Se multiplican las ocupaciones de predios en Buenos Aires. Se confirma el cuarto asesinato
El papel del Estado ante la problemática de la vivienda ha sido el de la ausencia, la connivencia con terratenientes o grupos económicos inmobiliarios, o la represión a través de sus fuerzas de seguridad. Este papel no es nuevo: así lo demuestra la autodenominada “Conquista del Desierto”, con sus correlatos actuales de saqueo a los pueblos originarios y campesinos, y la falta de respuesta a los sectores populares que exigen vivienda digna. De la masacre y el reparto de tierras, de la Huelga de Inquilinos a la dictadura militar, de la UCEP de Mauricio Macri a los asesinatos en comunidades indígenas: un repaso de más de un siglo de represión y despojo a quienes luchan por tierra y vivienda.
PorRicardo Kirschbaum: EDITOR GENERAL DE CLARIN
¿Yo, señor? No, señor. Pues entonces ¿quién lo tiene?”. Remedo patético de ese juego infantil del Gran Bonete , en el que nadie se hace responsable de nada, la ocupación masiva de un parque desencadenó una crisis de magnitud, la primera desde la muerte de Néstor Kirchner, que dejó al descubierto no sólo el grosero desmanejo del problema sino el impúdico intento de eludir responsabilidades elementales , tanto del gobierno de Cristina Kirchner como la torpeza (práctica y verbal) de la administración Macri.

Una combinación letal de represión sin diálogo y desaparición de la fuerza pública derivaron en el desastre del Parque Indoamericano. Dos líderes encerrados en la pelea chiquita por sacarse ventaja política, dejaron a la sociedad a la deriva de sus peores pulsiones. Cristina forzó un cambio de gabinete que revela la profunda crisis de su gobierno y esconde una feroz crítica al tandem Aníbal Fernández-Guillermo Montenegro.
Por Ignacio Fidanza
Por Carlos Petroni
A simple vista, una violencia insensata en los barrios populares de Villa Soldati. En esa forma simplista que tienen los políticos burgueses la han presentado, según el ángulo desde que se juzga, como el producto de “operaciones políticas”, “ausencia del estado”, “la influencia de las mafias de la usurpación y la drogadicción”, “incapacidad de actuar” o la falta de “soluciones de fondo” o del gobierno de la Ciudad o el Nacional o ambos.
El discurso del miedo en el que Macri relató, como si se tratara de una novela siniestra, sobre como los «bandidos y narcos extranjeros vienen a robar lo que nos pertenece”, no es nuevo. Viene de atrás, de muy atrás y existe como una «tradición patriótica» que ha dado lugar a la formación de grupos fascistas que actúan como verdaderos comandos de la muerte, ejecutores de una represión violenta y desigual que no ha ahorrado sangre pobre en su ambición por las ganancias.
Ante la violenta represión y asesinatos que se sucedieron en Villa Soldati contra la población que habita las villas aledañas, me llené de indignación por la lamentable pérdida de cuatro personas que luchaban por algo tan básico como un lugar donde vivir.
Con esa pregunta una niña de quinto año de la escuela 15 interpeló a sus compañeritos y docente, al comentar lo sucedido en Lugano y Soldati estos últimos días. Todos relataron terribles historias que viven cotidianamente quienes no pueden acceder a una vivienda digna.