
Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo
A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.
¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.
En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.
La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.
En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.
Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.
Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.
La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.
El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.
El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.
La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!
A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.
Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.
2 respuestas a «24M / El documento unitario»
Histórico 24M / PO y PTS fracasaron en boicotear la unidad
Escriben Nicolás Núñez, dirigente de Izquierda Socialista y Daniel Vázquez, referente de Fadhus
El acto unitario en Plaza de Mayo fue contundente y sirvió para potenciar todas las luchas en curso, dando por tierra con las excusas que pusieron los compañeros de PO y PTS para rechazar la política unitaria definida por el Encuentro Memoria Verdad y Justicia.
Como venimos reflejando en artículos previos (Respuesta a PO y PTS/El 24 de marzo es un día de lucha y no de autoproclamación), lamentablemente las y los compañeros de PO y PTS dedicaron el último mes a boicotear la unidad del acto por los 50 años del golpe cívico-militar y a dedicarse a la autoproclamación en vez de apuntalar la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy. Con diversos argumentos, y centralmente, tratando de ocultar la completa soledad en la que quedaron dentro del movimiento de lucha por los derechos humanos de nuestro país, estas organizaciones dividieron posiciones en el FIT Unidad que debería haber empujado de conjunto por la unidad contra la ultraderecha en el poder. Esa responsabilidad, en esta oportunidad, fue asumida por el Frente de Abogadxs por los Derechos Humanos y el Socialismo (Fadhus), Izquierda Socialista, y también las y los compañeros del MST, en común con la casi totalidad del Encuentro Memoria Verdad y Justicia.
Un acto contundente y la política vergonzante de PO y PTS
Tal como reflejamos en las notas centrales (A 50 años / Histórico 24M contra el golpe y el facho Milei y 24M / El documento unitario), el documento que se leyó en la Plaza y la propia estructura del acto, en la que subieron al escenario representantes de una inmensa cantidad de luchas, fueron de una contundencia y potencias tremendas. Y además, dieron por tierra con las mentiras que usaron para dividir PO y PTS. Era mentira que se iban a ocultar los crímenes de la Triple A, o que no se iba a decir que Milei contaba con gobernadores cómplices. Era falso que el documento unitario no iba a mencionar la causa Palestina ni denunciar las agresiones imperialistas de Trump a Irán y Venezuela. Todo eso fue incluído en un documento trabajosamente construído en base a un intercambio de propuestas entre el EMVJ y la Mesa de Organismos.
Ese ida y vuelta, desde ya consideró propuestas de ambos espacios que no terminaron siendo contempladas. Por ejemplo, desde la Mesa de Organismos nos propusieron incorporar la reivindicación de un “Frente Político” con el que no coincidimos. Porque lo que defendemos es la unidad de acción para puntos concretos de enfrentamiento a la ultraderecha y sostenemos las profundas diferencias de principios y de fondo que tenemos con el peronismo, más allá de poder acordar en reclamos y acciones concretas. Rechazamos que el documento incorpore esa definición y propusimos la formulación que fue finalmente leída y aclamada en la Plaza de Mayo que criticó la falta de una respuesta contundente a la motosierra de Milei y reclamó un paro general y plan de lucha de las centrales sindicales. Eso fue lo que permitió que toda la Plaza y los organismos de derechos humanos desde el escenario se unan en el grito de: “Paro general” exigido a la CGT y las CTA.
Es una mentira completa lo que señala Guillo Pistonesi, dirigente del PTS en un artículo auto-justificatorio pos marcha (La Izquierda Diario 25/3), de que el acto unitario tendría alguna reivindicación de unidad política con el peronismo. Por el contrario, dimos la pelea en concreto contra la idea de esperar a las elecciones del 2027 para repetir la experiencia del rejunte del Frente de Todos, y conseguimos que el documento que leyeron los históricos organismos de derechos humanos de nuestro país frente a una plaza desbordada no contenga esa definición, sino la de salir a apoyar todas las luchas en curso hoy para derrotar a Milei. El PO y el PTS rechazaron dar esa batalla política y se recluyeron en un acto de autoproclamación sectaria en el que se hablaron así mismos mientras cientos de miles iban abandonando la Plaza de Mayo tras el acto central.
En suma, en la previa del 24, estas corrientes fueron a asambleas de distintos gremios y centros de estudiantes, a plantear que el acto unitario era un “acto de la burocracia sindical”. Y sin embargo, quienes coparon el palco fueron trabajadores del Garrahan, referentes de la lucha de universidad, jubiladas y jubilados, discapacidad, estatales, migrantes, el propio Pablo Grillo quién subió con su cámara a sacar fotos desde el escenario, las hermanas de Cristian Pereyra, el docente asesinado por un policía que quiso robarle mientras trabajaba a contraturno como chofer, trabajadores del Conicet. E incluso, el propio Alejandro Crespo, secretario general del Sutna y de la Coordinadora Sindical Clasista-PO, quien correctamente participó del acto unitario desde el escenario junto a compañeros de FATE. Lamentablemente, otros gremios en los que PO ocupa su secretaría general, como ATE-Garrahan o la Asociación Gremial Docente de la UBA, rechazaron ser parte de esa convocatoria histórica.
A tal punto fue una política divisionista indefendible la de PO y PTS que en esas asambleas, o Comisiones Internas como la de Apuba-Sociales, no se animaron a mocionar que esos gremios participen de su acto. Simplemente bloquearon que estos espacios del sindicalismo combativo acompañen a sus bases que en su inmensa mayoría se movilizaron a participar del acto unitario, y no de la actividad sectaria a la que convocaron sus partidos. De esa manera, también, impidieron que se expresara en la jornada la unidad de la izquierda, en Plaza de Mayo y en todo el país.
“Unidos pero no revueltos”
Esa era la consigna histórica con la que Norita Cortiñas nos empujó a impulsar la unidad de acción sosteniendo la independencia política de todos los gobiernos. Y es bajo esa bandera que actuamos siempre desde nuestra corriente en el movimiento de lucha por los derechos humanos. Nada le capitula más al régimen democrático burgués y al peronismo kirchnerista, que la idea de que el 24 de marzo es un día en que el eje sea la “delimitación política” como sostienen PO y PTS. Tenemos demasiadas heridas aún abiertas y tareas pendientes. Desde las 300 identidades aún apropiadas, los genocidas y cómplices civiles y empresariales que no fueron juzgados, los archivos que jamás se desclasificaron, y en concreto, el reclamo central de este 24 que fue: ¡Que digan dónde están! Porque los amigos de Milei y Villaruel, los milicos que van a visitar sus diputados y esperan la llegada de un indulto, siguen al día de hoy cometiendo un crimen de lesa humanidad.
Hay tareas y luchas en curso, y como en todo otro frente de batalla tenemos que darnos las mejores políticas para ganar. La unidad de acción es clave en ese camino, y fue a eso a lo que apostamos desde Izquierda Socialista. En contraposición, la política de PO y PTS solo sirvió para que los medios que encubren al gobierno hablen de “las divisiones” del 24 de marzo. Un dislate a contramano de las necesidades del momento.
Volvemos a llamar a la reflexión a las y los compañeros de PO y PTS. Para poder pegar un salto ante la crisis política del peronismo y el creciente desgaste de Milei, el FIT Unidad tiene que postularse interviniendo con políticas correctas para impulsar la movilización y derrotar al gobierno. Y en ese camino, sosteniendo tanto nuestra independencia política como el objetivo estratégico de pelear por esa Argentina y ese mundo socialista por el que pelearon nuestras y nuestros compañeros caídos del PST.
El Socialista 26/03/26
El papelón del NMAS
En las reuniones previas del EMVJ, el NMAS siguió como sombra al cuerpo los argumentos de PO y PTS. Una vez que quedaron en completa soledad, y el EMVJ avanzó a construir el acto unitario, Manuela Castañeira fue a la televisión a pedirle por favor a Myriam Bregman marchar “en unidad” el 24. Sin embargo, y más allá del seguidismo prestado, PO y PTS no les permitieron participar de su acto. Y el NMAS a pesar de haber escrito la calumnia de que Izquierda Socialista y el MST impulsaban el acto unitario en “búsqueda de cargos del PJ” (literal), terminaron pidiendo a organizadores del acto que la dejen entrar a Manuela como referente política del acto unitario. Es decir, al acto que rechazaron que participe el EMVJ.
El Socialista 26/03/26