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Derechos Humanos General

La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Por Prensa UIT-CI

20/4/2026. Difundimos el comunicado de prensa de la Global Sumud Flotilla ante la acción de bloqueo que implementa en mar para interrumpir la cadena de suministro militar israelí que lleva el megabuque MSC Maya.

Los civiles toman el mar: la Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

Siguiendo los pasos de los estibadores, la flotilla detiene el flujo de material de uso militar y exige que se ponga fin a la complicidad de las empresas en las atrocidades masivas.

MAR MEDITERRÁNEO – En una intervención civil sin precedentes en el mar, la Global Sumud Flotilla ha logrado interceptar el MSC Maya, un buque de carga operado por Mediterranean Shipping Company, que se dirigía a los puertos de Ashdod y Haifa.

Se sabe que el buque transporta materias primas destinadas a abastecer a la máquina de guerra de Israel. El desvío del MSC Maya se produce tras las crecientes pruebas del papel que desempeña la Mediterranean Shipping Company como arteria logística fundamental para el aparato militar de la ocupación israelí. Aunque la empresa mantiene una apariencia de neutralidad comercial, varios informes de investigación y observadores laborales han identificado un patrón sistemático de transporte de acero aleado de alta calidad, utilizado en la fabricación de artillería pesada, a través de complejos centros de transbordo.

Al recurrir a rutas poco conocidas a través de puertos como Singapur y Abu Qir, MSC facilita el flujo de materias primas que sustentan la industria bélica israelí, al tiempo que se beneficia de acuerdos de uso compartido de buques con la naviera nacional del régimen israelí, ZIM. Esta acción pone fin a ese anonimato y hace que la mayor naviera del mundo rinda cuentas por la carga que transporta en la sombra.

Esto supone la primera vez en la historia que una flotilla civil ha intervenido directamente para interrumpir el flujo marítimo de materiales relacionados con las operaciones militares de un Estado. Durante décadas, los trabajadores portuarios han estado en primera línea de la resistencia contra las cadenas de suministro injustas, utilizando su poder colectivo para detener el movimiento de mercancías vinculadas a la opresión y la guerra. Su negativa ha alterado el curso habitual de los negocios y ha obligado al mundo a asumir el peso moral del comercio global.

La Global Sumud Flotilla se inscribe en esa tradición, llevando esa resistencia al agua y haciendo un llamamiento a los trabajadores y a la gente de todas partes, en los muelles, en las fábricas, en las calles, para detener estas armas dondequiera que vayan.

El poder de interrumpir estas cadenas de suministro no se limita al mar; está presente en cada puerto, cada grúa, cada contrato y cada acto de trabajo.

Seamos claros: esta medida no se ha tomado a la ligera. Se ha tomado porque los gobiernos de todo el mundo han optado por la inacción ante las abrumadoras pruebas de atrocidades masivas. Allí donde los Estados no han cumplido con el derecho internacional, la gente común ha intervenido para hacerlo cumplir.

Durante demasiado tiempo, el mar Mediterráneo ha sido considerado un escenario de profunda injusticia, a la vez que una fosa común para los solicitantes de asilo y un corredor por el que circulan armas sin obstáculos, mientras que la ayuda humanitaria que salva vidas es bloqueada de forma violenta e ilegal. Esta acción va más allá de un simple barco; se trata de recuperar el mar como un espacio para la justicia y la vida, en lugar de un escenario para la violencia patrocinada por el Estado. Así es como se materializa la rendición de cuentas cuando las instituciones fallan.

El desvío del MSC Maya no es un hecho aislado; forma parte de un movimiento mundial cada vez más amplio destinado a hacer frente a la complicidad allá donde se dé: en las salas de juntas, en las fábricas, en los puertos y, ahora, en el mar. Rechazamos la idea de que el comercio exista en un vacío moral. No existe neutralidad en el transporte de materiales que sustentan sistemas de violencia. Las empresas que facilitan estos flujos no son actores pasivos, sino participantes.

Y hay que cuestionar e interrumpir esa participación.

Esta iniciativa se inscribe en la tradición mundial del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que lleva mucho tiempo reclamando una presión económica y laboral coordinada para poner fin a la complicidad en las violaciones de los derechos de los palestinos.

La Global Sumud Flotilla actúa con disciplina, claridad y un compromiso con la acción directa no violenta. La seguridad de todos los tripulantes implicados fue una prioridad en todo momento durante la operación.

Esta misión envía un mensaje inequívoco: si los gobiernos no detienen la maquinaria de la violencia, lo hará la gente. Si las empresas siguen lucrándose con ella, serán señaladas, enfrentadas y desarticuladas. Y si el mundo insiste en mirar hacia otro lado, nos pondremos directamente en el camino de lo que se
niega a ver.

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La Global «Sumud» Flotilla bloquea al megabuque MSC Maya para interrumpir la cadena de suministro militar israelí

UIT- CI 20/04/26

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Derechos Humanos General Internacional

El alto el fuego en el Líbano supone una derrota estratégica histórica para Israel

El colapso es real

Por Ramzy Baroud 

Ayer jueves [16 de abril de 2026] el presidente estadounidense Donald Trump fue quien anunció un alto el fuego en el Líbano, pero la realidad cuenta una historia muy diferente. El alto el fuego no fue fruto de la diplomacia estadounidense ni de un cálculo estratégico israelí. Se impuso, en gran medida como resultado de la presión sostenida de Irán.

Washington, Tel Aviv y sus aliados —incluidos algunos dentro del propio Líbano— seguirán negando esta realidad. Reconocer el papel de Irán significaría admitir que se ha sentado un precedente histórico: por primera vez, las fuerzas que se oponen a Estados Unidos e Israel han logrado imponer condiciones a ambos.

No se trata de un acontecimiento menor. Es una ruptura estratégica. Pero no es el único cambio fundamental que se está produciendo: el propio enfoque de Israel respecto a la guerra y la diplomacia está cambiando.

Tras fracasar en su intento de asegurar la victoria mediante una violencia abrumadora, Israel recurre cada vez más a la diplomacia coercitiva para imponer resultados políticos.

En las últimas dos o tres décadas, esta estrategia israelí se ha vuelto inequívocamente clara: lograr mediante la diplomacia lo que no ha conseguido imponer en el campo de batalla.

La «diplomacia» como guerra

La «diplomacia» israelí no se ajusta al significado convencional del término. No implica una negociación entre iguales, ni una búsqueda genuina de la paz. Más bien, es una diplomacia fusionada con la violencia: asesinatos, asedios, bloqueos, coacción política y la manipulación sistemática de las divisiones internas dentro de las sociedades opuestas. Es la diplomacia como una prolongación de la guerra por otros medios.

Del mismo modo, la concepción que tiene Israel del «campo de batalla» es radicalmente diferente. Los ataques deliberados contra civiles e infraestructuras civiles no son accidentales, ni se trata simplemente de «daños colaterales»; son un elemento central de la propia estrategia.

En ningún lugar queda esto más claro que en Gaza. A raíz del genocidio que se está llevando a cabo, amplias zonas de Gaza han quedado reducidas a escombros, y las estimaciones indican que se ha destruido alrededor del 90% de todo el territorio de Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, las mujeres y los niños representan sistemáticamente alrededor del 70% de todas las víctimas de Gaza.

Esto no es daño colateral. Es la destrucción deliberada de una población civil, un acto de genocidio diseñado para forzar el desplazamiento masivo y remodelar la realidad política y demográfica a favor de Israel.

La misma lógica se extiende más allá de Gaza. Da forma a las guerras de Israel en el Líbano contra Hizbolá y a su enfrentamiento más amplio con Irán.

Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha actuado históricamente dentro de un paradigma similar. Desde Vietnam hasta Iraq, las poblaciones civiles, las infraestructuras e incluso el propio medio ambiente han soportado el peso de la guerra estadounidense.

Un modelo que se tambalea

A menudo se argumenta que Israel recurrió a la «diplomacia» tras su retirada forzosa del sur del Líbano en 2000 bajo la presión de la resistencia. Si bien ese momento fue crucial, no fue el comienzo.

Existen precedentes anteriores. La Primera Intifada (1987-1993) demostró que un levantamiento popular sostenido no podía ser aplastado únicamente mediante la fuerza bruta. A pesar de la intensa represión israelí, la revuelta perduró.

Fue en este contexto donde surgieron los Acuerdos de Oslo, no como un auténtico proceso de paz, sino como un salvavidas estratégico. A través de Oslo, Israel logró políticamente lo que no pudo imponer militarmente: la pacificación del levantamiento, la institucionalización de la fragmentación política palestina y la transformación de la Autoridad Palestina en un mecanismo de control interno.

Mientras tanto, la expansión de los asentamientos se aceleró e Israel cosechó la legitimidad global de presentarse como un Estado «buscador de la paz».

Sin embargo, las dos últimas décadas han puesto de manifiesto los límites de este modelo.

Desde el Líbano en 2006 hasta las repetidas guerras sobre Gaza (2008-09, 2012, 2014, 2021 y el genocidio en curso desde 2023), Israel no ha logrado obtener victorias estratégicas decisivas. Sus continuos enfrentamientos con Hizbolá e Irán subrayan aún más este fracaso.

Israel no sólo ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos militares declarados, sino que tampoco ha logrado traducir su abrumadora potencia de fuego —incluso el genocidio— en beneficios políticos duraderos.

Algunos interpretan esto como un giro hacia la guerra perpetua bajo el mandato del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero esta interpretación es incompleta.

¿Guerra perpetua?

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General Internacional Sociedad

La oportunidad del estrecho de Ormuz

Fuentes: CTXT [Imagen: Personas yendo a trabajar en bicicleta en Copenhague (Dinamarca). / Kristoffer Trolle]

Por Carlos Moreno Azqueta, Pedro Díaz Alejo | 04/04/2026 | 

El 80 % de la población vivimos en países que importan combustibles fósiles del 20 % restante. Y cada día que nos resistimos a cambiar le insuflamos más vida

En las últimas semanas, la invasión de Irán ha puesto patas arriba el orden internacional. Los iraníes lo han sentido en carne propia a través de ataques y bombardeos que suponen diversos crímenes de guerra perpetrados por Estados Unidos e Israel y que infligen dolor, muerte y desesperación a la población. Estos ataques incluyen uno a una refinería que provocó una lluvia de gasolina sobre los 10 millones de habitantes de Teherán. Mientras, el resto del mundo lo siente a través de una subida de precios generalizada provocada por la respuesta militar iraní: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que pasan el 20 % del gas y el petróleo mundial, y más del 30 % de los fertilizantes. Sumado a los ataques a infraestructuras de producción de combustibles fósiles, sabemos que la inflación provocada se alargará como mínimo meses, y que el shock podría ser comparable a las crisis del petróleo de los 70.

El modo en el que la economía mundial se resiente dice mucho de nuestra dependencia respecto a la industria fósil. A pesar de que en los últimos años las energías renovables se han abierto paso y sus costes se han reducido, hoy no llega al 20 % de la energía primaria total que se consume en España; en el conjunto del planeta, los combustibles fósiles suponen más de un 80 % de la energía consumida, ya sea en forma de electricidad, o, más relevante, para alimentar nuestras inmensas flotas de coches a combustión y fábricas industriales. Incluso nuestro sistema alimentario está hecho de gas y petróleo: los insumos fósiles que incorporamos a la tierra suponen un mayor gasto de energía que los cultivos que obtenemos, haciendo que el sistema sea energéticamente deficitario. Nos movemos, consumimos y comemos gracias al petróleo, el gas y el carbón.

La maquinaria fósil empodera a todos aquellos que usan la energía y el ecocidio como armas de guerra, desde Palestina hasta Cuba

Esta crisis no será la última. Por todo el mundo, los combustibles fósiles están asociados a la guerra, las dictaduras y la violación de derechos humanos, y en nuestra dependencia financiamos, día tras día, los mismos misiles que hoy impactan en Teherán. Por eso abandonar los combustibles fósiles es hoy una lucha internacionalista: no sólo son los países del sur global quienes más sufren las consecuencias de una crisis climática generada en el torno, sino que la maquinaria fósil empodera a todos aquellos que usan la energía y el ecocidio como armas de guerra, desde Palestina hasta Cuba. En estas circunstancias, no se trata solo de proteger a la ciudadanía de un shock inflacionario, sino de convertir la situación en una oportunidad para alcanzar autonomía y construir un mundo en paz.

Tras las sucesivas crisis del petróleo de los años 70, ciudades como Copenhague optaron por transformar su modelo de movilidad, apostando por la bicicleta, el transporte público y las ciudades cercanas. Pero fueron pocas quienes siguieron su ejemplo: en España, nuestra idea de modernización y progreso se centró en torno al coche como el epítome de la libertad, y las administraciones no dejaron de privilegiar ese modelo. Hoy, las carreteras, aparcamientos y gasolineras llenan nuestro espacio público; la contaminación atmosférica acaba con la vida de 400.000personas al año solo en Europa, y nos hemos enredado en una dependencia evitable con Irán, Rusia, Argelia o Estados Unidos.

El sector del transporte es el principal generador de emisiones de gases de efecto invernadero en España (un tercio del total en 2024), y más del 90 % de las emisiones que produce este sector en nuestro territorio corresponden al transporte por carretera. No existe transición energética ni solidaridad internacionalista sin reducir significativamente los trayectos de nuestro ejército de coches de tonelada y media, que quedan estacionados el 97 % del tiempo y en la mayor parte de los viajes apenas mueven un individuo de 70 kilos. 

Privatizar cada segmento de nuestra vida amputa la posibilidad de un consumo comunitario

Pero esta reducción no debe entenderse como un sacrificio, una renuncia en favor de un bien mayor, ya sea la autonomía, la paz, la economía, el medio ambiente o la salud. Tenemos que entenderlo como una oportunidad para vivir mejor, para construir un sistema de movilidad más resiliente, eficiente y humano. Frente al atasco y la contaminación atmosférica, proponemos el lujo colectivo de un transporte público gratuito y de calidad, de carriles bici seguros, zonas peatonales y una vertebración efectiva de las zonas rurales. Porque además de monstruoso, el capitalismo fósil es también ineficiente. Al privatizar cada segmento de nuestra vida amputa la posibilidad de un consumo comunitario que, en el caso del transporte, es capaz de mover a muchísima más gente usando menos recursos.

Aunque la transformación que proponemos es profunda, sus políticas son muy simples de aplicar. Bélgica paga por kilómetro recorrido a cada ciudadano que abandona el coche para ir al trabajo en bicicleta, una política que debe combinarse con una reestructuración urbana para que los carriles bicis sean seguros y lleguen a los sitios. Las líneas y frecuencias del transporte público pueden ampliarse mientras se reducen los precios. Podemos fomentar la compartición de los vehículos y obligar a las empresas a desarrollar planes de movilidad que reduzcan emisiones. O, como la propia Agencia Internacional de la Energía proponía al tiempo que nuestro Consejo de Ministros deliberaba sus medidas anticrisis, podemos reducir la velocidad a la que nos movemos o tomar menos aviones por motivos profesionales. Este artículo se haría interminable si mencionamos cada propuesta, pero el repertorio es amplio.

Nuestras soluciones hoy son muchas más que las que Dinamarca tuvo en los años 70. Por un lado, podemos desterrar de forma definitiva los combustibles fósiles y la nuclear sustituyéndolos por energías renovables, hoy mucho más eficientes y limpias: podemos alcanzar un 100 % de generación eléctrica renovable, y también electrificar la mayor parte de nuestra economía, apostando por las bombas de calor y los autobuses eléctricos.

Al mismo tiempo, si bien nuestra demanda energética ha crecido enormemente a nivel mundial, no siempre lo ha hecho nuestro bienestar. Gran parte de nuestros usos energéticos tienen que ver con el derroche, la ineficiencia o el enriquecimiento de una minoría a costa de los demás. No necesitamos una industria militar que se deleita con cada nuevo ataque, una obsolescencia programada que nos obliga a consumir más y más o un modelo agroindustrial que destruye la biodiversidad a base de monocultivos. Nuestras posibilidades para reducir el consumo energético viviendo mejor son enormes.

Frente a la crisis del estrecho de Ormuz, hay quien querrá capear el temporal y mantener el modelo. No es momento para grandes cambios, dirán, todo esto es muy caro. Pero sabemos que mienten. Defienden un sistema moribundo pero letal, una economía de la muerte y la guerra, en la que el 80 % de la población vivimos en países que importan combustibles fósiles del 20 % restante. Y cada día que nos resistimos a cambiar le insuflamos más vida.

Tenemos todas las herramientas para abandonar los combustibles fósiles y vivir mejor. Para construir un mundo que satisfaga las necesidades energéticas de toda la población sin alimentar el extractivismo, un mundo construido sobre la igualdad y la solidaridad, entre los seres humanos y entre el conjunto de seres vivos que poblamos este planeta. No desaprovechemos la oportunidad.

Carlos Moreno Azqueta y Pedro Díaz Alejo son activistas de Ecologistas en Acción.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260301/Firmas/52674/carlos-moreno-azqueta-pedro-diaz-alejo-ormuz-estrecho-guerra-iran-eeuu-combustibles-fosiles-energia-renovable-dependencia.htm

Rebelion 04/04/26

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Derechos Humanos Internacional

“Gaza, Marsella está contigo”: dos barcos franceses se unen a una nueva flotilla

Des militants se rassemblent à l'Estaque, dans le port de Marseille, le 4 avril 2026.
Unos activistas se reúnen en L’Estaque, en el puerto de Marsella, el 4 de abril de 2026, durante una concentración en apoyo a una flotilla que transporta a activistas del movimiento «Thousand Madleens to Gaza» y que se dispone a zarpar. © Clément Mahoudeau, AFP

Varios barcos franceses salieron del puerto de Marsella, el sábado 4 de abril, para unirse a una nueva flotilla que transporta activistas del movimiento ciudadano “Thousand Madleens to Gaza”. Esta flotilla internacional, cuya mayoría de embarcaciones zarpará el 12 de abril desde Barcelona, navegará hacia Gaza alrededor del 20 de abril, indican los organizadores, que desean “romper” el bloqueo israelí y alcanzar el enclave palestino.

Por: FRANCE 24

Una veintena de barcos franceses salieron del puerto de Marsella, el sábado 4 de abril, para unirse a una nueva flotilla internacional, que debería reunir cerca de un centenar de embarcaciones en total, con el objetivo de “romper” el bloqueo israelí y alcanzar la Franja de Gaza.

“¡Gaza, Marsella está contigo!”, corearon más de mil personas que acudieron a apoyar la iniciativa de los barcos ‘Thousand Madleens’, nombre de este colectivo en referencia a Madleen Kulab, pescadora profesional gazatí.

Los barcos, en su mayoría veleros, zarparon entre aplausos y cantos poco después de las 5 de la tarde (hora local) para unirse en alta mar a la ‘Global Sumud Flotilla’.

Un militant grimpe au mât d'un bateau arborant un drapeau palestinien, le 4 avril 2026, à l'Estaque, dans le port de Marseille
Un activista trepa al mástil de un barco que enarbola una bandera palestina, el 4 de abril de 2026, en L’Estaque, en el puerto de Marsella. © Clément Mahoudeau, AFP

Esta flotilla internacional, cuya mayoría de barcos zarpará el 12 de abril desde Barcelona, navegará hacia Gaza alrededor del 20 de abril, indican los organizadores. Está prevista una escala de una semana en el sur de Italia para recibir una “formación en no violencia”.

“Volver a dar visibilidad a Palestina”

“El objetivo es volver a dar visibilidad a Palestina. No se está hablando mucho de ello en este momento, debido al contexto internacional”, dijo Manon, una miembro de la tripulación que prefirió no revelar su nombre completo.

“Mi papel como representante desde hace meses es alertar al Gobierno, cuestionar y criticar la incapacidad y la ausencia total de políticas de presión frente al Gobierno de Netanyahu y de Trump, para que cesen las masacres en Gaza”, añadió.

“Esta acción es de gran importancia, ya que el genocidio en Gaza continúa y, además, el país vecino, Líbano, está siendo anexado”, denuncia la diputada de LFI por Seine-Maritime, Alma Dufour, presente en la multitud.

En otoño de 2025, una primera flotilla de unos cincuenta barcos, compuesta por personalidades políticas y activistas como la sueca Greta Thunberg, fue interceptada por la marina israelí, de manera ilegal, según los organizadores y Amnistía Internacional. Sus integrantes fueron detenidos y expulsados por Israel.

La Franja de Gaza, gobernada por Hamás, está sometida a un bloqueo israelí desde 2007. Israel y el movimiento islamista palestino se acusan mutuamente de violar el alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 tras dos años de guerra.

Las acusaciones de genocidio cometidas por Israel contra los palestinos en la Franja de Gaza se han multiplicado. Israel rechaza estas acusaciones.

Con AFP

www.france24.com/es/europa/20260404-gaza-marsella-est%C3%A1-contigo-dos-barcos-franceses-se-unen-a-una-nueva-flotilla?utm_slink=f24.my%2FBqLb

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Derechos Humanos Internacional Sociedad

Irán, ¿un nuevo Vietnam para Estados Unidos?

Fuentes: La Jornada

Al cumplirse un mes del artero e ilegal ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, resulta difícil entender qué está ocurriendo sobre el terreno y qué decisiones toman las partes en la realidad.

El conflicto se dirime en dos planos, el de las narrativas y el de los hechos. La guerra está ligada a los discursos de uno y otro bando: los ultimátums maximalistas de Donald Trump con énfasis en la “rendición incondicional” son respondidos por la dirección iraní con una nutrida matriz de represalias y exigencias que, de aplicarse, transformaría el círculo estratégico de la guerra, consciente de que enfrenta una amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final frente a dos potencias nucleares. Por eso, los ataques aéreos de saturación del bando agresor son respondidos con acciones simétricas de retaliación de la parte iraní. 

Esto no es simplemente la “niebla de la guerra” ni la propaganda gris o negra clásicas. Se trata de un estilo completamente nuevo de llevar a cabo operaciones militares, que en un alto porcentaje se libran y se ganan en el ámbito de las simulaciones virtuales. Por eso resulta muy difícil evaluar y considerar con seriedad el ultimátum postrero de Trump que vence el 6 de abril o las acciones reales de la república islámica. Por supuesto, hay que verificarlo todo y buscar las fuentes originales, pero, en última instancia, sólo la realidad da la respuesta. 

En ese intercambio de golpes virtuales se entremezclan imágenes de acontecimientos reales y separar unas de otras se vuelve casi imposible. Si bien parece claro que está en curso una nueva fase de un plan de Washington y Tel Aviv por destruir, desmembrar y dividir a Irán en pequeños estados étnicos sectarios y anárquicos (siguiendo el modelo sirio) y reconfigurar de raíz la economía mundial y la geopolítica, no se alcanza a comprender del todo las contradictorias tácticas de guerra híbrida de Trump; su diatriba en Truth Social se presenta y suena como una completa farsa. A su vez, aunque parece incontrovertible que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas, tampoco resulta nítida la lógica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Menos aún, las acciones de las monarquías petroleras vasallas del golfo Pérsico y del mundo islámico. 

Aunque sí es plausible señalar, que de ser simplemente una potencia proxy, un portaviones terrestre del Occidente colectivo en Medio Oriente que vivía de las subvenciones de Estados Unidos y Europa, Israel (al influjo de los megamillonarios del lobby judío israelí-estadunidense) se ha convertido en un centro de toma de decisiones que incide directamente sobre el jefe de la Casa Blanca y el Estado profundo (deep state). Según se infiere de los dichos del periodista Tucker Carlson y del dimitente ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ambos no hace mucho cercanos a Trump, Israel ya no es “la cola que mueve al perro”, sino el cerebro; con Benjamin Netanyahu y los sionistas a la vanguardia ideológica del conflicto y haciendo el “trabajo sucio” (Drecksarbeit), Friedrich “Blackrock” Merz dixit. 

Otra novedad del conflicto es que a diferencia de las guerras tradicionales, en las que los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas del enemigo –bases militares, aeródromos, fábricas de armas– y en las que se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza, en las dos últimas décadas, la lógica ha ido más allá de la zona de guerra física. La revolución digital ha construido una segunda capa de infraestructura estratégica tras las líneas del frente, transformando silenciosamente la proyección de fuerza y la manera en que se libran las guerras. La infraestructura digital ha pasado de la periferia de la guerra a su núcleo operativo. 

La recopilación de inteligencia, la logística del campo de batalla y la coordinación de mando y control en múltiples teatros dependen cada vez más de los sistemas en la nube de inteligencia artificial. Según la perspectiva estratégica de Irán, la columna vertebral tecnológica que sustenta las operaciones militares de Estados Unidos e Israel (Amazon, Microsoft, Google, Oracle, Nvidia, IBM, Palantir) no puede considerarse políticamente neutral; constituye una extensión del propio espacio de batalla, un dominio donde se cruzan los activos económicos, las plataformas empresariales y los objetivos de seguridad nacional. 

Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia. 

Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, Irán aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rebelion.org/iran-nuevo-vietnam/

Rebelion 01/04/26

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Derechos Humanos Internacional

Cisjordania: Huelga general contra la pena de muerte sionista

Por Prensa UIT-CI

1/4/2026. Huelga general en territorio palestino paraliza toda la actividad en Cisjordania. Calles vacías en protesta contra la sanción de la ley de pena de muerte para los casi 10 mil presos palestinos acusados de «terroristas».

La ley sancionada en el Knesset el lunes 30 de marzo del 2026 (parlamento israelí) estipula la pena de muerte por ahorcamiento a prisioneros palestinos acusados de cometer «actos de terrorismo» a aplicar en un plazo de 90 días. La ley fue festejada por los sectores más reaccionarios y de extrema derecha del sionismo israelí, al punto de llevar pines de una soga tipo horca en las solapa los días previos.

uit-ci.org/index.php/2026/04/01/cisjordania-huelga-general-contra-la-pena-de-muerte-sionista/

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Derechos Humanos General Internacional

Israel aprueba ahorcar a prisioneros palestinos en medio de una nueva escalada regional

El parlamento israelí, la Knesset, aprobó una ley que habilita la pena de muerte express por ahorcamiento contra prisioneros palestinos condenados por el asesinato de israelíes en causas clasificadas como “terrorismo”. La medida, de carácter excepcional incluso dentro del propio sistema legal israelí, se inscribe en un contexto de creciente endurecimiento represivo contra la población palestina. Mientras continua el genocidio en Gaza. Más de 9 mil presos palestinos en el cual 360 son niños. Temen por ejecusiones masivas. En varias ciudades de Israel se registraron protestas que fueron reprimidas contra la «guerra eterna» y contra el «sionismo»Por ANRed.

La normativa establece condiciones altamente cuestionadas desde el punto de vista jurídico: no requiere un veredicto unánime para dictar la sentencia, no contempla posibilidad de indulto y fija un plazo de ejecución de apenas 90 días desde la condena. Esto abre la puerta a ejecuciones aceleradas en un sistema denunciado reiteradamente por organismos internacionales por su sesgo estructural contra los palestinos.

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, celebró públicamente la aprobación de la ley, intentando incluso descorchar una botella de champán dentro del recinto legislativo, en una escena que fue parcialmente contenida por personal de seguridad.

Más de 9.300 prisioneros palestinos en cárceles israelíes

Según datos difundidos por organizaciones de derechos humanos, actualmente hay más de 9.300 palestinos detenidos en cárceles israelíes, entre ellos al menos 350 niños y 66 mujeres. Diversas denuncias los caracterizan como detenidos en condiciones que vulneran derechos básicos, incluyendo detenciones administrativas sin juicio.

La aprobación de esta ley genera alarma sobre la posibilidad de que cientos de estos prisioneros puedan enfrentar ejecuciones en el corto plazo.

La Organización de las Naciones Unidas advirtió que las penas de muerte obligatorias constituyen una violación directa del derecho a la vida, además de contradecir normas fundamentales del derecho internacional. También hubo críticas por parte de cancillerías europeas, aunque sin anuncios concretos de sanciones o medidas de presión.

Escalada militar: ataques en Líbano y tensiones con Irán

En paralelo a esta avanzada legislativa, Israel intensificó en los últimos días sus ataques sobre el sur del Líbano, en una dinámica que profundiza el conflicto regional. Bombardeos recientes impactaron zonas donde operan fuerzas vinculadas a Hezbolá, aumentando el riesgo de una guerra abierta en la frontera norte israelí. La resistencia libanesa ya registro más de un centener de ataques a las fuerzas israelíes que incluyen la destrucción de blindados.

A su vez, se registraron nuevos lanzamientos de misiles desde Irán hacia territorio israelí, en lo que distintos analistas interpretan como una respuesta indirecta en el marco de un conflicto que ya desborda Gaza y amenaza con regionalizarse aún más.

Protestas contra la guerra dentro de Israel

En este contexto de creciente militarización, también emergen disidentes dentro de Israel. Alrededor de un millar de personas se manifestaron el pasado sábado en distintas ciudades del país contra lo que definieron como una nueva “guerra eterna”.

Las protestas se desarrollaron en más de 30 localidades, incluyendo Tel Aviv, Haifa, Jerusalén y Beerseba, bajo el lema “Por todas nuestras vidas”. La convocatoria fue impulsada por exdiputados en conjunto con organizaciones pacifistas como Standing Together, Peace Now y Women Wage Peace. También se vieron pancartas contra el sionismo.

Según denunciaron sus organizadores, las movilizaciones fueron reprimidas de forma violenta por la policía. “Activistas de derecha y la policía recibieron instrucciones de realizar arrestos y silenciar la disidencia”, señalaron desde Standing Together. De acuerdo con reportes periodísticos, al menos ocho personas fueron detenidas, aunque las autoridades no confirmaron oficialmente la cifra.

En la Plaza Habima de Tel Aviv, uno de los principales puntos de concentración, manifestantes exhibieron imágenes de niños muertos en ataques israelíes en distintos territorios, incluyendo Irán, Líbano y Cisjordania ocupada. En Haifa, ciudad especialmente golpeada por los intercambios de fuego, se desplegaron pancartas con consignas como “Netanyahu es un peligro para Israel”, «el sionismo es muerte».

www.anred.org/israel-ahorcar-a-prisioneros-palestinos-en-medio-de-una-nueva-escalada-regional/

Anred 30/03/26

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Internacional Sociedad

📣 LANZAMIENTO DE LA FLOTILLA GLOBAL SUMUD – DELEGACIÓN ARGENTINA ⛵

Este martes 31 de marzo a las 15hs en ATE Capital (Carlos Calvo 1378 – CABA), se realizará una conferencia de prensa para anunciar el lanzamiento de la Delegación Argentina de la Flotilla Global Sumud, que este año volverá a navegar el mediterráneo para romper el bloqueo sobre palestina.

Hablarán en la conferencia Thiago Ávila, coordinador internacional de la Flotilla Global Sumud, junto a representantes de la delegación argentina que viajarán: Mónica Schlotthauer, diputada provincial de Izquierda Socialista/FIT Unidad, y Ezequiel Peressini, ex diputado provincial de Córdoba, que volverá a navegar luego de haberlo hecho en 2025.

📞 Contactos para notas y entrevistas:
👉🏼 Mónica Schlotthauer: 11 6458-5777
👉🏼 Ezequiel Peressini: +54 9 11 2701-2619
👉🏼 Prensa de Izquierda Socialista: +54 9 11 6054-0129

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UIT CI – Izquierda Socialista – Frente de Izquierda Unidad

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Derechos Humanos Internacional

Petro, la ONU y el realismo mágico

Por Renán Vega Cantor | 21/03/2026 | Opinión

Desde hace tiempo el realismo mágico ha llegado a la ONU, pero el 11 de marzo el Consejo de Seguridad rebasó todos los límites de la infamia y de la imaginación, al aprobar la propuesta de Bahréin que condena a Irán «por sus ataques a los países del Golfo Pérsico».

«Esta resolución es una flagrante injusticia para mi país, principal víctima de un claro acto de agresión. Distorsiona la realidad sobre el terreno e ignora deliberadamente las causas profundas de la crisis actual. […] El propósito de este texto sesgado y con motivaciones políticas, impulsado por el régimen israelí y los Estados Unidos, es claro: invertir las reglas y la posición de víctimas y agresores. Recompensa a los regímenes que han violado la Carta de las Naciones Unidas y cometido actos de agresión. […] Establece la impunidad y envalentona a los agresores a cometer más crímenes.  La adopción de hoy supone un grave revés para la credibilidad del órgano y deja una mancha imborrable en su historial”. (Amir-Saeid Iravani, Embajador de Irán ante la ONU.)

“Pero ¿quién se aventuraría a decir que nuestra época es la de los derechos adquiridos, y no más bien la de los derechos violados?  […] Llegamos así al meollo de la cuestión: los derechos no como amparo frente a las injusticias, sino al contrario, como su legitimación”. (Gustavo Zagrebeñsky, Derechos a la fuerza, Trota, Madrid, 2023, pp. 14 y 16.)

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Ciertos críticos literarios popularizaron el término “realismo mágico” para referirse a la obra de Gabriel García Márquez, en especial a Cien años de soledad. A su autor no le gustaba dicho calificativo porque con el mismo se estaba indicando que sus libros eran producto de una imaginación desbordada, una pura y simple invención. Gabo recalcaba, en contravía, que lo presuntamente mágico en las historias que narraba no era producto de su vasta imaginación, sino que era algo mucho más simple: era un resultado de observar la realidad de Colombia y de Nuestra América y de escribir la crónica literaria de esa realidad. Él afirmaba: “Dicen que yo he inventado el realismo mágico, pero solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque sé que no se pueden creer”. Reafirmaba que lo suyo no era “realismo mágico”, sino realismo simple. Es copiado de la calle”. En esa dirección, su literatura más que mágica es profundamente realista. Lo que sucede es que, al replicar literariamente la realidad, queda la impresión que los hechos narrados no tenían ninguna relación con el mundo real, ni expresan la desmesura de lo que acontece en la vida cotidiana.

De ahí, que lectores despistados de Gabo a veces piensan que lo que se encuentra en sus obras no puede ser real y, para recordarlo, podemos mencionar dos ejemplos. Uno, cuando en Cien años de soledad recrea la Masacre de las Bananeras, de diciembre de 1928 en Ciénaga (Magdalena) y después periodistas mediocres, historiadores del montón y políticos reaccionarios hayan dicho que la masacre nunca existió y que los miles de muertos de los que se habla en la novela son invenciones puras y simples de García Márquez. Y, dos, cuando en El otoño del Patriarca se dice que el dictador vendió el mar y que los gringos se empezaron a llevar las aguas, literalmente hablando, para su país, despojando a los habitantes locales de la savia vital que les pertenecía. A primera vista, exageración, pero viendo con detalle el asunto, simplemente era un anticipo de lo que el capitalismo ha hecho con el agua, que de ser un bien común de la humanidad se ha convertido en una mercancía, a la que tienen acceso privilegiado aquellos que tienen cómo comprarla. Por si hubiera dudas, recordemos que un hecho que parece inverosímil pero que es real [puro realismo mágico], en Cochabamba (Bolivia) en el 2000 la compañía francesa que privatizó el agua les prohibía a los habitantes locales recoger agua de lluvia y si lo hacían eran considerados delincuentes.

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Ahora tenemos que el realismo mágico ha llegado a la ONU, o, mejor dicho, hace tiempo ya es una de las características de esa inútil y moribunda agencia, pero el 11 de marzo lo que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU [CSO] rebasa todos los límites de la infamia y de la imaginación. En efecto, ese día el CSO aprobó una resolución, presentada por Bahréin que condena a Irán, léase bien, por sus ataques a los países del Golfo Pérsico.

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Derechos Humanos Internacional

Túnez: Libertad a las y los dirigentes de la Flotilla Global Sumud

Por Prensa UIT-CI

17/03/2026. Desde el pasado 6 de marzo un grupo de organizadoras y organizadores de la delegación tunecina de la Flotilla Global Sumud se encuentran detenidos y encarcelados. Las y los dirigentes Wael Nouar, Jawaher Channa, Nabil Chanoufi, Sana Msahli y Mohammed Amin Belnour fueron arrestados en un hotel de la localidad de Sidi Bou Said por la unidad de policía antiterrorista, según informaron en un comunicado de prensa.

Las detenciones se realizaron luego de que la policía de Túnez impidiera la realización de diversas actividades organizadas por la FGS en dicho país. El 4 de marzo, la policía interrumpió la reunión de las los dirigentes locales e internacionales con las organizaciones de trabajadores portuarios de Sidi Bou Said que se solidarizaron con la flotilla en septiembre de 2025. En dicho accionar fueron detenidos diversos dirigentes, entre ellos, Thiago Ávila de la delegación brasilera y responsable de América Latina. El 5 de marzo, el gobierno y las autoridades cancelaron una actividad pública, programada previamente, que se realizaría en el Cine Cine-Théâtre Le Rio de Túnez.

Cabe recordar que el Puerto de Sidi Bou Said, fue el lugar al que arribó la FGS la noche del 7 de septiembre de 2025 y el escenario en el cual Israel ejecutó ataques con explosivos incendiarios mediante la utilización de drones sobre dos embarcaciones emblemas.

Diversas organizaciones se han solidarizado con las y los dirigentes apresados. Entre ellas el Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (FTDES) y otras 17 organizaciones, como Amnistía Internacional (AI) que expresó su «preocupación» ante «las crecientes» restricciones a las reuniones en apoyo al pueblo palestino.

A pesar del creciente repudio ante la criminalización, represión y encarcelamiento del gobierno y las autoridades sobre la FGS en Túnez y el extendido reclamo por la libertad de las y los presos, un juez tunecino dictó este lunes 16 de marzo prisión preventiva para los miembros del comité de coordinación de la Global Sumud bajo maliciosas y fraudulentas acusaciones de «falsificación, posesión y uso de documentos falsificados, fraude, abuso de confianza, registros falsificados y lavado de dinero».

La organización internacional de solidaridad con el pueblo palestino manifestó que, a pesar de la intimidación y la intención de bloquear los importantes puertos tunecinos, “Nuestra misión permanece inalterada. Esta primavera, volveremos a lanzar una misión civil histórica desde el Mediterráneo hacia Gaza para desafiar el asedio y apoyar al pueblo palestino. Confiamos en que el pueblo de Túnez, cuya solidaridad con Palestina siempre ha sido poderosa y visible, desempeñará una vez más un papel vital en este esfuerzo histórico”.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), como parte del movimiento mundial en apoyo al pueblo palestino y colaboradores activos con la FGS desde 2025, repudiamos el encarcelamiento y enjuiciamiento de las y los dirigentes tunecinos y llamamos a extender el reclamo por la inmediata libertad y desprocesamiento.

uit-ci.org/index.php/2026/03/18/tunez-libertad-a-las-y-los-dirigentes-de-la-flotilla-global-sumud/

UIT-CI 18/03826