Octubre de 1497: Crónica del genocidio

(hoy Haití y la República Dominicana), ilustrada por Fray Bartolomé de las Casas.
También había niñas y niños, la mayoría no resistieron el largo viaje atravesando parte del Atlántico y del Mediterráneo. La mujer solo salió dos veces a cubierta, cuando vinieron a buscarla para violarla varios de los hombres de las espadas y las cruces. La sacaron a ella, a la joven Anaqua…
En la bodega del barco no se veía nada, solo se escuchaba el ruido de las olas rompiendo contra la madera que surcaba aquel mar infinito, Adassa miraba al resto de mujeres y hombres encadenados, habían pasado varias semanas, el tiempo se había perdido, quizá podían haber sido años encerrados en aquella oscuridad, alimentados con las sobras de la comida de los hombres de hierro, aquellos barbudos que habían ganado la guerra, invadiendo cada rincón de su adorada y mágica Achinech.
Varios miembros de su pueblo yacían muertos engrilletados, sus cuerpos en descomposición generaban un ambiente insoportable, entre el olor de las heces y el sudor de unos cuerpos maltratados desde que salieron de las tierras de los antepasados.









