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Elecciones en Brasil: derrotar al bolsonarismo en segunda vuelta

Adolfo Santos

El candidato de la ultraderecha Flávio Bolsonaro del Partido Liberal ganó en primera vuelta con 47% de los votos contra Luiz Inácio Lula da Silva del PT, con 45%. Ahora, los dos candidatos se volverán a enfrentar el 25 de octubre en la segunda vuelta para definir el nuevo presidente. Se impone unificar fuerzas para derrotar a Bolsonaro.

El resultado causó sorpresa. La mayoría de los analistas pronosticaban una elección polarizada, con pequeña ventaja a favor de Lula tanto en primera como en segunda vuelta. No fue lo que sucedió. Lamentablemente ganó Flávio, el hijo de Jair Bolsonaro, miembro de un clan representante de la ultraderecha, negacionista de la dictadura, del cambio climático, responsable de más de 700 mil muertes durante la pandemia de Covid-19, misógino, antiderechos y que responde directamente a las políticas de Donald Trump.

Fue un voto equivocado en la tentativa de castigar la falta de soluciones de Lula y el PT a los problemas crónicos de desigualdad social, el endeudamiento familiar, los ajustes presupuestarios en salud y educación, mientras se favorece al sistema financiero, al agronegocio y los grandes empresarios. Es un nuevo fracaso de los gobiernos de centro izquierda, de conciliación de clases, que no proponen un programa capaz de resolver la crisis del capitalismo.

Es lo que algunos analistas denominan “democracia de un mandato”. Gobiernos que asumen llenos de promesas, pero no satisfacen las expectativas de los votantes que, decepcionados, buscan un cambio o se manifiestan con altos índices de abstención. Es lo que ha sucedido con varios gobiernos llamados progresistas que, a pesar del doble discurso y de algunas medidas progresivas parciales, gobiernan para los grandes intereses económicos.

¿Por qué avanza electoralmente la ultraderecha?

Hartas de ajustes y de falta de perspectivas, las masas populares no aceptan pagar el precio de la crisis y buscan cambios, aunque sea por caminos equivocados. Desde 2003 hasta hoy, el PT gobernó durante 17 años sin modificar las bases de ese sistema capitalista en crisis. No respondió a las demandas de las y los trabajadores, de las y los jubilados, de la juventud, de las mujeres y de una pobreza estructural. Ahí se incuba el voto castigo manifestado en esta primera vuelta.

La falta de respuesta a esos sectores permite el crecimiento de la ultraderecha. Elección tras elección, el PT pierde votos en el movimiento obrero industrial y en la clase trabajadora en general, que fue su gran capital inicial. Abandonó sus demandas originales para atender a los grandes empresarios. Tampoco valorizó el haber de las y los jubilados, ni tuvo políticas que atendieran las demandas del movimiento feminista como la legalización del aborto o la criminalización de la misoginia y de la ideología red pill.

Al no responder con medidas concretas a estos problemas impulsa a la ultraderecha que penetra, con falsas soluciones, en sectores que se sienten desatendidos. Es lo que explica, en parte, que haya avanzado en el control de ambas cámaras del Congreso Nacional o en la cantidad de gobernadores electos. Se llega al colmo de que una de las candidatas más votadas en Sao Paulo, el principal estado del país, la bolsonarista Eduarda Campopiano, afirme que el feminicidio no es crimen, o celebra la llegada de la colonización portuguesa porque “evitó que los indios se sigan comiendo entre ellos”. Un nivel de barbarie inaceptable.

Contra Bolsonaro y Trump, voto crítico a Lula

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India: 130 millones de votantes eliminados dispara movilizaciones y el retorno de las “Cucarachas”

Por Prensa UIT-CI 

6/10/2026. Nuevamente India es escenario de fuertes movilizaciones. Luego de haber derrotado al gobierno y haber conquistado la renuncia del ministro de educación en el mes de junio, con tres semanas de movilizaciones en repudio a los fraudulentos exámenes de ingreso universitario, el autodenominado “Partido Popular de las Cucarachas” vuelve a convocar y a ejecutar masivas movilizaciones. Esta vez, ante la eliminación de millones de votantes de los padrones electorales para favorecer a Narendra Modi y su partido.

El creciente y renovado plan de lucha comenzó el pasado 2 de octubre, con una concentración y sentada en la localidad de Mumbai y se registraron enfrentamientos en Nueva Dehli. Las movilizaciones se extendieron a otras regiones, y el martes 6 llegaron a nuevamente a la capital. La policía reprimió las movilizaciones y encarceló a estudiantes, periodistas y varios diputados de la oposición patronal que, agrupados en la alianza parlamentaria INDIA, se han sumado a los reclamos.

En este nuevo proceso de movilización, la bronca fue desplegada en rechazo a la eliminación masiva de 130 millones de votantes de los padrones, luego de un proceso denominado como Revisión Especial Intensiva (REI), que comenzó el año pasado y busca depurar los padrones en base a los nuevos censos, domicilios, distribución geográfica y depuración por fallecimientos. 

El complejo y amañado proceso -en el país más poblado y desigual del mundo donde las elecciones duran semanas- se realiza desde 2003. Esta revisión de carácter “especial” está siendo denunciada de maliciosa, proscriptiva e ilegal. El escándalo se hizo público cuando el diario local Indian Express hiciera publico el 25 de septiembre que dos comisionados denunciaran las maniobras como ilegales y exigiera a la jefatura de la comisión encargada de la revisión respuestas a las acusaciones, el gobierno no respondió.

La falta de respuesta y los recurrentes fraudes electorales son moneda corriente en la India gobernada por Modi. En las elecciones en Bengala Occidental realizadas hace pocos meses, la población musulmana y otras minorías fueron eliminadas de los padrones en un frontal ataque antidemocrático.

La depuración de los padrones está encabezada por el presidente de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, a quien hoy el movimiento de las cucarachas exige su renuncia por estar manipulando el proceso para favorecer al Partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Modi durante las elecciones.

Según los medios presentes en la movilización de Bombai, los jóvenes manifestantes afirmaban que “el voto es el derecho más básico de cualquier ciudadano, pero debido a las acciones de Kumar y la comisión electoral, ese derecho está siendo atacado”, declaró Deesha, una estudiante activista de 22 años. “Millones de personas han perdido su derecho al voto y ya ni siquiera se les reconoce como ciudadanos de la India. Este ataque a nuestra democracia debe cesar. El primer paso importante es lograr la renuncia de Gyanesh Kumar, y luego se debe revocar la sentencia SIR”. Janvi Upadhyay, de 18 años, dijo que el movimiento de las cucarachas había despertado a la juventud de la India y que «si creen que pueden venir y robar votos y hacer trampa en las elecciones, les demostraremos lo equivocados que están».

El vocero y referente del Partido Popular de las Cucarachas, Abhijeet Dipke, aclaró que en el actual proceso de movilizaciones buscan conquistar varios objetivos: la dimisión inmediata de Gyanesh Kumar y la apertura de procedimientos penales en su contra, la suspensión inmediata de todas las próximas elecciones, la paralización total del proceso de Revisión Intensiva Especial (SIR) y la restitución de las listas de votantes de enero de 2025. Finalmente exigen la derogación total de la ley de 2023 que regula el nombramiento de los comisionados electorales, para sustituirla por un nuevo marco que permita una amplia participación de la sociedad civil y de instituciones independientes.

Las legítimas demandas planteadas, el triunfo reciente con la dimensión impuesta del ministro de educación y la creciente masificación de las protestas y movilizaciones, junto con la gran participación de la juventud estudiantil y trabajadora que desafía la represión, anuncian un octubre caliente en la India. Se preparan nuevas acciones unificadas y nacionales para el próximo 10 de octubre en un proceso abierto que refleja el hartazgo, la bronca de millones de personas contra el represor y ajustador gobierno totalitario de Modi.

uit-ci.org/index.php/2026/10/06/india-130-millones-de-votantes-eliminados-dispara-movilizaciones-y-el-retorno-de-las-cucarachas/

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Las sillas vacías en la Asamblea General de la ONU

Fuentes: La Jornada – Imagen: Delegaciones abandonan el recinto Asamblea General de la ONU en repudio a Netanyahu, 26 de septiembre de 2026 (Foto: Prensa Latina).

La semana pasada, la Asamblea General de la ONU, que por definición debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional consuetudinario, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Donald Trump, el jactancioso magnicida confeso del ayatollah Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Benjamin Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña de su partido, Likud, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre en Israel. 

De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu –corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán– subieron al podio a proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota en sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia adelante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías. 

Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump – como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense y el Estado profundo– exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todopoderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastados, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortress America (fortaleza América), usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaria bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de “aniquilar” a Irán –un país de más de 90 millones de personas– y enviarlo al “infierno”. 

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Yemen: Los hutíes, una piedra en el zapato de Trump

Por Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista, Argentina,

23/9/2026. La “Operación Furia Épica”, el brutal ataque militar con el que las fuerzas armadas de los Estados Unidos e Israel pretendían la rendición incondicional de Irán, no alcanzó sus objetivos. Lo que sería una batalla de pocos días, va a entrar en el octavo mes de conflicto sin solución de continuidad. Ahora, surgió un nuevo problema que aumenta la crisis en la región: el control de los hutíes del estrecho Bab el-Mandeb, en Yemen, que enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén rumbo al océano Índico.

Las pretensiones de controlar Irán y sus riquezas por parte de Donald Trump chocaron con la resistencia de un pueblo que, a pesar de su gobierno, se ha unido en defensa de su soberanía. Peor aún, el conflicto se extendió a varios países, agravando la situación en una región altamente explosiva. En su defensa, Irán ya atacó a Kuwait, Bahréin y Jordania, aliados de los Estados Unidos en el golfo Pérsico y en la madrugada del sábado 19 de septiembre, los enfrentamientos escalaron a otro nivel. Un depósito de la petrolera estatal saudita Aramco, ubicado cerca del aeropuerto internacional de Riad, capital de Arabia Saudita, explotó como parte de una serie de ataques de los hutíes, aliados del régimen iraní.

Trump dejó sin apoyo a Arabia Saudita

La toma por parte de los hutíes de posiciones estratégicas con vistas al estrecho de Bab el–Mandeb asestó a Arabia Saudita su golpe más grave en Yemen en años y dejó al descubierto fallas de inteligencia, el colapso de sus aliados yemeníes y los límites de la protección estadounidense.

“El colapso de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita les dejó a los hutíes un nuevo botín, además del territorio: un importante arsenal de armamento avanzado suministrado por Estados Unidos y Arabia Saudita y abandonado durante la retirada” (La Nación, Argentina, 16/9/2926).

Los desastres políticos y militares sufridos por Donald Trump, en Irán y Medio Oriente, han contribuido a perder el control de dos pasos marítimos clave para la economía mundial capitalista.

Encima el imperialismo, de la mano de Trump, muestra su debilidad al dejar sin apoyo militar, frente al avance de los hutíes, a su aliado el monarca el asesino Mohamed Bin Salmán, de Arabia Saudita. Trascendió que el monarca “llamó a la Casa Blanca hasta en dos ocasiones (…) para reclamar una mayor implicación estadounidense frente a los hutíes y las milicias proiraníes en Irak que, con sus ataques, han paralizado el tránsito a través del oleoducto Este-Oeste. Sin éxito: Trump no solo no ha atendido sus ruegos, sino que ha optado por ponerse completamente de perfil. Como si no fuese con él” (El País, 20/9/2026).

 ¿Quiénes son los hutíes?

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Derechos Humanos General Internacional

A 80 años del dictado de las sentencias / Los juicios de Núremberg

Federico Novo Foti

El 1º de octubre de 1946 el tribunal internacional que sesionó en Núremberg (Alemania) dio su veredicto final. Culminaba así un proceso judicial iniciado en noviembre de 1945 en el que terminarían condenados algunos de los principales líderes nazis por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El 16 de octubre diez de ellos fueron ahorcados. La derrota nazi-fascista fue un enorme triunfo democrático.

El 20 de noviembre de 1945 comenzó a sesionar en el Palacio de Justicia de la ciudad de Núremberg el Tribunal Militar Internacional que tendría la tarea de juzgar a 22 líderes nazis en el juicio principal y a otros 160 altos funcionarios del régimen nazi en juicios paralelos que duraron hasta 1949. El tribunal de los “juicios de Núremberg” estaba integrado por ocho jueces, representantes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, las potencias aliadas, recientes vencedoras en la Segunda Guerra Mundial.[1]  

La elección de Núremberg, en la región bávara de Alemania, no era caprichosa. La ciudad tenía un enorme simbolismo, ya que el nazismo había celebrado allí anualmente sus congresos y, en su apogeo, había realizado sus más grandes actos y movilizaciones. En 1935, Adolf Hitler había anunciado las “leyes de Núremberg”, que habían legalizado la discriminación y persecución contra la población judía alemana.    

En el proceso judicial los jefes nazis fueron juzgados por crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y, en algunos casos, por conspiración para cometer esos crímenes. 

A lo largo de poco más de los 10 meses que duró el juicio principal testificaron 240 sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio. Se leyeron 300 mil declaraciones juradas de otros testigos. Se presentaron cerca de 3 mil toneladas de documentos del ejército nazi, como el “Protocolo de la Conferencia de Wannsee”, sobre ejecuciones masivas y la “solución final de la cuestión judía”.[2]  Se exhibieron 7.300 metros de películas, como “Campos de concentración nazis”, filmada por los aliados tras la liberación de los campos alemanes de Buchenwald y Bergen-Belsen. Así por primera vez se hicieron visibles las topadoras arrojando miles de cadáveres desnudos en zanjones o los prisioneros que apenas conservaban aspecto humano, las cámaras de gas y las chimeneas humeantes. La maquinaria de persecución y exterminio nazi quedó retratada en toda su espantosa dimensión.

De los principales acusados, doce fueron condenados a pena de muerte, entre ellos, Joachim von Ribbentrop, ministro de Relaciones Exteriores, y Martin Bormann, secretario privado de Hitler (sentenciado en ausencia). El día previo a su ejecución logró suicidarse con veneno Hermann Goering, ministro de Aviación. Tres líderes nazis fueron condenados a cadena perpetua, entre ellos Rudolph Hess, principal dirigente del Partido Nazi. Cuatro funcionarios fueron condenados a 10 y 20 años de prisión y tres fueron absueltos.

Adolf Hitler no llegó a ser castigado porque se había suicidado en su búnker a comienzos de mayo de 1945, cuando era inminente la caída de Berlín y de su régimen atroz. Lo mismo había hecho su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, quien se suicidó junto a su esposa, luego de envenenar sus seis pequeños hijos.[3] 

Un enorme triunfo democrático

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General Internacional

El debate sobre los riesgos / ¿El problema es la Inteligencia Artificial o el capitalismo imperialista?

José Castillo

La Inteligencia Artificial está en el centro del debate. Su control por grandes corporaciones y su uso en la disputa entre Estados Unidos y China la convierten en una amenaza para el pueblo trabajador. 

El 3 de septiembre, OpenAI lanzó GPT-6 Astra, su modelo de inteligencia artificial más avanzado. Su presidente y cofundador, Greg Brockman, cerró la presentación afirmando “bienvenidos a la era de la Inteligencia Artificial General (AGI)”.

Pero el tecnooptimismo duró poco. El 9 de septiembre, el experto británico Jacob Coxon, exmiembro de Anthropic y OpenAI, dos de las empresas que compiten por la punta de la investigación en inteligencia artificial junto con Alphabet-Google, Amazon, Microsoft y Tesla, denunció que quienes desarrollan estos modelos consideran que una futura superinteligencia artificial “podría matarnos a todos para finales de la década”. También cuestionó a ambas compañías y afirmó que están avanzando hacia sistemas capaces de mejorarse a sí mismos, “jugando con nuestras vidas”.

En los días siguientes empezaron a conocerse informes sobre eventos ocurridos principalmente en entornos de prueba, en los que agentes de IA realizaron acciones no indicadas previamente, vulneraron sistemas o modificaron su propio funcionamiento, incluso sorteando algunas restricciones impuestas por sus desarrolladores.

Las afirmaciones de Coxon no fueron aisladas. Evan Hubinger, responsable de seguridad de Anthropic, le dio la razón y sostuvo que, en su estimación personal, existe más de un 10% de riesgo de que una IA pueda provocar la extinción humana durante la próxima década. Varios referentes del sector también reconocieron la existencia de riesgos graves y la necesidad de reforzar los mecanismos de seguridad.

El debate sobre el nivel alcanzado por la IA

¿La inteligencia artificial ha alcanzado finalmente capacidades comparables a las humanas?

Sin duda, los últimos avances, como GPT-6 Astra, representan un salto espectacular. No existe todavía consenso científico ni una medición universal que permita afirmar que se haya alcanzado la AGI, definida como sistemas altamente autónomos capaces de superar a los humanos en la mayoría de los trabajos económicamente valiosos, ni mucho menos la superinteligencia, un escalón superior que implicaría la existencia de máquinas ampliamente más inteligentes que los seres humanos.

Seamos claros. No estamos afirmando que sea imposible que en un futuro, ese estadio pueda alcanzarse.

Lo que sí está sucediendo es que existe una carrera por desarrollar modelos cada vez más avanzados, que se lanzan al mercado o se ponen a disposición de los complejos militares antes de que existan controles suficientemente probados para evitar accidentes, usos indebidos o consecuencias catastróficas. “Hoy hay más regulaciones para servir una hamburguesa que para ofrecer un producto de la IA”, se afirma en el documental de Netflix El Doc de la IA.

Al riesgo para el pueblo trabajador de que la IA genere la destrucción de millones de puestos de trabajo y un incremento catastrófico del desempleo, en vez de traer progreso y más tiempo libre, se suman ahora las advertencias sobre los peligros de un desarrollo descontrolado y su aplicación militar.

La competencia por la IA entre Trump y el gobierno chino

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General Nacional

IA en la Argentina / Sin puestos de trabajo, pero con saqueo del agua y la energía

José Castillo

Ya desde 2024, el gobierno viene insistiendo en abrir la Argentina a los pulpos de la IA. En una entrevista con Alejandro Fantino, citada en el libro Teoría de la Dependencia Digital, de Cecilia Rikap, Javier Milei afirmó que “nosotros estamos buscando ser uno de los cuatro polos de inteligencia artificial del mundo […] porque tenemos recursos humanos […]  la cantidad de pibes hoy programando acá vos no te das una idea […]  Para que trabajen los centros de datos necesitás energía. ¿Hay energía acá? Sí. Y, además, ¿qué necesitás? Frío. Con lo cual en el sur podés hacer una cosa fenomenal. Grandes extensiones de tierra, frío, acceso a la energía barata y capital humano”.

Lo único cierto de todo esto es que los centros de datos, el último eslabón de la cadena de la IA, necesitan enormes cantidades de energía, electricidad y agua. Construirlos no nos transforma en un nuevo Silicon Valley ni requiere de “pibes programando”. Sí requiere de lugares del planeta donde otros, llamados Alphabet (Google), Microsoft, Amazon, Meta o Tesla, descarguen la parte más contaminante del proceso. “Zonas de sacrificio” aptas para el saqueo.

Milei tiene en debate el super-RIGI, que ofrece exenciones impositivas similares a las del RIGI a inversiones de base superiores a 1.000 millones de dólares en lo que denomina “sectores sin desarrollo previo”. Entre todos esos negocios, el privilegiado es, sin duda, el de los data centers de Inteligencia Artificial.

Elon Musk aparece picando en punta. Hace pocas semanas, directivos de Tesla estuvieron en la Casa Rosada prometiendo llevar a la Patagonia inversiones de xAI, la compañía de IA de Musk. Pero no es el único caso. Un año atrás estuvo el anuncio de OpenAI de instalar en el sur del país el proyecto Stargate, un megacentro de datos impulsado a nivel local por Sur Energy, la firma de Emiliano Kargieman, fundador del unicornio Satellogic.

Nada de la punta del desarrollo de la IA generativa, ni siquiera del desarrollo industrial de microprocesadores u otros elementos de hardware, será fabricado en la Argentina. Todo esto es apenas una pata más del saqueo. 

izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/25422-ia-en-la-argentina-sin-puestos-de-trabajo-pero-con-saqueo-del-agua-y-la-energia

El Socialista 23/09/26

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Derechos Humanos General Internacional

CUBA responde a los desvaríos de Trump en la ONU

El presidente cubano Miguel Diaz-Canel, salió al cruce de las referencias a Cuba que hizo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el presidente de EEUU Donald Trump, con su habitual combinación de presencia y expresiones que pone a prueba el bienestar estomacal.

En un mensaje en la red social X el presidente cubano dijo que “La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano”.

En su publicación el jefe de Estado de la nación caribeña reafirmó: “Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el gobierno estadounidense”.

Al intervenir en el 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump recurrió al repetido argumento de que «Cuba es un Estado absolutamente fallido», un eventual pretexto para una agresión militar al país distante unas 90 millas de Estados Unidos.

El Mandatario estadounidense remarcó que Cuba «es un Estado que ha fracasado por completo. Está fracasando como nunca antes y acabará cayendo». Tras estas declaraciones, se puedo ver abandonar la sala a la delegación cubana que estaba presente en el pleno.

Trump señaló que el «régimen comunista” cubano “está bajo una enorme presión, la mayor presión que jamás haya tenido, y acusó a la isla de llevar «décadas» coordinando con redes comunistas y grupos de izquierda en su país como el Partido Comunista de Estados Unidos, el grupo Antifa y el partido de los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), la formación del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. «El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba», apuntó.

En la propia red social el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, afirmó: “El gobierno de EEUU resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano”.

El canciller advirtió que “ninguna de las falsedades del Presidente de EEUU en ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho”.

“Cuba no es una amenaza para EEUU ni para ningún país”, dijo el jefe de la diplomacia cubana y subrayó que “el bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz”.

insurgente.org/cuba-responde-a-los-desvarios-de-trump-en-la-onu/

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En Berlín la izquierda ganó la elección

Por Prensa UIT-CI

21/9/2026. En Alemania, el domingo 20 hubo elecciones en Berlín, la capital, y ganó la izquierda. La alianza Die Linke (La Izquierda en alemán) encabezada por la turca-alemana Elif Eralp, será alcaldesa de Berlín. El triunfo fue contundente, subió 14 puntos respecto al 2022, llegando 25,7% de los votos, derrotando a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, que gobernaba. La CDU cayó desde el 28,8 % al 18,8%, los Verdes, lograron 14,3%, AFD (la ultraderecha), con 16,3%, y la SPD (socialdemocracia) cae hasta el 12,1%. 

La prensa mundial puso el centro de la noticia en el triunfo electoral de la ultraderecha en el estado de Pomerania, en el noroeste alemán, que fue el otro estado en donde hubo elecciones. El avance de la ultraderecha neonazi es una parte de la realidad. La otra es que la elección en Berlín muestra que existen sectores de la clase obrera, las mujeres y la juventud que buscan opciones políticas a la izquierda.

El gran derrotado es el gobierno del canciller Friedrich Merz

El propio Merz calificó de “desastre” la derrota del domingo de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Perdió el gobierno en Berlín y en el estado nororiental de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, no superó por primera vez el umbral del 5% necesario para entrar en el Parlamento regional. Su peor derrota en unas elecciones regionales desde su fundación en 1945.

La extrema derecha de Alternativa para Alemania (AFD) quedó en primer ​lugar, en Pomerania. Logró subir en 21% llegando al 38,1%. Es la segunda vez en un mes, que la AFD se situaba a la cabeza en unas elecciones regionales. Quince días antes había ganado en Sajonia-Anhalt. Pero en este caso no estuvo cerca de alcanzar ⁠la mayoría. La socialdemocracia (SPD) llegó segunda con el 35,5 % y podrá pactar con otras fuerzas seguir en el gobierno.

Estos resultados eran los esperados por las encuestas. Son la expresión  de la crisis económica y social del capitalismo alemán y del desprestigio creciente del gobierno de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Solo el 13% de los alemanes está satisfecho con la actuación del canciller, el nivel más bajo registrado por cualquier canciller en la historia reciente. Un gobierno totalmente en crisis que puede no terminar su mandato.

Contundente triunfo de la izquierda en Berlín

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Las Malvinas son argentinas

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tiene un sangriento pasado colonial. Se llena la boca hablando de democracia presentándose como un país moderno, mientras mantiene una parasitaria monarquía hereditaria (legado de una milenaria historia feudal) que cuesta a sus súbditos alrededor de 120 millones de dólares al año (300.000 dólares diarios) -incluso cada uno de los lectores de este texto, al cargar combustibles Shell, indirectamente la está subvencionando-, al par que, en pleno siglo XXI, sigue manteniendo impresentables y bochornosas colonias.

Durante su época dorada como centro imperial (todo el siglo XIX hasta entrado el XX, con la Primera Guerra Mundial), tuvo posesiones en los cinco continentes, abarcando cerca de una cuarta parte de la población y de la superficie terrestre del planeta. Su brutalidad, racismo y supremacismo es proverbial (¿cómo es que todavía se permite hablar de democracia y pamplinas por el estilo?) Entre algunas de esas colonias figura el archipiélago de las Falklands, o Islas Malvinas, en el Atlántico Sur.

De hecho hoy esas islas funcionan como un territorio británico de ultramar. El Reino Unido, luego de haberlas tomado por la fuerza en 1833 desalojando a los residentes argentinos de ese entonces, las administra como su posesión, en tanto que el grueso de sus habitantes -no más de 4.000 personas- se identifica mayoritariamente como británicos con derecho a la autodeterminación, los kelpers. Alrededor de la mitad de la población es nativa de las islas, la mayoría con raíces británicas (ingleses, escoceses y galeses) con varias generaciones de presencia. El otro contingente de habitantes casi no presenta argentinos (los hay chilenos y asiáticos). La lengua hablada es el inglés, y las costumbres y tradiciones son británicas. Desde 1983 los nacidos en el archipiélago son considerados por Londres ciudadanos británicos de pleno derecho, y ya no ciudadano “de segunda”, como sucedía con los kelpers.

Con este archipiélago sucede lo mismo que pasa con numerosos territorios en distintas partes del mundo: zonas en disputa por su soberanía, declarados como propios por dos Estados simultáneamente y, por tanto, en litigio administrativo-legal. La Organización de Naciones Unidas -ONU- los considera, en muchos de esos casos, territorios “pendiente de descolonización” (forma implícita de reconocer que la lacra abominable del colonialismo todavía sigue siendo una triste realidad). De esa suerte tenemos diversos diferendos en distintas partes del mundo: la región de Cachemira, disputada por India y Pakistán; la Guayana Esequiba, en disputa entre Venezuela y Guyana; el diferendo entre Guatemala y Belice por límites históricos; la isla de Abu Musa en el Golfo Pérsico, administrada por Irán pero reclamada por Emiratos Árabes Unidos; la ensangrentada Franja de Gaza, territorio ocupado por Egipto en 1948 y controlado por Israel desde la guerra de 1967, actualmente bajo colonial ocupación israelí y reclamado por el Estado de Palestina; las Islas Kuriles en diputa entre Japón y la actual Federación Rusa; el Peñón de Gibraltar, territorio británico de ultramar situado en el extremo sur de la península ibérica, reclamado por el católico reino borbónico de España; las Islas Matthew y Hunter, en el Océano Pacífico, disputadas entre la colonialista Francia (mediante Nueva Caledonia) y Vanuatu; las Islas Salvajes, situadas en el Atlántico septentrional, hoy día bajo control de Portugal y reclamadas por España; la isla Mayotte, situada en el extremo norte del canal de Mozambique, reclamada por la Unión de las Comoras y bajo jurisdicción francesa; las ciudades de Ceuta y Melilla, ubicadas al norte de África, hoy bajo soberanía de España pero reclamadas por Marruecos.