Desde Echeverría a Sarrazin
Por Osvaldo Bayer 
La historia está siempre presente plena de fantasías, de egoísmos increíbles, de sueños, de grandezas, de crímenes aberrantes, de filósofos soñadores y optimistas y de negadores y mezquinos. Por ejemplo, nuestro país, la Argentina, es un ejemplo vivo de todo eso. Si nosotros escribimos que en un país, justo en la época en que se llevó a cabo uno de los genocidios más crueles de la historia con pueblos que vivían hacía ya cientos de años en esas tierras y que esas tierras se repartieron en miles de hectáreas a los vencedores, sí, justo en esa época, unos extranjeros locos fundaron una organización socialista para llevar a cabo la revolución social en ese mismo país. Sí, si escribiéramos eso, no lo creería nadie. Pero es la realidad. Y fue casualmente en esa Argentina, la del genocidio de sus pueblos originarios en la llamada “Campaña del Desierto” de Roca que, en 1882, un grupo de alemanes funda en Buenos Aires la organización Vorwärts que significa “¡Adelante!”, en búsqueda de enseñar el socialismo. El “Todo para todos, en libertad”. Nada menos.