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¡Así no se puede vivir!

¡Así no se puede vivir!

tapa 170210“No hay alzas de precios generalizadas, sino un tema puntual con la carne”, dijo Cristina. El ministro Boudou habló de “reacomodamiento” de precios. Y Aníbal Fernández dijo que los aumentos son la mejor prueba que el gobierno “está mejorando la distribución del ingreso”. ¡Qué pedazo de caraduras!

Quieren encubrir que el peronismo kirchnerista está al servicio de garantizar las ganancias de los grandes empresarios y monopolios remarcadores de precios. Y que con estas subas se ataca directamente al salario y demás ingresos populares provocando un tremendo ajuste en las amplias mayorías populares.

Hay cortes de carne que subieron el 100%, los lácteos un 40%, y así el pan y otros alimentos esenciales. Las verduras y frutas son prohibitivas. La canasta escolar aumentó un 50%. También lo hicieron las naftas, las prepagas, los alquileres, y un largo etcétera. Y ojo que los empresarios que no remarcaron ya avisaron que lo van a hacer en los próximos días. ¿Dónde viven Cristina y sus funcionarios? ¿Dónde está el patotero Moreno que desafiaba a los empresarios remarcadores con un arma en la mano?

Lejos de distribuir el ingreso, estos aumentos se han devorado gran parte de la asignación por hijo otorgada con bombos y platillos por el kirchnerismo. ¡Ni qué hablar del 8% que le dieron a los jubilados! Con estos precios subirán considerablemente los índices de pobreza, indigencia y desigualdad social, afectando a millones de trabajadores y pobres.

Antes aumentaban los precios por una devaluación o la excusa de un aumento de salario. Pero ahora no se dan ninguna de las dos cosas. Es más, el salario ha quedado tremendamente rezagado ante el brutal aumento de precios. Por eso ya se escucha decir “así no se puede vivir”.

Ante esta grave situación, se plantea una disyuntiva de vida o muerte para los trabajadores: engrosar la lista de pobres e indigentes, o emprender una dura lucha por un aumento de salario de emergencia para evitar que la crisis se siga descargando sobre sus espaldas.

Se tendría que declarar en forma inmediata la emergencia salarial y jubilatoria. Y decretarse un aumento de 1000-1500 pesos para todos los trabajadores y jubilados del país.

Hugo Moyano viene diciendo que hay que guiarse por el “indec de los supermercados”. Y ha reconocido que los trabajadores gastan entre un 80 y 90% de sus ingresos en comida. Le tomamos la palabra. Si la carne aumentó en promedio 50 a 60% ¿por qué la CGT no pide ese aumento en las paritarias? Si la canasta escolar subió un 50%, ¿por qué no elevar ese reclamo de aumento para todos los trabajadores?

Lo que ocurre es que Moyano dice eso para despegarse de los índices truchos del INDEK, pero su política es tender a un nuevo techo salarial que discipline al movimiento obrero. Como hizo el año pasado, cuando arregló para el gremio de Camioneros un 19,5%, mientras otros reclamaban un 25-30%. El asesor de la CGT y diputado kirchnerista Héctor Recalde lo reconoció: “Me preocupa que, por la inflación, en las paritarias de este año no haya una recuperación del poder adquisitivo del salario” (Clarín, 13-02).

El INDEC, además de anunciar el mentiroso 1% de inflación para enero, ha dicho que para dejar de ser pobre hay que ganar $1.095. ¿Por qué no viven Cristina, Moyano, De Vido y Moreno con esa suma? Esto es directamente obsceno, cuando el ex presidente ganó en segundos $640.000 con la compra de dólares y sus funcionarios se enriquecen ilícitamente. Lo cierto es que, para dejar de ser pobre, habría que percibir un ingreso de 4000-4500 pesos. Eso es lo que una familia tipo necesita para hacer frente a las urgentes necesidades de comida, vestido y vivienda. Canasta que no sólo ya no mide el INDEC, sino tampoco la CGT ni CTA.

En estos meses serán 4 millones de trabajadores privados y un millón de estatales quienes negociarán salarios en paritarias. Como siempre, la CGT y CTA se preparan para discutir por gremio, dividiendo al movimiento obrero. Lo que hace falta es lo opuesto. Hace falta una paritaria única nacional, donde se plantee que todos los trabajadores deberían ganar lo que ya ganan en algunos gremios mejor pagos. La CGT debería levantar un pliego único de reivindicaciones (aumento de emergencia, paritaria única, que nadie gane menos de 4000-4500 pesos indexados periódicamente con una cláusula gatillo) para todo el movimiento obrero. La CTA debería hacer lo mismo. Las conducciones de ambas organizaciones, en vez de hacerle el juego al gobierno y a los empresarios, deberían encarar un plan de lucha nacional conjunto, que contemple un paro general por un inmediato aumento de salarios y jubilaciones para frenar este robo al pueblo trabajador.

Desde cada lugar de trabajo hay que debatir este grave problema. Votar acciones para defender el salario. Y coordinar con quienes ya están peleando. Llamamos a los luchadores, al sindicalismo combativo y a la izquierda a impulsar juntos estos reclamos.

El Socialista 17/02/10

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