Trotskismo recargado

Pablo Stefanoni
Le Monde Diplomatique (edición Cono Sur)
Al excepcional desempeño del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) en las elecciones del 27 de octubre, se suma ahora el triunfo legislativo del Partido Obrero (PO) en la ciudad de Salta. Cómo se explica este crecimiento y cuáles son los desafíos de esta nueva/vieja izquierda.
Las elecciones del 27 de octubre tienen muchas dimensiones y una de ellas es, sin duda, el excepcional desempeño del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) –una alianza integrada por el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista–, que superó el 5% en todo el país. Si en 2011 circuló la consigna “un milagro para Altamira”, destinada a superar el 1,5% que las PASO exigen a los partidos para poder seguir en carrera (1 ), tan sólo dos años después el FIT lograba tres diputados nacionales y una votación que alcanzó picos sorprendentes en Mendoza y Salta, y porcentajes superiores al 5% en nueve provincias (2 ). De esta manera la izquierda capitalizó avances provinciales que se verifican desde 2001 pero que pasaron a menudo desapercibidos para la prensa nacional.
Lo que sí llegó a los medios, y conmocionó al país, fue el asesinato de Mariano Ferreyra, en octubre de 2010, por una patota de la burocracia sindical de José Pedraza, juzgado y condenado como autor intelectual del crimen. Esa muerte puso en agenda dos cuestiones caras a la izquierda: el trabajo precario (la marcha donde murió era en apoyo a los ferroviarios tercerizados) y los sindicalistas millonarios “de Puerto Madero”.