Misión incumplida
Por qué la invasión de Iraq fue la peor decisión de política exterior de la historia de Estados Unidos
Peter Van Buren
TomDispatch.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Yo estuve allí. Y “allí” podía ser un lugar cualquiera. Y un lugar cualquiera era el lugar donde debías estar si querías apreciar de cerca los signos del fin de los tiempos del Imperio Estadounidense. Era el lugar donde debías estar si querías ver la locura –oh, sí, era locura- sin filtrar a través de unos medios de comunicación complacientes y adormilados encargados de que la política bélica de Washington pareciera, si no sensata, al menos bastante cuerda y seria. Yo estuve en la Zona Cero de lo que se intentaba que fuera la nueva pieza central para una Pax Americana en el Gran Oriente Medio.
Por decirlo sin ambages, la invasión de Iraq resultó ser un chiste. Desde luego, no para los iraquíes ni para los soldados estadounidenses, tampoco era un tipo de chiste de esos de ja, ja, ¡qué risa! Y aquí va la verdad más triste de todo: el 20 de marzo, aunque conmemoramos el décimo aniversario de la invasión en nombre del infierno, todavía sigo sin entender bien bien las cosas. No obstante, en el caso de que Vds. quieran que remate el chiste, aquí va: al invadir Iraq, EEUU hizo más por desestabilizar el Oriente Medio de lo que posiblemente imaginamos en aquel momento. Y nosotros –y tantos otros- estaremos pagando el precio durante mucho, mucho tiempo.







