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¿A dónde va Venezuela?

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y la UIT-CI

La situación de Venezuela, luego de la intervención militar del ultraderechista Trump y los Estados Unidos el pasado 3 de enero, además del repudio, abre muchas dudas e interrogantes: ¿Está cerrada la situación? ¿Triunfó el plan de Trump? ¿Ya gobierna Venezuela? ¿Va a lograr robar su petróleo? ¿Se cerró un pacto con el régimen chavista, sin Maduro, para cogobernar? ¿Habrá nuevas intervenciones militares en Colombia, México o Cuba, Irán o Groenlandia? Los luchadores antiimperialistas debemos hacer un esfuerzo en responder a estos interrogantes, mientras seguimos impulsando la movilización internacional para derrotar a Trump, al imperialismo y sus planes coloniales en Venezuela y el mundo.

Se ha producido un ataque directo del imperialismo a Venezuela y América Latina, sin precedentes desde la invasión a Panamá en 1989

Desde entonces no ocurría una intervención militar criminal como ésta de Trump y es la primera que se ejecuta en Sudamérica. En diciembre de 1989 el imperialismo estadounidense invadió Panamá, dejando un tendal de muertos y secuestrando al presidente Manuel Noriega, que fue encarcelado y juzgado en los EE.UU. Si bien el ataque a Venezuela no tuvo, por ahora, la magnitud de Panamá, también es una acción militar criminal. Se han confirmado hasta ahora 100 muertos entre militares cubanos, venezolanos y civiles, y más de 100 heridos, cifras que pueden aumentar en los próximos días. Hubo un grave bombardeo a instalaciones militares y viviendas civiles. Evidentemente hay un repudio mundial de los pueblos a esta intervención, a los bombardeos y al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.

El propio Trump ha confirmado que la acción militar no tenía como objetivo el combate al narcotráfico, ni impulsar una apertura democrática en Venezuela. Con sus declaraciones ha dejado en claro que su eje es quedarse con el petróleo. Venezuela es el gran país petrolero de América Latina y tiene las mayores reservas de crudo del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Trump llegó al colmo de anunciar que pretende tener un control indefinido del país, durante meses o años. Que pretende controlar el negocio petrolero en su totalidad. En los hechos, intenta colonizar a Venezuela, convertirla en un protectorado al servicio de las multinacionales norteamericanas y del mundo.

Y en su envalentonamiento después de la acción militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, que enarbola como un triunfo, ha retomado las amenazas de hacerse cargo de Groenlandia, región que es parte de Dinamarca, un país europeo, y también ha amenazado de intervenir en Colombia, México, Cuba e incluso Irán.

Esta agresión militar de Trump y los EE.UU. es parte de la contraofensiva global que anunció al asumir en enero de 2025. Con la cual pretende revertir la crisis de dominación de los EE.UU., que ya lleva décadas. Nunca superó su derrota militar en Vietnam de 1975. En el 2021 se tuvieron que retirar apresuradamente de Afganistán, después de 20 años de ocupación fallida de ese país. Por eso Trump cuando asumió dijo que iba a terminar con “el declive de los EE.UU.” y que empezaba una “era de oro”, buscando un nuevo “orden” mundial. Pero con sus políticas lo que está provocando es el aumento del desorden mundial y de los choques y roces inter burgueses en los EE.UU. y con el resto de los países imperialistas, incluida la Unión Europea (UE), China y Rusia. Por eso la UE, en general ha tomado distancia de la situación en Venezuela, y más aún con las amenazas de que quiere hacerse cargo de Groenlandia, eventualmente por una negociación, pero sin descartar una acción militar.

En Venezuela el objetivo de Trump es hacerse cargo del petróleo, su distribución y ganancias. Ese fue el objetivo de una reciente reunión en la Casa Blanca con varios CEO de multinacionales petroleras norteamericanas y de otros países, a las cuales instó a invertir en Venezuela. Sin embargo, esto genera roces con las propias multinacionales y los países imperialistas que pretenden manejar ellos sus negocios petroleros. Por eso en la mencionada reunión no hubo mucho entusiasmo ni se llegó a nada concreto en relación a su propuesta de que inviertan, aproximadamente unos 100 mil millones de dólares de sus bolsillos.

En ese marco, crecen los choques con Rusia a quien le están secuestrando barcos y, especialmente con China, que recibe cerca del 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela que, de todos modos es un mínimo del 4% del petróleo que importa el gigante asiático (1). Por ello, todo el plan petrolero de Trump está puesto en duda.

La situación de Venezuela no está cerrada ni estabilizada

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Irán: ¡Estamos con la rebelión del pueblo iraní contra la dictadura!

Por Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI de Turquía

¡No pasarán el imperialismo, el sionismo ni la monarquía!

11/1/2026. El pueblo iraní vuelve a estar en pie con demandas económicas y sociales y con una lucha existencial contra la dictadura. Las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán contra la depreciación del rial y el encarecimiento del costo de la vida se extendieron en poco tiempo por todo el país y se transformaron en una nueva rebelión contra el régimen. Esta rebelión constituye la quinta ola de movilización masiva desde 2017 y, una vez más, el régimen de los mulás intenta reprimir las protestas mediante la represión y la violencia.

La actual insurrección popular reviste una importancia particular, ya que es la primera gran movilización a escala nacional tras la supervivencia del régimen, que logró mantenerse en pie ahogando en un mar de sangre el levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi” a finales de 2022. Al mismo tiempo, esta rebelión es crítica por producirse después de lo que se conoce como la “Guerra de los Doce Días”, tras los duros ataques sufridos el año pasado por parte del sionismo y de Estados Unidos.

Imperialismo, sionismo y el régimen de los mulás

Las dificultades generadas en el comercio por la volatilidad y la extraordinaria depreciación del rial frente al dólar desencadenaron, a finales de diciembre, protestas y cierres de comercios por parte de pequeños y medianos comerciantes en el bazar de Teherán. Estas acciones se extendieron rápidamente en la capital a los sectores trabajadores asfixiados por el aumento del costo de la vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las protestas surgidas en Teherán, combinadas con la memoria aún reciente del levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi”, movilizaron también a las mujeres y a otros sectores sociales, extendiéndose a diversas universidades y a otras ciudades, y adquirieron el carácter de una insurrección popular.

El hecho de que las protestas comenzaran en el bazar de Teherán, que simboliza una de las bases sociales tradicionales del régimen de los mulás, llevó a que, a diferencia de experiencias anteriores, el gobierno adoptara inicialmente un tono moderado frente a las movilizaciones. Mientras el presidente Pezeshkian declaró que las protestas eran legítimas y que no debían ser reprimidas con violencia, el presidente del Banco Central fue destituido. Sin embargo, a medida que las protestas se extendieron, el régimen volvió a su discurso y actitud tradicionales contra los manifestantes. Jamenei calificó a los manifestantes de “alborotadores” y “mercenarios de potencias extranjeras”, y se estima que, a partir del 11 de enero, el número de muertos en las protestas se acerca a 200 y el de detenidos a 2.500. Debido a los cortes de internet y de las redes de comunicación impuestos por el régimen desde mediados de la semana pasada, existen serias dificultades para acceder a información precisa sobre las protestas.

Por otro lado, el imperialismo estadounidense bajo la administración de Trump, el sionismo, los monárquicos partidarios del Sha y otros sectores de derecha y de fascizantes desarrollan una intensa actividad con el objetivo de apropiarse de las demandas y acciones legítimas del pueblo. El fascista Trump afirma que “apoya las protestas” y que intervendrá en el país si el gobierno de los mulás ataca al pueblo. El genocida Netanyahu declara que “están en solidaridad con las demandas de libertad y justicia del pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado, que en la “Guerra de los Doce Días” se posicionó abiertamente del lado de Estados Unidos e Israel, y que es alimentado por el imperialismo y el sionismo, llama al pueblo a salir a las calles y a derrocar al régimen. Los medios financiados por el sionismo llevan a cabo una campaña compartiendo videos de las protestas manipulados, a los que añaden consignas favorables al régimen del Sha.

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¿Cuántas leyes internacionales puede violar Estados Unidos contra Venezuela y aun así salir impune?

El ataque de EE. UU. contra Venezuela no comenzó el 3 de enero de 2026: el bombardeo del país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores demuestran el desprecio de Washington por la soberanía y el derecho internacional.

En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos envió sus fuerzas militares a Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional, bombardeando sitios civiles y militares en Caracas. Estados Unidos acusó formalmente a ambos de “narcoterrorismo” y otros cargos relacionados, y los mantiene retenidos en Nueva York, donde comparecieron por primera vez ante el tribunal federal de Manhattan el 5 de enero de 2026.

Está claro que Estados Unidos no inició su ofensiva contra Venezuela el 3 de enero de 2026. La guerra híbrida contra el proceso bolivariano de Venezuela comenzó en 2001, después de la aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos como parte de un paquete de 49 leyes decretadas por el presidente Hugo Chávez y ratificadas por la Asamblea Nacional. La nueva ley venezolana perjudicó a los conglomerados petroleros, la mayoría de ellos estadounidenses, al permitir que el gobierno redirigiera una mayor parte de los ingresos petroleros hacia programas sociales y el desarrollo nacional a largo plazo. Los conglomerados petroleros, particularmente ExxonMobil (Exxon), se enfurecieron y desde entonces han trabajado con el gobierno estadounidense para intentar derrocar no solo al gobierno de Venezuela sino todo el proceso bolivariano. La guerra híbrida a través de medios económicos, políticos, informativos e incluso sociales, ha sido una característica constante de la vida venezolana durante el último cuarto de siglo. El ataque ilegal contra Venezuela en 2026 y el secuestro de su presidente y de la primera dama forman parte de esta larga y continua guerra contra la clase trabajadora de este país sudamericano.

¿Qué hace que el ataque contra Venezuela sea ilegal? Teniendo en cuenta que Estados Unidos ignora completa y sistemáticamente el derecho internacional, incluso mientras habla de un “orden internacional basado en reglas”, vale la pena revisar los fundamentos del derecho internacional y examinar las leyes internacionales que ese país violó con su ataque contra Venezuela el 3 de enero.

En primer lugar, cuando hablamos de “derecho internacional”, nos referimos a obligaciones jurídicas que los Estados y, en ciertos casos, las organizaciones internacionales y las personas, reconocen como vinculantes en sus relaciones entre sí. Estas normas provienen de dos fuentes principales: tratados (acuerdos escritos) y derecho internacional consuetudinario (normas que se vuelven vinculantes a través de una práctica estatal constante y son aceptadas como ley).

Un Estado debe consentir en quedar vinculado por un tratado (lo que significa que debe firmarlo o adherirse a él). Sin embargo, puede quedar vinculado por el derecho internacional consuetudinario y por las normas imperativas (jus cogens, o “derecho imperativo”, normas fundamentales que obligan a todos los Estados) independientemente de que haya firmado algún tratado. Por ejemplo, la prohibición del genocidio y de la esclavitud no requiere que un Estado firme nada, ya que estas prohibiciones son reconocidas como normas imperativas que obligan a todos los Estados en virtud del derecho internacional. Dicho de otro modo, algunas leyes son tan fundamentales que ningún Estado puede eximirse de ellas. Las obligaciones a las que me referiré a continuación provienen de ambas fuentes: tratados (como la Carta de las Naciones Unidas) y el derecho internacional consuetudinario (incluido el principio de no intervención y la inmunidad de los jefes de Estado), en algunos casos interpretados y aplicados por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el máximo tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las controversias entre Estados, cuyos fallos tienen una autoridad especial para explicar lo que el derecho internacional requiere en la práctica.

Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Existen dos tratados clave que deberían restringir el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra otros países:

  1. El más importante es la Carta de las Naciones Unidas, de 1945, cuyo Artículo 2, numeral 4, establece que todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la “amenaza o el uso de la fuerza” contra otro Estado. Existen excepciones limitadas a esto, como cuando el Consejo de Seguridad de la ONU, actuando bajo el Capítulo VII de la Carta (Artículos 39 a 42), determina que existe una “amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión” y luego autoriza el uso de fuerzas aéreas, navales o terrestres para “mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”, o cuando un Estado actúa en legítima defensa. Como no existe otra excepción, el acto de agresión de Estados Unidos contra Venezuela constituye una clara violación de la Carta de la ONU, la obligación de tratado más alta en el sistema interestatal.
  2. En las Américas, también existe la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de 1948, cuyo Artículo 21 establece que el “territorio de un Estado es inviolable” y que no se permite ninguna “ocupación militar” o “medidas de fuerza” por parte de un Estado contra otro. La Carta de la OEA sigue a la Carta de las Naciones Unidas, cuyo Artículo 103 deja claro que, cuando las obligaciones de los tratados entran en conflicto, las obligaciones de los miembros bajo el tratado internacional fundado por la ONU prevalecen sobre las de cualquier otro acuerdo internacional.

Ya debería haber resoluciones tanto en la ONU como en la OEA para condenar las acciones recientes de Estados Unidos. La ausencia de tales resoluciones es una demostración no tanto de la impotencia del sistema interestatal en sí mismo, sino más bien del poder absoluto de tipo mafioso que ejerce Estados Unidos en el mundo.

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Líder del Partido Socialismo y Libertad de Venezuela: Todo el continente debe resistir unido

Por Prensa PSL

Presentamos la traducción de entrevista realizada a nuestro compañero Miguel Angel Hernández por el periódico turco BirGün por el periodista Umut Can Firtina. 

8 de enero de 2026. Según Hernández, líder del Partido Libertad y Socialismo de Venezuela, Trump intenta presentar a Estados Unidos como una gran superpotencia que ha recuperado su prestigio. Al afirmar que la situación en Venezuela sigue siendo incierta, Hernández afirma: «Los líderes deben lanzar una movilización continental contra la agresión estadounidense».

Mientras las repercusiones del ataque imperialista estadounidense persisten en Venezuela, Trump sigue amenazando a toda la región.

Miguel Ángel Hernández, secretario general del Partido Socialismo y Libertad (PSL) en Venezuela, sección venezolana de la Unión Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) y profesor de la Universidad Central de Venezuela, respondió a nuestras preguntas.

¿Qué presenciamos ahora en América con las últimas acciones del imperialismo estadounidense?

Lo que ocurre en Venezuela es un nuevo ataque contra los pueblos de América Latina. Se trata de una intervención armada inaceptable por parte de Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. Esto, sin duda, tendrá graves consecuencias para los pueblos del continente. Trump amenaza a Colombia y México, e incluso a países fuera de la región.

Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto. Existen muchas contradicciones dentro del establishment político estadounidense; las diferencias entre Trump y Rubio son claramente visibles. Una gran parte de la opinión pública estadounidense se opone a las intervenciones militares en el extranjero; la base del MAGA no comparte esta postura. Tanto demócratas como representantes y senadores republicanos han iniciado una investigación en el Congreso que declara ilegales los bombardeos en el Caribe y el Pacífico.

EL PUEBLO DEBE DETERMINAR SU PROPIO DESTINO

Como PSL, condenamos categóricamente este ataque criminal y cobarde contra el pueblo venezolano. Abogamos por que el pueblo trabajador venezolano decida su propio destino, no el del asesino imperialismo estadounidense. Sin embargo, también adoptamos esta postura desde la oposición de izquierda al gobierno de Maduro. Maduro gobernó con una falsa retórica socialista. En realidad, fue un régimen represivo que implementó una brutal política de ajuste capitalista que condenó a los trabajadores a salarios de miseria y servicios públicos pésimos, con cientos de presos políticos.

El régimen chavista entregó la industria petrolera a corporaciones multinacionales a través de las llamadas empresas mixtas. La multinacional estadounidense Chevron es el principal exportador de petróleo venezolano. Venezuela cuenta con multinacionales petroleras como Shell, Total y ENI, así como empresas japonesas, chinas y rusas; pero Trump quiere que el petróleo venezolano esté controlado principalmente por compañías petroleras estadounidenses, garantizando así las inversiones de China y otros países imperialistas. Ni siquiera se molestaron en ocultarlo.

¿Qué significa para el futuro del mundo la intervención estadounidense en Venezuela, el secuestro del presidente de un estado soberano y la toma del país? ¿Qué cambiará?

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El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente

Opinión: El Comité Editorial

Por El Comité Editorial

El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.

En los últimos meses, el presidente Trump ha desplegado una imponente fuerza militar en el Caribe para amenazar a Venezuela. Hasta ahora, el presidente de Estados Unidos había utilizado esa fuerza —un portaaviones, al menos otros siete buques de guerra, decenas de aviones y 15.000 soldados estadounidenses— en ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones que, él afirma, transportaban drogas. Este fin de semana, Trump intensificó drásticamente su campaña al capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como parte de lo que denominó “un ataque a gran escala” contra el país.

Pocas personas sentirán simpatía por Maduro. Es antidemocrático y represivo, y ha desestabilizado el hemisferio occidental en los últimos años. Naciones Unidas publicó recientemente un informe en el que se detallan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos. Se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.

Sin embargo, si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.

Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos.

La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los “narcoterroristas”. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022.

Una explicación más plausible de los ataques a Venezuela puede encontrarse, en cambio, en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. En ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. En lo que el documento denominó el “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas de todo el mundo en la región, detener a los traficantes en alta mar, utilizar la fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y, potencialmente, instalar más soldados estadounidenses en la región.

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¡No al anuncio de Trump de asumir el control de Venezuela! ¡No a la intervención militar de EE.UU.! ¡Repudiamos los bombardeos y el secuestro de Nicolas Maduro!

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

3/1/2026. Luego de los bombardeos criminales, del 3 de enero, con helicópteros y drones por parte del gobierno del ultraderechista Donald Trump contra diversas instalaciones militares y civiles (se desconoce aún cuántos muertos hubo) en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda y Aragua y del repudiable secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa, Donald Trump afirmó, en su conferencia de prensa, que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela por tiempo indefinido.

Sostuvo que Washington dirigirá el país hasta que se concrete una transición “segura, adecuada y juiciosa”, y dejó en claro que será la Casa Blanca la que determine cuándo y en qué condiciones se producirá esa transferencia. A tal punto anunció que sería su propio gobierno el que maneje esa “transición” que Trump ignoró mencionar al opositor González Urrutia y hasta descalificó a la derechista María Corina Machado para esa “transición”.

O sea, Trump ha dado un paso más en concretar sus amenazas de invadir Venezuela. Y se sacó la falsa careta de “lucha contra el narcotráfico” al anunciar que asumiría el control de Venezuela para “reconstruir” la industria petrolera que, insólitamente, siguió argumentando que les fue “robada” (sic). Trump aseguró que las empresas estadounidenses “repararán” la infraestructura petrolera para comenzar a operar y “generar dinero” para los EE.UU. Así Trump confirma que su objetivo es recolonizar Venezuela, instalar una especie de protectorado, para robar su petróleo con las multinacionales yanquis. 

De hecho, Trump amenaza con nuevas acciones militares y una invasión ya que todavía no existe ese el gobierno “de transición” que anunció.

Por ahora, el gobierno venezolano, en nombre de la vicepresidente Delcy Rodríguez repudió la agresión y el secuestro de Maduro convocando a resistir. Cuando Trump había anunciado que la vicepresidente se “ponía a disposición”.

Trump ante las preguntas de las y los periodistas, dijo que estaban “preparados para una segunda acción” y que “no tendrían problemas de poner tropas norteamericanas en el terreno. Por eso los pueblos del mundo deben seguir impulsando la movilización contra Trump y su intento de invadir y controlar Venezuela. Nada está terminado en Venezuela.

Desde el mes de septiembre, Venezuela venía siendo objeto de amenazas por parte del imperialismo estadounidense, con un gigantesco despliegue militar en el Caribe, el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989. En las últimas semanas, el operativo bélico que Estados Unidos denominó «Lanza del Sur» fue adquiriendo proporciones cada vez mayores: más de 20 bombardeos a embarcaciones con un saldo de más de un centenar de asesinados; el bloqueo al transporte de petróleo venezolano; la incautación de buques.

Se trata de un ataque sin precedentes contra Venezuela perpetrado por Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. 

Esta política agresiva del imperialismo norteamericano, bajo el cuento de la lucha contra el narcotráfico, busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo, y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.

Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación y económica de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito. Más recientemente todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde aún no han podido cantar victoria.

Nuestro categórico repudio a este criminal y cobarde ataque contra el pueblo venezolano lo hacemos desde la oposición de izquierda al gobierno de Nicolás Maduro, quien encabeza, bajo un falso discurso socialista, un régimen represivo y autoritario con centenares de presos políticos y que aplica un brutal ajuste capitalista, sometiendo al pueblo trabajador a salarios de hambre y pésimos servicios públicos. Pero la UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, consideramos que es el pueblo trabajador venezolano el que debe resolver su destino y no el imperialismo genocida de los Estados Unidos. Por eso repudiamos la agresión imperialista como cualquier nuevo ataque militar o intento de invasión al país. 

Desde la UIT-CI llamamos a los pueblos de América Latina y el mundo a repudiar y a movilizarse para repudiar la agresión, el secuestro de Maduro y su esposa, la nueva amenaza de segundo ataque y de invasión norteamericana para imponer un gobierno propio, títere de EE.UU. y sus multinacionales. Ya hubo marchas de repudio en New York, Washington y otras ciudades de EE.UU. como en distintas ciudades de Europa y América Latina. Mamdani, el nuevo alcalde musulmán y socialista de New York, repudió también la agresión de Trump. El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente”, dijo el The New York Times (Comité Editorial, 3/1/2026).

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¡Repudiamos la agresión militar de Trump a Venezuela y el secuestro de Nicolas Maduro y Cilia Flores!

Por Prensa UIT-CI

Reproducimos la declaración del Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la UIT-CI, 3 enero, 2026

Rechazamos categóricamente la agresión de Estados Unidos contra Venezuela. Fuera Trump de Venezuela y América Latina

Caracas, 3 de enero de 2026.- El Partido Socialismo y Libertad, sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional, repudia enérgicamente la brutal agresión militar perpetrada por el imperialismo norteamericano contra nuestro país.

En horas de la madrugada del sábado 3 de enero, aproximadamente a la 1:50 am, se inició un bombardeo con helicópteros y drones por parte del gobierno del ultraderechista Donald Trump contra diversas instalaciones militares y civiles en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda y Aragua. Según la información de la que disponemos, habrían sido bombardeados varios sitios en Fuerte Tiuna —donde también se encuentra la sede del Ministerio de la Defensa—, instalaciones del puerto de La Guaira, el más importante del país, instalaciones militares en Maracay —ciudad ubicada en el centro de Venezuela a hora y media de la capital—, y aeropuertos civiles en Miranda. Todos estos lugares se encuentran cercanos a Caracas.

Los ataques imperialistas se produjeron en zonas densamente pobladas, y hasta el momento se desconoce la magnitud de los daños en términos de pérdidas humanas y materiales. Sin embargo, información oficial del gobierno venezolano y del mismo Trump anuncian la captura por parte de efectivos estadounidenses de Nicolás Maduro y Cilia Flores, por lo cual nos sumamos a la exigencia de fe de vida e información sobre su paradero y las condiciones de su detención.

En Fuerte Tiuna existen numerosos edificios residenciales que habrían sido afectados por los bombardeos, así como en Maracay, una de las ciudades más pobladas del país. Helicópteros de ataque y unidades de fuerzas especiales habrían llevado a cabo la operación, a pesar de que el gobierno había declarado contar con las defensas necesarias para repeler cualquier agresión.

Desde el mes de septiembre, el país venía siendo objeto de amenazas por parte del imperialismo estadounidense, con un gigantesco despliegue militar en el Caribe, el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989. En las últimas semanas, el operativo bélico que Estados Unidos denominó «Lanza del Sur» fue adquiriendo proporciones cada vez mayores: más de 20 bombardeos a embarcaciones con un saldo de más de un centenar de asesinados; el bloqueo al transporte de petróleo venezolano; la incautación de buques y, más recientemente, el ataque a un muelle en La Guajira.

Se trata de un ataque sin precedentes contra Venezuela perpetrado por Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo.

Nuestro categórico repudio a este criminal y cobarde ataque contra el pueblo venezolano lo hacemos desde la oposición de izquierda a Maduro, quien encabeza un régimen represivo y autoritario con centenares de presos políticos y que aplica un brutal ajuste capitalista, sometiendo al pueblo trabajador a salarios de hambre y pésimos servicios públicos.

Llamamos al pueblo trabajador venezolano a rechazar esta agresión contra nuestra soberanía. Igualmente, exhortamos a los pueblos del mundo, y en especial de América Latina y el Caribe, a manifestarse en las calles de sus países contra esta nueva agresión de Estados Unidos hacia un país de la región, una más en su larga lista de intervenciones, que ahora ejecutan apelando al llamado «Corolario Trump», contemplado en el recientemente aprobado documento de seguridad nacional de Estados Unidos que pretende reimponer la Doctrina Monroe en América Latina y el Caribe.

Fuera Trump de América Latina y el Caribe!!

Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

uit-ci.org/index.php/2026/01/03/repudiamos-la-agresion-militar-de-trump-a-venezuela-y-el-secuestro-de-nicolas-maduro-y-cilia-flores/

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21 años de la Masacre de Cromañón, la herida sigue abierta

A 21 años de la masacre de Cromañón, familiares y sobrevivientes vuelven a las calles para homenajear a las 194 víctimas y denunciar que la tragedia fue consecuencia directa de la desidia estatal. La lucha por memoria, verdad y justicia sigue siendo una construcción colectiva frente al intento permanente de clausurar responsabilidades. Por ANRed

Hoy se cumplen 21 años de la masacre de Cromañón, un crimen social que dejó 194 personas muertas y más de 1.400 heridas, en su mayoría jóvenes, durante un recital que diera la banda Callejeros en un local que no reunía las mínimas condiciones de seguridad. Lejos de tratarse de un accidente, familiares y sobrevivientes insisten en que fue el resultado de una trama de negligencias, habilitaciones irregulares, corrupción y controles estatales inexistentes.

Como cada año, la fecha estará marcada por el recuerdo y la memoria de un doloroso suceso que no puede volver a suceder. Las actividades de este nuevo aniversario se inscriben en una jornada de conmemoración, construida colectivamente por familiares y sobrevivientes, que combinan el homenaje, el duelo y la denuncia pública.

La masacre de Cromañón fue posible porque el boliche funcionaba con sobrepoblación extrema, salidas de emergencia cerradas, materiales inflamables y un sistema de inspecciones estatales que falló de manera sistemática. Para las organizaciones, el Estado no sólo no protegió, sino que habilitó y permitió el funcionamiento de un espacio que puso en riesgo miles de vidas.

A más de dos décadas, las familias denuncian que la justicia fue parcial y que las responsabilidades políticas y estructurales nunca fueron plenamente saldadas. Sin embargo, la persistencia de la organización colectiva logró que Cromañón se mantenga como una causa viva, un símbolo de lucha contra la impunidad y una advertencia frente a nuevas tragedias evitables.

La conmemoración vuelve a poner en el centro que la memoria es una práctica activa, sostenida en la calle, en el santuario y en cada acto de denuncia. A 21 años, Cromañón sigue siendo una herida abierta y un reclamo vigente: sin políticas públicas, sin controles reales y sin un Estado responsable, las muertes se repiten.

Actividades por los 21 años de Cromañón

Jornada de conmemoración

18 hs – Misa en homenaje a las víctimas en la Catedral Metropolitana.

19.30 hs – Marcha desde Plaza de Mayo hacia el Santuario de Cromañón.

20.30 hs – Acto central en el Santuario: lectura de documentos, testimonios de familiares y sobrevivientes, intervenciones artísticas y música en vivo.

www.anred.org/21-anos-de-la-masacre-de-cromanon-la-herida-sigue-abierta/

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Sobre el silencio profesional durante el genocidio: el Premio Sigourney 2025

Fuentes: Counterpunch.

Por Palestine-Global Mental Health Network | 22/11/2025 |

Traducido por Marwan Pérez para Rebelión

La Red de Salud Mental y el Colectivo Internacional de Redes Palestinas de Salud Mental, que representan a profesionales de la salud mental de 20 países, condena la bancarrota ética revelada por el Premio Sigourney 2025 otorgado a la profesora Dana Amir de la Universidad de Haifa. La profesora Amir recibe reconocimiento internacional por su “trabajo pionero” sobre cómo se transmite el trauma a través del lenguaje, por analizar los testimonios de víctimas y perpetradores, por identificar “nuevas vías para la intervención terapéutica” en el trauma –25 meses después de que la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas ha concluido que es un genocidio contra los palestinos —

El 16 de septiembre de 2025 la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Ocupados palestinos concluyó que «Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza» y que «las autoridades israelíes al más alto nivel han orquestado una campaña genocida» con la «intención específica de destruir al pueblo palestino en Gaza». Esto se produce tras meses de advertencias por parte de la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, Amnistía Internacional y organizaciones de derechos humanos de todo el mundo, que utilizaron el mismo término: genocidio. Cabe destacar que, en julio de 2025, dos destacadas organizaciones israelíes de derechos humanos —B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos en Israel— se convirtieron en las primeras organizaciones israelíes en concluir que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza, rompiendo un tabú en la sociedad israelí.

No se trata simplemente de una mala elección de momento. Se trata de una hipocresía estructural que pone al descubierto todos los fallos que existen en las instituciones de salud mental occidentales.

La obscenidad de la pericia sin aplicación

La aclamada obra de la profesora Amir examina cómo se transmite el trauma a través del lenguaje, analizando la elección de palabras, el tono, el ritmo y la entonación en los testimonios. Estudia la laguna traumática, las ausencias y los vacíos en la forma en que las personas hablan de la violencia indescriptible. Su investigación profundiza en los testimonios tanto de los perpetradores como de las víctimas.

Mientras tanto, en tiempo real:

Más de 66.000 palestinos han muerto desde el 7 de octubre de 2023, la mayoría mujeres y niños. La Comisión de la ONU concluyó que Israel ha cometido «asesinatos y daños graves a un número sin precedentes de palestinos».

La infancia en Gaza se enfrenta a una destrucción sistemática. Se ha confirmado la muerte de al menos 13.319 niños, incluidos 786 bebés menores de un año; es probable que la cifra sea cuatro veces mayor si se incluyen las muertes indirectas por inanición y enfermedades. Gaza tiene actualmente el mayor número de niños amputados per cápita del mundo. Diez niños pierden una o ambas piernas cada día. Más de 9.200 niños han perdido alguna extremidad. Los niños son sometidos a amputaciones sin anestesia, analgesia ni apoyo para la rehabilitación en hospitales bombardeados. Se les registra como WCNSF: Niño Herido Sin Familia Sobreviviente, un término exclusivo de la Franja de Gaza.

Se confirma la hambruna. En agosto de 2025, el 100% de la población de Gaza experimentaba altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. La hambruna se ha confirmado en la gobernación de Gaza, donde 640.000 personas se enfrentan a una inanición catastrófica. Al menos 440 personas han muerto de inanición, entre ellas 147 niños. Más de 65.000 niños sufren desnutrición aguda. Los lactantes no tienen acceso a leche de fórmula ni a leche especial. Los niños no pueden desarrollar el habla ni alcanzar los hitos del lenguaje debido a la desnutrición y se enfrentan a posibles daños cognitivos a largo plazo. Las madres sufren abortos espontáneos durante los desplazamientos forzados. Los bebés prematuros dados de alta de los hospitales pesan la mitad de lo que deberían.

Se ha documentado la tortura sexual sistemática. El Centro Palestino para los Derechos Humanos publicó testimonios en noviembre de 2025 que revelaban «una práctica organizada y sistemática de tortura sexual, que incluye violaciones, desnudamiento forzado, filmaciones forzadas y agresiones sexuales con objetos y perros» contra detenidos palestinos. Mujeres violadas repetidamente por soldados, filmadas desnudas y amenazadas con publicar fotos en redes sociales. Hombres violados con objetos de madera, botellas y perros adiestrados mientras los soldados observaban y se reían. Un joven de 18 años fue violado cuatro veces con una botella mientras los soldados le decían a él y a otros detenidos que estaban «destruyendo su espíritu y su esperanza de vida». El Centro Palestino para los Derechos Humanos concluye que este trato «no solo cumple con los elementos de la tortura según el derecho internacional, sino que también constituye un genocidio».

Los funcionarios israelíes ofrecen abiertamente testimonios de los perpetradores. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, declaró: «Estamos luchando contra seres humanos inhumanos». El ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, sobre el uso de armas nucleares en Gaza, afirmó: «Esa es una opción». El ministro de Agricultura, Avi Dichter, declaró: «Estamos desplegando la Nakba de Gaza». El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró: «Estamos eliminando ministros, burócratas, administradores de fondos; a todos los que obstaculizan el gobierno civil de Hamás». Esto no es un lenguaje ambiguo que requiera un análisis académico. Es una declaración abierta de intención genocida.

La profesora Amir es una experta reconocida internacionalmente en testimonios de trauma, en el análisis del discurso de las víctimas y en la intervención terapéutica para el trauma colectivo. Sin embargo, no ha publicado ninguna declaración que califique esto como genocidio. No ha hecho ningún llamado al cese al fuego. No ha exigido rendición de cuentas a su Estado ni a sus instituciones. No ha adoptado ninguna postura pública con respecto a las acciones de su gobierno.

No se puede elogiar a alguien por analizar los testimonios de las víctimas mientras los palestinos testifican sobre el genocidio y usted permanece en silencio.

No se pueden recibir premios por estudiar “la laguna traumática” —los vacíos, las ausencias— mientras tu silencio crea ausencia, mientras que los palestinos son sistemáticamente borrados.

No se puede pretender tener experiencia en “intervención terapéutica” para el trauma colectivo mientras el Estado comete genocidio y no ofrece ninguna intervención, ninguna condena, ninguna rendición de cuentas.

Esto no es erudición. Esto es explotación. El dolor palestino se convierte en materia prima para el prestigio académico, mientras que los palestinos vivos son desechables.

Sobre el “diálogo” como ofuscación

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El Consejo de Seguridad de la ONU es garante de la impunidad genocida de Israel

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

22/11/2025. El pasado 17 de noviembre, el consejo de seguridad de la ONU aprobó la resolución 2803 (2025) con la que respalda íntegramente la “Declaración de Trump para la Paz y la Prosperidad Duraderas del 13 de octubre de 2025” y busca imponer sobre Gaza  un gobierno dirigido desde Washington. 

La resolución fue aprobada con 13 votos a favor de los miembros del Consejo de Seguridad y contó con la abstención de Rusia y de China, que cobardemente se negaron a utilizar su poder de veto, demostrando su rol cómplice con Trump y Netanyahu.

La resolución busca cerrar el circulo de impunidad que el conjunto de la diplomacia capitalista e imperialista le brinda a Israel, con el objetivo de salvar a Netanyahu ante el creciente aislamiento logrado con las las masivas movilizaciones en repudio al genocidio que recorren el mundo. 

El consejo de seguridad de la ONU, junto al Imperialismo yanqui y europeo, los gobiernos árabes, y el traidor gobierno de Cisjordania en manos de Fatah, buscan validar un nuevo plan de colonización sobre Gaza para repartirse el conjunto del territorio histórico de Palestina entre las potencias mundiales e impedir la autodeterminación del pueblo palestino.

Un “mandato” imperialista para colonizar Palestina

La resolución busca imponer un nuevo gobierno sobre Gaza y bajo la forma de “Mandato” imperialista con la hipócrita denominación de “Junta de Paz”. Este nuevo gobierno tendría el objetivo de implementar “una administración de gobernanza transitoria, incluida la supervisión y el apoyo de un comité tecnocrático y apolítico palestino integrado por palestinos competentes de la Franja, impulsado por la Liga Árabe, que será responsable de las operaciones cotidianas de la administración pública de Gaza”. 

A su vez se impulsa la instalación de una fuerza militar de ocupación a través de la “Fuerza Internacional de Estabilización (FIE) temporal en Gaza, la cual se desplegará bajo un mando unificado aceptable para la Junta, con fuerzas aportadas por los Estados participantes, en estrecha consulta y cooperación con la República Árabe de Egipto y el Estado de Israel, y utilizará todas las medidas necesarias para cumplir su mandato”. Esta fuerza militar colonialista, impuesta desde arriba en territorio gazatí, tiene como uno de sus objetivos, desarmar a la resistencia palestina y suplantar las fuerzas policiales internas y fronterizas por fuerzas imperialistas en acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel para continuar el sometimiento sobre el pueblo palestino.

Con la imposición de un gobierno imperialista y la penetración de una fuerza militar de ocupación, la ONU retrocede más de 100 años en la historia para repetir el colonialismo instaurado después de la primera guerra mundial, cuando la Sociedad de Naciones le otorgó a Inglaterra el control de Palestina que luego sería entregado al sionismo para la creación del estado de Israel en 1948.   

Desde su creación, el Estado de Israel no es más que un enclave imperialista que durante 77 años ha utilizado métodos nazis de exterminio y limpieza étnica sobre la población árabe en todo el territorio histórico de Palestina. Hoy, en pleno siglo XXI y ante una creciente movilización mundial contra el genocidio, el imperialismo a través de la resolución de la ONU, vuelve a bendecir a Israel para garantizar su impunidad genocida e impedir la autodeterminación del pueblo palestino.

El negocio de la reconstrucción de Gaza y la punta de lanza para una nueva ocupación