¡Marchemos el 24 de marzo!

El importante acto del pasado domingo en apoyo a Cristina frente al Congreso con gente venida de todo el país (moviendo un gran aparato nacional K y el de La Cámpora), no implica que el gobierno esté pasando por un buen momento. Todo lo contrario. Una encuesta después del caso Nisman da que Macri estaría arriba con el 27%, después viene Scioli con el 23% y Massa con el 18%. “El candidato de Cristina”, como se autodefine Randazzo, ni figura. Capitanich y el ex ministro Manzur dejaron sus cargos en el gabinete nacional para ir corriendo a sus provincias ante posibles derrotas electorales. Y la asunción de Aníbal Fernández, hoy un “progre K” (quien vino prestando servicios en el menemismo, el duhaldismo y Ruckauf, el mismo que metió preso al “Pollo” Sobrero años atrás acusándolo sin pruebas de “quemar trenes”), muestra que la crisis política invade a la Casa Rosada. Los pétalos de rosa que tiraron al final del discurso de Cristina quedarán como parte de un costoso despliegue en sus últimas palabras en el recinto antes de dejar el poder, más que en darle continuidad a un “modelo” que viene siendo repudiado por amplias franjas de trabajadores y de la clase media.










