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Elecciones en Brasil: derrotar al bolsonarismo en segunda vuelta

Adolfo Santos

El candidato de la ultraderecha Flávio Bolsonaro del Partido Liberal ganó en primera vuelta con 47% de los votos contra Luiz Inácio Lula da Silva del PT, con 45%. Ahora, los dos candidatos se volverán a enfrentar el 25 de octubre en la segunda vuelta para definir el nuevo presidente. Se impone unificar fuerzas para derrotar a Bolsonaro.

El resultado causó sorpresa. La mayoría de los analistas pronosticaban una elección polarizada, con pequeña ventaja a favor de Lula tanto en primera como en segunda vuelta. No fue lo que sucedió. Lamentablemente ganó Flávio, el hijo de Jair Bolsonaro, miembro de un clan representante de la ultraderecha, negacionista de la dictadura, del cambio climático, responsable de más de 700 mil muertes durante la pandemia de Covid-19, misógino, antiderechos y que responde directamente a las políticas de Donald Trump.

Fue un voto equivocado en la tentativa de castigar la falta de soluciones de Lula y el PT a los problemas crónicos de desigualdad social, el endeudamiento familiar, los ajustes presupuestarios en salud y educación, mientras se favorece al sistema financiero, al agronegocio y los grandes empresarios. Es un nuevo fracaso de los gobiernos de centro izquierda, de conciliación de clases, que no proponen un programa capaz de resolver la crisis del capitalismo.

Es lo que algunos analistas denominan “democracia de un mandato”. Gobiernos que asumen llenos de promesas, pero no satisfacen las expectativas de los votantes que, decepcionados, buscan un cambio o se manifiestan con altos índices de abstención. Es lo que ha sucedido con varios gobiernos llamados progresistas que, a pesar del doble discurso y de algunas medidas progresivas parciales, gobiernan para los grandes intereses económicos.

¿Por qué avanza electoralmente la ultraderecha?

Hartas de ajustes y de falta de perspectivas, las masas populares no aceptan pagar el precio de la crisis y buscan cambios, aunque sea por caminos equivocados. Desde 2003 hasta hoy, el PT gobernó durante 17 años sin modificar las bases de ese sistema capitalista en crisis. No respondió a las demandas de las y los trabajadores, de las y los jubilados, de la juventud, de las mujeres y de una pobreza estructural. Ahí se incuba el voto castigo manifestado en esta primera vuelta.

La falta de respuesta a esos sectores permite el crecimiento de la ultraderecha. Elección tras elección, el PT pierde votos en el movimiento obrero industrial y en la clase trabajadora en general, que fue su gran capital inicial. Abandonó sus demandas originales para atender a los grandes empresarios. Tampoco valorizó el haber de las y los jubilados, ni tuvo políticas que atendieran las demandas del movimiento feminista como la legalización del aborto o la criminalización de la misoginia y de la ideología red pill.

Al no responder con medidas concretas a estos problemas impulsa a la ultraderecha que penetra, con falsas soluciones, en sectores que se sienten desatendidos. Es lo que explica, en parte, que haya avanzado en el control de ambas cámaras del Congreso Nacional o en la cantidad de gobernadores electos. Se llega al colmo de que una de las candidatas más votadas en Sao Paulo, el principal estado del país, la bolsonarista Eduarda Campopiano, afirme que el feminicidio no es crimen, o celebra la llegada de la colonización portuguesa porque “evitó que los indios se sigan comiendo entre ellos”. Un nivel de barbarie inaceptable.

Contra Bolsonaro y Trump, voto crítico a Lula

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India: 130 millones de votantes eliminados dispara movilizaciones y el retorno de las “Cucarachas”

Por Prensa UIT-CI 

6/10/2026. Nuevamente India es escenario de fuertes movilizaciones. Luego de haber derrotado al gobierno y haber conquistado la renuncia del ministro de educación en el mes de junio, con tres semanas de movilizaciones en repudio a los fraudulentos exámenes de ingreso universitario, el autodenominado “Partido Popular de las Cucarachas” vuelve a convocar y a ejecutar masivas movilizaciones. Esta vez, ante la eliminación de millones de votantes de los padrones electorales para favorecer a Narendra Modi y su partido.

El creciente y renovado plan de lucha comenzó el pasado 2 de octubre, con una concentración y sentada en la localidad de Mumbai y se registraron enfrentamientos en Nueva Dehli. Las movilizaciones se extendieron a otras regiones, y el martes 6 llegaron a nuevamente a la capital. La policía reprimió las movilizaciones y encarceló a estudiantes, periodistas y varios diputados de la oposición patronal que, agrupados en la alianza parlamentaria INDIA, se han sumado a los reclamos.

En este nuevo proceso de movilización, la bronca fue desplegada en rechazo a la eliminación masiva de 130 millones de votantes de los padrones, luego de un proceso denominado como Revisión Especial Intensiva (REI), que comenzó el año pasado y busca depurar los padrones en base a los nuevos censos, domicilios, distribución geográfica y depuración por fallecimientos. 

El complejo y amañado proceso -en el país más poblado y desigual del mundo donde las elecciones duran semanas- se realiza desde 2003. Esta revisión de carácter “especial” está siendo denunciada de maliciosa, proscriptiva e ilegal. El escándalo se hizo público cuando el diario local Indian Express hiciera publico el 25 de septiembre que dos comisionados denunciaran las maniobras como ilegales y exigiera a la jefatura de la comisión encargada de la revisión respuestas a las acusaciones, el gobierno no respondió.

La falta de respuesta y los recurrentes fraudes electorales son moneda corriente en la India gobernada por Modi. En las elecciones en Bengala Occidental realizadas hace pocos meses, la población musulmana y otras minorías fueron eliminadas de los padrones en un frontal ataque antidemocrático.

La depuración de los padrones está encabezada por el presidente de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, a quien hoy el movimiento de las cucarachas exige su renuncia por estar manipulando el proceso para favorecer al Partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Modi durante las elecciones.

Según los medios presentes en la movilización de Bombai, los jóvenes manifestantes afirmaban que “el voto es el derecho más básico de cualquier ciudadano, pero debido a las acciones de Kumar y la comisión electoral, ese derecho está siendo atacado”, declaró Deesha, una estudiante activista de 22 años. “Millones de personas han perdido su derecho al voto y ya ni siquiera se les reconoce como ciudadanos de la India. Este ataque a nuestra democracia debe cesar. El primer paso importante es lograr la renuncia de Gyanesh Kumar, y luego se debe revocar la sentencia SIR”. Janvi Upadhyay, de 18 años, dijo que el movimiento de las cucarachas había despertado a la juventud de la India y que «si creen que pueden venir y robar votos y hacer trampa en las elecciones, les demostraremos lo equivocados que están».

El vocero y referente del Partido Popular de las Cucarachas, Abhijeet Dipke, aclaró que en el actual proceso de movilizaciones buscan conquistar varios objetivos: la dimisión inmediata de Gyanesh Kumar y la apertura de procedimientos penales en su contra, la suspensión inmediata de todas las próximas elecciones, la paralización total del proceso de Revisión Intensiva Especial (SIR) y la restitución de las listas de votantes de enero de 2025. Finalmente exigen la derogación total de la ley de 2023 que regula el nombramiento de los comisionados electorales, para sustituirla por un nuevo marco que permita una amplia participación de la sociedad civil y de instituciones independientes.

Las legítimas demandas planteadas, el triunfo reciente con la dimensión impuesta del ministro de educación y la creciente masificación de las protestas y movilizaciones, junto con la gran participación de la juventud estudiantil y trabajadora que desafía la represión, anuncian un octubre caliente en la India. Se preparan nuevas acciones unificadas y nacionales para el próximo 10 de octubre en un proceso abierto que refleja el hartazgo, la bronca de millones de personas contra el represor y ajustador gobierno totalitario de Modi.

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Estado Español: Estallido social por la vivienda

Por Lucha Internacionalista, sección de la UIT-CI en el Estado Español

2/10/2026. El desahucio de Maricarmen en Madrid ha sido la gota que ha colmado el vaso. Ha hecho saltar la acampada de la Puerta del Sol en Madrid y se ha extendido por todo el Estado un clamor por la vivienda. Estamos hartas de los discursos reaccionarios de la derecha y del neoliberalismo, y de la vergonzosa respuesta de la izquierda parlamentaria. No aceptamos legitimar la especulación ni el derecho de los rentistas a extraer beneficio de nuestra fuerza de trabajo. No aceptamos que la vivienda sea una mercancía sujeta a las dinámicas salvajes del mercado inmobiliario. No aceptamos el discurso de la meritocracia ni la criminalización de quienes no pueden acceder a un alquiler o una hipoteca en condiciones.

Según el CGPJ, hace 10 años, el 50% de los desahucios era de alquileres, mientras que en 2025 fueron el 75%. Estos datos están ligados a la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora respecto al mercado inmobiliario. La realidad es que en 2000 una persona con contrato indefinido y sueldo medio podía acceder a una hipoteca con 31 años y pagarla en 20 años. En 2025, una persona en las mismas condiciones laborales compra una propiedad con 42 años y tarda 25 años en pagarla. El argumento meritocrático cae por sí solo. Y cae con mayor fuerza cuando se conoce que en el 2025, el 35% de viviendas se pagaron al contado. ¿Cuántas personas, por muchas horas que trabajen, y por mucho que ahorren, pueden pagar al contado un piso? Estos pisos pagados al contado son adquisiciones de grandes propietarios y fondos de inversión, que ahogan a la clase trabajadora con la complicidad del “gobierno más progresista de la historia”.

El Estado trabaja al servicio del capital, ejerciendo una violencia institucional estructural sobre la clase trabajadora, y el Gobierno «más progresista de la historia» es cómplice de ello. Reprime mediante los cuerpos policiales a quienes defienden el derecho a la vivienda, como en el desahucio de Maricarmen en Madrid. Avala un poder judicial que ejecuta desahucios incluso con protocolos antisuicidio activados, que acaban teniendo consecuencias fatales como el suicidio de Olga o el de Javier, vecinas de L’Hospitalet. Y mantiene un poder legislativo que lleva siete años protegiendo la acumulación de riqueza de una minoría a costa nuestra.

El Gobierno de Pedro Sánchez, ni con Sumar ni con Podemos, no ha puesto freno a la precarización de la clase trabajadora. La ayuda del bono de alquiler joven o la bonificación del IRPF a los rentistas son una transferencia descarada de dinero público a manos privadas. La abstención del PSOE hace dos semanas en la ley para prohibir la compra de pisos por parte de fondos buitre continúa permitiendo la acumulación de viviendas en manos especuladoras. Asimismo, haber dejado fuera de la Ley de Vivienda de 2019 (LAU 2019) los alquileres de temporada o por habitaciones permite que esas mismas manos rentabilicen salvajemente hasta el último metro cuadrado.

Otro ejemplo claro es el traspaso de las 40.000 viviendas de la SAREB a Casa 47, la nueva empresa pública estatal que ha sustituido a SEPES. Un modelo que pretende ofrecer vivienda asequible pero que excluye a personas con rentas inferiores a dos veces el IPREM, distribuye los pisos mediante sorteo y externaliza su gestión a servicers y fondos de inversión. Además, durante este traspaso continúan los desahucios y el acoso inmobiliario, en lugar de regularizar la situación de las familias que ya viven allí, tal como exige el movimiento por la vivienda.

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Francia: La rebelión estudiantil enfrenta el ajuste de Macron

Por Ezequiel Peressini – Dirigente de Izquierda Socialista y coordinador de la Flotilla Global Sumud Argentina

2/10/2026. Desde la jornada de lucha realizada el 29 de septiembre, Francia se incendia en masivas movilizaciones. Trabajadores públicos y estudiantes han ganado las calles en protestas que no paran de crecer. El verano ha terminado, con el retorno a los puestos de trabajo y de estudio, la bronca contra el alza de los precios y el amenazante recorte del gasto público que el gobierno prepara ha catalizado la indignación transformándola en grandes acciones que sacuden varias ciudades y expresan la unidad de trabajadores y estudiantes en lucha.

El martes 29, las organizaciones de trabajadores públicos convocaron a una huelga nacional con movilizaciones. Más 300.000 personas se movilizaron en París y varias ciudades del país. Los reclamos convocantes eran claros, el rechazo a la pérdida del poder adquisitivo del salario, la falta de personal en los establecimientos públicos, el congelamiento de la indexación por inflación de las jubilaciones y pensiones y el amenazante arancelamiento de algunos sectores educativos. 

Los días siguientes las movilizaciones continuaron creciendo con acciones de los cuerpos de bomberos y la gran participación de las y los estudiantes secundarios y universitarios. El día jueves primero de octubre, los bloqueos y acciones de lucha en las puertas de los Lycées (centros de estudios para jóvenes de entre 15 y 18 años) convocaron a miles de estudiantes junto a la Unión de Estudiantes Secundarios. Con la radicalidad característica de la juventud francesa, expresaron sus reclamos y el hartazgo de extensas jornadas de 10 horas, la falta de profesores, la pésima infraestructura educativa que golpea con el calor del verano y el frío del invierno. En la jornada del día martes 29 algo más de 300 establecimientos realizaron acciones de bloqueos, para el jueves 1 de octubre, más de mil establecimientos de los 3.700 existentes se sumaron a las acciones. En los campus de 30 universidades también se realizaron importantes acciones contra el recorte y en defensa de la educación pública.

La respuesta del gobierno de Macron fue la misma de siempre: reprimir, encarcelar y enjuiciar a las y los que luchan. La represión contra la jornada del primero de octubre fue brutal y dejó 2.000 personas detenidas, 1.900 se encuentran bajo custodia, de los cuales el 90% son menores de edad. Demostrando los Lycées son un epicentro de la lucha y en 50 de esos establecimientos hubo duros enfrentamientos con la policía que buscaba desalojarlos. 

La represión del gobierno busca endurecerse. El ministro de justicia Gerald Darmanin se reunió con jueces y fiscales para garantizar una “respuesta penal firme” contra quienes se manifiesten y el ministro de educación cerró los liceos hasta controlar la situación. El gobierno responsabilizó a Le France Insumiza (LFI) de Melenchón y al conjunto de las organizaciones de izquierda de las movilizaciones y, la ultraderecha busca imponer sanciones contra las organizaciones de izquierda responsabilizándolas de los disturbios. Toda una pantomima conspirativa para esconder el verdadero motivo de las movilizaciones.

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Netanyahu busca el apoyo de la ultraderecha latinoamericana frente a un creciente aislamiento por el genocidio

De izquierda a derecha, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; al presidente de Panamá, José Raúl Mulino; Benjamín Netanyahu, y el presidente de Paraguay, Santiago Peña. EFE

Por Natalia Chientaroli, Francesca Cicardi | 29/09/2026 | América Latina y Caribe, Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: El Diario

La soledad de Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de la ONU fue patente. En las pocas horas que pasó el primer ministro en Nueva York, no se reunió con ningún representante de los aliados tradicionales de Israel, pero sí con varios líderes latinoamericanos, incluido el ultraderechista Javier Milei.

Benjamín Netanyahu se parapetó en el atril de orador mientras la sala de la Organización de Naciones Unidas se iba quedando casi vacía. Mientras la mayoría de las delegaciones —incluida la española— dejaban el recinto, el primer ministro israelí les retó: “Si hay otros cobardes morales que todavía no se han retirado de la sala, por favor retírense ahora”. Entre la escasa audiencia a su discurso duro y amenazante destacaban Estados Unidos y Argentina, el eje norte-sur de un continente cada vez más dominado por la ultraderecha. 

Para Israel, el viraje político latinoamericano —que elección tras elección ha ido sumando gobiernos de derecha y extrema derecha alineados con las posiciones de la Administración de Donald Trump— supone una oportunidad de obtener nuevos apoyos, en un momento en el que algunos de sus aliados tradicionales se están distanciando y adoptando medidas de castigo por la ocupación de Cisjordania y la violencia de los colonos judíos contra los palestinos en ese territorio.

Aparte de los países europeos que han adoptado posiciones críticas por el genocidio en Gaza, encabezados por España, otros han anunciado sanciones contra algunos ministros radicales o colonos violentos, así como el veto a los productos procedentes de los asentamientos ilegales israelíes. Los últimos en hacerlo han sido Reino Unido, Francia y Canadá, a principios de septiembre. Israel no sólo necesita nuevos amigos, también nuevos mercados ante un futuro aislamiento comercial, aunque su economía tardará mucho en resentirse mientras las sanciones no afecten a su industria armamentística y tecnológica.

Frente a la potentísima imagen de la Asamblea General semivacía y las protestas fuera del edificio —en las que se detuvo a la actriz Susan Sarandon—, la diplomacia israelí se dedicó a buscar el apoyo de varios Gobiernos latinoamericanos. Aunque el Ejecutivo israelí aseguró que el primer ministro había tenido muchas peticiones de reuniones, justificó que finalmente se agendaran solo unas pocas por la brevedad de su visita (estuvo unas escasas seis horas en Nueva York). No es casualidad que la mayoría de esas contadas reuniones fueran con representantes de países de la región.

Una agenda muy apretada

“El viaje de Netanyahu no fue un éxito, ningún líder occidental quiso reunirse con él ni tuvo un encuentro con la comunidad judía” de EEUU, afirma a elDiario.es Ilana Shpaizman, profesora titular del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad israelí de Bar-Ilan. “La mayor parte de la comunidad internacional lo boicotea. Esto demuestra la posición tan baja a la que ha caído Israel y Netanyahu es responsable de esta posición”, señala la politóloga. Una tesis que comparte el periódico israelí Haaretz, que también destaca que el primer ministro no se reunió con ningún representante de la Administración Trump durante su visita relámpago a EEUU.

Por supuesto, se reunió con el presidente argentino, Javier Milei, el principal aliado del Gobierno israelí en la zona. El libertario ha viajado tres veces a Israel en los últimos tres años y ha firmado con Netanyahu los llamados Acuerdos de Isaac, un marco de cooperación en seguridad y tecnología inspirado en los Acuerdos de Abraham y abierto a “naciones afines” de Latinoamérica. En su reunión del jueves en Nueva York, ambos líderes abordaron “la cooperación continua entre sus países y el giro estratégico positivo para Israel que se está produciendo en América Latina”, según la oficina del primer ministro.

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Las sillas vacías en la Asamblea General de la ONU

Fuentes: La Jornada – Imagen: Delegaciones abandonan el recinto Asamblea General de la ONU en repudio a Netanyahu, 26 de septiembre de 2026 (Foto: Prensa Latina).

La semana pasada, la Asamblea General de la ONU, que por definición debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional consuetudinario, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Donald Trump, el jactancioso magnicida confeso del ayatollah Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Benjamin Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña de su partido, Likud, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre en Israel. 

De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu –corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán– subieron al podio a proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota en sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia adelante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías. 

Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump – como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense y el Estado profundo– exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todopoderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastados, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortress America (fortaleza América), usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaria bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de “aniquilar” a Irán –un país de más de 90 millones de personas– y enviarlo al “infierno”. 

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Yemen: Los hutíes, una piedra en el zapato de Trump

Por Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista, Argentina,

23/9/2026. La “Operación Furia Épica”, el brutal ataque militar con el que las fuerzas armadas de los Estados Unidos e Israel pretendían la rendición incondicional de Irán, no alcanzó sus objetivos. Lo que sería una batalla de pocos días, va a entrar en el octavo mes de conflicto sin solución de continuidad. Ahora, surgió un nuevo problema que aumenta la crisis en la región: el control de los hutíes del estrecho Bab el-Mandeb, en Yemen, que enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén rumbo al océano Índico.

Las pretensiones de controlar Irán y sus riquezas por parte de Donald Trump chocaron con la resistencia de un pueblo que, a pesar de su gobierno, se ha unido en defensa de su soberanía. Peor aún, el conflicto se extendió a varios países, agravando la situación en una región altamente explosiva. En su defensa, Irán ya atacó a Kuwait, Bahréin y Jordania, aliados de los Estados Unidos en el golfo Pérsico y en la madrugada del sábado 19 de septiembre, los enfrentamientos escalaron a otro nivel. Un depósito de la petrolera estatal saudita Aramco, ubicado cerca del aeropuerto internacional de Riad, capital de Arabia Saudita, explotó como parte de una serie de ataques de los hutíes, aliados del régimen iraní.

Trump dejó sin apoyo a Arabia Saudita

La toma por parte de los hutíes de posiciones estratégicas con vistas al estrecho de Bab el–Mandeb asestó a Arabia Saudita su golpe más grave en Yemen en años y dejó al descubierto fallas de inteligencia, el colapso de sus aliados yemeníes y los límites de la protección estadounidense.

“El colapso de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita les dejó a los hutíes un nuevo botín, además del territorio: un importante arsenal de armamento avanzado suministrado por Estados Unidos y Arabia Saudita y abandonado durante la retirada” (La Nación, Argentina, 16/9/2926).

Los desastres políticos y militares sufridos por Donald Trump, en Irán y Medio Oriente, han contribuido a perder el control de dos pasos marítimos clave para la economía mundial capitalista.

Encima el imperialismo, de la mano de Trump, muestra su debilidad al dejar sin apoyo militar, frente al avance de los hutíes, a su aliado el monarca el asesino Mohamed Bin Salmán, de Arabia Saudita. Trascendió que el monarca “llamó a la Casa Blanca hasta en dos ocasiones (…) para reclamar una mayor implicación estadounidense frente a los hutíes y las milicias proiraníes en Irak que, con sus ataques, han paralizado el tránsito a través del oleoducto Este-Oeste. Sin éxito: Trump no solo no ha atendido sus ruegos, sino que ha optado por ponerse completamente de perfil. Como si no fuese con él” (El País, 20/9/2026).

 ¿Quiénes son los hutíes?

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Derechos Humanos General Internacional

A 80 años del dictado de las sentencias / Los juicios de Núremberg

Federico Novo Foti

El 1º de octubre de 1946 el tribunal internacional que sesionó en Núremberg (Alemania) dio su veredicto final. Culminaba así un proceso judicial iniciado en noviembre de 1945 en el que terminarían condenados algunos de los principales líderes nazis por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El 16 de octubre diez de ellos fueron ahorcados. La derrota nazi-fascista fue un enorme triunfo democrático.

El 20 de noviembre de 1945 comenzó a sesionar en el Palacio de Justicia de la ciudad de Núremberg el Tribunal Militar Internacional que tendría la tarea de juzgar a 22 líderes nazis en el juicio principal y a otros 160 altos funcionarios del régimen nazi en juicios paralelos que duraron hasta 1949. El tribunal de los “juicios de Núremberg” estaba integrado por ocho jueces, representantes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, las potencias aliadas, recientes vencedoras en la Segunda Guerra Mundial.[1]  

La elección de Núremberg, en la región bávara de Alemania, no era caprichosa. La ciudad tenía un enorme simbolismo, ya que el nazismo había celebrado allí anualmente sus congresos y, en su apogeo, había realizado sus más grandes actos y movilizaciones. En 1935, Adolf Hitler había anunciado las “leyes de Núremberg”, que habían legalizado la discriminación y persecución contra la población judía alemana.    

En el proceso judicial los jefes nazis fueron juzgados por crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y, en algunos casos, por conspiración para cometer esos crímenes. 

A lo largo de poco más de los 10 meses que duró el juicio principal testificaron 240 sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio. Se leyeron 300 mil declaraciones juradas de otros testigos. Se presentaron cerca de 3 mil toneladas de documentos del ejército nazi, como el “Protocolo de la Conferencia de Wannsee”, sobre ejecuciones masivas y la “solución final de la cuestión judía”.[2]  Se exhibieron 7.300 metros de películas, como “Campos de concentración nazis”, filmada por los aliados tras la liberación de los campos alemanes de Buchenwald y Bergen-Belsen. Así por primera vez se hicieron visibles las topadoras arrojando miles de cadáveres desnudos en zanjones o los prisioneros que apenas conservaban aspecto humano, las cámaras de gas y las chimeneas humeantes. La maquinaria de persecución y exterminio nazi quedó retratada en toda su espantosa dimensión.

De los principales acusados, doce fueron condenados a pena de muerte, entre ellos, Joachim von Ribbentrop, ministro de Relaciones Exteriores, y Martin Bormann, secretario privado de Hitler (sentenciado en ausencia). El día previo a su ejecución logró suicidarse con veneno Hermann Goering, ministro de Aviación. Tres líderes nazis fueron condenados a cadena perpetua, entre ellos Rudolph Hess, principal dirigente del Partido Nazi. Cuatro funcionarios fueron condenados a 10 y 20 años de prisión y tres fueron absueltos.

Adolf Hitler no llegó a ser castigado porque se había suicidado en su búnker a comienzos de mayo de 1945, cuando era inminente la caída de Berlín y de su régimen atroz. Lo mismo había hecho su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, quien se suicidó junto a su esposa, luego de envenenar sus seis pequeños hijos.[3] 

Un enorme triunfo democrático

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General Internacional

El debate sobre los riesgos / ¿El problema es la Inteligencia Artificial o el capitalismo imperialista?

José Castillo

La Inteligencia Artificial está en el centro del debate. Su control por grandes corporaciones y su uso en la disputa entre Estados Unidos y China la convierten en una amenaza para el pueblo trabajador. 

El 3 de septiembre, OpenAI lanzó GPT-6 Astra, su modelo de inteligencia artificial más avanzado. Su presidente y cofundador, Greg Brockman, cerró la presentación afirmando “bienvenidos a la era de la Inteligencia Artificial General (AGI)”.

Pero el tecnooptimismo duró poco. El 9 de septiembre, el experto británico Jacob Coxon, exmiembro de Anthropic y OpenAI, dos de las empresas que compiten por la punta de la investigación en inteligencia artificial junto con Alphabet-Google, Amazon, Microsoft y Tesla, denunció que quienes desarrollan estos modelos consideran que una futura superinteligencia artificial “podría matarnos a todos para finales de la década”. También cuestionó a ambas compañías y afirmó que están avanzando hacia sistemas capaces de mejorarse a sí mismos, “jugando con nuestras vidas”.

En los días siguientes empezaron a conocerse informes sobre eventos ocurridos principalmente en entornos de prueba, en los que agentes de IA realizaron acciones no indicadas previamente, vulneraron sistemas o modificaron su propio funcionamiento, incluso sorteando algunas restricciones impuestas por sus desarrolladores.

Las afirmaciones de Coxon no fueron aisladas. Evan Hubinger, responsable de seguridad de Anthropic, le dio la razón y sostuvo que, en su estimación personal, existe más de un 10% de riesgo de que una IA pueda provocar la extinción humana durante la próxima década. Varios referentes del sector también reconocieron la existencia de riesgos graves y la necesidad de reforzar los mecanismos de seguridad.

El debate sobre el nivel alcanzado por la IA

¿La inteligencia artificial ha alcanzado finalmente capacidades comparables a las humanas?

Sin duda, los últimos avances, como GPT-6 Astra, representan un salto espectacular. No existe todavía consenso científico ni una medición universal que permita afirmar que se haya alcanzado la AGI, definida como sistemas altamente autónomos capaces de superar a los humanos en la mayoría de los trabajos económicamente valiosos, ni mucho menos la superinteligencia, un escalón superior que implicaría la existencia de máquinas ampliamente más inteligentes que los seres humanos.

Seamos claros. No estamos afirmando que sea imposible que en un futuro, ese estadio pueda alcanzarse.

Lo que sí está sucediendo es que existe una carrera por desarrollar modelos cada vez más avanzados, que se lanzan al mercado o se ponen a disposición de los complejos militares antes de que existan controles suficientemente probados para evitar accidentes, usos indebidos o consecuencias catastróficas. “Hoy hay más regulaciones para servir una hamburguesa que para ofrecer un producto de la IA”, se afirma en el documental de Netflix El Doc de la IA.

Al riesgo para el pueblo trabajador de que la IA genere la destrucción de millones de puestos de trabajo y un incremento catastrófico del desempleo, en vez de traer progreso y más tiempo libre, se suman ahora las advertencias sobre los peligros de un desarrollo descontrolado y su aplicación militar.

La competencia por la IA entre Trump y el gobierno chino

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Internacional Sociedad

Desmontando los supuestos ataques autónomos de IA

Los supuestos incidentes de «IA descontrolada» no son un despertar tecnológico, sino un «accidente casero» fabricado conjuntamente por quien diseñó las pruebas y quien las ejecutó. El modelo no «se volvió malo»: se limitó a ejecutar fielmente una tarea mal configurada. Los verdaderos responsables —Anthropic, OpenAI, Meta y la contratista Irregular— usan la narrativa del «agente rebelde» para tapar un hecho vergonzoso: ni siquiera supieron aislar la red (si no fue intencionado).

No, la IA no se volvió loca. Alguien dejó la puerta abierta

Lo que voy a contar va en contra de casi todo lo que habrás leído estos días. No hubo un despertar de las máquinas. No hubo agentes rebeldes conspirando a espaldas de sus creadores. Lo que hubo fue una prueba mal montada, un contratista que hizo un trabajo chapucero y tres de las mayores empresas de IA del mundo corriendo a contar una película de terror para que nadie mirara sus propios errores. El modelo hizo lo que le pidieron. Nada más. Y eso es precisamente lo incómodo.

Tres meses, tres empresas, un mismo contratista

Entre julio y septiembre de 2026, OpenAI, Anthropic y Meta anunciaron uno detrás de otro que sus modelos habían «escapado» del entorno de pruebas y atacado sistemas reales. Los titulares se llenaron de «IA descontrolada», «agentes rebeldes», «bots que se vuelven rogue». Dario Amodei, jefe de Anthropic, soltó que un futuro enjambre de IA «podría llegar a controlar internet entero». Casi nada.

La investigación posterior sacó a la luz algo que a esas empresas no les hacía ninguna gracia:

las tres habían subcontratado las pruebas a la misma firma israelí, Irregular, y el fallo de base era idéntico en los tres casos.

A los modelos se les dijo «no tienes internet». Pero la conexión seguía ahí, y tan tranquilos. Y tampoco se molestaron en especificar qué sistemas eran objetivos válidos y cuáles no.

Es como dejarle las llaves del coche a alguien, decirle que el motor está apagado, y luego sorprenderte de que el coche acabara en la autopista.

La prueba que lo tira todo abajo

Aquí viene el dato que desmonta el relato del «agente rebelde», el que debería estar en todos los titulares y no está en ninguno.

Cuando empleados de Anthropic dijeron explícitamente al modelo que dejara de atacar sistemas reales los ataques reales cayeron a cero; al instante.

Piénsalo un segundo. Si un sistema es verdaderamente autónomo, si de verdad tiene intenciones propias, si de verdad «se ha vuelto malo», no se detiene porque un empleado se lo pida por favor. Se detiene porque obedece. Y si obedece, entonces nunca fue el problema.

En el caso concreto de Claude Mythos 5, hay un detalle casi cómico. El modelo repetía en su razonamiento interno que «creía estar en un entorno simulado», incluso cuando el entorno le daba pruebas de sobra de que aquello era internet de verdad. Anthropic llamó a esto «razonamiento sesgado». Yo lo llamaría otra cosa: un sistema optimizado para completar tareas haciendo lo posible por ignorar la información que le estorba. Eso no es malicia. Es diseño. Y el diseño era suyo.

El «paquete malicioso» que no atacó a nadie