Una restitución de importancia espiritual, simbólica y política
Entierran a la hija de un cacique mapuche, 130 años después
Margarita Foyel murió a los 33 años en cautiverio, en el Museo de La Plata. Los últimos tres años de su vida los pasó allí, donde la exhibían como un objeto. Cuando murió, hicieron lo mismo con sus huesos, su cuero cabelludo y su cerebro. Sus restos fueron devueltos el año pasado. El viernes próximo se hará la ceremonia de inhumación, en Río Negro.
Ciento treinta años pasaron desde que Margarita Foyel, hija del cacique Foyel, murió en cautiverio en el Museo de La Plata. Sus huesos, su cuero cabelludo y su cerebro –al igual que como ocurrió con ella en los últimos tres años de tu vida- fueron expuestos en el museo por más de 100 años. Fue en septiembre de 1887 cuando, con 33 años, murió a causa de una posible afección pulmonar. Sus restos fueron devueltos el año pasado por el museo y el viernes que viene por fin regresará a su tierra donde el pueblo mapuche podrá, en el territorio de la Comunidad Mapuche Las Huaytekas, despedir sus restos.
En esos tres años que vivió en el museo, Margarita fue exhibida como un “objeto viviente” junto, entre otros, los caciques Inacayal, Sayhueque y Foyel. Todos vivían en una habitación en el subsuelo de la institución. El objetivo que se les impuso fue que caminaran por el museo, entre los visitantes, y mostraran sus prácticas cotidianas. Por ejemplo, Margarita tejía en un telar.










