Las cada vez más graves encrucijadas del PSOL
Acompaño la construcción del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL) como interesado directo desde su primer momento. Interesado directo porque, acompañé la trayectoria del PT, de una posición clasista y mal definidamente socialista en los años 1980, a un reformismo tímido en los años 1990 y, ya bien distante del partido, a un explícito social-liberalismo o neoliberalismo de tercera vía con Lula da Silva en la presidencia.
Desde 2003 fue evidente para mi, así como para muchos otros, que la incredulidad en la posibilidad de partidos estratégica y orgánicamente comprometidos con la clase era una de las mayores amenazas para los sectores más combativos de los movimientos vinculados a los trabajadores, que resistían a los llamados adhesivos de Lula da Silva. Una amenaza porque su consecuencia y la dispersión de fuerzas, la dificultad de la construcción común de análisis de lo real, programas de transformación y luchas colectivas, un conjunto que sólo agravará la ya grave situación de reflujo de las movilizaciones clasistas y del proyexto socialista.
El sistema capitalista, no es otra cosa que una organización delictiva legalizada convertida en abstracción numérica. Es una simple operación matemática (robar al prójimo con la política y la guerra) que terminó convertida en una civilización: El sistema capitalista nivelado como «mundo único» a escala planetaria.

Uno de los puntos incluidos en el documento final de Tiquipaya, es la ratificación de que el sistema capitalista es el principal causante del cambio climático que atraviesa el mundo.
La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, impulsada por Evo Morales tras el fracaso de la cumbre Copenhague, arrancó con la participación de miles de personas que confían en delinear una estrategia alternativa en la lucha contra el calentamiento global, que incluya un Tribunal de Justicia Climática. Morales denunció la deuda histórica del capitalismo con la Madre Tierra.
El Sistema cubano tiene errores, es verdad, muchos errores, lo dijo Pablito Milanés «no somos una sociedad perfecta»(…)
«Yo no confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años, porque todos pasaron sus momentos de gloria. Hay que pasar el testigo a las nuevas generaciones para que hagan otro socialismo.»