Categoría: Nacional
¡Desprocesamiento del Pollo Sobrero!
Contra la criminalización de la protesta
Escribe:
Juan Carlos Giordano
El dirigente del combativo Cuerpo de Delegados del Sarmiento, Rubén Sobrero y el docente Portorreal quedaron en libertad el pasado 4 de octubre. Pero el juez sigue adelante con la causa. En estos días tendría que dictar el procesamiento o la absolución. Lo único que cabe es que libere de culpa y cargo a ambos, ya que fueron detenidos con pruebas falsas armadas por el gobierno, la empresa TBA y la policía que depende de ésta. “Los ferroviarios no quemamos trenes”, probó Sobrero, llevando a que el magistrado le pida disculpas. Sobrero va a seguir dando la cara y no se va a retractar de nada de lo que ha dicho: que está siendo perseguido por el gobierno nacional y la empresa, porque es un sindicalista opositor a la mafia asesina de José Pedraza. Y va a seguir defendiendo los intereses de los trabajadores ferroviarios, denunciando los negociados en el transporte, los subsidios millonarios que recibe TBA del gobierno sin que invierta un peso, enfrentando a la cúpula de la Unión Ferroviaria e impulsando el sindicalismo combativo y democrático.
Posteriormente a la detención de Sobrero hubo agresiones de la patota a un delegado de la línea 60, hecho que fue denunciado en conferencia de prensa a la cual concurrió Sobrero. En la misma se convocó a una reunión de delegados y activistas que se llevó a cabo en el Hotel Bauen el pasado martes 11. En dicha convocatoria se resolvió participar masivamente de la marcha del pasado 20 en el primer aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra y se fijó una nueva reunión para el próximo lunes 31 a las 18 en el Bauen. Con el compromiso de darle forma a la constitución de una comisión de coordinación permanente, que se solidarice ante cada ataque a los que luchan y lleve adelante una campaña amplia y unitaria contra la criminalización de la protesta social.
Primeras conclusiones de las elecciones en Argentina
Cristina Fernández de Kirchner (CFK) sacó casi el 54 por ciento de los votos en unas elecciones generales (para nombrar presidente, vicepresidente, senadores y diputados nacionales y provinciales, gobernadores de las provincias y alcaldes). Es así la primera mujer que resulta reelegida presidenta. En la historia de las elecciones presidenciales argentinas es también quien logró el mayor número de votos y la mayor diferencia con respecto al segundo (más de un 35 por ciento de los sufragios). CFK obtuvo también en ambas Cámaras, con los aliados de su partido, el Frente para la Victoria (RFPV), quórum propio, la dirección de las comisiones que desee y mayoría, lo cual le permitirá presentar y hacer aprobar sin tropiezo las leyes que considere necesarias (hasta ahora no podía ni hacer aprobar el presupuesto). Ganó igualmente ocho de las nuevas gobernaciones en juego, el control de las legislaturas provinciales y de casi todas las alcaldías donde presentó candidatos.
El gobierno y los trabajadores

No hubo sorpresas el 23 de octubre y Cristina logró la reelección con más del 50% de los votos. En su segundo mandato tendrá mayoría en diputados y senadores, es decir que asumirá con el poder absoluto para hacer y deshacer a su antojo.
Con más o menos expectativas la amplia mayoría de los trabajadores y sectores populares le dieron su apoyo al gobierno. Probablemente muchos han definido su voto por el mal menor ya que el resto de la oposición tradicional, los Alfonsín, Duhalde o Rodríguez Saa, solo proponen como alternativa los clásico planes de ajuste o, como Binner, vienen avalando lo fundamental de la política de entrega a las multinacionales además de haberse colocado de la mano de la Sociedad Rural y de las grandes multinacionales del campo. Muchos han puesto su voto confiando en que la continuidad del gobierno sería la mejor garantía para evitar que las consecuencias de la crisis económica que recorre el mundo golpee de lleno en nuestro país, piensan también que, comparado con otros tiempos, no estamos tan mal o confian que con todo el poder en sus manos el gobierno va a ser finalmente “nacional y popular”.
Respetamos la opinión que la mayoría de los trabajadores han expresado con su voto, aunque no la compartimos, y queremos abrir un diálogo con todos ellos. La pregunta es ¿qué hará el gobierno con los millones de votos que obtuvo? ¿para qué va utilizar todo el poder que tiene en sus manos?
Sí, a la noble igualdad

Por Osvaldo Bayer
Ya se cumplen noventa años. Algo inexplicable. La crueldad más ocultada de nuestra historia. El fusilamiento de los peones patagónicos de 1921. Un crimen que dejó abierta una herida que no cicatrizará jamás. Llevado a cabo por un gobierno elegido por el pueblo, el de Hipólito Yrigoyen. No hay explicación alguna. Se fusiló y ya está. Se cumplieron órdenes, dijo el Ejército. Han quedado para siempre como testigo las tumbas masivas. Ahora ya marcadas. Allí están, silenciosas pero que hablan por sí mismas y lo dicen todo. Fusilados por pedir tan poco. Y sus héroes: don José Font (Facón Grande), Albino Argüelles, Ramón Outerello, el alemán Schultz. Y cientos de chilotes, argentinos, y trabajadores llegados de más allá de los mares.
Gran elección del FRENTE de IZQUIERDA

Los 500.000 votos a la fórmula presidencial y los casi 600.000 a diputados nacionales reafirman que el FIT se convirtió en una alternativa para una franja importante de trabajadores y jóvenes.
Escribe: José Castillo
Los desafíos a partir del 23 de octubre

Con la votación alcanzada el domingo 23, el Frente de Izquierda recibió un fuerte respaldo al propósito que proclamamos durante toda la campaña: el desarrollo de una alternativa política de los trabajadores a la escala de todo el país. Considerando la votación presidencial y a diputados, el Frente obtuvo 660.000 votos, con resultados sobresalientes en Salta, en la Capital, en Buenos Aires, Córdoba y Neuquén, entre otros distritos. El otro «desafío» que asumimos, el ingreso de diputados al Congreso, no pudo ser alcanzado por sólo 3.000 votos en la Capital, y, en el caso de Buenos Aires, por una disposición antidemocrática del código electoral impuesta bajo la dictadura, que la democracia jamás revocó.
Los 11 millones de votos a CFK y las ‘Tres B’ del peronismo gobernante
Un gobierno que acaba de obtener un triunfo contundente padece, sin embargo, de incertidumbre estratégica y la fuga de capitales es un síntoma de ello. La primer medida de la presidenta reelecta fue decretar que las privilegiadas mineras y petroleras liquiden la totalidad de las divisas de sus exportaciones (al igual que los sojeros y aceiteros), derogando así una excepción inaugurada por Menem y Cavallo y sostenida hasta hoy por los Kirchner. Una medida de intervención estatal para hacerse de unos 4.000 millones de dólares anuales más y aminorar la sangría que viene teniendo el Banco Central, pero que no garantiza parar la fuga. La preocupación oficial incluyó el operativo de Garré con la Gendarmería nacional y la Prefectura para detectar unas decenas de “coleros”, compradores de dólares por encargo sin justificar ingresos, pero de ninguna manera apunta a un control efectivo a los grandes bancos y empresas. El mecanismo privilegiado de la fuga son las transferencias de las filiales semicoloniales a sus casas matrices en el extranjero, como las de Europa que le exigen dólares en medio de la ya declarada recesión. Al mismo tiempo, el gobierno y el equipo de economía de Boudou intentarán aprovechar la entrevista de CFK con Barack Obama en la reunión del G-20, para destrabar créditos que EE.UU. venía vetando y encaminar un arreglo con el Club de Paris para volver al endeudamiento como reclaman las corporaciones patronales de la AEA.
¿Para qué usará los votos Cristina?

La mayor parte de los trabajadores y de los jóvenes votaron por la presidente Cristina Kirchner. Los grandes empresarios son y serán los grandes beneficiarios de esa avalancha de votos.
Escribe: Mercedes Petit
Perpetua para Astiz, el «Tigre» Acosta, Cavallo, Donda, Pernías, Rádice y otros seis genocidas
Primera sentencia por los crímenes de la ESMA




