Frente a la crisis, Grecia e Irlanda han adoptado programas «de reforma» bajo la tutela conjunta del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE). Los programas son similares a los que se impusieron a los países del Tercer Mundo tras la crisis de la deuda externa de 1982. Aunque la expresión no aparece como tal en el discurso y los documentos oficiales, se trata de programas de ajuste estructural (PAS) (1) destinados a responder al problema del endeudamiento. Dichos programas de inspiración neoliberal cuyos efectos negativos en el Sur se han demostrado ampliamente, ahora se «imponen» a los países del Norte reflejando la dinámica de «tercermundización» del conjunto del planeta.