Antes de asumir, el gobierno va provocando realineamientos

Emilio Marín (LA ARENA)
La Argentina política avanza a mucha velocidad. Antes que la presidenta asuma su segundo mandato, ya tuvo varias definiciones que van provocando realineamientos políticos y gremiales.
Como se dijo aquí, Argentina no es Suiza. No es tan pulcra, puntual y previsible como su relojería (su banca, no tiene esa limpieza). La cambiante política doméstica se corroborado en la coyuntura, especialmente por algunas decisiones demoradas por la presidenta y lanzadas al ruedo en los últimos días.
Un tema que hizo mucho ruido y muchas nueces, fue el del cese de los subsidios del Estado en las tarifas de luz, gas y agua, comenzando por barrios y sectores sociales más ricos. Esto causó un pequeño terremoto político cuya onda aún continúa, alimentado por la falta de precisiones gubernamentales. Las aguas se encresparon y se confundieron.