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Derechos Humanos Internacional

El gobierno sionista anuncia que prolongará el secuestro de los dos portavoces de la Flotilla Global Sumud al menos hasta el 5 de mayo

Israel traslada a dos portavoces de la flotilla a su territorio tras un asalto en aguas internacionales denunciado como “secuestro”

La interceptación militar de la flotilla humanitaria Global Sumud en pleno Mediterráneo ha derivado en una grave crisis diplomática y en denuncias internacionales por violaciones del derecho internacional. Los activistas Saif Abukeshek, de nacionalidad hispano-palestina, y el brasileño Thiago Ávila permanecen secuestrados en Israel tras ser capturados en aguas internacionales  junto a  175 activistas participantes en la expedición.

Según organizaciones participantes y testimonios de los propios activistas, la operación militar israelí se produjo lejos de su jurisdicción, en un punto del Mediterráneo bajo responsabilidad griega, lo que ha llevado a calificar los hechos como un “secuestro” y una vulneración flagrante del derecho internacional.

Violencia denunciada y traslado forzoso

El asalto, ejecutado de noche, implicó el secuestro de varias embarcaciones civiles, la destrucción de material y la detención de 175 personas. La mayoría fue posteriormente trasladada a la isla de Creta, pero Abukeshek y Ávila fueron separados del grupo y conducidos a territorio israelí.

Diversos testimonios apuntan a un uso sistemático de la violencia durante la operación y el secuestro. Activistas liberados han denunciado “golpes, torturas y maltratos”, con decenas de heridos que requirieron atención médica.

En el caso de los dos portavoces retenidos, las acusaciones son especialmente graves: aseguran haber sufrido abusos físicos y han iniciado una huelga de hambre como protesta por su situación.

Acusaciones sin pruebas y escalada judicial

Las autoridades israelíes justifican la detención alegando supuestos vínculos con actividades ilegales o con organizaciones consideradas terroristas, aunque organizaciones legales y de derechos humanos denuncian que estas imputaciones carecen de base y responden a una estrategia de criminalización de la solidaridad internacional.

Un tribunal israelí ha prorrogado la detención de ambos hasta el 5 de mayo, mientras la defensa denuncia irregularidades procesales y la imposibilidad de aplicar estas acusaciones a ciudadanos extranjeros interceptados fuera de aguas israelíes.

Presión internacional y responsabilidad europea

El Gobierno español ha exigido la liberación inmediata de Abukeshek, subrayando que la intervención se produjo fuera de la jurisdicción israelí.

Al mismo tiempo, organizaciones de la flotilla y colectivos sociales señalan no solo a Israel, sino también a la Unión Europea y a Grecia por su “complicidad” al permitir una operación militar en una zona bajo su responsabilidad.

Las movilizaciones se han extendido en varias ciudades para exigir la liberación de los activistas, mientras crece la preocupación por su integridad física tras las denuncias de tortura y malos tratos.

Un precedente alarmante

El caso reabre el debate sobre la legalidad del bloqueo a Gaza y las acciones militares en aguas internacionales. La detención y traslado de civiles que participaban en una misión humanitaria marca, según organizaciones de derechos humanos, un nuevo y reiterado precedente peligroso por parte del estado sionista que erosiona aún más las garantías del derecho internacional y la protección de activistas.

Mientras tanto, Abukeshek y Ávila continúan secuestrados ilegalmente en Israel, convertidos en símbolo de una escalada que trasciende lo humanitario y pone en cuestión la respuesta de la comunidad internacional ante este tipo de operaciones.

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Derechos Humanos Internacional

La portada de una revista italiana pone al descubierto la monstruosidad del «Gran Israel»

La sonrisa del colono

Por Michael Leonardi

Fuentes: Voces del Mundo [Foto de portada: Composición de Michael Leonardi con la portada del fotógrafo Pietro Masturzo publicada en L’Expresso]

El 10 de abril de 2026 el semanario italiano L’Espresso salió a la venta con una portada que ha provocado una debacle total en el aparato sionista. Bajo el título «L’Abuso», la imagen muestra a un colono israelí armado —vestido con uniforme militar, con kipá en la cabeza y rizos de peot colgando— sonriendo con sádico deleite mientras graba con su teléfono a una mujer palestina visiblemente angustiada. Ella se encuentra entre olivos en lo que queda de su tierra ancestral, con el rostro convertido en una máscara de dolor y agotamiento durante la cosecha anual de aceitunas.

La fotografía, tomada por el fotoperiodista italiano Pietro Masturzo cerca de la aldea de Idhna, al oeste de Hebrón, en octubre de 2025, no está montada, ni manipulada, y desde luego no ha sido generada por IA. Cuando las cuentas proisraelíes inundaron las redes sociales afirmando que era falsa, Masturzo y L’Espresso publicaron el vídeo completo.

Muestra exactamente lo que capta la imagen fija: un grupo de colonos armados, algunos con uniformes del ejército, abalanzándose sobre familias palestinas que intentaban recolectar sus aceitunas. El colono de la foto se burla de la mujer imitando el sonido que hace un pastor para arrear a los animales, tratando a los palestinos como ganado en una tierra que la ideología sionista reclama como divinamente destinada sólo a los judíos.

El embajador de Israel en Italia, Jonathan Peled, denunció inmediatamente la portada como «manipuladora» y distorsionadora de la realidad. Las redes sionistas en las redes sociales lanzaron una campaña coordinada de acoso, negación y difamación. Sin embargo, cuanto más se enfurecían, más se difundía la imagen, porque hace lo que a veces hacen las imágenes impactantes: traspasa la propaganda y muestra el rostro crudo y cotidiano de la violencia colonialista.

Esta única fotografía se ha convertido en un símbolo del proyecto sionista del Gran Israel en su forma más cruda. No es una aberración. Es la lógica de la expansión hecha visible: civiles armados, respaldados por el Estado y su ejército, aterrorizando sistemáticamente a los palestinos indígenas para robarles sus tierras, destruir sus medios de vida y expulsarlos.

Los olivos —antiguos símbolos del arraigo y la resiliencia palestinos— son arrancados, quemados o bloqueados habitualmente por los colonos. La cosecha, que antes era un momento de comunidad y sustento, se ha convertido en una temporada de miedo, confrontación y limpieza étnica a cámara lenta, especialmente en zonas como Masafer Yata y las colinas del sur de Hebrón.

El frenesí que provocó la portada revela algo más profundo que el mero control de daños en materia de relaciones públicas. Pone al descubierto la fragilidad del discurso sionista. Cuando se enfrenta a la cruda realidad —la sonrisa burlona del ocupante, el sufrimiento silencioso de los ocupados—, la respuesta por defecto es la negación, la evasión y los gritos de «antisemitismo».

El embajador y sus aliados preferirían que los italianos y el mundo nunca vieran esta cara de la ocupación. Quieren imágenes edulcoradas de «autodefensa» y «seguridad», no la humillación y el despojo cotidianos que sustentan el sueño de un Gran Israel que se extienda desde el río hasta el mar, desprovisto de sus habitantes palestinos.

El reportaje de L’Espresso que acompaña a la portada va más allá, documentando cómo los elementos más extremistas de la derecha sionista están configurando activamente la política israelí: ampliando los asentamientos ilegales, acelerando la rapiña de tierras en Cisjordania y normalizando lo que equivale a una operación de limpieza étnica a cámara lenta.

El colono de la foto no es un fanático solitario. Es el soldado raso de un proyecto respaldado por el Estado que goza de total impunidad: protegido por la ley israelí, financiado por los contribuyentes estadounidenses y amparado diplomáticamente por gobiernos de Europa y Estados Unidos, incluida la propia administración Meloni de Italia.

Sin embargo, incluso en la Italia de Meloni, la marea está empezando a cambiar. Esta semana, bajo la creciente presión de las calles y de la denominada «Generación Gaza» —los jóvenes italianos radicalizados por los horrores retransmitidos en directo desde Gaza y el creciente movimiento de base que exige el fin de la complicidad—, el Gobierno de Meloni anunció la suspensión de su memorando de cooperación militar con Israel.

Se trata de un primer paso limitado pero significativo: una grieta en el muro de alineamiento incondicional que durante mucho tiempo ha definido la política italiana hacia el régimen sionista. Por primera vez en años, los vínculos económicos y militares están siendo cuestionados desde las propias esferas del poder, y no sólo desde las plazas.

El «movimiento desde abajo» —con protestas continuadas, bloqueos portuarios, huelgas en fabricantes de armas como Leonardo y una movilización pública incesante— ha obligado incluso a este gobierno de extrema derecha a dar un paso atrás.

Este avance no es un regalo de arriba. Es el resultado directo de la presión organizada y constante de la sociedad civil italiana, en particular de su juventud, que se niega a permitir que su país siga siendo cómplice voluntario del genocidio y el robo de tierras.

Aunque la suspensión es parcial y reversible, indica que el monopolio de la influencia sionista en la política italiana ya no es absoluto. La sonrisa del colono en la portada de L’Espresso se ha convertido en un espejo que ni siquiera Roma puede seguir ignorando por completo.

En una época en la que los gobiernos occidentales siguen armando a Israel, vetando los llamamientos al alto el fuego y criminalizando la solidaridad con Palestina, el valor de L’Espresso al publicar esta portada es importante. El verdadero escándalo no es la fotografía. El verdadero escándalo es el proyecto de décadas que ilustra con tanta fuerza: el despojo metódico de todo un pueblo, llevado a cabo con rifles, cámaras y la certeza petulante del colonizador.

La imagen acabará desapareciendo de los titulares, pero los olivos permanecen, testigos obstinados de un crimen que se niega a permanecer oculto. Mientras los palestinos sigan cosechando lo que les pertenece, a pesar de los colonos y los soldados, la verdad seguirá abriéndose paso hasta llegar a la primera plana.

Los abusos continúan. Y también debe hacerlo su denuncia.

Michael Leonardi es un periodista afincado en Italia que es colaborador de The Palestine Chronicle.

Texto en inglés: The Palestine Chronicletraducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/04/18/la-sonrisa-del-colono-la-portada-de-una-revista-italiana-pone-al-descubierto-la-monstruosidad-del-gran-israel/

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Derechos Humanos Internacional

Repudiamos la intercepción ilegal y represiva de la Flotilla Global Sumud por Israel

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

Declaración urgente. UIT-CI

29/4/2026. El miércoles 29 de abril, buques de la armada del estado sionista de Israel asaltaron, en el Mediterráneo, a las casi 60 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud que se dirigía a Gaza, en su misión de solidaridad humanitaria con el pueblo palestino.

Se trata de una nueva intercepción ilegal y represiva en aguas internacionales cercanas a la isla de Creta, Grecia, hacia donde se dirigían para reabastecerse en su camino a Palestina. Las fuerzas navales israelíes estaban actuando a 1.100 kilómetros de Gaza y de Israel.

“Este movimiento supone una potencial vulneración del derecho internacional marítimo y de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que limita las facultades de interdicción en aguas internacionales salvo en casos específicos como la piratería o con el consentimiento del Estado de bandera” (El País, 29/4/2026).

El Ministerio de Exteriores israelí confirmó su acción represiva, publicando un mensaje en X mostrando imágenes supuestamente de la carga de las embarcaciones de la Flotilla

“Lanchas militares se acercaron a nuestros barcos, identificándose como israelíes, apuntando láseres y armas semiautomáticas hacia nosotros y ordenando a los participantes que se dirigieran al frente de los botes y se pusieran de rodillas”, indicó la Flotilla en su cuenta de X. Asimismo, denunció que las comunicaciones de las embarcaciones estaban siendo interceptadas.

La Flotilla había partido el pasado domingo desde el puerto italiano de Augusta, en Sicilia. La flotilla está integrada por cientos de participantes voluntarios de diversos países del mundo.

Todo esto ocurre por la impunidad que tiene Israel en su accionar criminal y genocida. Actúa libremente a las puertas de Grecia o Italia, sin que ningún gobierno de la Unión Europea (UE) mueva un dedo. Es una nueva muestra del accionar repudiable del Estado sionista de Israel, que se cree con el derecho de actuar militarmente de cualquier forma y en cualquier lugar. Sea el pueblo palestino, del Líbano o de Irán. Para ello cuenta con el apoyo incondicional de los EE.UU. y del ultraderechista Donald Trump.

Al momento de cerrar esta declaración no se sabía nada de la situación de las tripulaciones y de las y los cientos de luchadores participantes de la Flotilla. Entre los miembros de la Flotilla están la trabajadora ferroviaria Mónica Schlotthauer, diputada de Izquierda Socialista (IS)y el FITU de Argentina, Ezequiel Peressini, dirigente de IS y la UIT-CI y Gorkem Duru, dirigente del Partido de la Democracia Obrera (IDP) de Turquía y de la UIT-CI.

Desde la UIT-CI exigimos que en forma urgente se aclare el estado y la situación de las y los miembros de la flotilla detenidos, que se garantice su integridad, que no haya ningún tipo de agresiones para ellos.  Exigimos que los gobiernos de todo el mundo, en especial de los países de las y los integrantes de la Flotilla, intervengan por la seguridad de la vida de las y los participantes de la Flotilla y por su inmediata liberación. Como también por la devolución de toda la ayuda humanitaria y de las embarcaciones de la Flotilla.

Desde la UIT-CI llamamos a movilizarse, en las calles, en todo el mundo, con la más amplia unidad de acción de las organizaciones sociales, políticas, sindicales o juveniles para reclamar por estos puntos en defensa de la Flotilla Global Sumud y por la solidaridad con la lucha del pueblo palestino.

¡Libertad inmediata de la Flotilla Global Sumud!

¡Palestina Libre, del río al mar!

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

29/4/2026

Repudiamos la intercepción ilegal y represiva de la Flotilla Global Sumud por Israel

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Derechos Humanos General

La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Por Prensa UIT-CI

20/4/2026. Difundimos el comunicado de prensa de la Global Sumud Flotilla ante la acción de bloqueo que implementa en mar para interrumpir la cadena de suministro militar israelí que lleva el megabuque MSC Maya.

Los civiles toman el mar: la Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Siguiendo los pasos de los estibadores, la flotilla detiene el flujo de material de uso militar y exige que se ponga fin a la complicidad de las empresas en las atrocidades masivas.

MAR MEDITERRÁNEO – En una intervención civil sin precedentes en el mar, la Global Sumud Flotilla ha logrado interceptar el MSC Maya, un buque de carga operado por Mediterranean Shipping Company, que se dirigía a los puertos de Ashdod y Haifa.

Se sabe que el buque transporta materias primas destinadas a abastecer a la máquina de guerra de Israel. El desvío del MSC Maya se produce tras las crecientes pruebas del papel que desempeña la Mediterranean Shipping Company como arteria logística fundamental para el aparato militar de la ocupación israelí. Aunque la empresa mantiene una apariencia de neutralidad comercial, varios informes de investigación y observadores laborales han identificado un patrón sistemático de transporte de acero aleado de alta calidad, utilizado en la fabricación de artillería pesada, a través de complejos centros de transbordo.

Al recurrir a rutas poco conocidas a través de puertos como Singapur y Abu Qir, MSC facilita el flujo de materias primas que sustentan la industria bélica israelí, al tiempo que se beneficia de acuerdos de uso compartido de buques con la naviera nacional del régimen israelí, ZIM. Esta acción pone fin a ese anonimato y hace que la mayor naviera del mundo rinda cuentas por la carga que transporta en la sombra.

Esto supone la primera vez en la historia que una flotilla civil ha intervenido directamente para interrumpir el flujo marítimo de materiales relacionados con las operaciones militares de un Estado. Durante décadas, los trabajadores portuarios han estado en primera línea de la resistencia contra las cadenas de suministro injustas, utilizando su poder colectivo para detener el movimiento de mercancías vinculadas a la opresión y la guerra. Su negativa ha alterado el curso habitual de los negocios y ha obligado al mundo a asumir el peso moral del comercio global.

La Global Sumud Flotilla se inscribe en esa tradición, llevando esa resistencia al agua y haciendo un llamamiento a los trabajadores y a la gente de todas partes, en los muelles, en las fábricas, en las calles, para detener estas armas dondequiera que vayan.

El poder de interrumpir estas cadenas de suministro no se limita al mar; está presente en cada puerto, cada grúa, cada contrato y cada acto de trabajo.

Seamos claros: esta medida no se ha tomado a la ligera. Se ha tomado porque los gobiernos de todo el mundo han optado por la inacción ante las abrumadoras pruebas de atrocidades masivas. Allí donde los Estados no han cumplido con el derecho internacional, la gente común ha intervenido para hacerlo cumplir.

Durante demasiado tiempo, el mar Mediterráneo ha sido considerado un escenario de profunda injusticia, a la vez que una fosa común para los solicitantes de asilo y un corredor por el que circulan armas sin obstáculos, mientras que la ayuda humanitaria que salva vidas es bloqueada de forma violenta e ilegal. Esta acción va más allá de un simple barco; se trata de recuperar el mar como un espacio para la justicia y la vida, en lugar de un escenario para la violencia patrocinada por el Estado. Así es como se materializa la rendición de cuentas cuando las instituciones fallan.

El desvío del MSC Maya no es un hecho aislado; forma parte de un movimiento mundial cada vez más amplio destinado a hacer frente a la complicidad allá donde se dé: en las salas de juntas, en las fábricas, en los puertos y, ahora, en el mar. Rechazamos la idea de que el comercio exista en un vacío moral. No existe neutralidad en el transporte de materiales que sustentan sistemas de violencia. Las empresas que facilitan estos flujos no son actores pasivos, sino participantes.

Y hay que cuestionar e interrumpir esa participación.

Esta iniciativa se inscribe en la tradición mundial del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que lleva mucho tiempo reclamando una presión económica y laboral coordinada para poner fin a la complicidad en las violaciones de los derechos de los palestinos.

La Global Sumud Flotilla actúa con disciplina, claridad y un compromiso con la acción directa no violenta. La seguridad de todos los tripulantes implicados fue una prioridad en todo momento durante la operación.

Esta misión envía un mensaje inequívoco: si los gobiernos no detienen la maquinaria de la violencia, lo hará la gente. Si las empresas siguen lucrándose con ella, serán señaladas, enfrentadas y desarticuladas. Y si el mundo insiste en mirar hacia otro lado, nos pondremos directamente en el camino de lo que se
niega a ver.

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La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

UIT- CI 20/04/26

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Derechos Humanos General Internacional

El alto el fuego en el Líbano supone una derrota estratégica histórica para Israel

El colapso es real

Por Ramzy Baroud 

Ayer jueves [16 de abril de 2026] el presidente estadounidense Donald Trump fue quien anunció un alto el fuego en el Líbano, pero la realidad cuenta una historia muy diferente. El alto el fuego no fue fruto de la diplomacia estadounidense ni de un cálculo estratégico israelí. Se impuso, en gran medida como resultado de la presión sostenida de Irán.

Washington, Tel Aviv y sus aliados —incluidos algunos dentro del propio Líbano— seguirán negando esta realidad. Reconocer el papel de Irán significaría admitir que se ha sentado un precedente histórico: por primera vez, las fuerzas que se oponen a Estados Unidos e Israel han logrado imponer condiciones a ambos.

No se trata de un acontecimiento menor. Es una ruptura estratégica. Pero no es el único cambio fundamental que se está produciendo: el propio enfoque de Israel respecto a la guerra y la diplomacia está cambiando.

Tras fracasar en su intento de asegurar la victoria mediante una violencia abrumadora, Israel recurre cada vez más a la diplomacia coercitiva para imponer resultados políticos.

En las últimas dos o tres décadas, esta estrategia israelí se ha vuelto inequívocamente clara: lograr mediante la diplomacia lo que no ha conseguido imponer en el campo de batalla.

La «diplomacia» como guerra

La «diplomacia» israelí no se ajusta al significado convencional del término. No implica una negociación entre iguales, ni una búsqueda genuina de la paz. Más bien, es una diplomacia fusionada con la violencia: asesinatos, asedios, bloqueos, coacción política y la manipulación sistemática de las divisiones internas dentro de las sociedades opuestas. Es la diplomacia como una prolongación de la guerra por otros medios.

Del mismo modo, la concepción que tiene Israel del «campo de batalla» es radicalmente diferente. Los ataques deliberados contra civiles e infraestructuras civiles no son accidentales, ni se trata simplemente de «daños colaterales»; son un elemento central de la propia estrategia.

En ningún lugar queda esto más claro que en Gaza. A raíz del genocidio que se está llevando a cabo, amplias zonas de Gaza han quedado reducidas a escombros, y las estimaciones indican que se ha destruido alrededor del 90% de todo el territorio de Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, las mujeres y los niños representan sistemáticamente alrededor del 70% de todas las víctimas de Gaza.

Esto no es daño colateral. Es la destrucción deliberada de una población civil, un acto de genocidio diseñado para forzar el desplazamiento masivo y remodelar la realidad política y demográfica a favor de Israel.

La misma lógica se extiende más allá de Gaza. Da forma a las guerras de Israel en el Líbano contra Hizbolá y a su enfrentamiento más amplio con Irán.

Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha actuado históricamente dentro de un paradigma similar. Desde Vietnam hasta Iraq, las poblaciones civiles, las infraestructuras e incluso el propio medio ambiente han soportado el peso de la guerra estadounidense.

Un modelo que se tambalea

A menudo se argumenta que Israel recurrió a la «diplomacia» tras su retirada forzosa del sur del Líbano en 2000 bajo la presión de la resistencia. Si bien ese momento fue crucial, no fue el comienzo.

Existen precedentes anteriores. La Primera Intifada (1987-1993) demostró que un levantamiento popular sostenido no podía ser aplastado únicamente mediante la fuerza bruta. A pesar de la intensa represión israelí, la revuelta perduró.

Fue en este contexto donde surgieron los Acuerdos de Oslo, no como un auténtico proceso de paz, sino como un salvavidas estratégico. A través de Oslo, Israel logró políticamente lo que no pudo imponer militarmente: la pacificación del levantamiento, la institucionalización de la fragmentación política palestina y la transformación de la Autoridad Palestina en un mecanismo de control interno.

Mientras tanto, la expansión de los asentamientos se aceleró e Israel cosechó la legitimidad global de presentarse como un Estado «buscador de la paz».

Sin embargo, las dos últimas décadas han puesto de manifiesto los límites de este modelo.

Desde el Líbano en 2006 hasta las repetidas guerras sobre Gaza (2008-09, 2012, 2014, 2021 y el genocidio en curso desde 2023), Israel no ha logrado obtener victorias estratégicas decisivas. Sus continuos enfrentamientos con Hizbolá e Irán subrayan aún más este fracaso.

Israel no sólo ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos militares declarados, sino que tampoco ha logrado traducir su abrumadora potencia de fuego —incluso el genocidio— en beneficios políticos duraderos.

Algunos interpretan esto como un giro hacia la guerra perpetua bajo el mandato del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero esta interpretación es incompleta.

¿Guerra perpetua?

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Derechos Humanos Nacional

Deportan a una docente casada con un argentino por su origen iraní

Leila Mohammadi junto a su familia.

En un contexto de creciente alineamiento con Israel y Estados Unidos, el gobierno de Javier Milei tomó la decisión de deportar a una docente iraní Leila Mohammadi casada con un argentino. El hecho ocurrió el mismo día de la detención del activista brasileño parte de la flotilla global por Gaza, Thiago Ávila. Hoy el gobierno anunció la expulsión del embajador de Irán. Por ANRed.

Ese martes por la noche, Leila Mohammadi, de 45 años, arquitecta, doctora en comunicación y docente universitaria, fue detenida al ingresar al país junto a su marido, también académico. Ambos residen en Chile desde hace dos años y viajaban con fines familiares. Sin embargo, fue interceptada por personal migratorio, esposada y retenida durante 12 horas.

Según denuncias, fue hostigada, privada del sueño y nunca recibió explicaciones sobre su situación. A la mañana siguiente fue liberada, pero inmediatamente deportada a Santiago de Chile.

Ese mismo día, también en Aeroparque, fue detenido el activista brasileño Thiago Ávila, coordinador de Global Sumud. Había llegado desde Montevideo junto a su familia para continuar una gira internacional vinculada a la organización de una flotilla humanitaria con destino a Gaza, cuyo objetivo es denunciar el bloqueo israelí.

Las autoridades señalaron que su detención respondió a una “alerta”, aunque no brindaron detalles. Desde la organización de la flotilla denunciaron que se trató de una decisión política “emanada de las más altas esferas del gobierno”, en el marco de una política de criminalización de la militancia internacionalista. Ávila fue incomunicado y separado de su familia, y se preveía su deportación. Dirigentes como Myriam Bregman, Romina del Plá, Celeste Fierro y Juan Grabois repudiaron el hecho y exigieron su liberación.

Un giro cada vez más restrictivo

Los episodios no aparecen como hechos aislados. Se inscriben en una política migratoria que el gobierno viene profundizando desde comienzos de año, con operativos en el conurbano bonaerense, controles masivos y anuncios de expulsión para personas en situación irregular.

A esto se suma el avance en la creación de una Agencia de Seguridad Migratoria ,comparada por distintos sectores con un “ICE argentino”, que buscará reforzar los controles y acelerar deportaciones.

La reciente decisión de Cancillería anunciada hoy se inscribe en esa misma línea: una política exterior y migratoria cada vez más alineada con los intereses geopolíticos de Estados Unidos e Israel, y orientada a restringir el ingreso y la circulación de determinadas personas, en particular aquellas vinculadas a espacios de militancia, solidaridad internacional o países considerados “sensibles”.

Hoy, La Cacillería declaró «persona no grata y expulso al embajador iraní del país. La decisión fue oficializada mediante un comunicado de Cancillería, donde se informa que el diplomático deberá abandonar el territorio argentino en un plazo de 48 horas.

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General Internacional Sociedad

¿Qué está en juego en la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán?

Fuentes: Jacobin América Latina – Imagen: El presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Dan Caine, ofrece una conferencia de prensa sobre la Operación Epic Fury en el Pentágono, 19 de marzo de 2026. (Vía Wikimedia Commons)

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entrelaza numerosos elementos geopolíticos clave, que van desde la apuesta inmediata para controlar vías estratégicas de circulación comercial hasta el inicio de una reorganización regional a gran escala.

Las escaladas bélicas en años recientes y, particularmente, las planteadas desde 2022 en Ucrania-Rusia, Palestina (y la región circundante. incluyendo a Israel, Líbano, Yemen, Iraq e incluso Afganistán y Pakistán), Venezuela e Irán, además de los países sancionados unilateralmente, conforman distintas batallas que están relacionadas. Ese uso de la fuerza busca impedir el declive hegemónico estadounidense y occidental en el mundo, que se siente desafiado por la irrupción de China, Rusia y sus alianzas.

En esta transición hegemónica global y conflictiva (una verdadera crisis sistémica), se intenta frenar el declive estadounidense (con una deuda de 38 billones de dólares) mediante un incremento del uso de su complejo militar-industrial. Eso no significa que vayamos a ver un final abrupto, sino que el rol estadounidense está puesto en cuestión por el ascenso o la recuperación de otras potencias en los planos militar, económico, científico-tecnológico y de distribución del poder mundial.

La situación interna de Estados Unidos está marcada por tensiones internas y crisis económicas. Una válvula de escape de su política hacia el exterior es la guerra e intervención en la política de otros países. Mientras su actualidad económica se ha debilitado, su poder militar se sigue expandiendo y se utiliza para doblegar rivales y subordinar a los países alineados. Por eso, traslada las disputas a ese terreno, al uso de medios militares «directos» e «indirectos» para intentar neutralizar el desarrollo de China y sus aliados.

Pese a argumentar que lo más importante era «America first» (Estados Unidos está primero), la estrategia de la política exterior estadounidense, si bien ha ido cambiando en la retórica, no refleja grandes cambios en los hechos. Por ejemplo, los defensores de esta política y del movimiento «Make America Great Again» (MAGA) proponían frenar en poco tiempo las guerras, pero los acontecimientos marcaron otro desenvolvimiento. El  objetivo de complicar los lazos económicos de otros países con China y de distanciarla de Alemania y la Unión Europea aumentaron, a su vez, la carrera armamentística y la belicosidad.

La otra gran tendencia coyuntural y estructural es el ascenso del poderío chino. Esto envuelve una disputa y una competencia con Estados Unidos en el terreno comercial, de los mercados, en lo tecnológico y en la influencia planetaria. Aunque siguen manteniendo intercambios en varias ramas, se registró una caída del 20 % en esos movimientos y. durante la última década, el gigante asiático alcanzó el 30 % de la producción industrial mundial, sobrepasando ya desde 2008 el 15 % de la de Estados Unidos (en 1995, Estados Unidos tenía más del 20 %, cuadruplicando el 5 % del país asiático).

Hoy China es el mayor importador mundial de petróleo y alrededor de tres cuartas partes de su consumo dependen del exterior. Es, además, el principal comprador de crudo de Irán y uno de los mayores importadores del de Arabia Saudita, al tiempo que lidera inversiones para  una transición energética orientadas a reducir el uso de combustibles fósiles. Esta doble condición explica su interés estratégico en asegurar rutas de suministro a través de puertos del Cuerno de África y de los principales estrechos marítimos, en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR). En ese esquema, China adquiere cerca del 19 % del petróleo que exporta Rusia, el 15 % del de Arabia Saudita y alrededor del 15 % del de Irán. En este último caso, esas compras representan más del 90 % de las exportaciones iraníes de crudo, que se comercializa con descuentos para sortear las sanciones internacionales.

En este contexto, se observa un realineamiento de las alianzas regionales en torno a la gravitación económica y política de China. Resulta clave considerar no solo las vastas reservas de hidrocarburos de países como Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos—ubicadas en el estratégico Estrecho de Ormuz—, sino también la incorporación de los dos últimos al BRICS+ a partir de 2024 (con la invitación simultánea para Arabia, en proceso de integración). La ampliación de este bloque refuerza la articulación entre potencias energéticas y los nodos logísticos clave, como sucede con Egipto (el país más poblado de la región, que también ingresó al BRICS+ en 2024), que controla el Canal de Suez, y con Etiopía, situada en el Cuerno de África, próxima al estrecho de Bab el-Mandeb, por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de hidrocarburos.

¿Qué se dirime en esta guerra?

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Derechos Humanos Internacional Sociedad

Irán, ¿un nuevo Vietnam para Estados Unidos?

Fuentes: La Jornada

Al cumplirse un mes del artero e ilegal ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, resulta difícil entender qué está ocurriendo sobre el terreno y qué decisiones toman las partes en la realidad.

El conflicto se dirime en dos planos, el de las narrativas y el de los hechos. La guerra está ligada a los discursos de uno y otro bando: los ultimátums maximalistas de Donald Trump con énfasis en la “rendición incondicional” son respondidos por la dirección iraní con una nutrida matriz de represalias y exigencias que, de aplicarse, transformaría el círculo estratégico de la guerra, consciente de que enfrenta una amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final frente a dos potencias nucleares. Por eso, los ataques aéreos de saturación del bando agresor son respondidos con acciones simétricas de retaliación de la parte iraní. 

Esto no es simplemente la “niebla de la guerra” ni la propaganda gris o negra clásicas. Se trata de un estilo completamente nuevo de llevar a cabo operaciones militares, que en un alto porcentaje se libran y se ganan en el ámbito de las simulaciones virtuales. Por eso resulta muy difícil evaluar y considerar con seriedad el ultimátum postrero de Trump que vence el 6 de abril o las acciones reales de la república islámica. Por supuesto, hay que verificarlo todo y buscar las fuentes originales, pero, en última instancia, sólo la realidad da la respuesta. 

En ese intercambio de golpes virtuales se entremezclan imágenes de acontecimientos reales y separar unas de otras se vuelve casi imposible. Si bien parece claro que está en curso una nueva fase de un plan de Washington y Tel Aviv por destruir, desmembrar y dividir a Irán en pequeños estados étnicos sectarios y anárquicos (siguiendo el modelo sirio) y reconfigurar de raíz la economía mundial y la geopolítica, no se alcanza a comprender del todo las contradictorias tácticas de guerra híbrida de Trump; su diatriba en Truth Social se presenta y suena como una completa farsa. A su vez, aunque parece incontrovertible que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas, tampoco resulta nítida la lógica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Menos aún, las acciones de las monarquías petroleras vasallas del golfo Pérsico y del mundo islámico. 

Aunque sí es plausible señalar, que de ser simplemente una potencia proxy, un portaviones terrestre del Occidente colectivo en Medio Oriente que vivía de las subvenciones de Estados Unidos y Europa, Israel (al influjo de los megamillonarios del lobby judío israelí-estadunidense) se ha convertido en un centro de toma de decisiones que incide directamente sobre el jefe de la Casa Blanca y el Estado profundo (deep state). Según se infiere de los dichos del periodista Tucker Carlson y del dimitente ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ambos no hace mucho cercanos a Trump, Israel ya no es “la cola que mueve al perro”, sino el cerebro; con Benjamin Netanyahu y los sionistas a la vanguardia ideológica del conflicto y haciendo el “trabajo sucio” (Drecksarbeit), Friedrich “Blackrock” Merz dixit. 

Otra novedad del conflicto es que a diferencia de las guerras tradicionales, en las que los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas del enemigo –bases militares, aeródromos, fábricas de armas– y en las que se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza, en las dos últimas décadas, la lógica ha ido más allá de la zona de guerra física. La revolución digital ha construido una segunda capa de infraestructura estratégica tras las líneas del frente, transformando silenciosamente la proyección de fuerza y la manera en que se libran las guerras. La infraestructura digital ha pasado de la periferia de la guerra a su núcleo operativo. 

La recopilación de inteligencia, la logística del campo de batalla y la coordinación de mando y control en múltiples teatros dependen cada vez más de los sistemas en la nube de inteligencia artificial. Según la perspectiva estratégica de Irán, la columna vertebral tecnológica que sustenta las operaciones militares de Estados Unidos e Israel (Amazon, Microsoft, Google, Oracle, Nvidia, IBM, Palantir) no puede considerarse políticamente neutral; constituye una extensión del propio espacio de batalla, un dominio donde se cruzan los activos económicos, las plataformas empresariales y los objetivos de seguridad nacional. 

Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia. 

Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, Irán aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Rebelion 01/04/26

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Derechos Humanos Internacional

Cisjordania: Huelga general contra la pena de muerte sionista

Por Prensa UIT-CI

1/4/2026. Huelga general en territorio palestino paraliza toda la actividad en Cisjordania. Calles vacías en protesta contra la sanción de la ley de pena de muerte para los casi 10 mil presos palestinos acusados de «terroristas».

La ley sancionada en el Knesset el lunes 30 de marzo del 2026 (parlamento israelí) estipula la pena de muerte por ahorcamiento a prisioneros palestinos acusados de cometer «actos de terrorismo» a aplicar en un plazo de 90 días. La ley fue festejada por los sectores más reaccionarios y de extrema derecha del sionismo israelí, al punto de llevar pines de una soga tipo horca en las solapa los días previos.

uit-ci.org/index.php/2026/04/01/cisjordania-huelga-general-contra-la-pena-de-muerte-sionista/

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Derechos Humanos General Internacional

Israel aprueba ahorcar a prisioneros palestinos en medio de una nueva escalada regional

El parlamento israelí, la Knesset, aprobó una ley que habilita la pena de muerte express por ahorcamiento contra prisioneros palestinos condenados por el asesinato de israelíes en causas clasificadas como “terrorismo”. La medida, de carácter excepcional incluso dentro del propio sistema legal israelí, se inscribe en un contexto de creciente endurecimiento represivo contra la población palestina. Mientras continua el genocidio en Gaza. Más de 9 mil presos palestinos en el cual 360 son niños. Temen por ejecusiones masivas. En varias ciudades de Israel se registraron protestas que fueron reprimidas contra la «guerra eterna» y contra el «sionismo»Por ANRed.

La normativa establece condiciones altamente cuestionadas desde el punto de vista jurídico: no requiere un veredicto unánime para dictar la sentencia, no contempla posibilidad de indulto y fija un plazo de ejecución de apenas 90 días desde la condena. Esto abre la puerta a ejecuciones aceleradas en un sistema denunciado reiteradamente por organismos internacionales por su sesgo estructural contra los palestinos.

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, celebró públicamente la aprobación de la ley, intentando incluso descorchar una botella de champán dentro del recinto legislativo, en una escena que fue parcialmente contenida por personal de seguridad.

Más de 9.300 prisioneros palestinos en cárceles israelíes

Según datos difundidos por organizaciones de derechos humanos, actualmente hay más de 9.300 palestinos detenidos en cárceles israelíes, entre ellos al menos 350 niños y 66 mujeres. Diversas denuncias los caracterizan como detenidos en condiciones que vulneran derechos básicos, incluyendo detenciones administrativas sin juicio.

La aprobación de esta ley genera alarma sobre la posibilidad de que cientos de estos prisioneros puedan enfrentar ejecuciones en el corto plazo.

La Organización de las Naciones Unidas advirtió que las penas de muerte obligatorias constituyen una violación directa del derecho a la vida, además de contradecir normas fundamentales del derecho internacional. También hubo críticas por parte de cancillerías europeas, aunque sin anuncios concretos de sanciones o medidas de presión.

Escalada militar: ataques en Líbano y tensiones con Irán

En paralelo a esta avanzada legislativa, Israel intensificó en los últimos días sus ataques sobre el sur del Líbano, en una dinámica que profundiza el conflicto regional. Bombardeos recientes impactaron zonas donde operan fuerzas vinculadas a Hezbolá, aumentando el riesgo de una guerra abierta en la frontera norte israelí. La resistencia libanesa ya registro más de un centener de ataques a las fuerzas israelíes que incluyen la destrucción de blindados.

A su vez, se registraron nuevos lanzamientos de misiles desde Irán hacia territorio israelí, en lo que distintos analistas interpretan como una respuesta indirecta en el marco de un conflicto que ya desborda Gaza y amenaza con regionalizarse aún más.

Protestas contra la guerra dentro de Israel

En este contexto de creciente militarización, también emergen disidentes dentro de Israel. Alrededor de un millar de personas se manifestaron el pasado sábado en distintas ciudades del país contra lo que definieron como una nueva “guerra eterna”.

Las protestas se desarrollaron en más de 30 localidades, incluyendo Tel Aviv, Haifa, Jerusalén y Beerseba, bajo el lema “Por todas nuestras vidas”. La convocatoria fue impulsada por exdiputados en conjunto con organizaciones pacifistas como Standing Together, Peace Now y Women Wage Peace. También se vieron pancartas contra el sionismo.

Según denunciaron sus organizadores, las movilizaciones fueron reprimidas de forma violenta por la policía. “Activistas de derecha y la policía recibieron instrucciones de realizar arrestos y silenciar la disidencia”, señalaron desde Standing Together. De acuerdo con reportes periodísticos, al menos ocho personas fueron detenidas, aunque las autoridades no confirmaron oficialmente la cifra.

En la Plaza Habima de Tel Aviv, uno de los principales puntos de concentración, manifestantes exhibieron imágenes de niños muertos en ataques israelíes en distintos territorios, incluyendo Irán, Líbano y Cisjordania ocupada. En Haifa, ciudad especialmente golpeada por los intercambios de fuego, se desplegaron pancartas con consignas como “Netanyahu es un peligro para Israel”, «el sionismo es muerte».

www.anred.org/israel-ahorcar-a-prisioneros-palestinos-en-medio-de-una-nueva-escalada-regional/

Anred 30/03/26