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Derechos Humanos General Nacional

El golpe genocida y las tareas pendientes

Escribe Francisco Moreira 

El golpe militar estuvo al servicio del plan de las grandes empresas y el FMI. La resistencia obrera y popular terminó derribando a la dictadura en 1982. Pero desde 1983 los sucesivos gobiernos continuaron aplicando los planes de ajuste y saqueo del FMI. La lucha continúa bajo el gobierno de 
Javier Milei.  

En marzo de 1976 los militares dieron el golpe e instalaron el terrorismo de Estado, un régimen de represión generalizada. Fueron suprimidas todas las libertades democráticas, intervenidas las organizaciones obreras y suspendida la actividad de los partidos políticos. La dictadura masificó los métodos represivos que ya se venían aplicando bajo el gobierno de Isabel Perón, impulsados por el siniestro ministro José López Rega, las patotas de la burocracia sindical y la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).1 Miles fueron a las cárceles, torturados, asesinados y desaparecidos. Así buscaron aniquilar a la vanguardia de luchadoras y luchadores. Por eso gran parte de los 30 mil detenidos-desaparecidos son dirigentes, delegados y activistas sindicales y estudiantiles.

El movimiento obrero y popular fue derrotado, al tiempo que las patronales y el imperialismo lanzaron un ataque implacable para imponer sus planes de hambre y entrega bajo la batuta del general Jorge Rafael Videla y su ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz. Su objetivo era aplicar un plan económico de liquidación de las conquistas sociales y de saqueo del país. El genocidio se puso al servicio del FMI, de los grandes empresarios extranjeros y nacionales como Techint de la familia Rocca, Loma Negra de Amalita Fortabat, Molinos de los Pérez Companc, los Pescarmona o los Macri; también al servicio del capital financiero y de la estafa de la deuda externa.

Mientras esto sucedía, el presidente de la Conferencia Episcopal, obispo Adolfo Tortolo, convocaba a colaborar con el gobierno de Videla. Hoy, mientras Javier Milei niega el genocidio, los políticos patronales se llenan la boca hablando de “democracia” y repudian a la dictadura, pero en ese entonces acudían presurosos a colaborar. Los radicales aportaron embajadores e intendentes a la dictadura. El justicialista Tomás de Anchorena fue embajador en Francia. Muchos de ellos concurrieron a la confitería El Molino el 1º de diciembre de 1978 a la cena anual del Círculo de exlegisladores. El encargado del brindis fue el mismo Videla y entre los presentes estaban los radicales Ricardo Balbín y Antonio Tróccoli, treinta ex diputados justicialistas y hasta ex diputados comunistas, como Jesús Mira y Juan Carlos Comínguez.2

La resistencia, Malvinas y el fin de la dictadura

En medio de semejante horror empezó la resistencia obrera y popular que finalmente llevaría a la caída de la dictadura. Los militares, que venían para quedarse por décadas en el poder, duraron siete años. En su crisis y caída la clase trabajadora tuvo un protagonismo central.

A pesar de la derrota del golpe, las y los trabajadores empezaron una lenta recuperación. Ya en mayo de 1976, en Renault de Córdoba reclamaban aumento salarial con “trabajo a tristeza”. En los años siguientes hubo luchas de Luz y Fuerza, portuarios, trabajadores de subterráneos y ferroviarios. En 1979 hubo huelgas en Alpargatas, IME, Renault, Ferrum, Galileo, Capea, Santa Rosa (después Acindar) y Siam. Entre tanto, en abril de 1977 se realizó la primera ronda de las que luego serían las Madres de Plaza de Mayo.

En 1980 se produjo una grave crisis económica. Se terminaba la época de la “plata dulce” y sectores de la clase media, que habían paseado por el mundo porque había un dólar barato, comenzaron a entrar en crisis. La dictadura se quedaba así sin apoyo social, con la clase media uniéndose de hecho a la resistencia obrera. Aparecieron acciones populares moleculares cada vez más importantes: movimientos contra la censura de intelectuales y artistas o contra los impuestazos, y fue tomando forma la consigna “abajo la dictadura”. En julio de 1981 se produjo una huelga general parcial de la CGT.

La dictadura empezó a tener cada vez más dificultades y a entrar en crisis. En 1982, en un intento desesperado por sostenerse, el general Leopoldo Fortunato Galtieri, ahora al frente de la dictadura, lanzó la toma de Malvinas. El objetivo era tratar de desviar hacia los ingleses el odio popular creciente contra la dictadura. En ningún momento creyeron que iba a haber una guerra. Insólitamente creían que el imperialismo yanqui los iba a apoyar en una negociación con los ingleses para quedarse con las Malvinas. Cometieron varios errores a la vez. Los yanquis se unieron a los ingleses y la guerra de Malvinas provocó una movilización de masas antiimperialista, nacional y latinoamericana, que fue contra el gobierno militar, que rápidamente capituló. El papa Juan Pablo II vino al país para reforzar la actitud derrotista de la burguesía argentina. El 15 de junio una concentración popular en Plaza de Mayo gritaba: “Los pibes murieron, los jefes los vendieron”. Se produjo un vacío de poder. La dictadura caía. Galtieri tuvo que renunciar y los militares no tuvieron otra salida que irse a las corridas a negociar con los políticos patronales para convocar a elecciones.

De Alfonsín a Milei

4 respuestas a «El golpe genocida y las tareas pendientes»

El PST antes y después del golpe

Reproducimos notas de Mercedes Petit de El Socialista Nº 24, 15/3/2006 por el 30 aniversario del 24M.

Escribe Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista/FIT Unidad

En marzo de 1976, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) contaba con aproximadamente 4 mil militantes, en su mayor parte trabajadores (2 mil estaban organizados en la Juventud Socialista de Avanzada). Se había convertido en uno de los partidos trotskistas más grandes del mundo. Bajo la dictadura, desde la más completa clandestinidad, siguió activando en los lugares de trabajo y estudio, y en los barrios obreros. Su objetivo, ser el partido revolucionario que acompañe a la clase trabajadora en la lucha por el gobierno y el socialismo, continúa hoy.

Desde su fundación en 1972, el PST* se fue transformando en una fuerza importante entre los delegados, activistas y dirigentes obreros que enfrentaban a los gobiernos de Lanusse, primero, y del peronismo, después. En las elecciones de septiembre de 1973 (cuando Perón ganó con siete millones de votos) su fórmula presidencial, integrada por Juan Carlos Coral y José Francisco Páez, sacó más de 200 mil votos.

Tenía un peso importante en gremios como metalúrgicos, Smata, bancarios y docentes. En marzo de 1975 volcó sus mayores esfuerzos en el apoyo a la huelga metalúrgica de Villa Constitución. En junio, sus dirigentes obreros cumplieron un papel de vanguardia impulsando la movilización y la coordinación de las fábricas de la zona Norte del Gran Buenos Aires, que detonaron el Rodrigazo y provocaron la caída del ‘Brujo’ López Rega y de Rodrigo.

Esa presencia en los sectores más combativos de los trabajadores dio lugar a que la represión se ensañara con el PST desde 1974. En 1975 ya parte de la actividad partidaria se desarrollaba en la semiclandestinidad.

Las vísperas

En 1976 la lucha de la clase obrera argentina acorralaba al gobierno peronista de Isabel Martínez y su ministro de Economía, Emilio Mondelli, quienes insistían en los intentos de aplicar el plan de ajuste y entrega que exigía el FMI. El PST estaba en primera fila impulsando los conflictos y el plan de lucha para derrotarlos. Al mismo tiempo, denunciaba el peligro golpista, que iba tomando cuerpo a medida que Isabel mostraba su impotencia para derrotar a los trabajadores. Las acciones cada vez más aisladas e irresponsables de la guerrilla llevaban agua al molino represivo (ver recuadro).

La lucha contra la dictadura

Apenas instalada en la Casa Rosada, con uno de sus primeros decretos, la junta militar prohibió la existencia del PST. Los demás partidos políticos fueron “congelados”. Nuestro partido fue proscripto, la mera pertenencia al mismo era delito. Hubo que pasar varios años en la clandestinidad total. A pesar de la represión, la actividad militante se siguió desarrollando en esas extremas condiciones. Se retomó la publicación del periódico (con distintos nombres: La Yesca, Opción y Palabra Socialista), que se difundió en las empresas y en los barrios con todo tipo de recaudos.

En reuniones breves, a veces de unos minutos, en bares o lugares de movimiento de gente, con suma puntualidad, los militantes se encontraban, intercambiaban materiales (camuflados en paquetes de cigarrillos y otros envases), informes políticos y las novedades y orientación para la militancia en los distintos frentes.

En los tempranos conflictos que empezaron a golpear a la dictadura, entre los portuarios, en los subterráneos y trenes, allí estaban los militantes del PST. Al mismo tiempo que se visitaba y defendía a los compañeros que poblaban las cárceles del país, se hacía en el extranjero, con los exiliados y partidos trotskistas hermanos, una importante campaña de denuncia del genocidio, exigiendo la libertad de todos los presos y que cesaran las “desapariciones”. En las difíciles condiciones de la tortura y la prisión, los militantes del PST mantuvieron consecuentemente su moral y política revolucionarias.

La pelea sigue

La resistencia contra la dictadura fue ganando fuerza. Finalmente, los genocidas fueron echados por la movilización obrera y popular en 1982. Pero el PST siguió legalmente proscripto. Hubo que seguir la tarea de construir el partido revolucionario con el MAS, que fue creciendo y avanzando por el camino que venía abriendo el PST. A fines de los ’80, luego del fallecimiento de Nahuel Moreno, hubo un largo período de crisis en las filas de nuestra corriente. Actualmente, entre otros grupos que en la Argentina y otros países reivindican la trayectoria del PST, seguimos la tarea construyendo Izquierda Socialista/FIT Unidad.

* El PST surgió de la fusión del PRT (La Verdad), que dirigía Nahuel Moreno, con un sector del viejo Partido Socialista, encabezado por Juan Carlos Coral.

http://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24850-el-pst-antes-y-despues-del-golpe

El socialista 11/03/26

“Guerrilla: del aislamiento a la desesperación”

Escribe Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Así decía el título de un breve artículo de Avanzada Socialista N°182, el último que se publicó, el 20 de marzo de 1976. El 15 de marzo había estallado una poderosa bomba en la playa de estacionamiento del edificio del Comando General del Ejército. Fueron heridos algunos altos oficiales, pero la mayor parte de las víctimas fueron suboficiales, conscriptos y gente común que caminaba por la calle (entre ellos estaba el único muerto).

Desde que surgieron el PRT-ERP y luego los Montoneros, un rasgo distintivo del PST fue su permanente crítica a la política totalmente equivocada de las organizaciones guerrilleras. Aunque las defendíamos de la represión y reclamábamos la libertad de sus detenidos, en forma sistemática rechazábamos ese camino que pretendía sustituir la organización y movilización obrera y popular por acciones armadas de grupos de elite. Los Montoneros, además, eran el “brazo armado” de un partido patronal, el peronismo, e impulsaron que ese sector burgués volviera al gobierno, primero con Cámpora y luego directamente con Perón e Isabel. Cuando el propio Perón rompió con ellos, mantuvieron su camino equivocado de capitulación con sectores patronales y fueron exacerbando el carácter cada vez más descolgado de las masas de sus acciones militares. Mientras Isabel reprimía a los luchadores obreros, alentaba las bandas fascistas y permitía que creciera el golpismo, los Montoneros (y el ERP, aunque más debilitado) hacían una “guerra de bolsillo” contra la patronal y las fuerzas armadas, que daba argumentos a la represión y los iba empujando al creciente aislamiento y la desesperación.
http://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24849-guerrilla-del-aislamiento-a-la-desesperacion

El Socialista 11/03/26

La actividad de Nahuel Moreno

Escribe Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Nahuel Moreno fue el fundador y principal dirigente de nuestro partido hasta su muerte (en 1987). Desde 1975 hacía sus tareas de conducción del PST y nuestra corriente internacional desde la clandestinidad, ya que estaba en la mira de las Tres A. Junto a la actividad en el PST impulsó la publicación en español de los Escritos (1929-40) y otros textos de Trotsky por Editorial Pluma y, junto con Ernesto González, dirigía la Revista de América.

Poco después del golpe llevó a la práctica la votación que se había hecho en la dirección del PST en caso de producirse esa derrota: salió al exilio junto a un grupo de compañeros. Se radicó en Colombia y desde allí siguió con su actividad política y con Editorial Pluma.

Mantuvo un permanente contacto con el partido a pesar de la dictadura. En 1978 fue detenido en Brasil luego de una reunión con la dirección argentina. Una contundente campaña internacional impidió que lo entregaran a los militares y pudo regresar a Bogotá.

En 1979 organizó la participación de la Brigada Simón Bolívar en la lucha militar que encabezaba el Frente Sandinista de Liberación Nacional y que derrocó al dictador Somoza en Nicaragua. La actividad internacionalista de la corriente de Moreno permitió que el PST argentino, bajo la dictadura, impulsara la solidaridad con los trabajadores polacos contra el golpe militar de Jaruzelsky, en 1981. Tan pronto se produjo la caída de los militares, Moreno regresó al país, en septiembre de 1982.

http://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24848-la-actividad-de-nahuel-moreno

El Socialista 11/03/26

Asesinadas/os y desaparecidas/os del Partido Socialista de los Trabajadores ¡Presente!

1974 – 1976 – Bajo el gobierno peronista

FERNANDEZ Inocencio, MOSES Antonio Mario, MESA Oscar Dalmacio, ZIDDA Mario, ROBLES URQUIZA César, BOUSSAS Rubén Darío, NIEVAS Juan Carlos, AGOSTINI Lidia, CLAVERI Patricia, LOSCERTALES Roberto, “el Laucha”, GUZNER LORENZO Ana María, LUCATI Oscar, POVEDANO Carlos, “Dicki”, ZALDUA Adrianita, FRIGERIO Hugo, SCAFIDE Juan Carlos

Marzo de 1976 a Febrero de 1982- Bajo la dictadura

AGUIRRE Raúl Esteban, AGÜERO José Gabriel, ALVAREZ ROJAS Federico Eduardo, ANGLET de SEVERO Beatriz Alicia, APAZA Arturo, ARRILLAGA Cristina Herminia, BARIN Juan Carlos, BELLAGAMBA Hugo Francisco, BENITEZ Aníbal Carlos, BERDINI Carlos José Guillermo, BERROCAL Alberto Horacio, BRUNI Carlos Alberto, BUFFA Arnaldo Harold, BURGOS Julio Cesar, CASTRO Horacio Alberto, CHOQUE COSME Benito, CONFALONIERI Néstor Alfredo, CORREA Juan Carlos, DAMBORIANA Dardo Juan, DE OLASO Mónica Edith, DISALVO Pedro Alfredo, DI SPALATRO Mario Alberto, DORRONZORO Dardo Sebastián, DWAITZ Carlos, ELISCHER Jorge Leonardo, ESPINOZA PESANTES José Guillermo, FALCON Carlos Agustín, FERREIRO Elena Alicia, FIORE Enzo Vicente, “el Tano”, FORD Alejandro Efraín, GAITAN Patricia Mabel, “Paty”, GIAMPA Juan José, GIL Chela Ruth, GONZALEZ Carlos Alberto, “Papero”, GONZALEZ Rodolfo, GROSSI Charles del Carmen, GUEVARA Rubén Ernesto, GUIDI Jorge, HUDER de PRADO Norma Susana, JORDAN VERCELLONE Juan Carlos, LEIKIS Hilda Graciela, LOPEZ Adrián Sergio, “Chupete”, LOPEZ de AGÜERO Estela Josefina, MANZA Julio Martire, MARCHINI Alicia Isabel, MARGARIDE GOYOS Arturo José, MARTIN CARRASCO Melita Ruth, MARTINEZ José Alberto, MARTINEZ Ana María, MATAMOROS Julio Alberto, “el bocha”, MOLINA CORNEJO Donaldo David, MONARI Graciela Clarisa, MORENO Carlos Alberto, NICOTERA Ricardo Alfredo, ORUE Griselda Elizabeth, OSHIRO Jorge Eduardo, OSTROWIECKI David Manuel, OVIEDO MORALES Eduardo Walter, PASCARELLI Vicente Omar, PEÑA Irene Nélida, PEREZ ROIG Marcelino Alberto, POYASTRO Eduardo Guillermo, PRADO Angel Alberto, PUCCIO Jorge Eduardo, RAMIREZ Norberto Julio, RAMOS LOPEZ Juan Carlos “Lito”, RODRIGUEZ Juan Antonio, RODRIGUEZ Mario German, RODRIGUEZ Ana Rosa, ROMOLI Ana Maria, ROVELLA YANEZ Daniel Marcos, RUIZ DIAZ Raúl Leoncio, SANTOS Héctor Vicente, SASSO Mario Antonio, SCANAVINO Edith Beatriz, SCIUCA Palmira Amelia, SCHIPANI de SASSO Norma Alicia, SENAR Alberto Eduardo, “Albertito”, SEVERO BARRETO Ary Héctor, SLIBA Salvador, STATI Gustavo Eduardo, SUAREZ José Guillermo, TREJO VALLEJO Pablo David, VEGA JESUS MIGUEL, VERGARA Hilda Zulema, VILLABRILLE Eduardo, “el cabezón”, VILLANUEVA Ramón Pablo, ZAMPICHIATTI Gustavo Alfredo

https://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/elsocialista/item/24847-asesinadas-os-y-desaparecidas-os-del-partido-socialista-de-los-trabajadores-presente

El Socialista 11/03/26

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