La guerra contra Irán constituye una confrontación asimétrica, donde dos potencias militares y nucleares comenzaron un bombardeo sobre una potencia regional. Una serie de factores entrelazados sirven para comprender el contexto en el cual Estados Unidos e Israel precipitaron el ataque sobre Irán, recordando que, como planteamos al inicio, esta guerra regional es parte de la apuesta bélica estadounidense para frenar su relativo declive económico y hegemónico. El ataque también forma parte de la Guerra Global Híbrida, que combina métodos militares convencionales con tácticas no convencionales —guerra económica y política, ciberataques, desinformación— para desestabilizar adversarios, que se lleva adelante en varios ejes de conflictos abiertos simultáneos.
La estrategia estadounidense pasa hoy por atacar a Irán, como el eslabón que considera más débil del triángulo geoestratégico que conforma con China y Rusia, mientras le deja a Europa la tarea de desgastar a Rusia y espera el momento para ir por China. En ese marco, Estados Unidos intenta asestarle golpes a los aliados de la asociación estratégica sino-rusa, como es el caso de Venezuela y Cuba, además del país persa. En la práctica se corroboran, además, dos hilos conductores en la nueva estrategia estadounidense: el control de los puntos de reservas energéticas y de las rutas comerciales estratégicas. Estos objetivos explican las amenazas de ocupación de Groenlandia (por las nuevas rutas del Ártico) y del Canal de Panamá (junto con el dominio del Caribe).
En esta guerra asimétrica, los gastos son exponenciales para Estados Unidos porque la respuesta iraní es mucho menos costosa, por el uso de misiles balísticos y drones de tecnología más barata. La estrategia iraní, con la colaboración de un sistema de radares e inteligencia chinos, pasa por golpear a Israel y atacar a objetivos como las bases militares estadounidenses y a sus empresas o bancos en los países de la región, buscando atenuar y redefinir el control de Estados Unidos sobre el petróleo del Golfo Pérsico. La clave de la estrategia reside en que Irán limite el tránsito por el Estrecho de Ormuz solo a los petroleros cuya carga se haya liquidado en yuanes, lo que genera un debilitamiento en la dolarización del comercio energético mundial. Recordemos que el reciclaje de petrodólares constituye la base de la financiación y la militarización del comercio petrolero mundial estadounidense.
Entonces, los objetivos iraníes apuntan a erradicar la amenaza de incursiones militares, a frenar sanciones, a recuperar sus activos congelados y a terminar con la ocupación israelí de los territorios palestinos. En eso podría modificar el equilibrio geopolítico en el Golfo Pérsico, dificultando el control estadounidense de puntos estratégicos navales y de los corredores marítimos de la zona (prueba de ello es la retirada de tropas europeas de la OTAN de Iraq).
Por eso, esta es una guerra regional que toma carácter mundial por el impacto económico que genera el cierre del Estrecho de Ormuz y el golpe a la provisión de petróleo y gas al resto del mundo (sobre todo a Europa, Japón, Corea del Sur y la India). A esta crisis se suma el temor a que los hutíes dificulten el paso por el Estrecho de Bab el Mandeb hacia el Canal de Suez, lo que también encarece y prolonga los transportes marítim os al obligar a una circunvalación de África.
Algunos puntos clave a modo de conclusión
En esta guerra crucial, los aspectos más relevantes desde el punto de vista geopolítico son:
-Se trata de una continuación de la alianza estadounidense-israelí para, al menos desde la disolución soviética, impulsar un «caos controlado» en la región.
-El entrelazamiento político militar de Estados Unidos e Israel para esta guerra, hasta el momento no está siendo acompañado, como se esperaba, por la OTAN.
-Es clave el intento estadounidense de desestabilizar las rutas de aprovisionamiento chinas, los corredores económicos, la multipolaridad y el tablero euroasiático («geopolítica del caos»), además de debilitar el BRICS+ y las relaciones entre Irán, Rusia y China.
-Estos planes se están complicando por el contraataque de Irán (con apoyo chino a través del yuan y de ayuda en cuanto a inteligencia), lo que debilita la influencia estadounidense e israelí en el Golfo Pérsico, generando, de manera calculada, inmensas repercusiones financieras, económicas y de influencia.
-La desdolarización y la cuestión de los petrodólares (más la desdolarización incipiente o el desarrollo posible del petroyuan) aparece como un claro eje de disputa, un tema central ante la posibilidad de una crisis económica mundial.
Martín Martinelli es historiador y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Luján, donde se desempeña como docente. Autor de Palestina (e Israel): entre intifadas, revoluciones y resistencias y de Geopolítica del genocidio en Gaza.
Fuente: jacobinlat.com/2026/04/que-esta-en-juego-en-la-guerra-contra-iran/
rebelion.org/que-esta-en-juego-en-la-guerra-de-ee-uu-e-israel-contra-iran/
Rebelion 04/04/26