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Derechos Humanos Internacional

El gobierno sionista anuncia que prolongará el secuestro de los dos portavoces de la Flotilla Global Sumud al menos hasta el 5 de mayo

Israel traslada a dos portavoces de la flotilla a su territorio tras un asalto en aguas internacionales denunciado como “secuestro”

La interceptación militar de la flotilla humanitaria Global Sumud en pleno Mediterráneo ha derivado en una grave crisis diplomática y en denuncias internacionales por violaciones del derecho internacional. Los activistas Saif Abukeshek, de nacionalidad hispano-palestina, y el brasileño Thiago Ávila permanecen secuestrados en Israel tras ser capturados en aguas internacionales  junto a  175 activistas participantes en la expedición.

Según organizaciones participantes y testimonios de los propios activistas, la operación militar israelí se produjo lejos de su jurisdicción, en un punto del Mediterráneo bajo responsabilidad griega, lo que ha llevado a calificar los hechos como un “secuestro” y una vulneración flagrante del derecho internacional.

Violencia denunciada y traslado forzoso

El asalto, ejecutado de noche, implicó el secuestro de varias embarcaciones civiles, la destrucción de material y la detención de 175 personas. La mayoría fue posteriormente trasladada a la isla de Creta, pero Abukeshek y Ávila fueron separados del grupo y conducidos a territorio israelí.

Diversos testimonios apuntan a un uso sistemático de la violencia durante la operación y el secuestro. Activistas liberados han denunciado “golpes, torturas y maltratos”, con decenas de heridos que requirieron atención médica.

En el caso de los dos portavoces retenidos, las acusaciones son especialmente graves: aseguran haber sufrido abusos físicos y han iniciado una huelga de hambre como protesta por su situación.

Acusaciones sin pruebas y escalada judicial

Las autoridades israelíes justifican la detención alegando supuestos vínculos con actividades ilegales o con organizaciones consideradas terroristas, aunque organizaciones legales y de derechos humanos denuncian que estas imputaciones carecen de base y responden a una estrategia de criminalización de la solidaridad internacional.

Un tribunal israelí ha prorrogado la detención de ambos hasta el 5 de mayo, mientras la defensa denuncia irregularidades procesales y la imposibilidad de aplicar estas acusaciones a ciudadanos extranjeros interceptados fuera de aguas israelíes.

Presión internacional y responsabilidad europea

El Gobierno español ha exigido la liberación inmediata de Abukeshek, subrayando que la intervención se produjo fuera de la jurisdicción israelí.

Al mismo tiempo, organizaciones de la flotilla y colectivos sociales señalan no solo a Israel, sino también a la Unión Europea y a Grecia por su “complicidad” al permitir una operación militar en una zona bajo su responsabilidad.

Las movilizaciones se han extendido en varias ciudades para exigir la liberación de los activistas, mientras crece la preocupación por su integridad física tras las denuncias de tortura y malos tratos.

Un precedente alarmante

El caso reabre el debate sobre la legalidad del bloqueo a Gaza y las acciones militares en aguas internacionales. La detención y traslado de civiles que participaban en una misión humanitaria marca, según organizaciones de derechos humanos, un nuevo y reiterado precedente peligroso por parte del estado sionista que erosiona aún más las garantías del derecho internacional y la protección de activistas.

Mientras tanto, Abukeshek y Ávila continúan secuestrados ilegalmente en Israel, convertidos en símbolo de una escalada que trasciende lo humanitario y pone en cuestión la respuesta de la comunidad internacional ante este tipo de operaciones.

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Adalah: Activistas de la Flotilla secuestrados sufren violencia e interrogatorios ilegales bajo custodia israelí

Por Prensa UIT-CI

Reproducimos el comunicado de Adalah, grupo de abogadas y abogados de la Global Sumud Flotilla

2/5/2026. Los abogados de Adalah acaban de concluir una visita a la prisión de Shikma, donde se reunieron por primera vez con los activistas de la Flotilla Global Sumud, Thiago de Ávila y Saif Abukeshek, desde su secuestro por la marina israelí en la madrugada del jueves 30 de abril en aguas internacionales cerca de Creta. Los desgarradores testimonios de ambos activistas revelan violencia física y haber sido retenidos durante largos periodos en posiciones de estrés por las fuerzas militares israelíes durante los dos últimos días que pasaron en el mar. Ambos activistas llegaron esta mañana al centro de detención de Shikma en Ashkelon tras más de dos días bajo custodia naval.

Thiago de Avila denunció haber sido sometido a una brutalidad extrema por parte de los militares israelíes durante la incautación de las embarcaciones. Fue arrastrado boca abajo por el suelo y golpeado con tal severidad que perdió el conocimiento en dos ocasiones. Actualmente presenta hematomas visibles en el rostro, incluso alrededor del ojo izquierdo, y refiere movilidad reducida y dolor intenso en la mano. Desde su detención por el ejército israelí hasta su traslado al Servicio Penitenciario de Israel, más de dos días después, permaneció aislado y con los ojos vendados. Ahora se encuentra recluido en una celda sin ventanas. Thiago declaró haber sido interrogado por la agencia de inteligencia Shabak (ISA) y afirmó que le dijeron que posteriormente sería interrogado por el Mossad bajo sospecha de «pertenencia a una organización terrorista». Aunque los abogados de Adalah exigieron información sobre las acusaciones, las autoridades israelíes se han negado a proporcionarla.

Saif Abukeshek declaró haber permanecido atado de manos y con los ojos vendados, y obligado a permanecer boca abajo en el suelo desde su detención hasta esta mañana, lo que le provocó hematomas en el rostro y las manos. Tras llegar al centro de detención de Shikma, declaró que le informaron que estaba siendo interrogado por el Shabak bajo sospecha de «pertenencia a una organización terrorista».

Tanto Thiago como Saif han declarado una huelga de hambre, aunque continúan bebiendo agua

Los dos activistas comparecerán mañana, domingo 3 de mayo de 2026, a las 9:30 a. m. ante el Tribunal de Magistrados de Ashkelon para una audiencia en la que se solicitará la prórroga de su detención. Adalah sostiene que el trato recibido por los dos activistas, incluyendo el aislamiento, el vendaje prolongado de los ojos y las palizas, constituye una grave violación del derecho internacional. Adalah argumenta además que cualquier interrogatorio a los activistas es ilegal y que deben ser liberados de inmediato.

Adalah: Activistas de la Flotilla secuestrados sufren violencia e interrogatorios ilegales bajo custodia israelí

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Derechos Humanos Internacional

La portada de una revista italiana pone al descubierto la monstruosidad del «Gran Israel»

La sonrisa del colono

Por Michael Leonardi

Fuentes: Voces del Mundo [Foto de portada: Composición de Michael Leonardi con la portada del fotógrafo Pietro Masturzo publicada en L’Expresso]

El 10 de abril de 2026 el semanario italiano L’Espresso salió a la venta con una portada que ha provocado una debacle total en el aparato sionista. Bajo el título «L’Abuso», la imagen muestra a un colono israelí armado —vestido con uniforme militar, con kipá en la cabeza y rizos de peot colgando— sonriendo con sádico deleite mientras graba con su teléfono a una mujer palestina visiblemente angustiada. Ella se encuentra entre olivos en lo que queda de su tierra ancestral, con el rostro convertido en una máscara de dolor y agotamiento durante la cosecha anual de aceitunas.

La fotografía, tomada por el fotoperiodista italiano Pietro Masturzo cerca de la aldea de Idhna, al oeste de Hebrón, en octubre de 2025, no está montada, ni manipulada, y desde luego no ha sido generada por IA. Cuando las cuentas proisraelíes inundaron las redes sociales afirmando que era falsa, Masturzo y L’Espresso publicaron el vídeo completo.

Muestra exactamente lo que capta la imagen fija: un grupo de colonos armados, algunos con uniformes del ejército, abalanzándose sobre familias palestinas que intentaban recolectar sus aceitunas. El colono de la foto se burla de la mujer imitando el sonido que hace un pastor para arrear a los animales, tratando a los palestinos como ganado en una tierra que la ideología sionista reclama como divinamente destinada sólo a los judíos.

El embajador de Israel en Italia, Jonathan Peled, denunció inmediatamente la portada como «manipuladora» y distorsionadora de la realidad. Las redes sionistas en las redes sociales lanzaron una campaña coordinada de acoso, negación y difamación. Sin embargo, cuanto más se enfurecían, más se difundía la imagen, porque hace lo que a veces hacen las imágenes impactantes: traspasa la propaganda y muestra el rostro crudo y cotidiano de la violencia colonialista.

Esta única fotografía se ha convertido en un símbolo del proyecto sionista del Gran Israel en su forma más cruda. No es una aberración. Es la lógica de la expansión hecha visible: civiles armados, respaldados por el Estado y su ejército, aterrorizando sistemáticamente a los palestinos indígenas para robarles sus tierras, destruir sus medios de vida y expulsarlos.

Los olivos —antiguos símbolos del arraigo y la resiliencia palestinos— son arrancados, quemados o bloqueados habitualmente por los colonos. La cosecha, que antes era un momento de comunidad y sustento, se ha convertido en una temporada de miedo, confrontación y limpieza étnica a cámara lenta, especialmente en zonas como Masafer Yata y las colinas del sur de Hebrón.

El frenesí que provocó la portada revela algo más profundo que el mero control de daños en materia de relaciones públicas. Pone al descubierto la fragilidad del discurso sionista. Cuando se enfrenta a la cruda realidad —la sonrisa burlona del ocupante, el sufrimiento silencioso de los ocupados—, la respuesta por defecto es la negación, la evasión y los gritos de «antisemitismo».

El embajador y sus aliados preferirían que los italianos y el mundo nunca vieran esta cara de la ocupación. Quieren imágenes edulcoradas de «autodefensa» y «seguridad», no la humillación y el despojo cotidianos que sustentan el sueño de un Gran Israel que se extienda desde el río hasta el mar, desprovisto de sus habitantes palestinos.

El reportaje de L’Espresso que acompaña a la portada va más allá, documentando cómo los elementos más extremistas de la derecha sionista están configurando activamente la política israelí: ampliando los asentamientos ilegales, acelerando la rapiña de tierras en Cisjordania y normalizando lo que equivale a una operación de limpieza étnica a cámara lenta.

El colono de la foto no es un fanático solitario. Es el soldado raso de un proyecto respaldado por el Estado que goza de total impunidad: protegido por la ley israelí, financiado por los contribuyentes estadounidenses y amparado diplomáticamente por gobiernos de Europa y Estados Unidos, incluida la propia administración Meloni de Italia.

Sin embargo, incluso en la Italia de Meloni, la marea está empezando a cambiar. Esta semana, bajo la creciente presión de las calles y de la denominada «Generación Gaza» —los jóvenes italianos radicalizados por los horrores retransmitidos en directo desde Gaza y el creciente movimiento de base que exige el fin de la complicidad—, el Gobierno de Meloni anunció la suspensión de su memorando de cooperación militar con Israel.

Se trata de un primer paso limitado pero significativo: una grieta en el muro de alineamiento incondicional que durante mucho tiempo ha definido la política italiana hacia el régimen sionista. Por primera vez en años, los vínculos económicos y militares están siendo cuestionados desde las propias esferas del poder, y no sólo desde las plazas.

El «movimiento desde abajo» —con protestas continuadas, bloqueos portuarios, huelgas en fabricantes de armas como Leonardo y una movilización pública incesante— ha obligado incluso a este gobierno de extrema derecha a dar un paso atrás.

Este avance no es un regalo de arriba. Es el resultado directo de la presión organizada y constante de la sociedad civil italiana, en particular de su juventud, que se niega a permitir que su país siga siendo cómplice voluntario del genocidio y el robo de tierras.

Aunque la suspensión es parcial y reversible, indica que el monopolio de la influencia sionista en la política italiana ya no es absoluto. La sonrisa del colono en la portada de L’Espresso se ha convertido en un espejo que ni siquiera Roma puede seguir ignorando por completo.

En una época en la que los gobiernos occidentales siguen armando a Israel, vetando los llamamientos al alto el fuego y criminalizando la solidaridad con Palestina, el valor de L’Espresso al publicar esta portada es importante. El verdadero escándalo no es la fotografía. El verdadero escándalo es el proyecto de décadas que ilustra con tanta fuerza: el despojo metódico de todo un pueblo, llevado a cabo con rifles, cámaras y la certeza petulante del colonizador.

La imagen acabará desapareciendo de los titulares, pero los olivos permanecen, testigos obstinados de un crimen que se niega a permanecer oculto. Mientras los palestinos sigan cosechando lo que les pertenece, a pesar de los colonos y los soldados, la verdad seguirá abriéndose paso hasta llegar a la primera plana.

Los abusos continúan. Y también debe hacerlo su denuncia.

Michael Leonardi es un periodista afincado en Italia que es colaborador de The Palestine Chronicle.

Texto en inglés: The Palestine Chronicletraducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/04/18/la-sonrisa-del-colono-la-portada-de-una-revista-italiana-pone-al-descubierto-la-monstruosidad-del-gran-israel/

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Derechos Humanos Internacional

Repudiamos la intercepción ilegal y represiva de la Flotilla Global Sumud por Israel

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

Declaración urgente. UIT-CI

29/4/2026. El miércoles 29 de abril, buques de la armada del estado sionista de Israel asaltaron, en el Mediterráneo, a las casi 60 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud que se dirigía a Gaza, en su misión de solidaridad humanitaria con el pueblo palestino.

Se trata de una nueva intercepción ilegal y represiva en aguas internacionales cercanas a la isla de Creta, Grecia, hacia donde se dirigían para reabastecerse en su camino a Palestina. Las fuerzas navales israelíes estaban actuando a 1.100 kilómetros de Gaza y de Israel.

“Este movimiento supone una potencial vulneración del derecho internacional marítimo y de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que limita las facultades de interdicción en aguas internacionales salvo en casos específicos como la piratería o con el consentimiento del Estado de bandera” (El País, 29/4/2026).

El Ministerio de Exteriores israelí confirmó su acción represiva, publicando un mensaje en X mostrando imágenes supuestamente de la carga de las embarcaciones de la Flotilla

“Lanchas militares se acercaron a nuestros barcos, identificándose como israelíes, apuntando láseres y armas semiautomáticas hacia nosotros y ordenando a los participantes que se dirigieran al frente de los botes y se pusieran de rodillas”, indicó la Flotilla en su cuenta de X. Asimismo, denunció que las comunicaciones de las embarcaciones estaban siendo interceptadas.

La Flotilla había partido el pasado domingo desde el puerto italiano de Augusta, en Sicilia. La flotilla está integrada por cientos de participantes voluntarios de diversos países del mundo.

Todo esto ocurre por la impunidad que tiene Israel en su accionar criminal y genocida. Actúa libremente a las puertas de Grecia o Italia, sin que ningún gobierno de la Unión Europea (UE) mueva un dedo. Es una nueva muestra del accionar repudiable del Estado sionista de Israel, que se cree con el derecho de actuar militarmente de cualquier forma y en cualquier lugar. Sea el pueblo palestino, del Líbano o de Irán. Para ello cuenta con el apoyo incondicional de los EE.UU. y del ultraderechista Donald Trump.

Al momento de cerrar esta declaración no se sabía nada de la situación de las tripulaciones y de las y los cientos de luchadores participantes de la Flotilla. Entre los miembros de la Flotilla están la trabajadora ferroviaria Mónica Schlotthauer, diputada de Izquierda Socialista (IS)y el FITU de Argentina, Ezequiel Peressini, dirigente de IS y la UIT-CI y Gorkem Duru, dirigente del Partido de la Democracia Obrera (IDP) de Turquía y de la UIT-CI.

Desde la UIT-CI exigimos que en forma urgente se aclare el estado y la situación de las y los miembros de la flotilla detenidos, que se garantice su integridad, que no haya ningún tipo de agresiones para ellos.  Exigimos que los gobiernos de todo el mundo, en especial de los países de las y los integrantes de la Flotilla, intervengan por la seguridad de la vida de las y los participantes de la Flotilla y por su inmediata liberación. Como también por la devolución de toda la ayuda humanitaria y de las embarcaciones de la Flotilla.

Desde la UIT-CI llamamos a movilizarse, en las calles, en todo el mundo, con la más amplia unidad de acción de las organizaciones sociales, políticas, sindicales o juveniles para reclamar por estos puntos en defensa de la Flotilla Global Sumud y por la solidaridad con la lucha del pueblo palestino.

¡Libertad inmediata de la Flotilla Global Sumud!

¡Palestina Libre, del río al mar!

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

29/4/2026

Repudiamos la intercepción ilegal y represiva de la Flotilla Global Sumud por Israel

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Derechos Humanos Internacional Sociedad

La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya

Por Prensa UIT-CI

Interceptación ejemplar

23/4/2026. La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya que llevaba suministros bélicos a Israel para ser utilizados contra el pueblo palestino. Dicho buque es operado por Mediterranean Shipping Company y se dirigía a los puertos de Ashdod y Haifa. Los gobiernos capitalistas permiten la circulación de estos barcos porque son cómplices del genocidio.

“Esta iniciativa se inscribe en la tradición mundial del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones, que reclama una presión económica y laboral coordinada para poner fin a la complicidad en las violaciones de los derechos de los palestinos”, señala un comunicado de la coordinación de la flotilla. Uno de los barcos que actuó para lograr el bloqueo del MSC es el Batolo-Amka, donde van de tripulantes Schlotthauer y Peressini.

¡La flotilla mostró el camino con su intervención civil sin precedentes! ¡Exigimos a todos los gobiernos el embargo de armas y la ruptura de relaciones políticas, económicas, culturales y diplomáticas con Israel!

La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya

IUT-CI 23/04/26

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Derechos Humanos General

La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Por Prensa UIT-CI

20/4/2026. Difundimos el comunicado de prensa de la Global Sumud Flotilla ante la acción de bloqueo que implementa en mar para interrumpir la cadena de suministro militar israelí que lleva el megabuque MSC Maya.

Los civiles toman el mar: la Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Siguiendo los pasos de los estibadores, la flotilla detiene el flujo de material de uso militar y exige que se ponga fin a la complicidad de las empresas en las atrocidades masivas.

MAR MEDITERRÁNEO – En una intervención civil sin precedentes en el mar, la Global Sumud Flotilla ha logrado interceptar el MSC Maya, un buque de carga operado por Mediterranean Shipping Company, que se dirigía a los puertos de Ashdod y Haifa.

Se sabe que el buque transporta materias primas destinadas a abastecer a la máquina de guerra de Israel. El desvío del MSC Maya se produce tras las crecientes pruebas del papel que desempeña la Mediterranean Shipping Company como arteria logística fundamental para el aparato militar de la ocupación israelí. Aunque la empresa mantiene una apariencia de neutralidad comercial, varios informes de investigación y observadores laborales han identificado un patrón sistemático de transporte de acero aleado de alta calidad, utilizado en la fabricación de artillería pesada, a través de complejos centros de transbordo.

Al recurrir a rutas poco conocidas a través de puertos como Singapur y Abu Qir, MSC facilita el flujo de materias primas que sustentan la industria bélica israelí, al tiempo que se beneficia de acuerdos de uso compartido de buques con la naviera nacional del régimen israelí, ZIM. Esta acción pone fin a ese anonimato y hace que la mayor naviera del mundo rinda cuentas por la carga que transporta en la sombra.

Esto supone la primera vez en la historia que una flotilla civil ha intervenido directamente para interrumpir el flujo marítimo de materiales relacionados con las operaciones militares de un Estado. Durante décadas, los trabajadores portuarios han estado en primera línea de la resistencia contra las cadenas de suministro injustas, utilizando su poder colectivo para detener el movimiento de mercancías vinculadas a la opresión y la guerra. Su negativa ha alterado el curso habitual de los negocios y ha obligado al mundo a asumir el peso moral del comercio global.

La Global Sumud Flotilla se inscribe en esa tradición, llevando esa resistencia al agua y haciendo un llamamiento a los trabajadores y a la gente de todas partes, en los muelles, en las fábricas, en las calles, para detener estas armas dondequiera que vayan.

El poder de interrumpir estas cadenas de suministro no se limita al mar; está presente en cada puerto, cada grúa, cada contrato y cada acto de trabajo.

Seamos claros: esta medida no se ha tomado a la ligera. Se ha tomado porque los gobiernos de todo el mundo han optado por la inacción ante las abrumadoras pruebas de atrocidades masivas. Allí donde los Estados no han cumplido con el derecho internacional, la gente común ha intervenido para hacerlo cumplir.

Durante demasiado tiempo, el mar Mediterráneo ha sido considerado un escenario de profunda injusticia, a la vez que una fosa común para los solicitantes de asilo y un corredor por el que circulan armas sin obstáculos, mientras que la ayuda humanitaria que salva vidas es bloqueada de forma violenta e ilegal. Esta acción va más allá de un simple barco; se trata de recuperar el mar como un espacio para la justicia y la vida, en lugar de un escenario para la violencia patrocinada por el Estado. Así es como se materializa la rendición de cuentas cuando las instituciones fallan.

El desvío del MSC Maya no es un hecho aislado; forma parte de un movimiento mundial cada vez más amplio destinado a hacer frente a la complicidad allá donde se dé: en las salas de juntas, en las fábricas, en los puertos y, ahora, en el mar. Rechazamos la idea de que el comercio exista en un vacío moral. No existe neutralidad en el transporte de materiales que sustentan sistemas de violencia. Las empresas que facilitan estos flujos no son actores pasivos, sino participantes.

Y hay que cuestionar e interrumpir esa participación.

Esta iniciativa se inscribe en la tradición mundial del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que lleva mucho tiempo reclamando una presión económica y laboral coordinada para poner fin a la complicidad en las violaciones de los derechos de los palestinos.

La Global Sumud Flotilla actúa con disciplina, claridad y un compromiso con la acción directa no violenta. La seguridad de todos los tripulantes implicados fue una prioridad en todo momento durante la operación.

Esta misión envía un mensaje inequívoco: si los gobiernos no detienen la maquinaria de la violencia, lo hará la gente. Si las empresas siguen lucrándose con ella, serán señaladas, enfrentadas y desarticuladas. Y si el mundo insiste en mirar hacia otro lado, nos pondremos directamente en el camino de lo que se
niega a ver.

CONTACTO PARA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
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Tel: +44 1414 620 950
Website: globalsumudflotilla.org

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La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

UIT- CI 20/04/26

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General Internacional Sociedad

Barcelona, ¿salida del laberinto para el progresismo?

Por Aram Aharonian

Hoy, en medio de una ofensiva a fondo –intelectual, mediática, militar-  de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo (una parte de la izquierda) intenta salir su laberinto, rediseñando su discurso y sus formas de acción, cuando el espacio político fue ocupado por las fuerzas conservadoras, la economía consumista.

El progresismo se fue opacando en Latinoamérica, mérito de gobernantes que no  lograron (o ni siquiera lo intentaron) realizar cambios en beneficio de las grandes mayorías.  A uno y otro lado del Atlántico, ultraderechistas libertarios -émulos de Donald Trump- ocupan cada vez más posiciones de poder desde las cuales empujan una agenda de barbarie, odio y prevalencia de la fuerza imperial sobre la razón popular. 

En América Latina, el  auge de la ultraderecha calca los patrones de las dictaduras impuestas o patrocinadas por Washington durante la guerra fría: sumisión indisimulada a la Casa Blanca, entrega de los recursos naturales a los dueños de capitales extranjeros, establecimiento de estados policíacos con el pretexto de la seguridad, persecución de la disidencia, desmantelamiento sistemático de derechos sociales y remplazo efectivo de las democracias (por muy imperfectas que fueran) con oligarquías excluyentes y aporofóbicas, señala el diario mexicano La Jornada.  

Sea por convicción ideológica o por oportunismo electoral, las derechas tradicionales han depuesto las máscaras y renunciado al liberalismo formal para mimetizarse con las fuerzas neofascistas del trumpismo.


Hoy, tras medio siglo de neoliberalismo –con los algunos interregnos progresistas-  los medios hegemónicos han instalado un sentido común que estigmatiza como “populista” o “radical” cualquier intento de hacer valer la provisión del acceso a la atención médica, a la educación, a la vivienda o al trabajo digno, cercenando las libertades para dedicar sus esfuerzos y poderío a  la libre circulación de los capitales y reprimir la protesta contra las injusticias sociales generadas por el modelo económico.

El progresismo hoy se manifiesta en la lucha contra la ultraderecha. Encuentros como la Global Progressive Mobilisation en Barcelona reúnen a líderes progresistas de 40 países para abogar por la paz, la igualdad y la protección de los derechos humanos, en un espacio para discutir y debatir –entre ellos- los desafíos comunes y para unir fuerzas en defensa de la democracia y la justicia social.

En Barcelona, los oradores coincidieron en la necesidad de regularizar la tecnología, establecer un impuesto a los superricos, materializar la transición hacia energías limpias y renovar el funcionamiento de Naciones Unidas. Sin estar siquiera presente, Trump fue el protagonista de la cumbre progresista. Pocos se atrevieron a mencionarlo por su nombre, las críticas a la guerra en Irán y el respaldo al multilateralismo surgieron como una antítesis de sus políticas.

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General Internacional Sociedad

Abril de 1961: lo que los yanquis no deben olvidar

Playa Girón

Por Tatiana Coll

Fuentes: La Jornada

Lo que los yanquis no deberían olvidar en estos momentos de bravuconadas y amenazas, es la esencia del pueblo cubano, dispuesto como estos leñadores de la ciénaga a defender con todo a su patria, en la primera línea de fuego


En estos días de recuperación muchos recuerdos me alcanzan. En abril de 1976, el periódico Juventud Rebelde de Cuba, para celebrar la contundente victoria sobre la invasión a Playa Girón, decidió preparar varios números especiales. Cada uno con la amplia temática que el hecho histórico arroja. La retadora proclamación del socialismo con el pueblo en armas; el artero bombardeo estadunidense, la intervención sonora en la ONU de Raúl Roa, el «Canciller de la dignidad»; la movilización general hacia la ciénaga; la estrategia de contención total antes de 72 horas, el empeño de Fidel arriba de un tanque por hundir al barco estadounidense; la aplastante derrota de la famosa brigada 2506, su entrenamiento en Guatemala, su juicio e intercambio por medicinas y compotas. 

A mi compañera Estrella Fresnillo y a mí nos tocó recabar los testimonios de los primeros cubanos en la línea de fuego frente al desembarco en aquella madrugada: los habitantes del extenso manglar llamado la Ciénaga de Zapata. Una experiencia inolvidable en todos sentidos. El inmenso manglar tiene una extensión de más de 130 mil hectáreas y está lleno de vida de todo tipo. Los libros de historia dicen que antes de la llegada de Colón, en alguno de sus rincones se desarrolló la cultura siboney; después, en la Colonia fue refugio tanto para piratas como para esclavos cimarrones que buscaban su libertad y allí resistieron. 

La historia cambió en la neocolonia, sobre todo en los últimos gobiernos que utilizaron el pantanal para proclamar grandes planes de abrir una carretera, que en realidad nunca se construyó, pero cuyo financiamiento se embolsaron. El gran dirigente Chibás, en su última alocución en la radio, justamente denunció esta corrupción. Conjeturo que los aparatos de la CIA se quedaron con este último dato y por ello organizaron el desembarco en ese lugar donde suponían no encontrarían resistencia. 

Tan es así que algunos de los miembros de las familias que debían proclamar el nuevo gobierno venían vestidos con un elegante frac. Llegar hasta el corazón de la ciénaga, cerca de Playa Girón, nos adentró en un mundo mágico lleno de recovecos con árboles, aves, humedad, una densa vegetación, manatíes y cocodrilos. Nos esperaba un grupo de compañeros que enseguida nos dijeron: “con esas blusitas que traen se las van a comer los mosquitos”. 

Efectivamente tuvieron que prestarnos unas camisas de trabajo gruesas y aún recibimos un montón de piquetes. Los cenagueros organizados ya en cooperativas continuaban algunos siendo leñadores, carboneros, pescadores. Pero su vida había cambiado radicalmente. Nos relataban que “algunos cuantos de nosotros que habíamos participado en los intentos de hacer un sindicato, teníamos otros contactos y por aquí llegaron algunos combatientes del 26 de julio. 

Estábamos muy pendientes, hasta que llegó el triunfo ese 1º de enero. Por increíble que parezca, ese mismo enero nos llevamos la gran sorpresa: llegó Fidel hasta aquí, venía con Celia Sánchez y con el capitán Núñez Jiménez; estábamos muy esperanzados, pero no creímos que tan pronto nuestras vidas cambiarían. Vinieron del INRA, vino la reforma agraria, aquí casi nadie sabía firmar, pero le entregaron su tierra”. Un verdadero torbellino de cambios se precipitó: el 17 de junio del 59 se inició la construcción de la carretera hasta Playa Girón y luego hasta Playa Larga, llegó la electrificación, las escuelas, el policlínico, talleres artesanales que llevó Celia, llegó todo y Fidel fue muchas veces a la ciénaga.

“Nosotros aquí rápido nos integramos en las Milicias Revolucionarias, los CDR, la Federación de Mujeres, las cooperativas, los nuevos proyectos. El día 15 del bombardeo, y sobre todo el 16, estuvimos pegados a la radio, hicimos reuniones por toda la ciénaga, agrupamos a los milicianos y a todos en voz de alerta. Esperábamos instrucciones, las palabras de Fidel retumbaban en nuestras cabezas. Finalmente llegó la información: entrarían por la playa y teníamos que intentar detenerlos lo más posible, en lo que llegaban las tropas.” 

Con los nervios de punta, emprendieron la ruta, emboscados por la densa vegetación se fueron desplegando poco a poco detrás del claro de la playa. Algunos muy nerviosos, pero todos determinados. Aún no despuntaba la luz cuando sintieron los movimientos de las lanchas que se aproximaban, esperaron todos en silencio la orden de romper fuego. Cuando ésta llegó, algunos recordaron la reacción de los invasores, sorprendidos empezaron a recular y en desorden a disparar algunos. 

No esperaban ese recibimiento. “El combate duró muchas horas, por suerte teníamos suficientes armas y parque. El desconcierto de los mercenarios nos ayudó, en realidad prácticamente los mantuvimos sobre la playa. Tuvimos bajas, sí. Pero todos allí estábamos dispuestos a cumplir con la voz de “patria o muerte”. Cuando llegaron las tropas y aquellos tanques nos integramos, empezamos a recorrer la carretera. Allí vimos a Fidel y a todos los demás dirigentes. 

Lo que los yanquis no deberían olvidar en estos momentos de bravuconadas y amenazas, es la esencia del pueblo cubano, dispuesto como estos leñadores de la ciénaga a defender con todo a su patria, en la primera línea de fuego.

*Investigadora de la UPN y autora de El INEE y su dilema: evaluar para cuantificar y clasificar o para valorar y formar.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/18/opinion/abril-61-lo-que-los-yanquis-no-deben-olvidar

Abril de 1961: lo que los yanquis no deben olvidar

Rebelion 20/04/26

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Internacional Sociedad

Los indicadores financieros ocultan el peligro que amenaza a la economía real

Fuentes: CTXT [Imagen: Guerra, estrecho de Ormuz, comercio mundial / Pedripol ]

Por Juan Torres López 

Si la guerra continúa y no se pone fin al bloqueo de Ormuz, la cuerda que sostiene a la economía global no se va a romper por el lado de las finanzas, sino por el de la economía real

En la historia económica reciente se produce reiteradamente un mismo fenómeno: quienes marcan las directrices de la política económica reaccionan tarde o con error. No porque sean incompetentes, sino porque actúan con sesgos ideológicos, utilizan modelos equivocados y se fijan en indicadores equivocados.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con la crisis del Golfo Pérsico y entender por qué ocurre es crucial para percibir el daño que se está acumulando mientras se mira a otro lado.

Dos fuentes de error

A mi juicio, hay dos causas que explican la ceguera con que se enfrentan a los problemas económicos quienes diseñan y orientan la política económica.

La primera tiene que ver con los modelos económicos que utilizan. Como acaba de mostrar Steve Keen para el caso que nos ocupa, no incorporan con realismo el efecto que tienen los choques energéticos sobre la producción y eso les lleva a subestimar las consecuencias que tienen sobre la economía real.

Es una limitación muy grave y merece un análisis propio, pero no la voy a abordar en este artículo.

Aquí voy a explicar una segunda causa de ceguera y error: leer la realidad tomando excesivamente en consideración los indicadores financieros. Unos indicadores que generalmente producen (por las razones que voy a explicar enseguida) una imagen de la situación sistemáticamente más tranquilizadora que la que realmente existe. 

Una metáfora para entendernos

Imaginemos que se produce un accidente que bloquea el acceso de bienes y servicios a nuestro pueblo o ciudad y que sólo se dispone del 40 % de los que habitualmente consumen las viviendas y empresas. Los vecinos tratarán de aprovisionarse, racionarán su consumo, los bienes escasearán y es muy posible que muchas tiendas y empresas paralicen su actividad.

El grifo de energía que abastece a la economía mundial lleva semanas fuertemente alterado, con caídas muy significativas en el tráfico marítimo

Imaginemos que, para saber cuál es la situación real en la que nos encontramos y tomar medidas, en lugar de fijarnos en las cantidades y en los precios del momento presente, miramos un tablero en donde aparecen los que se espera que tengan los bienes dentro de tres meses, cuando nos dicen los técnicos que ya se habrá arreglado el problema y recuperado el acceso. 

Eso es exactamente lo que está ocurriendo con el Estrecho de Ormuz. El grifo de energía que abastece a la economía mundial lleva semanas fuertemente alterado, con caídas muy significativas en el tráfico marítimo. Sin embargo, los mercados financieros –el tablero donde nos dicen que miremos– fijan precios no en función de la gravedad de lo que ocurre ahora, sino considerando que el problema es manejable y temporal.

Un ejemplo simple y claro para que lo entiendas: el 13 de abril, el precio del crudo físico (el que se podía comprar en nuestro pueblo tras el bloqueo en la metáfora que acabo de poner) era de 132,74 dólares por barril. El precio del contrato de futuros para junio (el que los mercados pensaban que tendría en ese mes) era de 99,36. Una divergencia que refleja expectativas de una muy rápida normalización.

Qué es el Estrecho de Ormuz y qué está pasando allí

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El alto el fuego en el Líbano supone una derrota estratégica histórica para Israel

El colapso es real

Por Ramzy Baroud 

Ayer jueves [16 de abril de 2026] el presidente estadounidense Donald Trump fue quien anunció un alto el fuego en el Líbano, pero la realidad cuenta una historia muy diferente. El alto el fuego no fue fruto de la diplomacia estadounidense ni de un cálculo estratégico israelí. Se impuso, en gran medida como resultado de la presión sostenida de Irán.

Washington, Tel Aviv y sus aliados —incluidos algunos dentro del propio Líbano— seguirán negando esta realidad. Reconocer el papel de Irán significaría admitir que se ha sentado un precedente histórico: por primera vez, las fuerzas que se oponen a Estados Unidos e Israel han logrado imponer condiciones a ambos.

No se trata de un acontecimiento menor. Es una ruptura estratégica. Pero no es el único cambio fundamental que se está produciendo: el propio enfoque de Israel respecto a la guerra y la diplomacia está cambiando.

Tras fracasar en su intento de asegurar la victoria mediante una violencia abrumadora, Israel recurre cada vez más a la diplomacia coercitiva para imponer resultados políticos.

En las últimas dos o tres décadas, esta estrategia israelí se ha vuelto inequívocamente clara: lograr mediante la diplomacia lo que no ha conseguido imponer en el campo de batalla.

La «diplomacia» como guerra

La «diplomacia» israelí no se ajusta al significado convencional del término. No implica una negociación entre iguales, ni una búsqueda genuina de la paz. Más bien, es una diplomacia fusionada con la violencia: asesinatos, asedios, bloqueos, coacción política y la manipulación sistemática de las divisiones internas dentro de las sociedades opuestas. Es la diplomacia como una prolongación de la guerra por otros medios.

Del mismo modo, la concepción que tiene Israel del «campo de batalla» es radicalmente diferente. Los ataques deliberados contra civiles e infraestructuras civiles no son accidentales, ni se trata simplemente de «daños colaterales»; son un elemento central de la propia estrategia.

En ningún lugar queda esto más claro que en Gaza. A raíz del genocidio que se está llevando a cabo, amplias zonas de Gaza han quedado reducidas a escombros, y las estimaciones indican que se ha destruido alrededor del 90% de todo el territorio de Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, las mujeres y los niños representan sistemáticamente alrededor del 70% de todas las víctimas de Gaza.

Esto no es daño colateral. Es la destrucción deliberada de una población civil, un acto de genocidio diseñado para forzar el desplazamiento masivo y remodelar la realidad política y demográfica a favor de Israel.

La misma lógica se extiende más allá de Gaza. Da forma a las guerras de Israel en el Líbano contra Hizbolá y a su enfrentamiento más amplio con Irán.

Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha actuado históricamente dentro de un paradigma similar. Desde Vietnam hasta Iraq, las poblaciones civiles, las infraestructuras e incluso el propio medio ambiente han soportado el peso de la guerra estadounidense.

Un modelo que se tambalea

A menudo se argumenta que Israel recurrió a la «diplomacia» tras su retirada forzosa del sur del Líbano en 2000 bajo la presión de la resistencia. Si bien ese momento fue crucial, no fue el comienzo.

Existen precedentes anteriores. La Primera Intifada (1987-1993) demostró que un levantamiento popular sostenido no podía ser aplastado únicamente mediante la fuerza bruta. A pesar de la intensa represión israelí, la revuelta perduró.

Fue en este contexto donde surgieron los Acuerdos de Oslo, no como un auténtico proceso de paz, sino como un salvavidas estratégico. A través de Oslo, Israel logró políticamente lo que no pudo imponer militarmente: la pacificación del levantamiento, la institucionalización de la fragmentación política palestina y la transformación de la Autoridad Palestina en un mecanismo de control interno.

Mientras tanto, la expansión de los asentamientos se aceleró e Israel cosechó la legitimidad global de presentarse como un Estado «buscador de la paz».

Sin embargo, las dos últimas décadas han puesto de manifiesto los límites de este modelo.

Desde el Líbano en 2006 hasta las repetidas guerras sobre Gaza (2008-09, 2012, 2014, 2021 y el genocidio en curso desde 2023), Israel no ha logrado obtener victorias estratégicas decisivas. Sus continuos enfrentamientos con Hizbolá e Irán subrayan aún más este fracaso.

Israel no sólo ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos militares declarados, sino que tampoco ha logrado traducir su abrumadora potencia de fuego —incluso el genocidio— en beneficios políticos duraderos.

Algunos interpretan esto como un giro hacia la guerra perpetua bajo el mandato del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero esta interpretación es incompleta.

¿Guerra perpetua?