La principal inseguridad del pueblo argentino es la pérdida del empleo. Contingencia y crisis en Argentina.
“La empresa sólo tiene una responsabilidad social: usar su energía y sus recursos para actividades que aumenten sus utilidades”
Milton Friedman, economista ultraliberal
“…la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.”
Albert Einstein
1. El avance indisimulable del ultraliberalismo en las últimas elecciones legislativas en Argentina es la promesa de una aceleración del ajuste económico antipopular que hace rato camina, pero que ahora correrá. El actual gobierno de turno -debido a un conjunto de movimientos erráticos, tanto estructurales como contingentes- larvó su propia derrota. La oposición burguesa a la actual administración igualmente burguesa (ambas representan combinadas facciones de esa clase y matices programáticos) jugó a «todos contra CFK», sin importar sus pocas diferencias entre sí, pero que justifican formalmente su existencia ante el mercado electoral. ¿Cómo se explica semejante pacto partidista? Mediante un cortoplacismo que atraviesa todo su espectro –pan para hoy, hambre para mañana- cuyo objetivo común y transitorio es impedir la reelección de la actual mandataria bajo cualquier precio, independientemente de lo que puedan o no hacer en otras materias. Al respecto, en verdad lo que hacen los parlamentarios, enmarcados por los intereses generales del capital, es retornar en el Congreso los favores a los accionistas que costearon sus campañas: a tales o cuales bancos, camarillas sindicales, megamineras, grupos de interés, etc. Esto por arriba.
Felicitando la votación obtenida por el Frente de Izquierda de los Trabajadores, ella también se explica como «voto castigo» contra la administración de la variante kirchnerista (una corriente específica al interior del peronismo) del Partido Justicialista, más que como reflejo dinámico de la lucha politizada de fuerzas sociales concretas, masivas, autoconcientes. Y lamentablemente no compensa de manera significativa la capitalización del descontento por parte del liberalismo «a la chilena o peruana o colombiana o mexicana» en el continente (se trata de tres parlamentarios de un total de 257). Incluso hasta puede explicarse por el chorreo estadístico en la distribución del malestar del pueblo argentino en las urnas.