El karma de una sociedad embrutecida
Eduardo Fidanza
Para LA NACION
Una interpretación plausible pero acaso esquemática se desplegó después del asesinato del joven militante del Polo Obrero Mariano Ferreyra. Se afirma que esa muerte es finalmente el resultado de un clima de violencia verbal y simbólica generada por el Gobierno, sus socios sindicales y ciertos compañeros de ruta desaforados como, en su momento, Luís D´Elia y, recientemente, Hebe de Bonafini.








