
Escribe Federico Novo Foti
El 29 de mayo de 1969, en medio de una huelga general nacional, los obreros cordobeses se movilizaron, derrotaron a la policía y dominaron el centro de la ciudad. Sólo la represión del ejército logró terminar de controlar la situación, el mediodía del viernes 30. Pero la dictadura del general Juan Carlos Onganía ya estaba herida de muerte.
El jueves 29 de mayo de 1969 la ciudad de Córdoba amaneció con un clima enrarecido. Es que la CGT 1 había convocado a un paro nacional de 24 horas para el viernes 30. Pero la CGT regional de Córdoba había decidido adelantar la convocatoria para el día previo, transformando la acción en una huelga de 36 horas. Desde las 10 de la mañana de aquel jueves, miles de obreros comenzaron a abandonar las fábricas para dirigirse al centro de la ciudad. La medida logró una adhesión del 98%, evidenciando la bronca existente entre los trabajadores por los bajos salarios y la represión de la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía.
Los manifestantes, a los que se fueron sumando cada vez más estudiantes, se encolumnaron y ocuparon un área de 150 manzanas, donde comenzaron a hostigar a la policía. Para el mediodía, hora de inicio formal de la huelga, los enfrentamientos ya eran generalizados. Vecinos se sumaron a las barricadas improvisadas y, a fuerza de pedradas, hicieron huir a la Caballería. La Guardia de Infantería utilizó armas de fuego y asesinaron al obrero del Smata, Máximo Mena y al estudiante de arquitectura, Daniel Castellanos. Lejos de apaciguarse los ánimos, los enfrentamientos recrudecieron y la policía debió replegarse. El centro de la ciudad había quedado en manos de los manifestantes.2
Recién pasadas las 17 horas, cuando la movilización comenzaba a debilitarse, entraron en acción las tropas del ejército. Su objetivo era recuperar el dominio del centro de la ciudad. Casi sin enfrentamientos masivos, los manifestantes fueron obligados a retirarse a los barrios, donde continuaron con ataques a puestos policiales. Para el mediodía del viernes 30 el ejército tenía controlada la situación. El saldo de la represión fue de 6 muertos, 51 heridos y 300 arrestados. Entre estos últimos estaban, Raimundo Ongaro, secretario general de la CGT de los Argentinos, Elpidio Torres, secretario general del Smata y Agustín Tosco secretario general de Luz y Fuerza, uno de los principales dirigentes de aquellas jornadas.
El Cordobazo fue una insurrección espontánea, protagonizada por obreros y estudiantes, provocada por el odio a la dictadura militar de Onganía. Fue la máxima expresión de la unidad en las manifestaciones callejeras de obreros y estudiantes. El régimen militar quedó herido de muerte y nunca se pudo recuperar de aquel golpe.
Antecedentes del Cordobazo


