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Irlanda: aplastante victoria de la izquierda en las elecciones presidenciales

Aunque se presentó como «independiente», Connolly contó con el apoyo de la amplia izquierda: 100 % Redress, el Partido Comunista de Irlanda, el Partido Verde, el Partido Laborista, People Before Profit, Sinn Féin, el Partido Socialdemócrata y el Partido de los Trabajadores, así como una serie de organizaciones y movimientos. El respaldo del Sinn Féin, el segundo partido más grande del Parlamento, fue crucial; el partido aporta el peso de la tradición republicana, centrada en la unificación de Irlanda, y el peso de las raíces obreras del partido en las ciudades, donde la cuestión de la vivienda es primordial. Aunque Connolly ha dicho que representará a todo el país, será en gran medida la voz de la clase trabajadora y los oprimidos, no la de los terratenientes y banqueros irlandeses. Tampoco será benévola con el imperialismo estadounidense y sus aliados.

Por Vijay Prashad. | Counter Concurrts.

Michael D. Higgins, el presidente saliente de Irlanda (2011-2025), animó a Connolly a unirse al Partido Laborista y presentarse a las elecciones. Tanto Connolly como Higgins (conocido en Irlanda como Michael D) son originarios de Galway, una ciudad de la costa oeste de Irlanda. Connolly nació allí, la novena de catorce hermanos —siete chicas y siete chicos— en una familia de clase trabajadora. Su madre murió cuando Catherine solo tenía nueve años, y su padre, constructor de viviendas, confió en sus hijos mayores para que cuidaran de los más pequeños. En este hogar, Catherine Connolly desarrolló un agudo sentido del servicio y la disciplina, que incluía la participación en organizaciones benéficas católicas locales como la Legión de María y la Orden de Malta. Este fue, según ella misma describe, el camino de Connolly hacia «su socialismo».

Como abogada en Galway y con una familia joven (dos niños), Connolly se presentó y ganó un escaño en el Ayuntamiento de Galway en 1999, y más tarde fue alcaldesa de Galway de 2004 a 2005. Michael D había sido alcalde de 1990 a 1991. Al igual que ella le siguió al Ayuntamiento, Connolly ha seguido ahora a Michael D a la presidencia de Irlanda.

Irlanda es un país dividido por el colonialismo británico: la mayor parte de la población vive en la República de Irlanda (5,2 millones de habitantes), mientras que otra parte de la población de la isla vive en los condados del norte, que siguen bajo el control del Reino Unido (1,5 millones de habitantes). Hay entre 50 y 80 millones de personas en todo el mundo, principalmente en América, que afirman tener ascendencia irlandesa (la persona más famosa, que ahora aparece en un sello irlandés, fue Che Guevara). La mitad de la población de los seis condados del norte tiene la ciudadanía irlandesa (mientras que hay casi tres millones de irlandeses de la diáspora con ciudadanía), lo que les da derecho a votar al presidente.

Aunque, en sentido estricto, el presidente representa a la República —e incluso entonces, en una función mayoritariamente ceremonial—, el cargo ha sido moldeado por sus nueve titulares anteriores como un púlpito desde el que hablar en nombre de toda Irlanda. Micheal D, poeta y político, ha transformado el cargo, convirtiéndolo en un atril moral desde el que defender el papel de Irlanda en el mundo basándose en valores más amplios. Sin duda, este es un cargo que Catherine Connolly disfrutará.

Tanto Catherine Connolly como Michael D son abiertamente de izquierdas, absortos en la lucha para que las personas vivan con dignidad en la propia Irlanda y preocupados por los graves retos globales, en particular los que plantea el imperialismo estadounidense. Connolly afirmó que se inició en la política hace veintiséis años debido a la crisis de la vivienda, la «crisis social que define nuestra época». Este sigue siendo el problema más importante para los jóvenes de Irlanda, muchos de los cuales encuentran imposible alquilar un alojamiento decente cerca de sus lugares de trabajo.

En la década de 1990, la economía irlandesa experimentó un auge gracias a la liberalización de las finanzas, lo que le valió al país el sobrenombre de «Tigre Celta» (una expresión utilizada por primera vez por un analista de Morgan Stanley). Un bajo tipo impositivo para las empresas y la pertenencia a la Unión Europea permitieron al país atraer inversiones tecnológicas e inmobiliarias. Esto provocó una subida de los precios de la vivienda, que no se han desplomado a pesar del colapso del Tigre Celta tras la crisis crediticia de 2008 (Irlanda sufrió un destino similar al de Islandia, pero con menos penas de prisión para su propia élite bancaria). Se estima que el país sufre una escasez de viviendas de un cuarto de millón de unidades, que un nuevo profesor en Dublín tendría que utilizar todo su salario para pagar el alquiler de un modesto apartamento y que, mientras que los salarios aumentaron un 27 % entre 2012 y 2022, los precios de los inmuebles aumentaron un 75 %. Connolly dedicó la mayor parte de su campaña a centrarse en los problemas directos a los que se enfrenta el pueblo irlandés, aunque la presidencia solo puede plantear cuestiones en el debate público y asesorar al gobierno elegido.

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Un fantasma recorre Asia: los desafíos del presidente marxista de Sri Lanka

El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, preside la reunión del Gabinete de Gobierno el 9 de octubre.

Por Gerardo Szalkowicz | 14/10/2024 | Mundo

En medio de un contexto mundial de auge de la extrema derecha, la victoria en Sri Lanka del líder izquierdista Anura Kumara Dissanayaka, con estética y discurso marxista, obliga a analizar qué está pasando en este país azotado por las políticas del FMI.

La iconografía de los festejos tras las elecciones en Sri Lanka parecía sacada de otra época. Un mar de banderas rojas entremezcladas con pancartas gigantes con los rostros de Marx y Lenin decoraban la celebración del triunfo de Anura Kumara Dissanayaka, líder de izquierda coronado nuevo presidente de esta isla del sur asiático que despertó la curiosidad internacional en un mundo atravesado por el auge de la extrema derecha.

La última vez que las noticias de este país insular se colaron en la prensa global había sido en julio de 2022 para mostrar un peculiar estallido social, que incluyó la ocupación masiva del palacio presidencial y las imágenes de miles de manifestantes bañándose en la piscina, tocando el piano o sacándose selfies en el sillón del mandatario mientras éste huía a Singapur.

Sobrevino un gobierno interino que buscó revertir el colapso económico acordando un préstamo con el FMI y su recetario ajustador, que lógicamente también fracasó. Ahora, dos años después de aquella revuelta, el malestar es capitalizado por una coalición conducida por un partido que se reivindica marxista.

El tsunami político del 22 de septiembre le dio el triunfo a Dissanayaka, del Frente de Liberación del Pueblo (JVP), con el 42,3% de los votos. La elección significó un duro golpe para la élite tradicional y la implosión de las dos fuerzas que se alternaron el poder en las últimas décadas: el SLFP del presidente saliente Ranil Wickremesinghe (sacó el 17,2%) y el UNP del clan Rajapaksa, que presentó al sobrino del mandatario depuesto en 2022 y apenas logró el 2,5%.

“La lágrima de la India”

Conocida como “la lágrima de la India” por su forma y ubicación geográfica, casi colgando en el mapa del subcontinente indio, la isla de Ceilán se independizó de Gran Bretaña en 1948, y en 1972 cambió su nombre por Sri Lanka y se convirtió en república. Pequeña pero densamente poblada, con poco más de 22 millones de habitantes, se destaca por sus bellas playas tropicales y por ser un paso comercial clave en las rutas marítimas del Océano Índico.

Además de las turbulencias económicas, Sri Lanka arrastra fuertes tensiones étnicas que desataron una guerra civil en 1983, y posteriores disputas esporádicas, entre una mayoría cingalesa (principalmente budista) y las minorías tamil y musulmana.

Consciente del desafío, Dissanayake se comprometió a empoderar a las marginadas poblaciones tamiles: “No puede haber progreso real si seguimos ignorando a una parte del país. Necesitamos unirnos».

La hora de la izquierda

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Sri Lanka: Triunfo electoral de la izquierda

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

24/09/2024. El pueblo trabajador reclama cambios de fondo

En las elecciones presidenciales de Sri Lanka, del 22 de septiembre, fue electo Anura Kumara Dissanayake, quien se define como marxista, como nuevo presidente. Representa a la alianza Poder Popular Nacional, que incluye a su partido de izquierda, del cual es presidente desde el 2014, Frente de Liberación del Pueblo (JVP). Obtuvo el 42,3% de los votos contra el 32,8% de un candidato de centroderecha y un 17% del actual presidente que pretendía reelegirse.

Miles de personas, muchas muy jóvenes, trabajadoras y trabajadores, salieron a festejar este triunfo electoral con banderas rojas y retratos de Marx y Lenin. Una sorpresa internacional. Las columnas masivas con sus banderas y pancartas, mostraron las expectativas por cambios de fondo en Sri Lanka.

La rebelión popular del 2022

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La izquierda mundial después de 2011

La izquierda mundial después de 2011

Fue y sigue siendo “un personaje emblemático de la izquierda mundial"

Immanuel Wallerstein

Bajo cualquier parámetro con que se mida, 2011 fue un buen año para la izquierda en el mundo –no importa lo amplio o estricto que se defina la izquierda mundial. La razón básica fueron las condiciones económicas negativas que sufrió casi todo el mundo. El desempleo era alto y creció aún más. Casi todos los gobiernos tuvieron que enfrentarse a elevados niveles de deuda con ingresos reducidos. Su respuesta fue tratar de imponer medidas de austeridad a sus poblaciones mientras que intentaban proteger a sus bancos al mismo tiempo.