado de excepción!

¡Continuar y masificar la movilización campesina, obrera y popular!

¡Fuera Rodrigo Paz!

¡Por un gobierno encabezado por las organizaciones en lucha!

Declaración del Partido de los Trabajadores

El 19 de junio se cumplieron 50 días de una valerosa y masiva movilización nacional, campesina, obrera y popular, que mediante el bloqueo de caminos logró paralizar gran parte del aparato productivo del país y arrinconar al gobierno derechista de Rodrigo Paz. Y la lucha continúa.

La traición de la dirigencia de la COB

En esa fecha, la dirección de la Central Obrera Boliviana (COB) traicionó la lucha al llegar a un acuerdo con el gobierno, sin consultar con las bases movilizadas, y en el cual solo se estipulan compromisos que Paz demostró que no cumple y la instalación de las mesas de trabajo, donde ni siquiera se dio garantías para la libertad y desprocesamiento de todos los compañeros y compañeras detenidos ilegalmente por el gobierno. Argollo, máximo dirigente de la COB, afirmó que llegaban a este acuerdo para evitar un estado de excepción y el derramamiento de sangre. Este acuerdo fue rápidamente rechazado y denunciado por la mayoría de puntos de bloqueos y las organizaciones campesinas y populares que los mantienen.

La traición. El saludo de Rodrigo Paz y Argollo, máximo dirigente de la COB, en la firma del acuerdo contra el pueblo boliviano

Estado de excepción

Sin embargo, una vez obtenida la capitulación de la dirigencia de la COB y a pocas horas de firmado el acuerdo, Rodrigo Paz y su gabinete, de la forma más vil y traicionera, decreta el estado de excepción, burlándose del acuerdo con la COB y apuntando a una brutal represión contra el pueblo trabajador que sigue movilizado. Esto demuestra una vez más que en un gobierno patronal no se puede confiar.

Seis meses de ajuste antipopular

Este constante actuar embustero y farsante de Rodrigo Paz, es una de las razones que llevó a que el pueblo trabajador boliviano se levante a exigir su renuncia a solo 6 meses de iniciado su mandato. Pues mientras prometía bonos, créditos y mejorar la situación económica popular, en los hechos aplica una política de ajuste antipopular que se destaca por el gasolinazo luego del cual vendió gasolina basura (de pésima calidad); subida indiscriminada de precios; endeudamiento récord; congelamiento salarial; decretos y leyes represivas; ley de usurpación de tierras a las comunidades campesinas e indígenas; proyecto de ley para generalizar la precarización laboral; y una política orientada a la privatización y la entrega de los recursos naturales, entre otras medidas. Mientras que, por el otro lado, aumentó los salarios para los funcionarios del Estado, eliminó el impuesto a las grandes fortunas y en general dio una serie de beneficios a los grandes empresarios y las transnacionales en el país.

¿Qué hacer?

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Derechos Humanos General Internacional

Trump perdió la guerra, se firmó el acuerdo con Irán

Por Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y de la UIT-CI

18 de junio de 2026. Trump ha anunciado al mundo que finalmente se firmó el “memorándum de acuerdo” con Irán para terminar la guerra iniciada el 28 de febrero. Luego de haberlo anunciado 39 veces sin que se cumpliera, el miércoles 17 se concretó.

En un acto simbólico realizado en el palacio de Versalles, Francia, y que contó con la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, el encargado de firmar el pacto por el lado de Estados Unidos fue Trump. Por su parte, el primer Ministro de Irán, Masud Pezeshkián lo suscribió en nombre de Irán mediante una firma electrónica.

El acuerdo de 14 puntos establece un “cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”. También contempla la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días, al mismo tiempo empezará la siguiente fase de negociación. La mitad de ese monto debería liberarse antes del inicio de las conversaciones.

El memorándum incluye la suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo iraní, de productos petroquímicos y sus derivados y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por EE.UU. De parte de Irán debe abrir el estrecho de Ormuz, aunque trascendió que estará bajo su control. La cuestión nuclear se seguirá discutiendo.

El acuerdo es una derrota política y militar para EE.UU.

Aunque Trump ha querido presentar este acuerdo “de paz” como un triunfo personal y de los EE.UU. se trata de lo opuesto.

Trump inició esta guerra de agresión, junto con el estado genocida de Israel, el 28/2 anunciando que en pocas semanas estaba terminada, con el fin del régimen iraní, con la destrucción de sus fuerzas armadas, sus misiles y su energía nuclear. Trump llegó a amenazar a Irán con el “fin de su civilización” y que volverían a la «Edad de Piedra» si no se rendían y abrían el ya famoso estrecho de Ormuz. Puso como fecha límite el 7 de abril. Irán se mantuvo firme y ninguna de las amenazas del presidente estadounidense se cumplieron. El estrecho de Ormuz nunca se abrió y, desde entonces, el mandatario yanqui no se atrevió a un tirar un solo cañonazo sobre territorio iraní. Y, más de dos meses después, el mismo Trump tiene que firmar un acuerdo con Irán que, todo indica, no le es favorable.

Esta definición de derrota política y militar no las decimos solo nosotros, desde la UIT-CI y como izquierda trotskista. La dijo nada más y nada menos que el The New York Times, uno de los principales, sino el más importante, diario capitalista de los EE.UU. En su edición del 16 de junio de 2026 titulo, en una nota firmada por su Comité Editorial, “El presidente Trump perdió esta guerra”. Vale la pena reproducir su descripción del significado de esa derrota de Trump:

“Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años (…) Es una humillante degradación para él y para el país que dirige. Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una ‘victoria total y completa’ y que Irán debía aceptar una ‘rendición incondicional’. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría ‘ningún enriquecimiento’ de uranio y que ‘Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar’ que ya posee y que está bajo tierra. Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder”.

Tres son las razones que explican esta nueva derrota del imperialismo yanqui: 1) la inesperada dura resistencia que ofreció Irán, 2) la guerra de agresión provocó un salto en la crisis de la economía capitalista mundial ante el cierre del estrecho de Ormuz y 3) hubo un masivo rechazo popular a la guerra en los EE.UU. incluso en la base republicana. El rechazo llegó a  más del 60 por ciento en las encuestas de opinión. Solo el 27 por ciento la apoyaba. En marzo hubo marchas en más de 3 mil ciudades de los EE.UU, que llegaron a 8 millones de personas en las calles con las consignas “No kings (No reyes) y No a la guerra. Decimos nueva derrota política y militar porque la última fue la retirada militar de Afganistán, en 2022, luego de 20 años de fallida ocupación del país.

El rechazo de Israel y la crisis del sionismo pone todo en duda