
Por Prensa UIT-CI
21/9/2026. En Alemania, el domingo 20 hubo elecciones en Berlín, la capital, y ganó la izquierda. La alianza Die Linke (La Izquierda en alemán) encabezada por la turca-alemana Elif Eralp, será alcaldesa de Berlín. El triunfo fue contundente, subió 14 puntos respecto al 2022, llegando 25,7% de los votos, derrotando a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, que gobernaba. La CDU cayó desde el 28,8 % al 18,8%, los Verdes, lograron 14,3%, AFD (la ultraderecha), con 16,3%, y la SPD (socialdemocracia) cae hasta el 12,1%.
La prensa mundial puso el centro de la noticia en el triunfo electoral de la ultraderecha en el estado de Pomerania, en el noroeste alemán, que fue el otro estado en donde hubo elecciones. El avance de la ultraderecha neonazi es una parte de la realidad. La otra es que la elección en Berlín muestra que existen sectores de la clase obrera, las mujeres y la juventud que buscan opciones políticas a la izquierda.
El gran derrotado es el gobierno del canciller Friedrich Merz
El propio Merz calificó de “desastre” la derrota del domingo de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Perdió el gobierno en Berlín y en el estado nororiental de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, no superó por primera vez el umbral del 5% necesario para entrar en el Parlamento regional. Su peor derrota en unas elecciones regionales desde su fundación en 1945.
La extrema derecha de Alternativa para Alemania (AFD) quedó en primer lugar, en Pomerania. Logró subir en 21% llegando al 38,1%. Es la segunda vez en un mes, que la AFD se situaba a la cabeza en unas elecciones regionales. Quince días antes había ganado en Sajonia-Anhalt. Pero en este caso no estuvo cerca de alcanzar la mayoría. La socialdemocracia (SPD) llegó segunda con el 35,5 % y podrá pactar con otras fuerzas seguir en el gobierno.
Estos resultados eran los esperados por las encuestas. Son la expresión de la crisis económica y social del capitalismo alemán y del desprestigio creciente del gobierno de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Solo el 13% de los alemanes está satisfecho con la actuación del canciller, el nivel más bajo registrado por cualquier canciller en la historia reciente. Un gobierno totalmente en crisis que puede no terminar su mandato.
Contundente triunfo de la izquierda en Berlín