
El documental israelí NAZA, de Yuval Abraham y Rachel Szor, recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. La película reconstruye, a partir de testimonios de 24 integrantes y exintegrantes de los servicios de inteligencia y del aparato militar israelí, los mecanismos utilizados para seleccionar objetivos y calcular las muertes civiles en Gaza. La respuesta del gobierno israelí fue pedir la expulsión de los cineastas del país. Mientras tanto, continúan los ataques israelíes sobre la Franja: en las últimas 48 horas se registraron al menos 10 palestinos asesinados y 56 heridos. Por ANRed
El sábado, el documental NAZA recibió el Premio Especial del Jurado de la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia. La película, dirigida por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, tuvo además una recepción excepcional durante su estreno: una ovación de aproximadamente 25 minutos, mientras parte del público levantaba banderas palestinas.
El trabajo se introduce dentro de la propia estructura israelí. Durante tres años, sus realizadores entrevistaron de manera secreta a 24 militares, oficiales de inteligencia y personas vinculadas al aparato de seguridad israelí. Los testimonios describen sistemas de vigilancia, recopilación masiva de datos y procedimientos utilizados para seleccionar objetivos en Gaza, así como la consideración de posibles víctimas civiles antes de ejecutar determinados ataques.
El título NAZA hace referencia a una expresión utilizada dentro del ámbito militar israelí para calcular la cantidad estimada de civiles que podrían morir en una operación como consecuencia de un ataque contra un determinado objetivo. La película plantea que esas muertes no pueden ser explicadas simplemente como «daños colaterales» producto de errores individuales, sino que forman parte de mecanismos y decisiones institucionales.

Los realizadores ya habían obtenido el Oscar en 2025 por No Other Land, documental que registró la expulsión y destrucción de comunidades palestinas en Masafer Yatta, en Cisjordania. Con NAZA, Abraham y Szor trasladan la investigación hacia el interior de la maquinaria militar israelí y sus mecanismos de selección de objetivos en Gaza.
«Traición»: la respuesta del gobierno israelí
El reconocimiento internacional provocó una reacción inmediata del gobierno de Benjamin Netanyahu. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, calificó a los directores de «traidores» y anunció que buscará revocarles la ciudadanía israelí. También sostuvo que ambos cineastas actuaban contra su propio país para obtener reconocimiento internacional.
La amenaza apunta contra dos ciudadanos israelíes cuyo delito, según el ministro, sería haber expuesto internacionalmente testimonios sobre las operaciones de Israel en Gaza. La medida de revocación de ciudadanía no es automática: requiere atravesar procedimientos legales y judiciales.
La reacción del gobierno israelí expone así una contradicción: mientras el documental recibe uno de los principales reconocimientos del cine internacional, desde el propio Estado israelí se intenta desacreditar y castigar a quienes documentaron los mecanismos utilizados durante la guerra.
El Ejército israelí, por su parte, rechazó las acusaciones planteadas por la película y cuestionó los testimonios anónimos utilizados por los realizadores.