Rechazar la intervención del imperialismo
Apoyar las luchas de las masas árabes
Rechazar la intervención del imperialismo
El juez Mario Tomasi, a cargo del juzgado Civil 2 de Cutral Co, rechazó un amparo presentado por la empresa petrolera Piedra del Águila que había reclamado que impidiera acciones por parte de la comunidad mapuche Huenctru Trahuel Leufú en cercanías de Picún Leufú. El recurso fue presentado por la firma en 2007, luego de una serie de graves conflictos en el territorio donde se encuentran las áreas hidrocarburíferas El Umbral y Los Leones.

Ocurrió el 27 de febrero de 1974. Gobernaba el teniente general Perón. El país se debatía en una lucha contra esos personajes a los que Perón llamaba “trotskos con la camiseta peronista”. Al frente de la provincia de Córdoba estaban Obregón Cano de gobernador y Atilio López de vice. Los dos habían sido elegidos democráticamente, y habían ganado con holgura. Pero, para la derecha peronista, que se devoraba el país, eran trotskos, zurdos.

El secretario general del partido Unidad Socialista de Izquierda (USI) de Venezuela, Miguel Ángel Hernández, expresó su total respaldo a la lucha del pueblo libio en contra del dictador Gaddafi. “El régimen político actual de Libia no tiene nada que ver con el pasado relativamente independiente y antiimperialista de los primeros años. Desde hace más de 20 años, Kadafi se convirtió en aliado del imperialismo británico, pactó con los yanquis y permitió que grandes transnacionales como ENI, Total, Repsol, y BP se apoderaran del petróleo y el gas. Además, firmó sucesivos pactos con el FMI y el BM, y pasó a convertirse en pieza clave en los últimos años, junto al depuesto Mubarak de Egipto, para garantizar el bloqueo contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza”.

La primera oleada de protestas en Túnez tumbó al presidente Zine el Abidine Ben Ali; la segunda, a cinco de los ministros del Gobierno de transición, y la tercera, al primer ministro, Mohamed Ganuchi, de 69 años, que dimitió ayer tras un fin de semana de manifestaciones masivas y, a veces, violentas. La revolución del pueblo tunecino gana confianza y demuestra su poderío ante los intentos de recambio burgués para estabilizar al país y aplacar la lucha.