En septiembre de 1940, Japón inició la ocupación de Indochina, tras la derrota de Francia a manos del ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial. Pero su dominio fue cuestionado por importantes levantamientos, ocurridos alternativamente entre octubre de 1940 y enero de 1941, en Tonkín, Conchinchina y Annam. En mayo de 1941 se constituyó el Viet Minh: la Liga para la Independencia de Vietnam, encabezada por el líder estalinista Ho Chi Minh. Estaba integrada por dos partidos nacionalistas, que abarcaban a la pequeño burguesía y el ala izquierda de la burguesía liberal, los dos partidos comunistas (el estalinista y el trotskista), organizaciones de mujeres, campesinos, obreros, soldados y jóvenes.2
En agosto de 1945 se rindió Japón, tras la caída del fascismo y el nazismo, culminando la Segunda Guerra Mundial en favor de las potencias aliadas y la URSS. La capitulación japonesa avivó un fuerte ascenso de masas en Indochina y el surgimiento de organizaciones populares que tomaron en sus manos los gobiernos locales. El Viet Minh quedó entonces como el único gobierno central, con sede en Hanoi. Pero los acuerdos del líder totalitario de la URSS, José Stalin, con las potencias imperialistas en las reuniones de Yalta y Potsdam permitieron que los imperialistas franceses reinstalaran su dominio colonial.
Ho Chi Minh negoció con el gobierno francés para que reconociera al nuevo gobierno pero fracasó, a pesar de acordar el abandono del reclamo por la independencia. El imperialismo francés, decidido a restablecer el orden colonial, reinició la ocupación militar de Indochina en el sur. Los trotskistas combatieron junto al Viet Minh, comandando algunas de sus unidades militares, pero a medida que la represión francesa los fue obligando a replegarse hacia el norte, se fueron debilitando y los estalinistas los persiguieron implacablemente, acusándolos de “secuaces de los fascistas”. En septiembre de 1945, los estalinistas asesinaron a Ta Thu Thau.
Desde noviembre de 1946 Francia acentuó su ofensiva sobre el norte. En poco tiempo, dominó las ciudades y poblados más importantes. Obligadas a abandonar Hanoi, las fuerzas del Viet Minh se agruparon en las regiones montañosas y aldeas rurales, desde donde llevaron adelante una intensa guerra de guerrillas. La conducción estalinista se esforzó por mantener su alianza con la débil burguesía nacional, pero la continuidad de la ocupación y la guerra encarnizada la obligaron a lanzar la reforma agraria en 1953. Esto provocó que el campesinado se volcara masivamente a la guerra de liberación nacional y la defensa de la reforma agraria.
En 1954 se dio la decisiva batalla de Dien Bien Phu, una zona selvática y montañosa de difícil acceso. Los mandos franceses suponían que el general Vo Nguyen Giap del Viet Minh no podría trasladar y mantener allí armamento pesado. Pero el 13 de marzo comenzó la batalla cuando, para sorpresa de los franceses, se inició un masivo ataque de artillería. Al final de la primera noche, 9 mil bombas habían caído sobre las posiciones francesas. En una de las más sorprendentes operaciones de logística jamás conocidas, la artillería había sido trasladada pieza por pieza a través de la selva en bicicletas o trasladada a pie.3 El 7 de mayo de 1954 las fuerzas francesas cayeron derrotadas en Dien Bien Phu. El 9 de octubre, los ocupantes huyeron de Hanoi hacia el sur.
El triunfo y el problema de la dirección
El 10 de octubre de 1954, las tropas del Viet Minh ingresaron a Hanoi. Fueron festejadas por más de 200 mil residentes que los recibieron con banderas y flores. Habían derrotado al imperialismo francés. La Conferencia de Ginebra reconoció parcialmente esa victoria, partiendo Indochina: aceptó la independencia de Vietnam del Norte, estableció un gobierno títere del imperialismo francés y yanqui de Ngo Dinh Diem en Vietnam del Sur, y prometió que en 1956 se realizarían elecciones generales para unificar al país. Pero en 1955, Diem dio un golpe de estado para mantenerse en el poder, sostenido por Estados Unidos. Sin embargo, la resistencia del pueblo vietnamita continuó. La solidaridad mundial creció, especialmente en Estados Unidos con masivas movilizaciones. En 1975, tras años de enormes sacrificios, derrotaron al imperialismo estadounidense.4
La combatividad de los campesinos y luchadores vietnamitas, junto a la solidaridad mundial, logró vencer al imperialismo. Pese al heroico triunfo, quedó planteado con toda agudeza el problema de la dirección. Tras la expropiación de la burguesía y terratenientes, Ho Chi Minh creó en Vietnam del Norte lo que los trotskistas llamamos un estado obrero burocrático. Impuso un régimen totalitario de partido único a imagen y semejanza de los regímenes de la URSS y China, que continuó tras la reunificación de Vietnam en 1975. Y, cuando la burocracia china inició el curso restauracionista, la burocracia vietnamita la acompañó abriendo las puertas al retorno del capitalismo. Hoy, en pleno siglo XXI, continúan las luchas contra el capitalismo imperialista en crisis. Los pueblos de Irak y Afganistán volvieron a demostrar que se puede vencer al imperialismo. Pero aún queda pendiente la tarea de construir una nueva dirección socialista revolucionaria que lleve a la conquista de gobiernos de trabajadores y trabajadoras y la lucha por el socialismo mundial. A esa tarea nos abocamos desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI).
1. Mercedes Petit. “Apuntes para una historia del trotskismo”. Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2005.
2. Nahuel Moreno. “Las revoluciones china e indochina”. Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2015. Disponible en www.nahuelmoreno.org
3. Ver la película “Dien Bien Phu” (1992) de Pierre Schoendoerffe.
4. “Los yanquis derrotados en Vietnam” en “El Socialista” Nº 458 (6/5/2020)
https://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/23362-hace-setenta-anos-el-pueblo-vietnamita-derrotaba-a-la-ocupacion-francesa