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24M / El documento unitario

Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo

A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.

¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!

Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.

En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.

La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.

En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.

Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.

Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.

La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.

El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.

El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.

La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!

A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.

Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.

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A 50 años / Histórico 24M contra el golpe y el facho Milei

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo de Izquierda Socialista/FIT Unidad 

El 24M fue multitudinario, histórico y esta vez unitario. Cientos de miles ganamos las calles y las plazas del país. Fue un contundente, claro y merecido repudio a las políticas ultraderechistas, negacionistas, de brutal ajuste y represivas del facho Milei. Y una prueba contundente de que el pueblo no olvida ni perdona, aunque pasen los años, y que seguirá dando pelea contra la impunidad de ayer y de hoy y el siniestro plan motosierra.

Una vez más, como todos los 24 de marzo, se movilizaron varias generaciones. Las que vienen de los años ‘70 entre familiares de las víctimas y sobrevivientes que militaron valientemente bajo las Triple A de Perón e Isabelita y enfrentaron a la dictadura; quienes nos movilizamos contra la impunidad de todos los gobiernos capitalistas pos caída de la dictadura; y las nuevas generaciones que se incorporan cada año, la juventud, las adolescencias, incluidas niñas y niños y hasta bebés llevados en brazos por sus padres.

A 50 años del golpe los contingentes se multiplicaron, militancia, partidos, sindicatos, distintos colectivos, personalidades, hinchadas de fútbol, entre un largo etcétera. La Plaza de Mayo se llenó varias veces. La gente llegaba hasta la 9 Julio, colmando las diagonales y calles aledañas. Los organizadores hablan de un millón de personas en el acto central en CABA, al que hay que sumar los cientos de miles que marcharon en las distintas provincias (ver «Multitudinarias marchas en el interior del país»).

Milei, el gran derrotado

El gobierno de Milei fue el gran derrotado de la jornada. Su discurso no entró. Rebotó una vez más. Detrás de su “batalla cultural” por la denominada “memoria completa”, está la defensa de la dictadura y sus crímenes atroces y el intento de salvar a los milicos asesinos y a sus cómplices civiles. Esto es lo que se palpa.

El nuevo video al que nos tiene acostumbrado el gobierno en los 24, fracasó. Apenas conocido, denunciamos ese bodrio de una hora y 14 minutos con el intento de confundir y evitar una concurrencia masiva. Logró el efecto contrario. Fue tan burdo, que hasta eligió el relato de una nieta recuperada donde precisamente muestra el horror de las y los niños apropiados en dictadura, donde encima su apropiador está preso con cadena perpetua por hechos aberrantes. Una señora decía precisamente: “el gobierno cree que con un video va a borrar 50 años de lucha”. No pudieron en dictadura, no podrán ahora.

Logramos un acto unitario

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A 50 años del golpe cívico, militar y eclesiástico

José Alfredo Martínez de Hoz brinda con Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera

El golpe de Estado vino a poner remedio a la situación de movilización ininterrumpida de los trabajadores a lo largo de siete años. Donde habían fracasado la Revolución Argentina, el Gran Acuerdo Nacional, el peronismo en su versión de izquierda (Cámpora), el Pacto Social, Perón, la derecha peronista con Isabel y López Rega y los sindicalistas en el gobierno, el golpe triunfó. Por Mario Hernández, vía Indymedia Trabajadoras/es.

El peronismo en el gobierno

A principios de 1973, la escena política es dominada por el proceso electoral, pero la agitación obrera no se detiene. El 25 de mayo asume el gobierno de Héctor Cámpora y pocos días después la central obrera (CGT), los empresarios (CGE) y el Gobierno, con el posterior aval del Congreso, firman el Pacto Social que congela las negociaciones salariales por 2 años.

Durante el breve mandato de Cámpora fueron numerosas las ocupaciones de ministerios y dependencias públicas. De junio a octubre, el panorama va a ser dominado por los conflictos centrados en las empresas privadas.

Se presenció una intensificación de la lucha de clases a nivel de fábrica en el cinturón industrial del Gran Buenos Aires. Los temas dominantes fueron las condiciones de seguridad e higiene del trabajo, salarios atrasados, reclasificación de tareas, contra el incremento de los ritmos de producción, por la reincorporación de los despedidos durante la dictadura y frecuentemente desembocan en la elección de nuevos delegados.

En cuanto a los métodos se caracterizan por la ocupación de las plantas (Terrabusi, Molinos, Astarsa, Acindar) y el rol jugado por la asamblea de fábrica que actúa como la representación de los trabajadores encargada de formular las demandas y adoptar las medidas de fuerza hasta tanto se renueven las Comisiones Internas.

Toma de Astarsa en mayo de 1973

El 12 de octubre, Juan Domingo Perón, jura como nuevo Presidente y su primera medida es reafirmar el Pacto Social. En noviembre promueve la Reforma de la Ley de Asociaciones Profesionales. Según esta ley no podía existir más de un sindicato por rama de actividad, ilegaliza los sindicatos de empresa, posibilita la intervención de las filiales, los sindicatos pueden poner fin al mandato de los delegados de fábrica y amplía el mandato de las jerarquías sindicales de 2 a 4 años.

Sin embargo, hacia fines de año los mineros de Aguilar y Sierra Grande, Gráficos, Tabacaleros y Transportes de Córdoba, concretan medidas de fuerza en procura de mejoras salariales. Ya a principios de 1974 se produce la ocupación de Molinos Río de la Plata, el paro de papeleros de La Matanza, la toma de textil Bossi y se extiende una larga lista de conflictos.

Molinos Río de la Plata Avellaneda

El Congreso legisla la Ley de Conciliación Obligatoria que ahora podría aplicarse a todo tipo de conflicto y se reglamenta la Ley de Prescindibilidad para los empleados de la Administración Nacional.

Estas medidas legales e institucionales tienen por objetivo poner fin a la agitación obrera dotando a las autoridades políticas y sindicales de mecanismos de coerción legal, a pesar de lo cual, entre marzo y junio de 1974 se registró el promedio mensual de conflictos más alto de los tres años de gobierno peronista.

A diferencia de los anteriores, la causa principal fueron las demandas salariales. A medida que el cuestionamiento al congelamiento salarial del Pacto Social era más importante en el plano de las reivindicaciones obreras, tanto mayor la manifiesta incapacidad de las jerarquías sindicales y el peronismo para controlar a los sindicalistas disidentes y las movilizaciones de las bases.

En marzo de 1974 se desarrolla un importante conflicto en Acindar (Villa Constitución) por las condiciones de trabajo. La patronal despide a los delegados y los trabajadores toman las plantas siete días y exigen la normalización de la seccional local de la UOM. Finalmente, las elecciones darán el triunfo a la lista de activistas surgidos en el conflicto.

El Villazo

El 1° de mayo Perón rompe públicamente con los sectores radicalizados nucleados en la JP-Montoneros, inclinando la balanza al interior del movimiento peronista a favor de la CGT-62 Organizaciones y fortaleciendo el liderazgo burocrático.

En ese mismo mes se producen una serie de huelgas por aumentos de salario al margen de la conducción cegetista como consecuencia del incremento de precios y el desabastecimiento y en abierta rebeldía contra el Pacto Social. Varios gremios logran aumentos importantes.

Perón se ve obligado a actuar personalmente para frenar las demandas obreras en la que sería su última aparición pública el 12 de junio de 1974.

El Ministerio de Trabajo suspende la personería del sindicato fideero como consecuencia de importantes conflictos en la fábrica Mattarazzo de Villa Adelina y en Bagley.

El 1° de Julio muere Perón y ese mismo mes se inicia un conflicto en docentes (Ctera) y en las plantas automotrices cordobesas. Los trabajadores ocupan las plantas de Bagley en Buenos Aires y de Molinos en el Chaco.

A fines del mes inician medidas los gráficos y nuevamente interviene el Ministerio de Trabajo y retira la personería gremial a la Federación Gráfica Bonaerense (Ongaro) y al sindicato de periodistas de Buenos Aires (APBA), en agosto.

María Estela Martínez de Perón, Isabelita

La descomposición del gobierno de Isabel Perón

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Córdoba | La tierra habla y pone en jaque a la impunidad: identificaron restos de 12 víctimas en las fosas de La Perla

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A casi 50 años del golpe genocida, la verdad se abre paso entre los pastizales y el silencio cómplice del Ejército. En las últimas horas, el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, confirmó la identificación de los restos de 12 personas que habían sido enterradas clandestinamente en los predios militares cercanos al ex centro de exterminio La Perla. Este hallazgo en la zona de Loma del Torito es el resultado de la persistencia de los organismos de derechos humanos y del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Tras décadas de impunidad, la tecnología láser (Lidar) y el cruce de fotografías aéreas de 1979 confirmaron lo que el poder militar intentó ocultar: que el horror no fue un “exceso”, sino un plan sistemático de exterminio. Por Raúl Gómez, para Periodismo de Izquierda.

La técnica del horror: Desaparecer la desaparición

Las tareas desarrolladas durante 68 días en 2025 sacaron a la luz una realidad desgarradora. Los restos hallados no estaban en esqueletos completos, sino “desarticulados y dispersos” Esta es la huella material de la “Operación Claridad” de 1979, cuando los genocidas, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, usaron maquinaria pesada para remover fosas y “compactar” cuerpos, intentando borrar sus crímenes.

Según confesiones de represores, como el teniente coronel Bruno Laborda, los restos  fueron trasladados hacia las salinas de La Rioja. Lo que el EAAF encontró en Loma del Torito son los fragmentos que el odio no pudo borrar del todo. Como señalaron los familiares en un reciente comunicado: “No solo los escondieron: los cuerpos no están enteros, están revueltos en la tierra, desarticulados, profanados. Entre los sedimentos se halló una cadenita, un objeto personal que sobrevivió al ácido y al fuego, y que hoy sirve para reconstruir una identidad arrebatada.

La Perla: La letalidad del Tercer Cuerpo

De acuerdo a lo se ha podido reconstruir por La Perla pasaron aproximadamente 2.500 detenidos-desaparecidos. Los camiones Mercedes Benz partían por las tardes cargados de compañeros vendados y amordazados, para regresar apenas 30 minutos después. Ese era el tiempo que les tomaba a los fusiladores cumplir su tarea y arrojar los cuerpos a las fosas ya preparadas en los predios de la Guarnición Militar de La Calera.

Las identificaciones actuales cuentan con un 100% de grado de certeza genética. Los querellantes y sobrevivientes ya exigen una Ley de Búsqueda que convierta la recuperación de los restos en una política de Estado innegociable, independientemente del gobierno de turno.

Debemos tomar este hallazgo como una victoria de la lucha popular contra la impunidad de los asesinos. Mientras sectores del poder político intentan rehabilitar la teoría de los “dos demonios” o poner en duda la cifra de los 30.000, la tierra en Córdoba echa luz sobre la oscuridad.

No es solo un hallazgo arqueológico; es un acto de justicia para quienes eran estudiantes, obreros y militantes con proyectos de vida truncados por el terrorismo de Estado. La identificación de estos 12 compañeros nos reafirma en nuestra exigencia histórica: apertura de todos los archivos de inteligencia ya. Los militares saben dónde está cada uno de los restos que faltan. Su silencio sigue siendo un crimen en proceso.

Contra el negacionismo y el plan de hambre, unidad en las calles

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El golpe genocida y las tareas pendientes

Escribe Francisco Moreira 

El golpe militar estuvo al servicio del plan de las grandes empresas y el FMI. La resistencia obrera y popular terminó derribando a la dictadura en 1982. Pero desde 1983 los sucesivos gobiernos continuaron aplicando los planes de ajuste y saqueo del FMI. La lucha continúa bajo el gobierno de 
Javier Milei.  

En marzo de 1976 los militares dieron el golpe e instalaron el terrorismo de Estado, un régimen de represión generalizada. Fueron suprimidas todas las libertades democráticas, intervenidas las organizaciones obreras y suspendida la actividad de los partidos políticos. La dictadura masificó los métodos represivos que ya se venían aplicando bajo el gobierno de Isabel Perón, impulsados por el siniestro ministro José López Rega, las patotas de la burocracia sindical y la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).1 Miles fueron a las cárceles, torturados, asesinados y desaparecidos. Así buscaron aniquilar a la vanguardia de luchadoras y luchadores. Por eso gran parte de los 30 mil detenidos-desaparecidos son dirigentes, delegados y activistas sindicales y estudiantiles.

El movimiento obrero y popular fue derrotado, al tiempo que las patronales y el imperialismo lanzaron un ataque implacable para imponer sus planes de hambre y entrega bajo la batuta del general Jorge Rafael Videla y su ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz. Su objetivo era aplicar un plan económico de liquidación de las conquistas sociales y de saqueo del país. El genocidio se puso al servicio del FMI, de los grandes empresarios extranjeros y nacionales como Techint de la familia Rocca, Loma Negra de Amalita Fortabat, Molinos de los Pérez Companc, los Pescarmona o los Macri; también al servicio del capital financiero y de la estafa de la deuda externa.

Mientras esto sucedía, el presidente de la Conferencia Episcopal, obispo Adolfo Tortolo, convocaba a colaborar con el gobierno de Videla. Hoy, mientras Javier Milei niega el genocidio, los políticos patronales se llenan la boca hablando de “democracia” y repudian a la dictadura, pero en ese entonces acudían presurosos a colaborar. Los radicales aportaron embajadores e intendentes a la dictadura. El justicialista Tomás de Anchorena fue embajador en Francia. Muchos de ellos concurrieron a la confitería El Molino el 1º de diciembre de 1978 a la cena anual del Círculo de exlegisladores. El encargado del brindis fue el mismo Videla y entre los presentes estaban los radicales Ricardo Balbín y Antonio Tróccoli, treinta ex diputados justicialistas y hasta ex diputados comunistas, como Jesús Mira y Juan Carlos Comínguez.2

La resistencia, Malvinas y el fin de la dictadura

En medio de semejante horror empezó la resistencia obrera y popular que finalmente llevaría a la caída de la dictadura. Los militares, que venían para quedarse por décadas en el poder, duraron siete años. En su crisis y caída la clase trabajadora tuvo un protagonismo central.

A pesar de la derrota del golpe, las y los trabajadores empezaron una lenta recuperación. Ya en mayo de 1976, en Renault de Córdoba reclamaban aumento salarial con “trabajo a tristeza”. En los años siguientes hubo luchas de Luz y Fuerza, portuarios, trabajadores de subterráneos y ferroviarios. En 1979 hubo huelgas en Alpargatas, IME, Renault, Ferrum, Galileo, Capea, Santa Rosa (después Acindar) y Siam. Entre tanto, en abril de 1977 se realizó la primera ronda de las que luego serían las Madres de Plaza de Mayo.

En 1980 se produjo una grave crisis económica. Se terminaba la época de la “plata dulce” y sectores de la clase media, que habían paseado por el mundo porque había un dólar barato, comenzaron a entrar en crisis. La dictadura se quedaba así sin apoyo social, con la clase media uniéndose de hecho a la resistencia obrera. Aparecieron acciones populares moleculares cada vez más importantes: movimientos contra la censura de intelectuales y artistas o contra los impuestazos, y fue tomando forma la consigna “abajo la dictadura”. En julio de 1981 se produjo una huelga general parcial de la CGT.

La dictadura empezó a tener cada vez más dificultades y a entrar en crisis. En 1982, en un intento desesperado por sostenerse, el general Leopoldo Fortunato Galtieri, ahora al frente de la dictadura, lanzó la toma de Malvinas. El objetivo era tratar de desviar hacia los ingleses el odio popular creciente contra la dictadura. En ningún momento creyeron que iba a haber una guerra. Insólitamente creían que el imperialismo yanqui los iba a apoyar en una negociación con los ingleses para quedarse con las Malvinas. Cometieron varios errores a la vez. Los yanquis se unieron a los ingleses y la guerra de Malvinas provocó una movilización de masas antiimperialista, nacional y latinoamericana, que fue contra el gobierno militar, que rápidamente capituló. El papa Juan Pablo II vino al país para reforzar la actitud derrotista de la burguesía argentina. El 15 de junio una concentración popular en Plaza de Mayo gritaba: “Los pibes murieron, los jefes los vendieron”. Se produjo un vacío de poder. La dictadura caía. Galtieri tuvo que renunciar y los militares no tuvieron otra salida que irse a las corridas a negociar con los políticos patronales para convocar a elecciones.

De Alfonsín a Milei

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Plan Cóndor / El imperialismo yanqui: cómplice de la dictadura

Escribe Mariano Barba

Mientras Estados Unidos perdía la guerra de Vietnam a comienzos de la década de 1970, en América Latina desplegaba la doctrina de la seguridad nacional. Esa estrategia luego se consolidó en el Plan Cóndor, un sistema de coordinación entre dictaduras para fomentar y organizar golpes de Estado en el Cono Sur. El golpe del 24 de marzo de 1976 en Argentina se inscribió en ese marco, con el objetivo de frenar las luchas populares e imponer planes económicos alineados con los intereses del imperialismo.

A comienzos de la década de 1970, las y los trabajadores y los pueblos protagonizaban acciones en distintas latitudes del mundo. Estados Unidos, con Richard Nixon como presidente, vivía grandes movilizaciones internas contra la guerra en Vietnam y sufría derrotas en el campo de batalla que culminaron con su retirada de ese país, lo que significó la primera gran derrota del imperialismo yanqui. Otros países coloniales africanos, como Guinea Bissau, Angola y Mozambique, tras largos años de lucha, conquistaron su independencia de las potencias europeas que los dominaban. Hacia el final de la década, en 1979, una gran revolución democrática en Irán derrocó al sha Reza Pahlevi; ese mismo año, en Nicaragua, se derrotaba a la dictadura de Anastasio Somoza en una guerra civil en la que participó nuestra corriente con la Brigada Simón Bolívar.

En América Latina también se desarrollaban grandes luchas en Chile, Argentina y Perú, que cerraban un período de derrotas marcado por el golpe en Brasil y el de Barrientos en Bolivia. En ese contexto, Estados Unidos avanzaba en la formación militar de los ejércitos latinoamericanos a través de la Escuela de las Américas, situada en la zona del Canal de Panamá. Allí se enseñaban doctrinas de contrainsurgencia, es decir, métodos para organizar golpes de Estado, coordinar la represión y formar escuadrones de la muerte. Estas políticas fueron las antesalas del Plan Cóndor, impulsado con respaldo y participación directa del gobierno estadounidense.

Durante las presidencias de Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989), Estados Unidos prestó apoyo técnico, militar y político a los regímenes represivos del Cono Sur. A través de la CIA y el Pentágono se proporcionaban planificación, coordinación e instrucción en métodos de tortura y terrorismo de Estado.

Miles de asesinados y desaparecidos

Hacia 1978, la Operación Cóndor abarcaba ocho de los trece países de América del Sur y había establecido un área de represión e impunidad sin fronteras. El intercambio de información entre las dictaduras permitió operativos conjuntos de grupos de tareas integrados por agentes del país donde se encontraba la víctima y por sus contrapartes del país de origen. Estas operaciones muchas veces terminaban con traslados clandestinos de personas detenidas hacia su país de origen, algo habitual entre las dictaduras de Argentina, Uruguay y Chile.

La Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay confirmó en 2003 que los documentos hallados en diciembre de 1992 en la comisaría de Lambaré, en Asunción, prueban la existencia del acuerdo entre las dictaduras para el intercambio de información y prisioneros. Según esos archivos, este plan asesinó a unos 50 mil opositores políticos en América Latina, dejó decenas de miles de detenidos desaparecidos y encarceló a alrededor de 400 mil personas. Esos documentos, conocidos como los “Archivos del Terror”, detallan el destino de miles de latinoamericanos secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

La atroz dictadura argentina

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Décadas de lucha contra la impunidad / Por la memoria, la verdad y la justicia

Escribe Guido Poletti

Desde aquel lejano abril de 1977, cuando un grupo de madres comenzó a girar alrededor de la Pirámide de Mayo, la lucha por los derechos humanos ya no se detuvo en la Argentina, hasta transformarse en una auténtica “marca” y en un ejemplo a nivel internacional.

En un movimiento que fue creciendo, con organismos viejos y nuevos y con generaciones de militantes que se fueron renovando, ni los militares genocidas, ni las maniobras de los distintos gobiernos posteriores, ni el negacionismo de ultraderecha de hoy lograron impedir que esa lucha siguiera creciendo y masificándose.

Ya en el último año de la dictadura, en medio de una auténtica revolución democrática, eran centenares de miles quienes se convocaban y marchaban contra los intentos de impunidad de los militares en retirada.

Así, multitudinarias marchas tiraron abajo la “autoamnistía” de Bignone, los intentos de impunidad mediante un falso “juicio” realizado por el propio Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas e impusieron el ya histórico Juicio a las Juntas, y todos los procesos que le siguieron. Miles declararon ante la Conadep y otros tantos fueron testigos en aquellos juicios de la década del ’80. También fueron centenares de miles quienes repudiaron las primeras leyes de impunidad, el Punto Final y la Obediencia Debida, impulsadas por el entonces presidente Alfonsín.

Luego vinieron los indultos de Menem, que también se dictaron mientras centenares de miles expresaban su repudio en las calles. En los ’90, cuando muchos apostaban a que la lucha contra la impunidad estaba derrotada, ésta resurgió con fuerza en la impresionante marcha del 24 de marzo de 1996, a 20 años del golpe. Allí nació el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y también aparecieron nuevos organismos, como HIJOS, que revitalizaron con una nueva generación esta lucha.

En una época marcada por la impunidad y por la imposibilidad de avanzar con los juicios, se generalizaron los escraches, yendo a buscar a los genocidas a sus propias casas. También se encontró el resquicio legal de las causas por apropiación de bebés y de los llamados juicios por la verdad, que, aun con limitadas herramientas jurídicas, siguieron sentando genocidas en el banquillo de los acusados.

Después del Argentinazo de diciembre de 2001, el reclamo se fortaleció y masificó aún más, logrando en poco tiempo la anulación de las leyes de Obediencia Debida, Punto Final y de los indultos. Se reanudaron los juicios. Las marchas multitudinarias de cada 24 de marzo continuaron creciendo, incluso a pesar de la crisis generada a partir de 2006 por la cooptación, por parte del gobierno kirchnerista, de un conjunto de organismos históricos.

Los centros clandestinos de detención fueron señalizados y transformados en sitios de memoria, visitados desde entonces por miles de personas, tanto del país como del extranjero. La ex ESMA, el más importante de ellos, llegó a ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Cada intento de avanzar con la impunidad fue repudiado masivamente y obligado a retroceder, como ocurrió con la gigantesca movilización contra el fallo del “2×1” de la Corte Suprema en 2017.

Durante todos estos años tampoco se dejó pasar ninguno de los nuevos casos de violaciones a los derechos humanos. Multitudinarias movilizaciones de repudio se realizaron frente a los asesinatos de Víctor Choque o Teresa Rodríguez en los años ’90; de Kosteki y Santillán en 2002; de Mariano Ferreyra en 2010; o de Santiago Maldonado en 2017, por citar algunos de los casos más resonantes. Lo mismo sucedió con la segunda desaparición de Jorge Julio López en 2006.

Pasaron 50 años. Hoy el gobierno de Javier Milei pretende dar vuelta atrás esta historia con su avanzada negacionista. No lo logrará. La lucha contra la impunidad, por la memoria, la verdad y la justicia, ya es un patrimonio multitudinario del pueblo argentino. Tal como se grita en las calles: ¡Cómo a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar!

www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24856-decadas-de-lucha-contra-la-impunidad-por-la-memoria-la-verdad-y-la-justicia

El socialista 11/03/26

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A 50 años del golpe genocida / ¡El 24M seamos cientos de miles en las calles!

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista en el FIT Unidad

Marchemos masivamente a Plaza de Mayo y en todo el país contra los fachos Javier Milei y Donald Trump y el plan motosierra salvaje contra el pueblo trabajador, las mujeres, disidencias y la juventud .

El próximo 24 de marzo se cumplirán 50 años del golpe genocida protagonizado en 1976. Un golpe que tuvo el objetivo de hacer desaparecer a miles de luchadoras y luchadores obreros y estudiantiles para poder aplicar un plan económico al servicio de los grandes empresarios, los bancos y el FMI. Fue orquestado por Estados Unidos, la CIA y el Pentágono mediante el denominado Plan Cóndor, dándose también distintos golpes de estado en otros países latinoamericanos.

Con la resistencia obrera y popular y después de la indignación y movilización de masas que generó la derrota en Malvinas, la dictadura terminó cayendo en 1982. Y en todos los años subsiguientes se siguió enfrentando a los gobiernos de turno, lográndose muchas conquistas. La justicia tuvo que catalogar lo ocurrido como genocidio, se encarcelaron a centenares de militares, en 2005 se anularon las leyes de impunidad Obediencia Debida y Punto Final, entre otros avances. Los pañuelos blancos de Madres y Abuelas recorrieron el mundo. Es al día de hoy que cuando uno va a otro país nos preguntan ¿cómo lo lograron?. Como emblema, recordemos que el máximo representante de la Junta Militar, Jorge Rafael Videla, murió en una cárcel común.

Sin embargo, hoy Argentina es noticia por tener a un presidente ultraderechista en la Casa Rosada que reivindica a la Thatcher, avala las barbaridades de Trump y se abraza con el asesino y genocida del pueblo palestino, Benjamín Netanyahu. Entonces, este 24 de marzo tenemos que ganar las calles masivamente para repudiar al facho de Milei.

A golpear unitariamente como un solo puño

Milei niega el genocidio y a las y los 30 mil. Incluso hay versiones que quiere indultar a los milicos que están presos gracias a la lucha popular. Son los mismos que secuestraron, torturaron, hicieron desaparecer y se apropiaron de bebés nacidos en cautiverio. Por eso este 24M marcharemos por cárcel común y efectiva para todos los genocidas y cómplices civiles y eclesiásticos. Contra la impunidad de ayer y de hoy. La apertura de los archivos de 1974/1983. Por la restitución de la identidad de las y los niños apropiados. Para que se deje de pagar una deuda externa usurera que viene de la dictadura. Contra la reforma laboral esclavista que se aprobó con la traición de la CGT y por el apoyo a las luchas de FATE, la rebelión docente en Catamarca, entre otras tantas de importancia. Y denunciaremos a viva voz el peligroso y servil alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu, que están bombardeando a Irán. Levantando bien alto una vez más la defensa de la causa palestina.

Por todos estos motivos es que el 24 será la gran oportunidad para darle un duro revés político al facho de Milei. Y lo tenemos que hacer con un acto unitario, donde nadie baje sus banderas. Así lo aprobó por abrumadora mayoría el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (espacio que se viene movilizando de manera independiente en todos estos años) para coordinar el mismo con los organismos de derechos humanos históricos. Lamentablemente PO y PTS se negaron (ver nota comentarios), cuando se trata de lograr la mayor unidad.

El 24, a su vez, será la oportunidad para reivindicar como parte de los 30 mil a la memoria de nuestras compañeras y compañeros asesinados por la Triple A en los años ‘70 y los más de cien desaparecidos de nuestro partido antecesor, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), quienes peleaban por una Argentina y un mundo socialista. Lucha que seguimos dando hoy desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores, Cuarta Internacional (UIT-CI).

Invitamos este 24 a sumarse a las columnas de nuestro partido para marchar de manera unitaria y a participar de las charlas y distintas actividades preparatorias que estamos impulsando.

www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24857-a-50-anos-del-golpe-genocida-el-24m-seamos-cientos-de-miles-en-las-calles

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A 50 AÑOS DEL SECUESTRO Y ASESINATO DE CARLOS SCAFIDE

En enero de 1976, cuando la dictadura militar se estaba preparando para dar el sangriento golpe, la noche del 13 de ese mes, un grupo de ultraderecha amparado por el estado nacional y provincial, secuestró en Ensenada a Carlos Scafide y Salvador “el Pampa” Delaturi, trabajadores de Propulsora Siderúrgica (hoy Siderar/Techint – flia. Rocca).

“Carlitos” como lo llamábamos todos, era un querido compañero y reconocido activista de esa fábrica y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), además de un muy estimado vecino de Ensenada.

Estaba afiliado a ASIMRA, el gremio de los supervisores metalúrgicos. Eso no impedía que tuviera un total compromiso con la lucha de los compañeros afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que enfrentaban a la dirección burocrática del sindicato encabezada por Rubén “el Negro» Diéguez y Antonio “Nino” Di Tomasso. Ambos dirigentes, burócratas entregadores de sus compañeros y aliados de las patronales metalúrgicas. Hombres de la escuela de José Ignacio Rucci, uno de los fundadores de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), banda fascista responsable de más de 80 asesinatos en la región de La Plata. Cabe destacar que Di Tomasso actualmente sigue siendo miembro del secretariado de la UOM (Diéguez fallece en 1984) y titular de la CGT, ambas organizaciones, de La Plata y su región

Cuando lo secuestran a Carlitos, el PST ya venía de sufrir varios golpes, como por ejemplo “la Masacre de Pacheco” (29 de Mayo 1974) y “la Masacre de La Plata” (4 y 5 de Septiembre 1975), convirtiéndose él en el decimosexto asesinado del partido bajo los gobiernos de Perón e Isabel.

Según se sabe, miembros de la CNU (Concentración Nacionalista Universitaria) y la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), organizaciones parapoliciales que tenían vínculos estrechos con los gobiernos nacional de “Isabelita” Perón y provincial del ultraderechista Victorio Calabró (dirigente de la UOM), junto a matones de la burocracia sindical, se identificaron como personal del Ejército y secuestraron de la casa de su madre a Carlitos. Dejaron los cadáveres de “Carlitos” y “el Pampa” acribillados a balazos y dinamitados, como estilaban para que fuese un mensaje terrorífico a todo el activismo.

Los trabajadores de Propulsora exigieron justicia y resolvieron en asamblea de todos los turnos, parar desde el miércoles 14 por la mañana hasta el sábado siguiente por la tarde. En Astilleros resolvieron paros progresivos hasta el viernes. Hubo trabajadores de otras fábricas que se solidarizaron con las medidas de fuerza como Petroquímica Sudamericana de Olmos y Metalúrgica OFA de Villa Elisa. La Coordinadora de Gremios en Lucha llamó a un paro para el siguiente martes, al que se sumó una línea de micros y varios comercios de Ensenada. Se realizó un acto cuando enterraron a los compañeros, al cual asistieron aproximadamente la mitad del personal Propulsora.

José “el Petiso” Páez, histórico dirigente de Fiat del Sitrac Sitram y del “Cordobazo” habló en el acto en nombre de la dirección nacional del PST. Señaló que “la única posibilidad que tenemos los trabajadores de frenar estos ataques es nuestra movilización y nuestra organización para la defensa, en cada fábrica, en cada barrio, en cada lugar de trabajo; denunciando la tolerancia del gobierno y exigiendo la investigación y el castigo del salvaje crimen”.

A 50 años del asesinato de Carlitos Scafide, como ex militante del glorioso PST y, actualmente de Izquierda Socialista (IS) en el FIT-U y como ex miembro de la comisión interna de Propulsora en la década del ´80, sigo exigiendo juicio y castigo a los responsables de su muerte. Cuando lo asesinaron, Carlitos tenía solo 29 años. Pero a pesar de su baja edad, su vida y militancia son un ejemplo para las distintas generaciones de militantes revolucionarios que dedican sus vidas a defender la clase obrera y luchan por un gobierno de trabajadores y por el socialismo.

Carlos Scafide, compañerxs asesinadxs y detenidxs-desaparecidxs del PST y todxs lxs crxs. revolucionarios caídos en la lucha por un mundo mejor: ¡¡¡HASTA EL SOCIALISMO, SIEMPRE!!!

30.400 crxs detenidxs desaparecidxs: ¡¡¡PRESENTES!!!

¡¡¡AHORA Y SIEMPRE!!!

peperusconi.blogspot.com/2026/01/a-50-anos-del-secuestro-y-asesinato-de.html

12/01/26

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Derechos Humanos Nacional

Acusados por delitos de lesa humanidad fueron absueltos en Rosario: “Es un fallo intentendible”

CAUSA VILLAZO

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario, integrado por los jueces Germán Sutter Schneider, Ricardo Moisés Vásquez y Otmar Osvaldo Paulucci, resolvió por mayoría absolver a 17 acusados por los delitos  de lesa humanidad cometidos contra obreros metalúrgicos en 1975 como represalia de la pueblada conocida como el Villazo, que sucedió en 1974 en Villa Constitución. Se estableció el día 6 de febrero de 2026 a las 20 horas para la lectura de los fundamentos.

ANDAR en Rosario

(Agencia Andar) El Tribunal, integrado por los jueces Germán Sutter Schneider, Ricardo Moisés Vasquez y Otmar Osvaldo Paulucci, resolvió por mayoría la absolución general a los 17 acusados: el ex jefe de división personal de la acería de Villa Constitución, Roberto Pellegrini, y un ex empleado jerárquico de la fábrica, Ricardo Oscar Torralvo; los ex policías federales Roberto Álvarez, Carlos Brest, Ricardo Burguburu, Jorge Coronel, Leonardo Dec, Juan Carlos Faccendini, Roberto Giai, Aldo Gradilone, Carmen Grossoli De Hellaid, Jorge Lozano Windus, Emilio Marciniszyn, Juan de Jesús Martínez, Horacio Nardi, Roberto Squiro, Daniel Valdés y Oscar Vessichio y los integrantes de la plana mayor del Batallón de Ingenieros de Combate 101 de San Nicolás y del Área Militar 132, coronel Antonio Federico Bossié, y el teniente coronel Bernardo Luis Landa, jefes de Operaciones e Inteligencia y Logística, respectivamente; y el ex oficial de la guardia rural Los Pumas de la policía santafesina, Amadeo Chamorro.

“El fallo es inentendible, jurídicamente inentendible, y es un fallo clasista que pareciera de otros tiempos, con un tribunal que no se pone a la altura de los hechos, que no puede afirmar como ya ha afirmado el pueblo argentino que el genocidio empezó antes del 24 de marzo y que Estado argentino, a través de fuerzas clandestinas, fue responsable en esto de manera conjunta con el poder empresario que en este caso lo encarnaba Acindar”, evalúa Julia Giordano, querellante como parte del equipo jurídico de la APDH, que representó a más de 20 víctimas y familiares.

“Este proceso lleva 15 años en la justicia, la denuncia se presentó en 2010 con los primeros que tuvieron la valentía de presentar la denuncia cuando Martínez de Hoz aún estaba vivo. En 13 años hubieron juzgados que dijeron que los delitos eran de lesa humanidad, que no habían prescripto y que debían juzgarse y una Cámara de Apelaciones que también así lo entendió. Esto fue confirmado además por la Cámara de Casación, muchos tribunales nos dieron esa certeza: que los hechos que se imputaban eran delitos de lesa y que la prueba era suficiente para enjuiciar a quienes se sentaron como acusados”, amplía la abogada.

La Fiscalía a cargo de Adolfo Villatte, de la Unidad Fiscal de Lesa Humanidad del distrito Rosario había pedido penas de prisión perpetua para los dos ex directivos de Acindar; y otras de 10 a 25 años de prisión para ex policías federales y uno de la guardia rural, por 67 casos. La querella del equipo jurídico de APDH también había solicitado dos condenas a prisión perpetua para los civiles y otras de 16, 22 y 25 años de prisión para el resto de los acusados.

“Las resoluciones del poder judicial nunca escapan al clima de época pero hasta no conocer los fundamentos no podemos adelantar mucho más sobre eso. Sí podemos decir que el dolor que ha generado esto en querellantes familias y sobrevivientes es enorme. No pueden parar de preguntarse cómo después de dos años de testimonios tan coherentes, tan claros, ocurre esta sentencia. Pero siguen unidos, organizados y con la convicción de que esta injusticia no refleja lo que como pueblo ya sabemos que sucedió en Villa Constitución”, agrega.

Los hechos ventilados durante el debate oral ocurrieron entre el 20 y 26 de marzo de 1975 cuando 67 trabajadores metalúrgicos y ferroviarios de la zona industrial de Villa Constitución fueron secuestrados en un operativo conjunto de las Fuerzas Armadas, fuerzas de seguridad, la Triple A y otras organizaciones parapoliciales. El operativo contó con la complicidad empresarial de las fábricas de la región, incluso algunos de los secuestrados fueron alojados en un edificio de Acindar. Durante los hechos represivos que se juzgan en este juicio, Alfredo Martínez de Hoz era el presidente de esa fábrica.

www.andaragencia.org/17-acusados-por-delitos-de-lesa-humanidad-fueron-absueltos-en-rosario-es-un-fallo-intentendible/

Andar 04/11/25