Los 11 millones de votos a CFK y las ‘Tres B’ del peronismo gobernante
Un gobierno que acaba de obtener un triunfo contundente padece, sin embargo, de incertidumbre estratégica y la fuga de capitales es un síntoma de ello. La primer medida de la presidenta reelecta fue decretar que las privilegiadas mineras y petroleras liquiden la totalidad de las divisas de sus exportaciones (al igual que los sojeros y aceiteros), derogando así una excepción inaugurada por Menem y Cavallo y sostenida hasta hoy por los Kirchner. Una medida de intervención estatal para hacerse de unos 4.000 millones de dólares anuales más y aminorar la sangría que viene teniendo el Banco Central, pero que no garantiza parar la fuga. La preocupación oficial incluyó el operativo de Garré con la Gendarmería nacional y la Prefectura para detectar unas decenas de “coleros”, compradores de dólares por encargo sin justificar ingresos, pero de ninguna manera apunta a un control efectivo a los grandes bancos y empresas. El mecanismo privilegiado de la fuga son las transferencias de las filiales semicoloniales a sus casas matrices en el extranjero, como las de Europa que le exigen dólares en medio de la ya declarada recesión. Al mismo tiempo, el gobierno y el equipo de economía de Boudou intentarán aprovechar la entrevista de CFK con Barack Obama en la reunión del G-20, para destrabar créditos que EE.UU. venía vetando y encaminar un arreglo con el Club de Paris para volver al endeudamiento como reclaman las corporaciones patronales de la AEA.











