En un contexto de creciente alineamiento con Israel y Estados Unidos, el gobierno de Javier Milei tomó la decisión de deportar a una docente iraní Leila Mohammadi casada con un argentino. El hecho ocurrió el mismo día de la detención del activista brasileño parte de la flotilla global por Gaza, Thiago Ávila. Hoy el gobierno anunció la expulsión del embajador de Irán. Por ANRed.
Ese martes por la noche, Leila Mohammadi, de 45 años, arquitecta, doctora en comunicación y docente universitaria, fue detenida al ingresar al país junto a su marido, también académico. Ambos residen en Chile desde hace dos años y viajaban con fines familiares. Sin embargo, fue interceptada por personal migratorio, esposada y retenida durante 12 horas.
Según denuncias, fue hostigada, privada del sueño y nunca recibió explicaciones sobre su situación. A la mañana siguiente fue liberada, pero inmediatamente deportada a Santiago de Chile.
Ese mismo día, también en Aeroparque, fue detenido el activista brasileño Thiago Ávila, coordinador de Global Sumud. Había llegado desde Montevideo junto a su familia para continuar una gira internacional vinculada a la organización de una flotilla humanitaria con destino a Gaza, cuyo objetivo es denunciar el bloqueo israelí.
Las autoridades señalaron que su detención respondió a una “alerta”, aunque no brindaron detalles. Desde la organización de la flotilla denunciaron que se trató de una decisión política “emanada de las más altas esferas del gobierno”, en el marco de una política de criminalización de la militancia internacionalista. Ávila fue incomunicado y separado de su familia, y se preveía su deportación. Dirigentes como Myriam Bregman, Romina del Plá, Celeste Fierro y Juan Grabois repudiaron el hecho y exigieron su liberación.
Un giro cada vez más restrictivo
Los episodios no aparecen como hechos aislados. Se inscriben en una política migratoria que el gobierno viene profundizando desde comienzos de año, con operativos en el conurbano bonaerense, controles masivos y anuncios de expulsión para personas en situación irregular.
A esto se suma el avance en la creación de una Agencia de Seguridad Migratoria ,comparada por distintos sectores con un “ICE argentino”, que buscará reforzar los controles y acelerar deportaciones.
La reciente decisión de Cancillería anunciada hoy se inscribe en esa misma línea: una política exterior y migratoria cada vez más alineada con los intereses geopolíticos de Estados Unidos e Israel, y orientada a restringir el ingreso y la circulación de determinadas personas, en particular aquellas vinculadas a espacios de militancia, solidaridad internacional o países considerados “sensibles”.
Hoy, La Cacillería declaró «persona no grata y expulso al embajador iraní del país. La decisión fue oficializada mediante un comunicado de Cancillería, donde se informa que el diplomático deberá abandonar el territorio argentino en un plazo de 48 horas.
Varios barcos franceses salieron del puerto de Marsella, el sábado 4 de abril, para unirse a una nueva flotilla que transporta activistas del movimiento ciudadano “Thousand Madleens to Gaza”. Esta flotilla internacional, cuya mayoría de embarcaciones zarpará el 12 de abril desde Barcelona, navegará hacia Gaza alrededor del 20 de abril, indican los organizadores, que desean “romper” el bloqueo israelí y alcanzar el enclave palestino.
Por: FRANCE 24
Una veintena de barcos franceses salieron del puerto de Marsella, el sábado 4 de abril, para unirse a una nueva flotilla internacional, que debería reunir cerca de un centenar de embarcaciones en total, con el objetivo de “romper” el bloqueo israelí y alcanzar la Franja de Gaza.
“¡Gaza, Marsella está contigo!”, corearon más de mil personas que acudieron a apoyar la iniciativa de los barcos ‘Thousand Madleens’, nombre de este colectivo en referencia a Madleen Kulab, pescadora profesional gazatí.
Los barcos, en su mayoría veleros, zarparon entre aplausos y cantos poco después de las 5 de la tarde (hora local) para unirse en alta mar a la ‘Global Sumud Flotilla’.
Esta flotilla internacional, cuya mayoría de barcos zarpará el 12 de abril desde Barcelona, navegará hacia Gaza alrededor del 20 de abril, indican los organizadores. Está prevista una escala de una semana en el sur de Italia para recibir una “formación en no violencia”.
“Volver a dar visibilidad a Palestina”
“El objetivo es volver a dar visibilidad a Palestina. No se está hablando mucho de ello en este momento, debido al contexto internacional”, dijo Manon, una miembro de la tripulación que prefirió no revelar su nombre completo.
“Mi papel como representante desde hace meses es alertar al Gobierno, cuestionar y criticar la incapacidad y la ausencia total de políticas de presión frente al Gobierno de Netanyahu y de Trump, para que cesen las masacres en Gaza”, añadió.
“Esta acción es de gran importancia, ya que el genocidio en Gaza continúa y, además, el país vecino, Líbano, está siendo anexado”, denuncia la diputada de LFI por Seine-Maritime, Alma Dufour, presente en la multitud.
En otoño de 2025, una primera flotilla de unos cincuenta barcos, compuesta por personalidades políticas y activistas como la sueca Greta Thunberg, fue interceptada por la marina israelí, de manera ilegal, según los organizadores y Amnistía Internacional. Sus integrantes fueron detenidos y expulsados por Israel.
La Franja de Gaza, gobernada por Hamás, está sometida a un bloqueo israelí desde 2007. Israel y el movimiento islamista palestino se acusan mutuamente de violar el alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 tras dos años de guerra.
Las acusaciones de genocidio cometidas por Israel contra los palestinos en la Franja de Gaza se han multiplicado. Israel rechaza estas acusaciones.
Al cumplirse un mes del artero e ilegal ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, resulta difícil entender qué está ocurriendo sobre el terreno y qué decisiones toman las partes en la realidad.
El conflicto se dirime en dos planos, el de las narrativas y el de los hechos. La guerra está ligada a los discursos de uno y otro bando: los ultimátums maximalistas de Donald Trump con énfasis en la “rendición incondicional” son respondidos por la dirección iraní con una nutrida matriz de represalias y exigencias que, de aplicarse, transformaría el círculo estratégico de la guerra, consciente de que enfrenta una amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final frente a dos potencias nucleares. Por eso, los ataques aéreos de saturación del bando agresor son respondidos con acciones simétricas de retaliación de la parte iraní.
Esto no es simplemente la “niebla de la guerra” ni la propaganda gris o negra clásicas. Se trata de un estilo completamente nuevo de llevar a cabo operaciones militares, que en un alto porcentaje se libran y se ganan en el ámbito de las simulaciones virtuales. Por eso resulta muy difícil evaluar y considerar con seriedad el ultimátum postrero de Trump que vence el 6 de abril o las acciones reales de la república islámica. Por supuesto, hay que verificarlo todo y buscar las fuentes originales, pero, en última instancia, sólo la realidad da la respuesta.
En ese intercambio de golpes virtuales se entremezclan imágenes de acontecimientos reales y separar unas de otras se vuelve casi imposible. Si bien parece claro que está en curso una nueva fase de un plan de Washington y Tel Aviv por destruir, desmembrar y dividir a Irán en pequeños estados étnicos sectarios y anárquicos (siguiendo el modelo sirio) y reconfigurar de raíz la economía mundial y la geopolítica, no se alcanza a comprender del todo las contradictorias tácticas de guerra híbrida de Trump; su diatriba en Truth Social se presenta y suena como una completa farsa. A su vez, aunque parece incontrovertible que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas, tampoco resulta nítida la lógica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Menos aún, las acciones de las monarquías petroleras vasallas del golfo Pérsico y del mundo islámico.
Aunque sí es plausible señalar, que de ser simplemente una potencia proxy, un portaviones terrestre del Occidente colectivo en Medio Oriente que vivía de las subvenciones de Estados Unidos y Europa, Israel (al influjo de los megamillonarios del lobby judío israelí-estadunidense) se ha convertido en un centro de toma de decisiones que incide directamente sobre el jefe de la Casa Blanca y el Estado profundo (deep state). Según se infiere de los dichos del periodista Tucker Carlson y del dimitente ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ambos no hace mucho cercanos a Trump, Israel ya no es “la cola que mueve al perro”, sino el cerebro; con Benjamin Netanyahu y los sionistas a la vanguardia ideológica del conflicto y haciendo el “trabajo sucio” (Drecksarbeit), Friedrich “Blackrock” Merz dixit.
Otra novedad del conflicto es que a diferencia de las guerras tradicionales, en las que los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas del enemigo –bases militares, aeródromos, fábricas de armas– y en las que se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza, en las dos últimas décadas, la lógica ha ido más allá de la zona de guerra física. La revolución digital ha construido una segunda capa de infraestructura estratégica tras las líneas del frente, transformando silenciosamente la proyección de fuerza y la manera en que se libran las guerras. La infraestructura digital ha pasado de la periferia de la guerra a su núcleo operativo.
La recopilación de inteligencia, la logística del campo de batalla y la coordinación de mando y control en múltiples teatros dependen cada vez más de los sistemas en la nube de inteligencia artificial. Según la perspectiva estratégica de Irán, la columna vertebral tecnológica que sustenta las operaciones militares de Estados Unidos e Israel (Amazon, Microsoft, Google, Oracle, Nvidia, IBM, Palantir) no puede considerarse políticamente neutral; constituye una extensión del propio espacio de batalla, un dominio donde se cruzan los activos económicos, las plataformas empresariales y los objetivos de seguridad nacional.
Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia.
Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, Irán aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Por Pablo Ruiz | 01/04/2026 | Otro mundo es posible
El tema de fondo no se debate: ¿Se deben tener armas nucleares? Hay nueve potencias nucleares. En el actual panorama, Francia aumentará su arsenal nuclear; el gobierno de Finlandia va a introducir una enmienda para poder tenerlas; y Alemania ya tiene las capacidades para fabricarlas cuando así lo quiera.
Mientras el mundo sigue por los medios de prensa la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán y, una y otra vez, se esgrime que se quiere frenar el programa nuclear que podría estar desarrollando Irán se sigue dejando fuera del debate por estos gobiernos, la prensa, y la comunidad internacional, el tema de fondo y, la paradoja, que tanto EEUU e Israel sí tienen armas nucleares las que también se denominan armas de destrucción masiva. También China, Rusia, Pakistán, Francia, Reino Unido, India y Corea del Norte son parte del selecto grupo de potencias nucleares.
Así mismo, en noviembre pasado, en el Portal de Noticias de las Naciones Unidas, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, señalóalgo preocupante, sin dar más detalles, “advirtió… que el mundo podría pasar de 9 a “25 o 30″ países con armamento nuclear si se debilita el régimen internacional de no proliferación, al que calificó como un pilar esencial de «confianza y previsibilidad» en un escenario global fragmentado”. Sin embargo, Grossi no dijo a qué países se refería, «25 o 30», que podrían disponer de armamento nuclear en un futuro.
El diario español El País señaló, en enero pasado, que el gobierno ruso acusó a Francia y Reino Unido de querer enviar armas nucleares a Ucrania; el presidente Zelensky lo negó. Sin embargo, en 2022 el tema de tener armas nucleares estuvo en la conversación como lo consignó el mismo diario español en el artículo “Ucrania presiona a sus aliados occidentales al abrir el debate sobre recuperar la bomba atómica”.
Por otro lado, el presidente francés, Emmanuel Macron, en este escenario complejo, y frente a las prioridades manifiestas que tienen los EEUU, sostuvo que Europa debe tomar el control “cada vez más directo de su propia seguridad”; señalando que “el orden basado en reglas está en ruinas” y que «para ser libre hay que ser temido y para ser temido hay que ser poderoso». En ese contexto, ordenó el aumento del arsenal nuclear francés.
1/4/2026. Huelga general en territorio palestino paraliza toda la actividad en Cisjordania. Calles vacías en protesta contra la sanción de la ley de pena de muerte para los casi 10 mil presos palestinos acusados de «terroristas».
La ley sancionada en el Knesset el lunes 30 de marzo del 2026 (parlamento israelí) estipula la pena de muerte por ahorcamiento a prisioneros palestinos acusados de cometer «actos de terrorismo» a aplicar en un plazo de 90 días. La ley fue festejada por los sectores más reaccionarios y de extrema derecha del sionismo israelí, al punto de llevar pines de una soga tipo horca en las solapa los días previos.
El parlamento israelí, la Knesset, aprobó una ley que habilita la pena de muerte express por ahorcamiento contra prisioneros palestinos condenados por el asesinato de israelíes en causas clasificadas como “terrorismo”. La medida, de carácter excepcional incluso dentro del propio sistema legal israelí, se inscribe en un contexto de creciente endurecimiento represivo contra la población palestina. Mientras continua el genocidio en Gaza. Más de 9 mil presos palestinos en el cual 360 son niños. Temen por ejecusiones masivas. En varias ciudades de Israel se registraron protestas que fueron reprimidas contra la «guerra eterna» y contra el «sionismo»Por ANRed.
La normativa establece condiciones altamente cuestionadas desde el punto de vista jurídico: no requiere un veredicto unánime para dictar la sentencia, no contempla posibilidad de indulto y fija un plazo de ejecución de apenas 90 días desde la condena. Esto abre la puerta a ejecuciones aceleradas en un sistema denunciado reiteradamente por organismos internacionales por su sesgo estructural contra los palestinos.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, celebró públicamente la aprobación de la ley, intentando incluso descorchar una botella de champán dentro del recinto legislativo, en una escena que fue parcialmente contenida por personal de seguridad.
Más de 9.300 prisioneros palestinos en cárceles israelíes
Según datos difundidos por organizaciones de derechos humanos, actualmente hay más de 9.300 palestinos detenidos en cárceles israelíes, entre ellos al menos 350 niños y 66 mujeres. Diversas denuncias los caracterizan como detenidos en condiciones que vulneran derechos básicos, incluyendo detenciones administrativas sin juicio.
La aprobación de esta ley genera alarma sobre la posibilidad de que cientos de estos prisioneros puedan enfrentar ejecuciones en el corto plazo.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió que las penas de muerte obligatorias constituyen una violación directa del derecho a la vida, además de contradecir normas fundamentales del derecho internacional. También hubo críticas por parte de cancillerías europeas, aunque sin anuncios concretos de sanciones o medidas de presión.
Escalada militar: ataques en Líbano y tensiones con Irán
En paralelo a esta avanzada legislativa, Israel intensificó en los últimos días sus ataques sobre el sur del Líbano, en una dinámica que profundiza el conflicto regional. Bombardeos recientes impactaron zonas donde operan fuerzas vinculadas a Hezbolá, aumentando el riesgo de una guerra abierta en la frontera norte israelí. La resistencia libanesa ya registro más de un centener de ataques a las fuerzas israelíes que incluyen la destrucción de blindados.
A su vez, se registraron nuevos lanzamientos de misiles desde Irán hacia territorio israelí, en lo que distintos analistas interpretan como una respuesta indirecta en el marco de un conflicto que ya desborda Gaza y amenaza con regionalizarse aún más.
Protestas contra la guerra dentro de Israel
En este contexto de creciente militarización, también emergen disidentes dentro de Israel. Alrededor de un millar de personas se manifestaron el pasado sábado en distintas ciudades del país contra lo que definieron como una nueva “guerra eterna”.
Las protestas se desarrollaron en más de 30 localidades, incluyendo Tel Aviv, Haifa, Jerusalén y Beerseba, bajo el lema “Por todas nuestras vidas”. La convocatoria fue impulsada por exdiputados en conjunto con organizaciones pacifistas como Standing Together, Peace Now y Women Wage Peace. También se vieron pancartas contra el sionismo.
Según denunciaron sus organizadores, las movilizaciones fueron reprimidas de forma violenta por la policía. “Activistas de derecha y la policía recibieron instrucciones de realizar arrestos y silenciar la disidencia”, señalaron desde Standing Together. De acuerdo con reportes periodísticos, al menos ocho personas fueron detenidas, aunque las autoridades no confirmaron oficialmente la cifra.
En la Plaza Habima de Tel Aviv, uno de los principales puntos de concentración, manifestantes exhibieron imágenes de niños muertos en ataques israelíes en distintos territorios, incluyendo Irán, Líbano y Cisjordania ocupada. En Haifa, ciudad especialmente golpeada por los intercambios de fuego, se desplegaron pancartas con consignas como “Netanyahu es un peligro para Israel”, «el sionismo es muerte».
30/3/2026. El sábado 28 de marzo una verdadera marea humana de 8 millones de personas colmó las calles de los 50 Estados en más de 3.000 acciones políticas que repudiaron las políticas de Donald Trump. La acción denominada “No Kings” (No Reyes) es la tercera manifestación que bajo ese nombre sacude a los Estados Unidos. Esta, y las anteriores exitosas movilizaciones están impulsadas por el movimiento 50501 y expresan un gran proceso de lucha que no para de crecer. Ante la agresión criminal a Irán, lo novedoso, es que en esta oportunidad la movilización se extendió a otros países y se desarrollaron grandes acciones en Roma, Madrid y Ámsterdam, entre otras.
La organización convocante manifestó que la movilización del sábado fue “la mayor manifestación nacional de un solo día en la historia de EEUU”. Señaló que “El pueblo estadounidense está harto de la usurpación de poder de esta administración, de una guerra ilegal que ni el Congreso ni la ciudadanía han aprobado”. Millones salieron a las calles con consignas como No a la Guerra, Saquen las manos de Irán. Se denunció que los Estados Unidos son quienes financian el genocidio sobre Gaza. Además, gran parte de los manifestantes gritaron en las calles “¡Trump debe irse ya! No al ICE, no a las guerras, no a las mentiras, no a los reyes”.
Desde su surgimiento, el movimiento 50501 ha sido parte de las masivas movilizaciones que vienen golpeando al gobierno de Trump. En julio de 2025 una rebelión en defensa de la población migrante enfrentó a la ICE en los Ángeles y obligó a la retirada de los agentes. A comienzos de 2025, en Minneapolis, una masiva movilización popular y una exitosa huelga general rechazaron el asesinato de Renee Nicole Good y del joven trabajador de la salud Alex Pretti, y obligó a la expulsión de la ICE.
Las masivas movilizaciones expresan la crisis política en los Estados Unidos, y que la agresión imperialista sobre Irán no ha hecho más que agravarla. El galón de gasolina se ha incrementado hasta llegar a los 4 dólares y el 61% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump en la Guerra de agresión imperialista contra Irán. Así, las encuestas han marcado el derrumbe de la popularidad de Trump, que se desplomó desde más del 50% a menos 40% a fines de marzo mientras su desaprobación se acerca rápidamente al 60%.
Ante los ataques imperialistas y la guerra de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la invasión del Estado Sionista sobre el Líbano, la movilización “No Kings” cruzó el océano atlántico y llegó fuertemente a Europa. Grandes movilizaciones se desarrollaron en el Estado Español, en Países Bajos, e Italia. Allí las consignas comienzan a expresar nuevamente las grandes luchas contra la guerra de Vietnam y un fuerte sentimiento antiimperialista y una sostenida solidaridad con el pueblo palestino en rechazo al genocidio.
En medio del pantano militar de Trump en Irán, las grandes movilizaciones muestran el surgimiento de un movimiento amplio y antiimperialista contra Trump y Netanyahu, que comienza a ganar fuerza en la escena política de los Estados Unidos y a extenderse a otros países. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), apoyamos estas movilizaciones que marcan el camino de la unidad de los pueblos del mundo para derrotar a Trump y a la actual agresión criminal a Irán.
Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo
A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.
¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.
En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.
La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.
En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.
Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.
Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.
La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.
El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.
El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.
La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!
A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.
Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El 24M fue multitudinario, histórico y esta vez unitario. Cientos de miles ganamos las calles y las plazas del país. Fue un contundente, claro y merecido repudio a las políticas ultraderechistas, negacionistas, de brutal ajuste y represivas del facho Milei. Y una prueba contundente de que el pueblo no olvida ni perdona, aunque pasen los años, y que seguirá dando pelea contra la impunidad de ayer y de hoy y el siniestro plan motosierra.
Una vez más, como todos los 24 de marzo, se movilizaron varias generaciones. Las que vienen de los años ‘70 entre familiares de las víctimas y sobrevivientes que militaron valientemente bajo las Triple A de Perón e Isabelita y enfrentaron a la dictadura; quienes nos movilizamos contra la impunidad de todos los gobiernos capitalistas pos caída de la dictadura; y las nuevas generaciones que se incorporan cada año, la juventud, las adolescencias, incluidas niñas y niños y hasta bebés llevados en brazos por sus padres.
A 50 años del golpe los contingentes se multiplicaron, militancia, partidos, sindicatos, distintos colectivos, personalidades, hinchadas de fútbol, entre un largo etcétera. La Plaza de Mayo se llenó varias veces. La gente llegaba hasta la 9 Julio, colmando las diagonales y calles aledañas. Los organizadores hablan de un millón de personas en el acto central en CABA, al que hay que sumar los cientos de miles que marcharon en las distintas provincias (ver «Multitudinarias marchas en el interior del país»).
Milei, el gran derrotado
El gobierno de Milei fue el gran derrotado de la jornada. Su discurso no entró. Rebotó una vez más. Detrás de su “batalla cultural” por la denominada “memoria completa”, está la defensa de la dictadura y sus crímenes atroces y el intento de salvar a los milicos asesinos y a sus cómplices civiles. Esto es lo que se palpa.
El nuevo video al que nos tiene acostumbrado el gobierno en los 24, fracasó. Apenas conocido, denunciamos ese bodrio de una hora y 14 minutos con el intento de confundir y evitar una concurrencia masiva. Logró el efecto contrario. Fue tan burdo, que hasta eligió el relato de una nieta recuperada donde precisamente muestra el horror de las y los niños apropiados en dictadura, donde encima su apropiador está preso con cadena perpetua por hechos aberrantes. Una señora decía precisamente: “el gobierno cree que con un video va a borrar 50 años de lucha”. No pudieron en dictadura, no podrán ahora.
Escribe Miguel Sorans, dirigente de la UIT-CI y de Izquierda Socialista/FIT Unidad
La guerra de agresión imperialista sobre Irán que, según Trump, ya estaba ganada desde el comienzo, ya lleva un mes. Trump dice un día una cosa y al otro día otra. Hace una semana dio a Irán un “ultimátum” de 48 horas, a partir del cual empezaba un “ataque total”. Al otro día, anunció que suspendía los ataques por cinco días porque estaba en “productivas” negociaciones con autoridades iraníes. Lo que fue desmentido por Irán. El final de la guerra está en veremos.
Nada es creíble en manos de Trump. Cualquier cosa puede pasar. Que se agrave aún más la guerra, que desembarquen marines o que realmente se abra una negociación. El asesino de Netanyahu e Israel, por otro lado, ya avisaron que, más allá de cualquier negociación, no piensan detener sus acciones militares contra Irán y el Líbano (ver recuadro abajo).
Pero hay un hecho claro, es Trump el que retrocede. En medio de sus bravuconadas en las que anunció, una y otra vez, que “las fuerzas armadas iraníes dejaron de existir”, que “ya no tienen capacidad misilística” o “los arrasamos”, tuvo que aparecer enviando una propuesta de quince puntos, que fueron rechazados por Irán.
Siempre se ha dicho que el que pide negociar en una guerra es el que está perdiendo. Y esto es lo que está sucediendo con Trump y su agresión criminal y genocida. Pese a la evidente superioridad militar de los Estados Unidos y su aliado Israel, Trump está empantanado política y militarmente en Irán.
Las razones por las cuales Trump quiere salir de esta guerra
La primera razón es que la resistencia de Irán ha sido muy superior a lo que creían Trump y Netanyahu.
Irán es un gran país de 93 millones de habitantes que ha tirado por tierra todo pronóstico militar. En los primeros días mataron al máximo Ayatolá y parte de la jefatura militar iraní y creían que con eso empezaba el principio del fin agitando que la gente salga a la calle.
Pero sucedió al revés, la televisión iraní estuvo mostrando manifestaciones masivas en Irán, en medio de las bombas, de apoyo al gobierno y de repudio a la agresión. Por qué, aunque gran parte del pueblo trabajador, la juventud y las mujeres odian al régimen teocrático, más odian las agresiones imperialistas y de Israel. Por otro lado, Irán confirma, aunque esté debilitado, que tiene un potencial de misiles, que penetran en Israel y que llegaron a lanzar dos misiles a la base militar de la isla Diego García, en el Océano Indicio, que está a 4.000 kilómetros de distancia de Irán. La Cúpula de Hierro, de Israel, no colapsó, pero en parte está desbordada. Como nunca ocurrió, las ciudades de Israel reciben misiles y las alarmas son permanentes. Creían que iba a ser una “guerra relámpago”, muy corta y no ha sido así. Todo indica que fue Netanyahu el que convenció a Trump de hacer el ataque. Mientras Trump no logra explicar por qué es la agresión. Primero dijo que era hasta terminar el régimen después dijo que no era necesario.
El punto más débil de Trump no es militar sino político