Estados Unidos detiene 10 supuestos “espías rusos”, entre ellos, una periodista
La semana pasada, el Presidente Barack Obama compartía una típica comida “americana” con el Presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev. Entre hamburguesas y coca colas, los dos jefes de Estado sonreían y proclamaban su relación “estable” y “mejor que nunca”. Hasta Medvedev envió por Twitter las fotos de su agradable comida con su par estadounidense. No esperaba que días después, la Guerra Fría sería resucitada.

Durante una Jornada de Lucha en la que se homenajeó a Darío y Maxi, los jóvenes asesinados en la Masacre de Avellaneda de 2002, se llevaron a cabo diversas actividades culturales y artísticas en la estación de trenes (ex) Avellaneda, renombrada por las organizaciones “Darío y Maxi”. Hoy continúan las actividades en el Puente Pueyrredón, que culminarán con la lectura de un documento a las 11. Imágenes: ANRed.




Una semana después del ataque del ejército israelí contra la flotilla que trataba de llegar a Gaza con ayuda humanitaria, su Gobierno sigue diciendo que el ataque fue en defensa propia y se niega a aceptar que una comisión internacional investigue la tragedia en la que murieron varios activistas.
Circulan hipótesis varias sobre la razón del operativo militar israelí que causó la muerte de 9 a 16 pasajeros del buque de bandera turca Mavi Marmara, decenas de heridos, el secuestro de la flotilla que transportaba 10 toneladas de ayuda humanitaria para Gaza –bloqueada desde 2007 e invadida en 2008– y la detención de casi 700 personas, puestas en libertad después de sufrir vejámenes de todo tipo. Las explicaciones oficiales de Tel Aviv son inquilinas del ridículo: los agredidos son agresores y los agresores, agredidos; los llevados a Israel a la fuerza son inmigrantes ilegales, quienes socorren a palestinos hambreados son cómplices de Hamas primero, terroristas de Hamas después, etc. Es vieja, muy vieja, la técnica del victimario victimizado.