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Derechos Humanos Internacional

El médico de Gaza que no quería abandonar a sus pacientes

El Kamal Adwan se había convertido en el último refugio del norte de Gaza, que el ejército israelí estaba literalmente vaciando. El resto de hospitales habían sido evacuados o destruidos. Abu Safiya y su equipo eran muy conscientes de que si ellos abandonaban a la gente, esta quedaría desamparada, sin esperanza y acabaría marchándose. El primer gran asalto israelí tuvo lugar en diciembre de 2023. Las tropas detuvieron entonces a su director, Ahmed Kahlout, junto con decenas de profesionales, y vaciaron y clausuraron el hospital.

«Poco después el doctor Hussam me llamó y me dijo que querían reabrir el Kamal Adwan, y me pidió que me sumara», explica su compañera. «Era él quien nos daba fuerza para continuar trabajando, nos decía que no debíamos abandonar nuestra humanidad ni por un minuto. No es solo un médico: es la conciencia de Gaza y su detención es un intento de silenciar a la humanidad misma. El mundo no puede olvidar el hospital Kamal Adwan y a los profesionales que decidieron quedarse».

Abu Safiya reabrió el centro y se convirtió en su nuevo director: recuperaron los equipos que aún eran útiles y volvieron a poner en marcha la unidad de cuidados intensivos y los quirófanos. Su compromiso invitaba a la población a tener esperanza. El hospital quedó asediado durante meses y sufrió varias incursiones militares. El equipamiento médico, los generadores, los depósitos de agua y las instalaciones de oxígeno fueron dañados por el fuego israelí. «Los médicos y las enfermeras tienen que tratar a los heridos mientras caen bombas alrededor, y los pacientes tienen que ser operados sin todo el equipamiento necesario o sin anestesia. Pero irse significa dejarlos morir».

El caso de Abu Safiya, recuerda, era más extremo porque literalmente los drones israelíes lo perseguían dentro del hospital: en una ocasión uno de estos ingenios le disparó en la pierna izquierda, mientras estaba en la sala de médicos. Durante meses recibió llamadas de comandantes israelíes que le exigían que se rindiera: desde los drones equipados con altavoces los soldados israelíes gritaban su nombre.

En la incursión militar israelí en el hospital murió su hijo Ibrahim, de quince años. Lo enterraron cerca del centro y los pocos periodistas palestinos que sobrevivían en el norte de la Franja –donde Israel continúa negando el acceso a la prensa internacional– captaron las imágenes del héroe roto, llorando desconsolado mientras sus compañeros lo abrazaban.

Tejas y aislamiento

El joven no ha vuelto a ver a su padre desde que lo detuvieron el 27 de diciembre de 2024. El ejército israelí perpetró el ataque final al Kamal Adwan: decenas de tanques rodearon el hospital y lo llamaron por los altavoces. Se le vio caminando solo con la bata blanca por una calle destrozada en dirección a una columna de tanques. Entró en un tanque y saludó a los soldados. Pactaron las condiciones de la evacuación. Él se quedó hasta que el último paciente y el último trabajador del hospital salieron, como el capitán que no abandona el barco que se hunde.

Abu Safiya pasó por varias prisiones israelíes. Solo se le ha visto una vez el pasado junio, cuando compareció por videoconferencia en una vista del Tribunal Supremo israelí, donde denunció que más de cinco funcionarios lo habían agredido con porras y martillos. El 24 de junio fue trasladado a la prisión de Rakefet, una construcción semienterrada de los años ochenta diseñada para recluir a jefes del crimen organizado y que acabó siendo clausurada porque se consideraba inhumana. El ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, ha reordenado su reapertura.

El Tribunal Supremo de Israel ha instado al gobierno a responder a una petición que exige la liberación de Abu Safiya y de trece médicos más de Gaza retenidos sin cargos.

Israel niega que el pediatra sea maltratado o que su vida corra peligro. El ministerio de Exteriores del estado hebreo afirma que está detenido legalmente sobre la base de «información de inteligencia concreta» y lo califica de «coronel de Hamás», sin aportar pruebas. Tampoco se han presentado cargos formales. Las autoridades israelíes han difundido una sola imagen para vincularlo con Hamás, donde se ve a Abu Safiya con un uniforme de los servicios médicos militares del gobierno palestino, un organismo que opera tanto en Gaza como en Cisjordania y que no tiene ninguna relación con Hamás ni con su brazo armado.

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16/08/26