Democracia, para controlar la burocracia

Mientras exista burocracia, no queda otra que establecer el pleno control democrático de los trabajadores y del pueblo sobre ella y no al revés como ocurre ahora.
Pedro Campos Para Kaos en la Red 7-7-201
“De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, irá a ser esclavo de los funcionarios.”
J. Martí
En uno de sus recientes discursos, Raúl decía que Fidel lo había dicho todo, pero no le habían hecho caso y que los acuerdos de los anteriores Congresos del PCC no se habían cumplido.
Desde su llegada a la Presidencia, el ahora también Primer Secretario del PCC, trata de sacar el país del inmovilismo y acertadamente ha hablado de eliminar secretismos y regulaciones absurdas, de dar participación a los trabajadores, espacio a las diferencias y a las contradicciones, de descentralización, de unidad de la nación, de hacer una prensa crítica, y no se cansa de decir que hay que cambiar la mentalidad, los métodos, los estilos y las estructuras.
Pero la práctica del poder burocrático sigue por viejos rumbos: multitud de irracionales prohibiciones se mantienen, la corrupción continúa, pocas cosas funcionan bien, otras van muy lentas o precisan definiciones, el monopolio del estado en el mercado interno y las múltiples trabas burocráticas impiden el desarrollo de las llamadas formas “no estatales” de producción. La población sufre los interminables y complicados trámites para todo, los tropiezos con la vieja mentalidad están a cada paso y se pide al pueblo opinar sobre asuntos que afectan a todos, para que luego decida un grupo selecto, cuyas disposiciones nos llegan después a pedacitos.