Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
La caída en las encuestas de Milei y el ascenso de la figura de Myriam Bregman y del Frente de Izquierda abrió una cantidad de interrogantes. ¿La izquierda puede gobernar? ¿Está preparada? ¿La van a dejar? En esta nota anunciamos el lanzamiento desde Izquierda Socialista de una campaña con volantes y charlas abiertas postulando que la izquierda puede y tiene que gobernar.
No hay medición o encuesta que no le dé abajo a Milei. Es más, cuando se miden a distintas figuras, Milei aparece detrás de Myriam Bregman. El otro dato relevante es que cuando se pregunta si las elecciones fueran hoy, el 60% (algunas mediciones dan más) se pronuncia por un cambio de gobierno. Esto se palpa en la calle. La gran mayoría del pueblo trabajador dice “esto no se aguanta más”. Crece la bronca porque millones están al límite, con familias endeudadas, jubiladas y jubilados que no pueden comprar los remedios, gente que vive en la calle, colas de varias cuadras en busca de un empleo, changas interminables para sortear el día a día. Mientras el “deslomado” Adorni compra mansiones de lujo con una corrupción que es norma en este gobierno mafioso.
Está claro. Milei no va más. Se tiene que ir. Hay que derrotarlo junto a todo su plan motosierra con la movilización obrera y popular. Si esto no ocurre es por el rol traidor de la CGT que se niega a convocar a un plan de lucha nacional, mientras nuestro pueblo resiste. La masiva y multitudinaria marcha en defensa de las universidades lo demuestra de manera contundente.
¿Por qué crecen Myriam Bregman y el Frente de Izquierda?
Por Mercedes De Mendieta, diputada nacional de Izquierda Socialista (FIT-Unidad)
19/9/2025. Muy por arriba de los dos tercios, por cómodas mayorías de 181 y 174 votos respectivamente, la Cámara de Diputados rechazó los vetos de Milei contra el Garrahan y las universidades públicas. Hay que continuar la movilización, para lograr no sólo tirar abajo el veto definitivamente en Senadores, sino para derrotar la motosierra de Milei y el FMI, haciendo realidad el anhelo popular que ya se palpa en las calles: ¡Basta de Milei!
Fue una jornada emocionante, una multitudinaria Marcha Federal donde lo que primó fueron las impresionantes movilizaciones, no sólo en la Plaza del Congreso, sino a lo largo y ancho de todo el país. Desbordó el Congreso, pero también fueron gigantescas las manifestaciones desde Jujuy a Ushuaia, con decenas de miles en Córdoba, Rosario y otras ciudades. Estudiantes, docentes y no docentes universitarios, pero también las comunidades educativas de los niveles inicial, medio y secundario, con centros de estudiantes, sindicatos, sectores del peronismo, del radicalismo y la izquierda se unieron a las y los trabajadores del Garrahan, junto a miles y miles de trabajadoras y trabajadores de otros gremios, jubiladas y jubilados y jóvenes. Fue importante la participación del sindicalismo combativo, con Ademys, la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, la multicolor del Suteba, AGD UBA y miles de compañeras y compañeros de cuerpos de delegados y listas opositoras a la burocracia. Muchos iban preparados para “acampar” esperando un largo debate. La crisis del gobierno tras la elección bonaerense del 7 de septiembre, la bronca creciente y el peso de la movilización, que hasta obligó a la CGT a salir de su letargo y anunciar que estaría presente en la marcha, hicieron que todo se resolviera relativamente rápido, en pocas horas de debate y con una votación casi simultánea contra el veto al Garrahan y a las universidades. Las explosiones de algarabía cuando se conocieron cada uno de los dos resultados de las votaciones y la alegría y el festejo que reinaba en la desconcentración posterior, mostraban el nuevo “clima de época”: el pueblo trabajador se siente cada vez más fuerte para derrotar el super ajuste de Milei.
“¡Hay que ser miserable para vetar al Garrahan y a las universidades!”
Así comencé mi intervención en el Congreso. Porque había que marcar a fuego lo que pretende hacer este gobierno ultraderechista. Afuera comenzaba la concentración de la Tercera Marcha Federal y miles y miles ya estaban confluyendo en la Plaza Congreso: eso era lo fundamental, que iba a obligar a las y los diputados votar contra el veto. Por eso reivindiqué a las y los trabajadores docentes y no docentes, al movimiento estudiantil, señalando mi orgullo de ser parte como profesora y como egresada de la universidad pública: “si hoy cae el veto va a ser gracias a la movilización, a la Tercera Marcha Educativa que veníamos reclamando desde los sectores combativos, gracias al apoyo popular que se viene pronunciando en defensa de la salud y la educación públicas. Esos miles hoy lograron algo muy importante: que aparecieran los que estaban transando con el gobierno, el regreso de los muertos vivos, lograron que hoy hasta convoque la CGT. Pero le quiero decir a la CGT que hoy tendría que haber llamado a un paro nacional contra los vetos. Porque necesitamos un plan de lucha y un paro nacional para seguir derrotando la política de este gobierno que viene siendo repudiado en las urnas y en las calles. Porque cada vez son más los que dicen que este es un gobierno ajustador, que es un gobierno represor y además que es un gobierno coimero, que tiene a Karina Milei a la cabeza de una red de corrupción”.
Lo que se decía adentro del Congreso ya tenía su correlato afuera, donde uno de los cánticos era: «Diputados, diputados, no se lo decimos más, si no tiran ese veto, qué quilombo se va a armar».