No al techo del 30%
En la Casa Rosada tienen un sueño. Enviar un proyecto de ley al Congreso para modificar las escalas a partir de las cuales los salarios pagan impuesto a las Ganancias; con eso descomprimir la situación salarial, y dejar el camino libre para que se firmen en paritarias salarios alrededor del 30%, mucho menor a la inflación real. Sería como “firmar la paz social hasta el final del mandato de Cristina”, piensan alrededor de la presidente. Un plan antiobrero que nada tiene de “nacional y popular”. Si en décadas pasadas el ajuste pasaba por la rebaja directa de los salarios, en la década kirchnerista lo fue bajo otras formas: pérdidas mensuales de salarios que nunca le ganaron a la inflación. Eso significa que en todos estos años se han transferido cifras siderales desde los bolsillos de los trabajadores a los de las patronales.
Pero el plan oficial dista mucho de llevar sabor dulce a las oficinas K. Para el próximo 31 de marzo está fijado un paro general del transporte que hasta ahora el gobierno no ha podido desactivar. Es que si se llegara a aprobar una ley que baje Ganancias, empezaría a regir para más adelante, mientras el robo sigue en pie. Por ejemplo, un gremio que en paritarias aspire a lograr un 29% de aumento, deberían firmar por un 38% por el robo de Ganancias. Esto ha llevado a que no sirva trabajar horas extras ni ningún otro sacrificio extra para ganar un poco más. Todo se lo lleva el estado con el fin de recaudar para hacer asistencialismo y pagar puntualmente la deuda externa. La prueba del robo es tal que en 2005 eran 200 mil los trabajadores que tributaban Ganancias, y ahora, 1,1 millón, llevándose en muchos casos hasta cuatro sueldos por año.











