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General Internacional

Los BRICS e Israel en tiempos de genocidio: cuando el comercio desmiente las condenas

«El primer ministro indio Narendra Modi y el presidente chino Xi Jinping en la 18.ª Cumbre de los BRICS en Nueva Delhi en septiembre de 2026,» https://www.pmindia.gov.in/en/news_updates/brics-new-delhi-declaration-building-for-resilience-innovation-cooperation-and-sustainability-september-12-2026/

Ante el genocidio en Gaza, los BRICS afirman defender el derecho internacional y los derechos del pueblo palestino. Pero sus actos contradicen en gran medida sus declaraciones. Mientras que su 18ª cumbre de Nueva Delhi condena la hambruna, los desplazamientos forzados y los ataques contra la población civil sin siquiera señalar a Israel como responsable, varios Estados miembros aumentan sus intercambios comerciales con este Estado. Y lo que es aún más grave, algunos participan directamente en su esfuerzo militar. La India, que ejerce la presidencia de los BRICS en 2026, ofrece un ejemplo especialmente revelador: sus empresas exportan a Israel componentes destinados a la fabricación de munición y armas. Así pues, los BRICS denuncian algunas consecuencias de la guerra genocida, mientras que varios de ellos siguen alimentando las relaciones económicas y militares con el Estado que la libra.

La XVIII Cumbre del BRICS+ (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia), celebrada en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre de 2026, dedicó varios párrafos a Gaza y a Palestina [1]. Sin embargo, una lectura atenta de la declaración final revela una sorprendente voluntad de evitar señalar a Israel como responsable de las violaciones que en ella se mencionan. El texto condena «el hambre como método de guerra», los ataques contra la población civil, contra los centros sanitarios y las infraestructuras civiles, así como los obstáculos a la ayuda humanitaria, pero no afirma que Israel sea el autor de estos actos. Hace un llamamiento general a «todas las partes implicadas» para que respeten el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Del mismo modo, aunque menciona las medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia en la demanda de Sudáfrica contra Israel y recuerda la obligación jurídica de Israel de permitir el acceso de la ayuda humanitaria, no constata que Israel haya incumplido dichas medidas. Menciona la «ocupación ilegal» y pide que se ponga fin a la misma, pero sin nombrar a Israel como potencia ocupante responsable de esta situación. Condena el desplazamiento forzoso de los palestinos y las modificaciones geográficas y demográficas de Gaza, sin calificar estas políticas de «limpieza étnica». No menciona ni el genocidio, ni los miles de palestinos detenidos sin cargos ni juicio, ni la violencia y los malos tratos infligidos a los presos palestinos. Incluso cuando se refiere a las violaciones más graves del derecho internacional, el texto evita así culpar directamente al Estado de Israel.

Esta cautela resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que la declaración se presenta como la de un grupo que pretende hacer oír la voz del Sur global y defender un orden internacional basado en el derecho. Los BRICS no emplean los términos «genocidio» y «limpieza étnica» y evitan sistemáticamente establecer una relación explícita entre las violaciones que mencionan y el Estado de Israel que las comete. Esta formulación permite a los miembros del grupo mantener una posición común mínima sobre Palestina, al tiempo que evitan una condena directa de Israel y, sobre todo, cualquier decisión colectiva que pueda afectar a sus relaciones económicas, energéticas, tecnológicas o militares con dicho Estado. Esta actitud inaceptable debe contrastarse con el aumento o el mantenimiento de los intercambios comerciales de varios miembros de los BRICS con Israel desde octubre de 2023.

Hay otro aspecto que merece ser destacado: lejos de reducirse, los intercambios comerciales de varios países de los BRICS+ con Israel han aumentado desde el inicio de la guerra en Gaza. Entre 2024 y 2025, las exportaciones a Israel aumentaron casi un 54 % en el caso de China [2] y se multiplicaron por diez en el de Rusia [3]. Entre 2023 y 2025, las exportaciones a Israel se duplicaron con creces en el caso de Egipto [4] y aumentaron aproximadamente un 51 % en el de Indonesia [5] .

Estos intercambios abarcan todas las categorías de mercancías y, por lo tanto, no pueden equipararse a entregas de armas. No obstante, contribuyen indirectamente al funcionamiento de la economía israelí: los bienes importados permiten a Israel satisfacer una parte de sus necesidades civiles e industriales y preservar sus recursos para otros usos, en particular los militares. Esta evolución resulta aún más significativa si se tiene en cuenta que los BRICS+, en mayor o menor medida, se presentan como defensores de un mundo multipolar y de una reducción del dominio occidental. En la práctica, sus relaciones comerciales con Israel ponen de manifiesto los límites de esta oposición a la hora de cuestionar de forma concreta la economía que sustenta su guerra genocida en Gaza.

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Derechos Humanos Nacional

A 50 años de “La Noche de los Lápices”

Francisco Moreira

Fue una de las masacres más emblemáticas de la última dictadura. Estudiantes secundarios, que en 1975 habían luchado por el boleto estudiantil, fueron secuestrados en La Plata. Los mártires de “La Noche de los Lápices” han quedado en la historia. La lucha por justicia y el boleto gratuito continúan.

La noche del 16 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata, la policía bonaerense secuestró e hizo desaparecer a seis jóvenes que el año anterior habían protagonizado la lucha por el boleto estudiantil. Ellos eran Daniel Alberto Racero (18 años) y Horacio Húngaro (17) del colegio Normal Nº 3; María Claudia Falcone (16), María Clara Ciocchini (18) y Francisco López Muntaner (16) del Bellas Artes; y Claudio Acha (17) del Nacional Buenos Aires. El 21 de septiembre fue secuestrado otro joven, Pablo Díaz del Normal Nº 2, que siendo sobreviviente declaró que habían sido brutalmente torturados en el centro clandestino de detención conocido como el “Pozo de Banfield”.1

“Tomala vos, dámela a mí, por el boleto estudiantil”


Con cánticos como este los estudiantes secundarios platenses se habían movilizado durante 1975 para exigir el boleto.2 El 13 de septiembre Daniel Racero “se trepó al mástil del patio del Normal Nº 3 flanqueado por Horacio Húngaro, para anunciar la conquista del boleto estudiantil secundario”.3
Por aquellos días todavía resonaba el estruendoso impacto de las movilizaciones obreras de junio contra el brutal ajuste que promovía el ministro de Economía, Celestino Rodrigo. El “Rodrigazo” había terminado con el paquete de ajuste y se había llevado consigo al propio Rodrigo y al “brujo” López Rega, el siniestro ministro de Bienestar Social. El gobierno de Isabel Perón tambaleaba, mientras la burocracia sindical mantenía la pasividad. Pero la lucha de aquellos jóvenes desafió al gobierno y a las bandas fascistas, como la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que actuaban bajo su mando, atacando a militantes y locales partidarios.

Un año después del triunfo estudiantil, la dictadura militar y su terrorismo de estado reemplazaron al gobierno peronista de Isabel y sus bandas fascistas. Con la dictadura, la represión profundizó los ataques sobre miles de activistas de todos los sectores que habían enfrentado al gobierno de Isabel. En agosto de 1976, la dictadura suspendió el boleto estudiantil secundario. Pero en los colegios platenses los estudiantes se organizaron clandestinamente y resistieron con volantes, pintadas y otras actividades. Así fue que el coronel Ramón Camps, por entonces jefe de la Policía Bonaerense, ordenó a su segundo, el comisario general Miguel Osvaldo Etchecolatz, terminar con “el accionar subversivo en las escuelas”. El objetivo fue secuestrar y hacer desaparecer a los estudiantes que habían encabezado la lucha por el boleto.

“La Noche de los Lápices” fue el título del documento interno de la jefatura de la policía en el que se explicaba el trabajo de inteligencia realizado para detectar “potenciales subversivos” entre los estudiantes secundarios.

La lucha por justicia continúa

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Cultura Internacional

El documental Naza enciende el Festival de Venecia en apoyo a Palestina 

Por Prensa UIT-CI

14/09/2026. El genocidio en Gaza vuelve a estremecer a los festivales internacionales de Cine. Durante el reconocido festival de Venecia 2026, realizado entre el 2 y el 12 de septiembre la película “Naza” se llevó los aplausos del público para felicitar el trabajo realizado por Yuval Abraham y Rachel Szor, quienes se llevaron un premio especial. Naza es el segundo trabajo de Yuval y Rachel, quienes durante el 2025 se alzaron con el Oscar a mejor largometraje documental por la realización de “No Other Land” que fue codirigida junto al abogado y periodista Basel Adra.

Dos años después de haber sido premiados por su primer documental, Yuval y Rachel vuelven a recurrir al cine documental para demostrar que el genocidio continúa. Naza, proviene del concepto hebreo nezek agavi, que se traduce como “daño colateral”, palabras usadas por los soldados de ocupación para justificar el asesinato de más de 75.000 personas palestinas en Gaza. En el documental (y en la realidad) queda demostrado que los asesinatos son deliberados.

En su discurso, Yuval conmovió al público y dejó un claro mensaje: “Desde que comenzó este festival, en poco más de estos diez días, Israel ha matado a seis niños palestinos en Gaza: una niña de tres años en una escuela bombardeada, un niño de siete años junto a su padre en el coche y dos hermanas que dormían en casa. Los oficiales de inteligencia israelíes con los que hablamos nos explicaron que esta matanza masiva es sistémica; no es un accidente, sino algo deliberado”.

Yuval Abraham es periodista de investigación y Rachel Szor es directora de fotografía y escenógrafa, ambos son de origen israelí por lo que son atacados por Netanyahu y su régimen por mostrar desde adentro las atrocidades llevadas a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel. En Naza, 24 agentes de las fuerzas de ocupación, con sus rostros ocultos, relatan en primeras personas las acciones genocidas llevadas adelante en Gaza, lo que resulta insoportable por la maquinaria israelí. 

Según publicó The Guardian -que produjo el documental- el ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, acusó a los directores de estar dispuestos a «dañar su patria para recibir aplausos de antisemitas de todo el mundo» y agregó que “Tomaré medidas inmediatas para revocar la ciudadanía israelí de estos despreciables creadores por traición contra el Estado” para concluir que “se investigaran cómo se obtuvieron los materiales utilizados en la película, quién fue el responsable de obtenerlos y si alguna de las acciones llevadas a cabo para adquirirlos o difundirlos podría constituir ayuda al enemigo en tiempos de guerra”. Netanyahu calificó la película como “indigente” y que “dos directores israelíes que retratan a las Fuerzas de Defensa de Israel como criminales de guerra reciben aplausos en el festival de Venecia”. 

La cólera vertida por los agentes genocidas es directamente proporcional a la reivindicación y apoyo que cientos de artistas y defensores de Palestina han ofrecido a Yuval y Rachel, quienes recibieron un caluroso y sostenido aplauso por su trabajo que se extendió durante 25 minutos, colmando de vitoreo el Palazzo del Cinema, en la isla Lido de Venecia. 

El discurso de Yuval fue también una denuncia contra el asesinato sistemático de periodistas y denunció que “esta verdad ha sido documentada y se conoce desde el primer día gracias a los periodistas palestinos; más de 200 de ellos han sido asesinados por Israel en Gaza. Sus voces fueron silenciadas y negadas. Creemos que negar un crimen es lo que permite que este persista”. Yuval fue furibundo y utilizó la tribuna local para golpear al gobierno de Meloni, sus socios europeos y los Estados Unidos al insistir que es necesario que el público europeo vea el documental: “Queremos que la vean los europeos, especialmente aquí en Italia, porque su gobierno y el gobierno alemán están bloqueando la presión sobre Israel que podría poner fin a esto; y que la vean los estadounidenses, porque ese país está financiando gran parte de la matanza”.

El documental Naza, como lo fue No Other Land, entre otros trabajos, es un aporte a la movilización mundial en apoyo al pueblo palestino y una nueva denuncia del genocidio perpetrado por Israel y sus aliados sobre Gaza. Seguramente el documental recorrerá las ciudades del mundo como aporte para la visibilización, la organización y la lucha por el fin del genocidio y el bloqueo, la retirada de todas las tropas Israelíes de Gaza, Cisjordania, Líbano y Siria y la pelea de millones por una Palestina libre desde el rio hasta el mar.

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Cultura Derechos Humanos Internacional

NAZA, el documental premiado y la respuesta del gobierno israelí mientras Gaza sigue bajo fuego

Palestinos asisten al funeral colectivo de los miembros de las familias Irahem, Malaka, Qanbour, Balawi y Dahdouh, quienes murieron en un ataque israelí en 2023 y cuyos restos fueron recuperados de entre los escombros, de acuerdo con la Defensa Civil de Gaza, en la ciudad de Gaza, el 6 de septiembre de 2026. Foto: Reuters

El documental israelí NAZA, de Yuval Abraham y Rachel Szor, recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. La película reconstruye, a partir de testimonios de 24 integrantes y exintegrantes de los servicios de inteligencia y del aparato militar israelí, los mecanismos utilizados para seleccionar objetivos y calcular las muertes civiles en Gaza. La respuesta del gobierno israelí fue pedir la expulsión de los cineastas del país. Mientras tanto, continúan los ataques israelíes sobre la Franja: en las últimas 48 horas se registraron al menos 10 palestinos asesinados y 56 heridos. Por ANRed

El sábado, el documental NAZA recibió el Premio Especial del Jurado de la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia. La película, dirigida por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, tuvo además una recepción excepcional durante su estreno: una ovación de aproximadamente 25 minutos, mientras parte del público levantaba banderas palestinas.

El trabajo se introduce dentro de la propia estructura israelí. Durante tres años, sus realizadores entrevistaron de manera secreta a 24 militares, oficiales de inteligencia y personas vinculadas al aparato de seguridad israelí. Los testimonios describen sistemas de vigilancia, recopilación masiva de datos y procedimientos utilizados para seleccionar objetivos en Gaza, así como la consideración de posibles víctimas civiles antes de ejecutar determinados ataques.

El título NAZA hace referencia a una expresión utilizada dentro del ámbito militar israelí para calcular la cantidad estimada de civiles que podrían morir en una operación como consecuencia de un ataque contra un determinado objetivo. La película plantea que esas muertes no pueden ser explicadas simplemente como «daños colaterales» producto de errores individuales, sino que forman parte de mecanismos y decisiones institucionales.

Los realizadores ya habían obtenido el Oscar en 2025 por No Other Land, documental que registró la expulsión y destrucción de comunidades palestinas en Masafer Yatta, en Cisjordania. Con NAZA, Abraham y Szor trasladan la investigación hacia el interior de la maquinaria militar israelí y sus mecanismos de selección de objetivos en Gaza.

«Traición»: la respuesta del gobierno israelí

El reconocimiento internacional provocó una reacción inmediata del gobierno de Benjamin Netanyahu. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, calificó a los directores de «traidores» y anunció que buscará revocarles la ciudadanía israelí. También sostuvo que ambos cineastas actuaban contra su propio país para obtener reconocimiento internacional.

La amenaza apunta contra dos ciudadanos israelíes cuyo delito, según el ministro, sería haber expuesto internacionalmente testimonios sobre las operaciones de Israel en Gaza. La medida de revocación de ciudadanía no es automática: requiere atravesar procedimientos legales y judiciales.

La reacción del gobierno israelí expone así una contradicción: mientras el documental recibe uno de los principales reconocimientos del cine internacional, desde el propio Estado israelí se intenta desacreditar y castigar a quienes documentaron los mecanismos utilizados durante la guerra.

El Ejército israelí, por su parte, rechazó las acusaciones planteadas por la película y cuestionó los testimonios anónimos utilizados por los realizadores.

Gaza: ataques incluso durante el alto el fuego

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General Internacional

Hacia el IX° Congreso Mundial de la UIT-CI

Prensa UIT-CI

19/9/2026. En la Ciudad de Buenos Aires, entre los días 14 y 19 de noviembre, se realizará el IX° Congreso mundial de la Unidad Internacional de Trabajadores y Trabajadoras – Cuarta Internacional (UIT-CI).

El IX° Congreso se inaugurará, el sábado 14 de noviembre, con un gran acto internacionalista, organizado por Izquierda Socialista, en repudio a las agresiones imperialistas de Trump, en apoyo a Palestina, contra la ultraderecha mundial y por el Socialismo.

La UIT-CI se reconoce como una organización que es parte del movimiento trotskista internacional, continuadora del legado político y teórico de León Trotsky y del que fuera uno de los principales dirigentes de pos Segunda Guerra Mundial, Nahuel Moreno fallecido en 1987.

Forman parte de la UIT-CI organizaciones, militantes y simpatizantes en más de veinte países de Latinoamérica y el Caribe, Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.

Se harán presentes en Buenos Aires delegaciones e invitados de diversas partes del mundo para poner en común la intervención en las luchas en cada uno de los países con el desafío de empujar hacia el triunfo a cada una de esas luchas.

El ultraderechista Donald Trump lleva adelante una contraofensiva imperialista con el objetivo de superar la crisis de dominación del imperialismo norteamericano. Pero, lejos de conquistar un nuevo orden, incentiva el desorden mundial y a pocos meses de las elecciones de medio término en los Estados Unidos, la crisis política ha comenzado y crece el descontento de la mano del fracaso trumpista en Irán que dejó, nuevamente, al descubierto la crisis del imperialismo. En el corazón del imperialismo, la clase trabajadora, la juventud y los pueblos migrantes de los Estados Unidos han desplegado movilizaciones masivas como las jornadas “No Kings” (No Reyes), que son el talón de Aquiles de Trump.

Por otro lado, a pesar del genocidio y los asesinatos masivos, ni Trump ni Netanyahu han logrado derrotar al pueblo palestino.

Preocupa en el mundo el avance de la ultraderecha como ha sido el impactante triunfo electoral de los neonazis en el estado de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania. Se trata del voto equivocado de millones ante la decepción y el descreimiento en los partidos y gobiernos capitalistas tradicionales liberales o de centroizquierda.

Pero también en el mundo avanzan las luchas y las rebeliones populares contra la explotación capitalista. Las rebeliones de las juventudes y la “Generación Z”, por ejemplo, derrotaron en el 2025 a los gobiernos de Nepal e Indonesia. En la India, el movimiento estudiantil de las llamadas “Cucarachas” estalló contra la manipulación de los exámenes de ingreso a las universidades. Millones de jóvenes en las calles le torcieron el brazo al gobierno capitalista de Modi, por primera vez en años. En Bolivia una rebelión popular, obrera y campesina, en mayo-junio, enfrentó al gobierno derechista de Rodrigo Paz, a los seis meses de asumir, con cortes de camino, huelgas y masivas movilizaciones, la traición de la COB evitó la caída de Paz. Pero la lucha contra el ajuste social se va a retomar. Estas y otras luchas, marcan el camino y la agenda del IX Congreso Mundial de la UIT-CI.

Un Congreso para luchar y unir a las y los revolucionarios

El IX° Congreso intercambiará las nuevas coordenadas de las luchas en curso y los desafíos para las organizaciones revolucionarias, buscando conquistar la unidad de las y los revolucionarios con el objetivo de fortalecer la construcción de los partidos socialistas revolucionarios en cada país, en el camino de superar la crisis de dirección revolucionaria mundial. Trotsky decía que “la crisis de la humanidad es la crisis de dirección”.

El Congreso, será un espacio democrático de intercambio y debate que impulsará las campañas políticas fundamentales para enfrentar al imperialismo y seguir profundizando la solidaridad mundial en apoyo a Palestina. Desde la UIT-CI formamos parte de las últimas dos iniciativas de la Flotilla Global Sumud que, junto a cientos de activistas de diversas partes del mundo, navegamos el Mediterráneo para intentar romper el bloqueo a Gaza y extender la movilización mundial para pelear por una Palestina Libre del Río al Mar.

Las delegaciones presentes en Buenos Aires ratificarán y darán impulso a las luchas del mundo para sepultar al sistema capitalista-imperialista de la mano de gobiernos de las y los trabajadores para construir el socialismo con democracia obrera y popular en todo el mundo.

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Internacional Sociedad

La UIT-CI participó de la conferencia “Socialismo 2026” en Estados Unidos

La delegación UIT-CI con miembros del Colectivo Tempest. De izquierda a derecha: Mercedes Trimarchi (IS), Anderson Bean, Shireen Akram-Boshar, Simon Rodriguez (PSL) y Brian Bean

Por Prensa UIT-CI

10/972026. Del 4 al 7 de septiembre se realizó en la ciudad de Chicago la Conferencia Socialismo 2026, organizada por la editorial Haymarket Books, una de las editoriales independientes y de izquierda más reconocidas en Estados Unidos. Con el apoyo de más de 90 organizaciones de derechos humanos, sociales, culturales, feministas, socioambientales y políticas de izquierda, el encuentro reunió a miles de activistas.

La UIT-CI participó de la conferencia con una delegación integrada por Mercedes Trimarchi, dirigente y diputada electa de la ciudad de Buenos Aires, por Izquierda Socialista (IS) en el Frente de Izquierda (FIT-U), Argentina, y Simón Rodríguez, fundador del Partido Socialismo y Libertad (PSL) de Venezuela.

Durante cuatro días se desarrollaron más de cien reuniones, talleres, paneles, charlas y conferencias en simultáneo. En ellos se discutieron algunos de los principales debates que atraviesan a la izquierda y a los movimientos de lucha en Estados Unidos y a nivel internacional.

Angela Davis, Socialismo y el Manifiesto Comunista

La plenaria inaugural estuvo a cargo de la histórica referente feminista y antirracista Angela Davis, autora, entre otros libros, de Mujeres, raza y clase. Entrevistada por la académica Naomi Murakawa, Davis participó de la mesa Freedom is a Constant Struggle: Palestine, Internationalism, Abolition (La libertad es una lucha constante: Palestina, internacionalismo, abolición). Uno de los puntos centrales de su intervención fue la necesidad de construir una alternativa al capitalismo frente a las múltiples crisis que atraviesa el mundo. Davis sostuvo que el socialismo constituye el único futuro viable y llamó a recuperar las herramientas del marxismo para intervenir en las luchas actuales. En ese sentido, cerró su exposición reivindicando la lectura del Manifiesto Comunista de Karl Marx, no como un texto del pasado, sino como una herramienta para la acción anticapitalista en el presente.

Otro de los principales ejes que recorrió los debates fue la lucha contra las políticas de Donald Trump, particularmente contra la persecución y criminalización de las personas migrantes. En distintas actividades se compartieron experiencias de resistencia frente a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La delegación de la UIT-CI y sus actividades

Durante el encuentro la UIT-CI participó de distintas actividades, debates e intercambios con sectores de la izquierda norteamericana. Trimarchi compartió su experiencia en Bolivia y planteó los desafíos que enfrenta el Frente de Izquierda frente al gobierno de Javier Milei, un aliado de Trump en la región.

Trimarchi junto a Aber Kawas, candidata a senadora de la DSA, por el estado de Nueva York. Nació en Estados Unidos y es hija de refugiados palestinos

Simón Rodríguez, presentó el libro Crisis en Venezuela: Perspectivas socialistas, editado por Haymarket Books. Rodríguez fue además expositor en el panel La izquierda y la cuestión nacional: Construyendo la solidaridad sin excepción. Participó junto Eman Abdelhadi, escritora, profesora y socióloga de la Universidad de Chicago, Reza Rezaian, miembro de la Izquierda Unida de Irán y del sindicato gráfico de Teherán y Tanya Vyhovksy, senadora por el estado de Vermont, miembro de Socialistas Democráticos de América (DSA. sigla en inglés) que actúa dentro del Partido Demócrata. Simón Rodríguez ratificó la postura de la UIT-CI de apoyar la causa justa de los pueblos de Ucrania e Irán, sin apoyar a las direcciones y sus gobiernos.

La delegación también tuvo intercambios con sectores de la izquierda, con miembros de la DSA, entre otros, y, en especial, participó de eventos organizados por el Colectivo Tempest, que es una organización de la izquierda trotskista, con la cual hubo intercambios políticos entre ambas corrientes.
La UIT-CI quedó invitada a participar del evento Socialismo 2027.

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General Nacional

De kelper a malvinero

Por Mario Hernandez Fuentes: Rebelion

El presidente dejó de lado su admiración por Thatcher y anunció que ahora defenderá Malvinas con herramientas legales que ya existían. También convocó a la “unidad nacional”.

Después de casi tres años de esconder el tema, el Presidente, que se declaró fanático de Margaret Thatcher y reivindicó el derecho a la autodeterminación de una población implantada, se vio obligado a sobreactuar una agenda de defensa de la soberanía inexistente hasta ahora para la Casa Rosada. Milei anunció el endurecimiento de las medidas para evitar la explotación ilegal de hidrocarburos en las islas, próxima a comenzar por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en la cuenca norte de las islas. Se trata de un marco normativo que ya existe y que el gobierno desestimó en sus casi tres años de gestión. Además, dijo que avanzará con la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego en un predio estratégico que el gobierno puso en venta.
Malvinas se convirtió para Milei en “la causa sagrada” recién cuando Donald Trump decidió usar la disputa como instrumento de presión sobre el Reino Unido. La bandera que desplegó la Selección Nacional en la semifinal del Mundial, luego de derrotar a Inglaterra y en medio de la discusión por la extranjerización de la tierra, dejó mal parado al presidente que hace de la entrega el centro de su política exterior.
Asediado por la caída en las encuestas y por la confirmación —salida de su propia boca— de que su programa económico “nunca funcionó”, Milei encontró en las palabras de Trump una oportunidad para recuperar la agenda y cambiar el tono confrontativo de las últimas dos semanas. Milei llamó a la dirigencia “política, económica y social” a mostrar un “frente unido” por Malvinas. “Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política y Malvinas es una de ellas”, dijo en Cadena Nacional. La última dictadura militar también apeló a la causa Malvinas cuando el deterioro económico, la conflictividad y la pérdida de legitimidad arrinconaban al régimen. El dictador Leopoldo Fortunato Galtieri fue el último argentino en creer que Estados Unidos podría ayudar a la Argentina a recuperar las Malvinas.
El presidente anunció que endurecerá las sanciones “contra proyectos unilaterales que exploten recursos en las Malvinas”. “El Gobierno desplegará todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violentan la soberanía sobre las Islas Malvinas”, dijo Milei con tono marcial y rodeado de su gabinete.
Además, el presidente adelantó la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, casualmente un predio estratégico del cual el Estado estaba a punto de desprenderse. Por último, dijo que creará un Consejo de Seguridad Nacional encargado de coordinar una estrategia común para todo el Estado. El paquete también incluirá un régimen específico para resguardar la infraestructura crítica de la zona.
Milei improvisó la cadena nacional luego de que Donald Trump expresara livianamente que podría “revisar” el respaldo de su país a la postura británica respecto de las islas Malvinas. Una declaración superficial de la que el Gobierno se agarró para usar el tema políticamente después de casi tres años de desmalvinización. El viraje de Estados Unidos está lejos de responder al interés de los argentinos. La Casa Blanca utiliza la causa Malvinas como instrumento coercitivo para exigirle a Londres un incremento de su contribución a la OTAN y como represalia por el escaso acompañamiento británico a la ofensiva norteamericana contra Irán.

¿Causa Sagrada?

Durante el gobierno de Milei no solo no hubo avances en la negociación por las Islas Malvinas, sino que la gestión libertaria debilitó el reclamo argentino de soberanía. En estos años, el presidente acumuló declaraciones contrarias al interés nacional. Habló del derecho de autodeterminación de los isleños y se declaró admirador de Margaret Thatcher, responsable política del hundimiento del ARA General Belgrano, entre otros.
La diplomacia argentina pasó a votar en Naciones Unidas y en otros organismos multilaterales en contra de decisiones impulsadas por países que históricamente acompañaron a la Argentina en su reclamo por Malvinas. Un ejemplo fue la votación sobre la esclavitud, un tema central para los países africanos, aliados históricos de la Argentina en la cuestión Malvinas.
Además, el gobierno de Milei legitimó el entendimiento Foradori-Duncan, alcanzado durante el gobierno de Mauricio Macri y desestimado durante la administración de Alberto Fernández, que se comprometía a remover los obstáculos que limitaran el crecimiento económico de las islas, particularmente en áreas como pesca, navegación e hidrocarburos. También contemplaba una mayor conectividad aérea entre las islas y terceros países de América Latina, sin necesidad de pasar por territorio continental argentino.

Sea Lion

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El progresismo intenta salir de su laberinto

Fuentes: CLAE – Rebelión / Imagen: Sesión de clausura del Congreso Panamericano, el 23 de agosto, en el Edificio Mercosur. Foto: Congreso Panamericano

Por Aram Aharonian

A finales de agosto, Montevideo se convirtió en el epicentro del debate político progresista en el tercer Congreso Panamericano, un foro parlamentario que reunió a más de un centenar de legisladores, expresidentes, ministros y referentes de 15 países de la región, en la necesidad de construir alternativas al auge de las recetas ultraderechistas y de un populismo punitivo y por demás autoritario.

Las derrotas electorales recientes de la izquierda en Ecuador y Colombia forzaron a realizar una autocrítica, pero también a compartir iniciativas que ayuden a reconstruir un tejido social resquebrajado. Y, nuevamente, el motor impulsor de la iniciativa –como dos décadas atrás- fue el expresidente colombiano Ernesto Samper.

 Obviamente, uno de los ejes del encuentro fue la geopolítica. La región sigue conmocionada por la creciente injerencia de Estados Unidos, como demostró la intervención militar en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y apropiarse del petróleo del mayor productor del mundo.

 La asfixia económica impuesta a Cuba, la presión a Argentina y otros países para reducir la influencia china, los ataques a lanchas en el Caribe y en el Pacífico con la excusa del narcotráfico mientras el propio presidente Donald Trump indultaba al exmandatario hondureño J. O. Hernández, sentenciado a 35 años de prisión por tráfico de toneladas de drogas, son muestras de esta injerencia que va in crescendo,

  Samper  instó a recuperar la integración latinoamericana y a buscar una mayor vinculación con el llamado Sur Global, argumentando que la región posee recursos estratégicos como agua, alimentos y minerales, pero carece de la coordinación política necesaria para defender sus intereses. “No llegamos en una época de oro, sino en pleno reconocimiento de esas derrotas. Por eso hay espacios a puertas cerradas para conversar con franqueza de buenas prácticas y también de experimentos que no lograron llegar a la población”, dijo el estadounidense David Adler, coordinador del foro, quien señaló que el progresismo perdió parte de su capacidad política porque se alejó de problemas concretos como el costo de vida, la vivienda, los salarios y la seguridad. 

Bajo el lema “Solidaridad entre los pueblos, soberanía entre las naciones”, el encuentro buscó construir posiciones comunes frente a desafíos actuales como el debilitamiento del orden internacional, las migraciones forzadas, el aumento del costo de vida y el avance del crimen organizado, entre otros.

En Montevideo, el mandatario uruguayo Yamandú Orsi recibió a los expresidentes Ernesto Samper (Colombia) y Gabriel Boric (Chile); la secretaria nacional de Morena (México) Carolina Rangel; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; el senador y coordinador de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores brasileño, Humberto Costa; y los congresistas estadounidenses Pramila Jayapal y Jesús ‘Chuy’ García.

Hace 27 años, cuando Hugo Chávez ganó por primera vez las elecciones en Venezuela, comenzaba un nuevo y profundo capítulo en la historia del país y del continente latinoamericano y caribeño.  En los años que siguieron a aquel 1999, innumerables movilizaciones populares en defensa de los recursos naturales o contra gobiernos neoliberales, así como articulaciones como el Foro Social Mundial, produjeron un ascenso de masas en América Latina que se tradujo en victorias electorales de gobiernos progresistas en Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Nicaragua, entre otros.

Más que una época de cambios, quizá fue “un cambio de época”, cuyos impactos inspiraron a las izquierdas de todo el mundo. Dos décadas después, se hace necesario analizar lo sucedido en nuestros países, donde gobiernos progresistas trataron de poner a los más humildes como sujetos de política y no meros objetos de ella, encarrilando las ideas de democracias participativas, dignidad e inclusión social, soberanía e integración regional. 

¿Fracasaron?

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General Internacional

3 de septiembre de 1938 / Fundación de la Cuarta Internacional

Federico Novo Foti

El triunfo de la burocracia encabezada por José Stalin en la Unión Soviética en la década del veinte fue un inmenso retroceso para las y los trabajadores soviéticos y de todo el mundo. Para combatirlo, hace 88 años Trotsky impulsó la fundación de la Cuarta Internacional. La tarea de construirla sigue pendiente.

El 3 de septiembre de 1938, en una reunión que apenas duró un día, con 26 delegados que representaban a 11 secciones nacionales, se fundó la Cuarta Internacional.1 La reunión se realizó en la más absoluta clandestinidad a las afueras de París. La conferencia votó el “Programa de Transición”2, entre otros documentos.

Pese a no haber podido participar de aquella reunión, el principal inspirador de la fundación de la Cuarta Internacional fue el líder revolucionario ruso León Trotsky, quien por entonces se encontraba exiliado en México. El objetivo que había impulsado a Trotsky a fundar la nueva organización internacional era unir férreamente a los marxistas alrededor de un programa revolucionario. (ver recuadro)

El Programa de Transición, escrito por Trotsky, señala aspectos centrales de la lucha de los revolucionarios por tomar el poder e impulsar una revolución socialista mundial para liberar a la humanidad de la barbarie capitalista. Pero uno de sus logros más importante es definir lo ocurrido a mediados de los años veinte en la Unión Soviética, donde una burocracia contrarrevolucionaria encabezada por José Stalin se había apoderado del gobierno del primer estado obrero para imponer una dictadura sangrienta y políticas totalmente equivocadas en los Partidos Comunistas de la Tercera Internacional, que llevaron a las y los trabajadores de derrota en derrota. Esto es lo que resume su célebre frase: “la crisis de la humanidad es la crisis de su dirección revolucionaria”.3

La bancarrota de la Tercera Internacional

En marzo de 1919 se había fundado la Tercera Internacional (Comunista) en Moscú, capital de la primera revolución obrera y socialista triunfante, que se encontraba en guerra civil. Allí gobernaban los soviets democráticos de obreros y campesinos, con la conducción del Partido Bolchevique, encabezado por Vladimir Lenin y Trotsky. Ambos impulsaron la reorganización de los revolucionarios desde 1914, cuando se había producido la traición de los dirigentes de la Segunda Internacional (Socialdemócrata) en la Primera Guerra Mundial.

A comienzos de la década del veinte una oleada de revoluciones sacudió Europa, pero estas no triunfaron, dejando aislada y debilitada a la república de los soviets que había sobrevivido a la guerra civil. En esta nueva situación, a partir de 1924, comenzó un importante viraje político que evidenció el avance de la burocracia encabezada por Stalin. La nueva orientación adoptada por la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética promovió la concepción del “socialismo en un sólo país”: la conciliación con la burguesía y el imperialismo, la ruptura con el internacionalismo y el abandono de la lucha por la revolución socialista mundial.

 Los continuos virajes políticos del estalinismo llevaron a duros fracasos. La política de capitular a la “burguesía nacional” de la Tercera Internacional provocó la derrota histórica de la revolución china de 1925-1927. En 1933, el triunfo del nazismo fue abonado por la nefasta política divisionista del Partido Comunista alemán, que rechazó el frente único con los socialdemócratas ante el ascenso de Adolf Hitler. En 1935, el séptimo congreso de la Tercera Internacional aprobó la política equivocada de unidad permanente con la burguesía y de renuncia a la lucha por la toma del poder de los “frentes populares”.

 La fundación de la Cuarta Internacional en 1938 sería, en definitiva, el resultado de una fuerte y prolongada discusión entre quienes se oponían al estalinismo. En 1933, luego del triunfo del nazismo, Trotsky había concluido que la Tercera Internacional estaba muerta y que era necesario fundar otra organización mundial, la Cuarta. En agosto de ese mismo año se publicó la “Declaración de los Cuatro”, un llamado de la Oposición de Izquierda Internacional (los trotskistas) y otras tres organizaciones a forma una nueva internacional.5

Entre tanto la dictadura estalinista acompañó su política contrarrevolucionaria con la más implacable persecución a cualquier tipo de oposición. Trotsky, principal dirigente de la oposición al estalinismo, fue expulsado de la Unión Soviética en 1929. Los “Juicios de Moscú”, iniciados en 1936, fueron la farsa jurídica con la que el estalinismo comenzó a exterminar a la oposición dentro de la URSS. Mientras que los agentes de la policía secreta soviética (GPU) perseguían y asesinaban a los opositores en el extranjero.

 En las difíciles condiciones impuestas por la persecución estalinista, Trotsky continuó las tareas de organización clandestina dentro y fuera de la Unión Soviética. En enero de 1937 se instaló en México. Ese mismo año, en agosto, fue asesinado Erwin Wolf, secretario de Trotsky durante su exilio en Noruega. En febrero de 1938 fue asesinado León Sedov, hijo y principal colaborador de Trotsky. A dos meses de la conferencia fundacional de la Cuarta corrió la misma suerte Rudolf Klement, responsable de su preparación.     

Construir la dirección revolucionaria

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Lanzan campaña por el sobreseimiento de 19 manifestantes llevados a juicio por participar del «Jujeñazo»

Represión en Jujuy ante el rechazo a la reforma constitucional – Foto: Guillermo Castro

A tres años del «Jujeñazo», 19 de sus protagonistas serán llevados a juicio en una causa que comenzará el 26 de octubre y se extenderá durante diez jornadas, hasta el 6 de noviembre. Organizaciones de derechos humanos, sindicales, sociales y políticas, comunidades originarias y personalidades lanzaron un llamamiento nacional para exigir su absolución y sobreseimiento y denunciar un nuevo avance de la criminalización de la protesta social. «No puede haber una Justicia para quienes lucharon y otra para quienes ejercían el poder y dieron órdenes ilegítimas», remarca el llamamiento, que reclama además investigar e imputar a los funcionarios implicados en la represión. «Abajo la reforma, arriba los salarios» fue la consigna que sintetizó el «Jujeñazo» de junio de 2023, una masiva movilización que reunió el reclamo de docentes y estatales por salarios con la defensa de los territorios de las comunidades originarias y el rechazo a la reforma constitucional impulsada por Gerardo Morales, y que tuvo como respuesta una brutal represión que dejó más de cien personas detenidas, numerosas heridas y manifestantes con gravísimas lesiones. Por ANRed.


A tres años del «Jujeñazo», 19 de sus protagonistas serán llevados a juicio, en una causa cuyo debate comenzará el próximo lunes 26 de octubre y se extenderá durante diez jornadas, hasta el viernes 6 de noviembre. Ante esta situación, organismos de derechos humanos, organizaciones sindicales, sociales y políticas, comunidades originarias y personalidades lanzaron un llamamiento nacional para exigir el sobreseimiento y la absolución de quienes son perseguidos judicialmente, y cuyo petitorio se puede firmar aquí.

La conssigna «Abajo la reforma, arriba los salarios» fue la consigna que sintetizó las jornadas de junio de 2023, cuando la lucha de docentes y trabajadores estatales por salarios confluyó con la resistencia de las comunidades originarias en defensa de sus territorios y con el rechazo de organizaciones sindicales, sociales y políticas a la reforma constitucional impulsada por Gerardo Morales. Según el llamamiento, aquella movilización «arrancó uno de los aumentos salariales más importantes para los estatales jujeños y puso en jaque al gobierno provincial».

La respuesta del gobierno de Morales en ese momento fue una fuerte represión, recuerda el documento del llamamiento: «una brutal represión, con detenidos, numerosos heridos y manifestantes que sufrieron gravísimas lesiones, entre ellas pérdida de visión. Mas de 100 detenciones que luego derivaron en libertades y sobreseimientos». Aquel año, organizaciones de derechos humanos y organismos antirrepresivos también documentaron detenciones irregulares, el uso desproporcionado de la fuerza y lesiones graves durante aquellos operativos.

La persecución judicial, sin embargo, continuó después de la represión porque, tres años más tarde, 19 personas que participaron de aquellas protestas son llevadas hoy a juicio. El proceso está atravesado, denuncian desde el llamamiento, por «graves cuestionamientos de las defensas respecto del derecho de defensa, el debido proceso y la imparcialidad judicial». Además, se cuestiona el modo en que fue fijada la audiencia: «el 21 de agosto de 2026 fue rechazado el pedido de no fijar audiencia y apenas seis días después, con quejas en trámite, el 27 de agosto, se notificó un debate de enorme magnitud concentrado en diez jornadas».