Yolanda en un país que no ha cambiado

Por José Ramon Otero Roko
Yolanda González, militante del Partido Socialista de los Trabajadores, fue asesinada un 28 de enero de 1980 por individuos pagados, instigados y protegidos por el mismo Régimen que, con una mano u otra, viene dominando España desde 1939. A su asesino, Emilio Hellín Moro, se le abrió la puerta, tras una breve estancia en la cárcel, para que escapara a Paraguay en 1987, cuya dictadura transitaba en esos momentos por fases menos sofisticadas que la española. Y a su vuelta trabajó formando a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para los gobiernos “socialistas” y “populares”, que votaban ciudadanos que ignoraban el lugar en el que vivían, que se sentían a gusto, o que, simplemente, no creían que otro país fuera posible.









