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Milei, peronismo, elecciones ¿y después?

La imagen de Javier Milei, deslizándose en un tobogán, tocó un nuevo piso. Según el Informe de julio de la consultora Giacobbe & Asociados, la imagen negativa del presidente trepó al 57,2%, mientras que la positiva cayó al 33,9%, la regular se ubicó en 8,3% y apenas el 0,7% dijo no conocerlo o no supo responder. Milei pasó de reelecto en primera vuelta hace algunas semanas a descartarse que mínimamente tenga asegurado en cualquier escenario que su candidatura logre ser una de las dos que pasan al balotaje.

Para los analistas de los medios (no sólo gráficos) argentinos, quedan sembrados tres escenarios macro de los que se desprenden luego combinaciones alternativas. Uno, que el plan económico del gobierno logre llegar a las elecciones con alguna mejora concreta sobre la calidad de vida de la mayoría de los votantes y que, al mismo tiempo, supere al eventual candidato del peronismo, y Milei sea reelecto en un balotaje.

El 50,1% de los argentinos asegura que no quiere que el kirchnerismo vuelva a gobernar el país, según la misma encuesta nacional, que no oculta las señales de desgaste para el gobierno de Javier Milei, y dibuja un escenario de rechazo cruzado, en el que el oficialismo acumula altos niveles de imagen negativa pero el peronismo tampoco consigue despejar las resistencias de una parte mayoritaria del electorado.

La discusión es la misma: cuánto va a pesar en la política el proceso recesivo, que se va convirtiendo en un tobogán para los libertarios. Un posible escenario es que el plan económico del gobierno llegue a las elecciones sin mejoras concretas  y que siga el malestar social actual, pero sin llegar a un colapso económico.

Se especula con generar la oportunidad de proponer una candidatura que mantenga con correcciones el rumbo económico ofreciendo como mejora un presidente sin los defectos personales de Milei, ya sea desde la coalición de derecha, con peso en el interior del país del neoliberalismo macrista, o una alianza de centro similar con peso específico en el interior. Y en ese menú de opciones trabajan también desde la embajada de Estados Unidos.

Pero el escenario más probable es que el plan económico del gobierno continúe empeorando la calidad de vida de los votantes, y que el creciente malestar social lleve a la mayoría a preferir no ya un conductor moderado del mismo modelo económico, sino un modelo económico diferente y se pase del antikirchnerismo de 2023 a un antimileísmo de 2027… y gane el balotaje un peronista.

Pero antes de llegar a estos escenarios se debe definir si habrá PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), que el peronismo vaya unido (y que también lo logre el antiperonismo) y que se desdoblen o adelanten las elecciones en las provincias y en la capital. 

Son elecciones primarias porque en lugar de definirse cargos, primero se determinan las candidaturas oficiales; abiertas: porque todos los ciudadanos participan en la selección de candidatos, estén o no afiliados en algún partido político; simultáneas porque todos los precandidatos por las distintas posiciones dirimen su postulación para la elección general en simultáneo la misma fecha y obligatorias para todos los ciudadanos todos los partidos y alianzas que pretendan competir.

Cristina

Desde 1945 (hace más de ocho décadas), tanto en el gobierno como en la oposición, en la legalidad o en la proscripción, el peronismo no sólo ha sido la principal organización político-partidaria y centro gravitante de la vida política argentina. Pero hoy tiene una crisis de liderazgo: no está claro dónde está el jefe. Cristina Fernández de Kirchner -hoy en prisión domiciliaria- ejercía una jefatura de consenso prácticamente unánime, que ahora se perdió. 

El problema que plantea el liderazgo de Cristina es que, si bien no garantiza el regreso del peronismo al poder, controla la base principal de ese partido, la que conserva en las zonas más desamparadas del cono urbano bonaerense.

Hoy no está claro cuál es la cuál es la esencia del peronismo; si la lucha contra la corrupción, si el pluralismo interno, una idea de la distribución del ingreso, un programa económico social, la defensa de los trabajadores… 

Pero la carencia de un liderazgo nacional, las pujas entre las diversas tribus en muchas provincias, las tensiones y potenciales rupturas en los bloques del Congreso, son caras visibles de una crisis acentuada tras la derrota electoral y la denostación desde el gobierno y la justicia que éste manipula, de la figura principal, Cristina.

 La del peronismo es una crisis funcional para el gobierno libertario, en su proyecto de avanzar en la construcción de un oficialismo ampliado, con un peronismo no kirchnerista con expectativas electorales muy bajas: casi todos sus gobernadores están adelantando sus elecciones para asegurarse su reelección sin quedar atados a un candidato presidencial que todavía no está. La crisis expresa la descomposición de sus bases sociales y la fragmentación del sujeto obrero-trabajador que le dio origen y sostén.

Los libertarios esperan que la recuperación permita un cambio de expectativas, idea que está en el centro de la estrategia del gobierno, pero dentro del neoliberal Cambiemos -que aún lidera el expresidente Mauricio Macri-  hay ideas discordantes con este planteo. Es decir, en el oficialismo -más allá de la casa de Gobierno- no hay una visión similar de lo que es y será el proceso económico.

Los candidatos para suceder a Milei

Al denominado Círculo Rojo -el poder real- no le satisface ninguna de las alternativas políticas y se inclinaría por alguien de sus propias filas tras apoyar a Milei, que amaga con estrellarse y provocar el retorno peronista. 

De los varios nombres que circulan  se destacan los del banquero Jorge Brito y el operador mediático Daniel Hadad.  El padre de Brito convirtió la pequeña financiera Macro y la consultora Econométrica en el Banco Macro, que desde la megadevaluación de 1975  fue el banco que captó los mejores negocios con los gobiernos nacional y provinciales.

Hadad, en cambio, aprovechó sus relaciones con la derecha peronista y con el establishment de seguridad e inteligencia de Estados Unidos. Su portal Infobae es el de mayor penetración en toda Hispanoamérica, donde ha superado a Clarín. Hoy participa en cada evento de seguridad nacional y/o Inteligencia de las embajadas de Estados Unidos e Israel.

El peronismo