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Estados Unidos: 8 millones se movilizan contra Trump y su agresión a Irán

Por Prensa UIT-CI

30/3/2026. El sábado 28 de marzo una verdadera marea humana de 8 millones de personas colmó las calles de los 50 Estados en más de 3.000 acciones políticas que repudiaron las políticas de Donald Trump. La acción denominada “No Kings” (No Reyes) es la tercera manifestación que bajo ese nombre sacude a los Estados Unidos. Esta, y las anteriores exitosas movilizaciones están impulsadas por el movimiento 50501 y expresan un gran proceso de lucha que no para de crecer. Ante la agresión criminal a Irán, lo novedoso, es que en esta oportunidad la movilización se extendió a otros países y se desarrollaron grandes acciones en Roma, Madrid y Ámsterdam, entre otras.

La organización convocante manifestó que la movilización del sábado fue “la mayor manifestación nacional de un solo día en la historia de EEUU”. Señaló que “El pueblo estadounidense está harto de la usurpación de poder de esta administración, de una guerra ilegal que ni el Congreso ni la ciudadanía han aprobado”. Millones salieron a las calles con consignas como No a la Guerra, Saquen las manos de Irán. Se denunció que los Estados Unidos son quienes financian el genocidio sobre Gaza. Además, gran parte de los manifestantes gritaron en las calles “¡Trump debe irse ya! No al ICE, no a las guerras, no a las mentiras, no a los reyes”.

Desde su surgimiento, el movimiento 50501 ha sido parte de las masivas movilizaciones que vienen golpeando al gobierno de Trump. En julio de 2025 una rebelión en defensa de la población migrante enfrentó a la ICE en los Ángeles y obligó a la retirada de los agentes. A comienzos de 2025, en Minneapolis, una masiva movilización popular y una exitosa huelga general rechazaron el asesinato de Renee Nicole Good y del joven trabajador de la salud Alex Pretti, y obligó a la expulsión de la ICE. 

Las masivas movilizaciones expresan la crisis política en los Estados Unidos, y que la agresión imperialista sobre Irán no ha hecho más que agravarla. El galón de gasolina se ha incrementado hasta llegar a los 4 dólares y el 61% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump en la Guerra de agresión imperialista contra Irán. Así, las encuestas han marcado el derrumbe de la popularidad de Trump, que se desplomó desde más del 50% a menos 40% a fines de marzo mientras su desaprobación se acerca rápidamente al 60%.

Ante los ataques imperialistas y la guerra de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la invasión del Estado Sionista sobre el Líbano, la movilización “No Kings” cruzó el océano atlántico y llegó fuertemente a Europa. Grandes movilizaciones se desarrollaron en el Estado Español, en Países Bajos, e Italia. Allí las consignas comienzan a expresar nuevamente las grandes luchas contra la guerra de Vietnam y un fuerte sentimiento antiimperialista y una sostenida solidaridad con el pueblo palestino en rechazo al genocidio.

En medio del pantano militar de Trump en  Irán, las grandes movilizaciones muestran el surgimiento de un movimiento amplio y antiimperialista contra Trump y Netanyahu, que comienza a ganar fuerza en la escena política de los Estados Unidos y a extenderse a otros países. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), apoyamos estas movilizaciones que marcan el camino de la unidad de los pueblos del mundo para derrotar a Trump y a la actual agresión criminal a Irán.

uit-ci.org/index.php/2026/03/30/estados-unidos-8-millones-se-movilizan-contra-trump-y-su-agresion-a-iran/

UIT-CI 30/03/26

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24M / El documento unitario

Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo

A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.

¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!

Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.

En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.

La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.

En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.

Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.

Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.

La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.

El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.

El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.

La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!

A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.

Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.

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A 50 años / Histórico 24M contra el golpe y el facho Milei

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo de Izquierda Socialista/FIT Unidad 

El 24M fue multitudinario, histórico y esta vez unitario. Cientos de miles ganamos las calles y las plazas del país. Fue un contundente, claro y merecido repudio a las políticas ultraderechistas, negacionistas, de brutal ajuste y represivas del facho Milei. Y una prueba contundente de que el pueblo no olvida ni perdona, aunque pasen los años, y que seguirá dando pelea contra la impunidad de ayer y de hoy y el siniestro plan motosierra.

Una vez más, como todos los 24 de marzo, se movilizaron varias generaciones. Las que vienen de los años ‘70 entre familiares de las víctimas y sobrevivientes que militaron valientemente bajo las Triple A de Perón e Isabelita y enfrentaron a la dictadura; quienes nos movilizamos contra la impunidad de todos los gobiernos capitalistas pos caída de la dictadura; y las nuevas generaciones que se incorporan cada año, la juventud, las adolescencias, incluidas niñas y niños y hasta bebés llevados en brazos por sus padres.

A 50 años del golpe los contingentes se multiplicaron, militancia, partidos, sindicatos, distintos colectivos, personalidades, hinchadas de fútbol, entre un largo etcétera. La Plaza de Mayo se llenó varias veces. La gente llegaba hasta la 9 Julio, colmando las diagonales y calles aledañas. Los organizadores hablan de un millón de personas en el acto central en CABA, al que hay que sumar los cientos de miles que marcharon en las distintas provincias (ver «Multitudinarias marchas en el interior del país»).

Milei, el gran derrotado

El gobierno de Milei fue el gran derrotado de la jornada. Su discurso no entró. Rebotó una vez más. Detrás de su “batalla cultural” por la denominada “memoria completa”, está la defensa de la dictadura y sus crímenes atroces y el intento de salvar a los milicos asesinos y a sus cómplices civiles. Esto es lo que se palpa.

El nuevo video al que nos tiene acostumbrado el gobierno en los 24, fracasó. Apenas conocido, denunciamos ese bodrio de una hora y 14 minutos con el intento de confundir y evitar una concurrencia masiva. Logró el efecto contrario. Fue tan burdo, que hasta eligió el relato de una nieta recuperada donde precisamente muestra el horror de las y los niños apropiados en dictadura, donde encima su apropiador está preso con cadena perpetua por hechos aberrantes. Una señora decía precisamente: “el gobierno cree que con un video va a borrar 50 años de lucha”. No pudieron en dictadura, no podrán ahora.

Logramos un acto unitario

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Córdoba | La tierra habla y pone en jaque a la impunidad: identificaron restos de 12 víctimas en las fosas de La Perla

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A casi 50 años del golpe genocida, la verdad se abre paso entre los pastizales y el silencio cómplice del Ejército. En las últimas horas, el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, confirmó la identificación de los restos de 12 personas que habían sido enterradas clandestinamente en los predios militares cercanos al ex centro de exterminio La Perla. Este hallazgo en la zona de Loma del Torito es el resultado de la persistencia de los organismos de derechos humanos y del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Tras décadas de impunidad, la tecnología láser (Lidar) y el cruce de fotografías aéreas de 1979 confirmaron lo que el poder militar intentó ocultar: que el horror no fue un “exceso”, sino un plan sistemático de exterminio. Por Raúl Gómez, para Periodismo de Izquierda.

La técnica del horror: Desaparecer la desaparición

Las tareas desarrolladas durante 68 días en 2025 sacaron a la luz una realidad desgarradora. Los restos hallados no estaban en esqueletos completos, sino “desarticulados y dispersos” Esta es la huella material de la “Operación Claridad” de 1979, cuando los genocidas, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, usaron maquinaria pesada para remover fosas y “compactar” cuerpos, intentando borrar sus crímenes.

Según confesiones de represores, como el teniente coronel Bruno Laborda, los restos  fueron trasladados hacia las salinas de La Rioja. Lo que el EAAF encontró en Loma del Torito son los fragmentos que el odio no pudo borrar del todo. Como señalaron los familiares en un reciente comunicado: “No solo los escondieron: los cuerpos no están enteros, están revueltos en la tierra, desarticulados, profanados. Entre los sedimentos se halló una cadenita, un objeto personal que sobrevivió al ácido y al fuego, y que hoy sirve para reconstruir una identidad arrebatada.

La Perla: La letalidad del Tercer Cuerpo

De acuerdo a lo se ha podido reconstruir por La Perla pasaron aproximadamente 2.500 detenidos-desaparecidos. Los camiones Mercedes Benz partían por las tardes cargados de compañeros vendados y amordazados, para regresar apenas 30 minutos después. Ese era el tiempo que les tomaba a los fusiladores cumplir su tarea y arrojar los cuerpos a las fosas ya preparadas en los predios de la Guarnición Militar de La Calera.

Las identificaciones actuales cuentan con un 100% de grado de certeza genética. Los querellantes y sobrevivientes ya exigen una Ley de Búsqueda que convierta la recuperación de los restos en una política de Estado innegociable, independientemente del gobierno de turno.

Debemos tomar este hallazgo como una victoria de la lucha popular contra la impunidad de los asesinos. Mientras sectores del poder político intentan rehabilitar la teoría de los “dos demonios” o poner en duda la cifra de los 30.000, la tierra en Córdoba echa luz sobre la oscuridad.

No es solo un hallazgo arqueológico; es un acto de justicia para quienes eran estudiantes, obreros y militantes con proyectos de vida truncados por el terrorismo de Estado. La identificación de estos 12 compañeros nos reafirma en nuestra exigencia histórica: apertura de todos los archivos de inteligencia ya. Los militares saben dónde está cada uno de los restos que faltan. Su silencio sigue siendo un crimen en proceso.

Contra el negacionismo y el plan de hambre, unidad en las calles

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¿A dónde va Venezuela?

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y la UIT-CI

La situación de Venezuela, luego de la intervención militar del ultraderechista Trump y los Estados Unidos el pasado 3 de enero, además del repudio, abre muchas dudas e interrogantes: ¿Está cerrada la situación? ¿Triunfó el plan de Trump? ¿Ya gobierna Venezuela? ¿Va a lograr robar su petróleo? ¿Se cerró un pacto con el régimen chavista, sin Maduro, para cogobernar? ¿Habrá nuevas intervenciones militares en Colombia, México o Cuba, Irán o Groenlandia? Los luchadores antiimperialistas debemos hacer un esfuerzo en responder a estos interrogantes, mientras seguimos impulsando la movilización internacional para derrotar a Trump, al imperialismo y sus planes coloniales en Venezuela y el mundo.

Se ha producido un ataque directo del imperialismo a Venezuela y América Latina, sin precedentes desde la invasión a Panamá en 1989

Desde entonces no ocurría una intervención militar criminal como ésta de Trump y es la primera que se ejecuta en Sudamérica. En diciembre de 1989 el imperialismo estadounidense invadió Panamá, dejando un tendal de muertos y secuestrando al presidente Manuel Noriega, que fue encarcelado y juzgado en los EE.UU. Si bien el ataque a Venezuela no tuvo, por ahora, la magnitud de Panamá, también es una acción militar criminal. Se han confirmado hasta ahora 100 muertos entre militares cubanos, venezolanos y civiles, y más de 100 heridos, cifras que pueden aumentar en los próximos días. Hubo un grave bombardeo a instalaciones militares y viviendas civiles. Evidentemente hay un repudio mundial de los pueblos a esta intervención, a los bombardeos y al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.

El propio Trump ha confirmado que la acción militar no tenía como objetivo el combate al narcotráfico, ni impulsar una apertura democrática en Venezuela. Con sus declaraciones ha dejado en claro que su eje es quedarse con el petróleo. Venezuela es el gran país petrolero de América Latina y tiene las mayores reservas de crudo del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Trump llegó al colmo de anunciar que pretende tener un control indefinido del país, durante meses o años. Que pretende controlar el negocio petrolero en su totalidad. En los hechos, intenta colonizar a Venezuela, convertirla en un protectorado al servicio de las multinacionales norteamericanas y del mundo.

Y en su envalentonamiento después de la acción militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, que enarbola como un triunfo, ha retomado las amenazas de hacerse cargo de Groenlandia, región que es parte de Dinamarca, un país europeo, y también ha amenazado de intervenir en Colombia, México, Cuba e incluso Irán.

Esta agresión militar de Trump y los EE.UU. es parte de la contraofensiva global que anunció al asumir en enero de 2025. Con la cual pretende revertir la crisis de dominación de los EE.UU., que ya lleva décadas. Nunca superó su derrota militar en Vietnam de 1975. En el 2021 se tuvieron que retirar apresuradamente de Afganistán, después de 20 años de ocupación fallida de ese país. Por eso Trump cuando asumió dijo que iba a terminar con “el declive de los EE.UU.” y que empezaba una “era de oro”, buscando un nuevo “orden” mundial. Pero con sus políticas lo que está provocando es el aumento del desorden mundial y de los choques y roces inter burgueses en los EE.UU. y con el resto de los países imperialistas, incluida la Unión Europea (UE), China y Rusia. Por eso la UE, en general ha tomado distancia de la situación en Venezuela, y más aún con las amenazas de que quiere hacerse cargo de Groenlandia, eventualmente por una negociación, pero sin descartar una acción militar.

En Venezuela el objetivo de Trump es hacerse cargo del petróleo, su distribución y ganancias. Ese fue el objetivo de una reciente reunión en la Casa Blanca con varios CEO de multinacionales petroleras norteamericanas y de otros países, a las cuales instó a invertir en Venezuela. Sin embargo, esto genera roces con las propias multinacionales y los países imperialistas que pretenden manejar ellos sus negocios petroleros. Por eso en la mencionada reunión no hubo mucho entusiasmo ni se llegó a nada concreto en relación a su propuesta de que inviertan, aproximadamente unos 100 mil millones de dólares de sus bolsillos.

En ese marco, crecen los choques con Rusia a quien le están secuestrando barcos y, especialmente con China, que recibe cerca del 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela que, de todos modos es un mínimo del 4% del petróleo que importa el gigante asiático (1). Por ello, todo el plan petrolero de Trump está puesto en duda.

La situación de Venezuela no está cerrada ni estabilizada

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Irán: ¡Estamos con la rebelión del pueblo iraní contra la dictadura!

Por Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI de Turquía

¡No pasarán el imperialismo, el sionismo ni la monarquía!

11/1/2026. El pueblo iraní vuelve a estar en pie con demandas económicas y sociales y con una lucha existencial contra la dictadura. Las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán contra la depreciación del rial y el encarecimiento del costo de la vida se extendieron en poco tiempo por todo el país y se transformaron en una nueva rebelión contra el régimen. Esta rebelión constituye la quinta ola de movilización masiva desde 2017 y, una vez más, el régimen de los mulás intenta reprimir las protestas mediante la represión y la violencia.

La actual insurrección popular reviste una importancia particular, ya que es la primera gran movilización a escala nacional tras la supervivencia del régimen, que logró mantenerse en pie ahogando en un mar de sangre el levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi” a finales de 2022. Al mismo tiempo, esta rebelión es crítica por producirse después de lo que se conoce como la “Guerra de los Doce Días”, tras los duros ataques sufridos el año pasado por parte del sionismo y de Estados Unidos.

Imperialismo, sionismo y el régimen de los mulás

Las dificultades generadas en el comercio por la volatilidad y la extraordinaria depreciación del rial frente al dólar desencadenaron, a finales de diciembre, protestas y cierres de comercios por parte de pequeños y medianos comerciantes en el bazar de Teherán. Estas acciones se extendieron rápidamente en la capital a los sectores trabajadores asfixiados por el aumento del costo de la vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las protestas surgidas en Teherán, combinadas con la memoria aún reciente del levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi”, movilizaron también a las mujeres y a otros sectores sociales, extendiéndose a diversas universidades y a otras ciudades, y adquirieron el carácter de una insurrección popular.

El hecho de que las protestas comenzaran en el bazar de Teherán, que simboliza una de las bases sociales tradicionales del régimen de los mulás, llevó a que, a diferencia de experiencias anteriores, el gobierno adoptara inicialmente un tono moderado frente a las movilizaciones. Mientras el presidente Pezeshkian declaró que las protestas eran legítimas y que no debían ser reprimidas con violencia, el presidente del Banco Central fue destituido. Sin embargo, a medida que las protestas se extendieron, el régimen volvió a su discurso y actitud tradicionales contra los manifestantes. Jamenei calificó a los manifestantes de “alborotadores” y “mercenarios de potencias extranjeras”, y se estima que, a partir del 11 de enero, el número de muertos en las protestas se acerca a 200 y el de detenidos a 2.500. Debido a los cortes de internet y de las redes de comunicación impuestos por el régimen desde mediados de la semana pasada, existen serias dificultades para acceder a información precisa sobre las protestas.

Por otro lado, el imperialismo estadounidense bajo la administración de Trump, el sionismo, los monárquicos partidarios del Sha y otros sectores de derecha y de fascizantes desarrollan una intensa actividad con el objetivo de apropiarse de las demandas y acciones legítimas del pueblo. El fascista Trump afirma que “apoya las protestas” y que intervendrá en el país si el gobierno de los mulás ataca al pueblo. El genocida Netanyahu declara que “están en solidaridad con las demandas de libertad y justicia del pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado, que en la “Guerra de los Doce Días” se posicionó abiertamente del lado de Estados Unidos e Israel, y que es alimentado por el imperialismo y el sionismo, llama al pueblo a salir a las calles y a derrocar al régimen. Los medios financiados por el sionismo llevan a cabo una campaña compartiendo videos de las protestas manipulados, a los que añaden consignas favorables al régimen del Sha.

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¿Cuántas leyes internacionales puede violar Estados Unidos contra Venezuela y aun así salir impune?

El ataque de EE. UU. contra Venezuela no comenzó el 3 de enero de 2026: el bombardeo del país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores demuestran el desprecio de Washington por la soberanía y el derecho internacional.

En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos envió sus fuerzas militares a Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional, bombardeando sitios civiles y militares en Caracas. Estados Unidos acusó formalmente a ambos de “narcoterrorismo” y otros cargos relacionados, y los mantiene retenidos en Nueva York, donde comparecieron por primera vez ante el tribunal federal de Manhattan el 5 de enero de 2026.

Está claro que Estados Unidos no inició su ofensiva contra Venezuela el 3 de enero de 2026. La guerra híbrida contra el proceso bolivariano de Venezuela comenzó en 2001, después de la aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos como parte de un paquete de 49 leyes decretadas por el presidente Hugo Chávez y ratificadas por la Asamblea Nacional. La nueva ley venezolana perjudicó a los conglomerados petroleros, la mayoría de ellos estadounidenses, al permitir que el gobierno redirigiera una mayor parte de los ingresos petroleros hacia programas sociales y el desarrollo nacional a largo plazo. Los conglomerados petroleros, particularmente ExxonMobil (Exxon), se enfurecieron y desde entonces han trabajado con el gobierno estadounidense para intentar derrocar no solo al gobierno de Venezuela sino todo el proceso bolivariano. La guerra híbrida a través de medios económicos, políticos, informativos e incluso sociales, ha sido una característica constante de la vida venezolana durante el último cuarto de siglo. El ataque ilegal contra Venezuela en 2026 y el secuestro de su presidente y de la primera dama forman parte de esta larga y continua guerra contra la clase trabajadora de este país sudamericano.

¿Qué hace que el ataque contra Venezuela sea ilegal? Teniendo en cuenta que Estados Unidos ignora completa y sistemáticamente el derecho internacional, incluso mientras habla de un “orden internacional basado en reglas”, vale la pena revisar los fundamentos del derecho internacional y examinar las leyes internacionales que ese país violó con su ataque contra Venezuela el 3 de enero.

En primer lugar, cuando hablamos de “derecho internacional”, nos referimos a obligaciones jurídicas que los Estados y, en ciertos casos, las organizaciones internacionales y las personas, reconocen como vinculantes en sus relaciones entre sí. Estas normas provienen de dos fuentes principales: tratados (acuerdos escritos) y derecho internacional consuetudinario (normas que se vuelven vinculantes a través de una práctica estatal constante y son aceptadas como ley).

Un Estado debe consentir en quedar vinculado por un tratado (lo que significa que debe firmarlo o adherirse a él). Sin embargo, puede quedar vinculado por el derecho internacional consuetudinario y por las normas imperativas (jus cogens, o “derecho imperativo”, normas fundamentales que obligan a todos los Estados) independientemente de que haya firmado algún tratado. Por ejemplo, la prohibición del genocidio y de la esclavitud no requiere que un Estado firme nada, ya que estas prohibiciones son reconocidas como normas imperativas que obligan a todos los Estados en virtud del derecho internacional. Dicho de otro modo, algunas leyes son tan fundamentales que ningún Estado puede eximirse de ellas. Las obligaciones a las que me referiré a continuación provienen de ambas fuentes: tratados (como la Carta de las Naciones Unidas) y el derecho internacional consuetudinario (incluido el principio de no intervención y la inmunidad de los jefes de Estado), en algunos casos interpretados y aplicados por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el máximo tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las controversias entre Estados, cuyos fallos tienen una autoridad especial para explicar lo que el derecho internacional requiere en la práctica.

Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Existen dos tratados clave que deberían restringir el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra otros países:

  1. El más importante es la Carta de las Naciones Unidas, de 1945, cuyo Artículo 2, numeral 4, establece que todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la “amenaza o el uso de la fuerza” contra otro Estado. Existen excepciones limitadas a esto, como cuando el Consejo de Seguridad de la ONU, actuando bajo el Capítulo VII de la Carta (Artículos 39 a 42), determina que existe una “amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión” y luego autoriza el uso de fuerzas aéreas, navales o terrestres para “mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”, o cuando un Estado actúa en legítima defensa. Como no existe otra excepción, el acto de agresión de Estados Unidos contra Venezuela constituye una clara violación de la Carta de la ONU, la obligación de tratado más alta en el sistema interestatal.
  2. En las Américas, también existe la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de 1948, cuyo Artículo 21 establece que el “territorio de un Estado es inviolable” y que no se permite ninguna “ocupación militar” o “medidas de fuerza” por parte de un Estado contra otro. La Carta de la OEA sigue a la Carta de las Naciones Unidas, cuyo Artículo 103 deja claro que, cuando las obligaciones de los tratados entran en conflicto, las obligaciones de los miembros bajo el tratado internacional fundado por la ONU prevalecen sobre las de cualquier otro acuerdo internacional.

Ya debería haber resoluciones tanto en la ONU como en la OEA para condenar las acciones recientes de Estados Unidos. La ausencia de tales resoluciones es una demostración no tanto de la impotencia del sistema interestatal en sí mismo, sino más bien del poder absoluto de tipo mafioso que ejerce Estados Unidos en el mundo.

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Líder del Partido Socialismo y Libertad de Venezuela: Todo el continente debe resistir unido

Por Prensa PSL

Presentamos la traducción de entrevista realizada a nuestro compañero Miguel Angel Hernández por el periódico turco BirGün por el periodista Umut Can Firtina. 

8 de enero de 2026. Según Hernández, líder del Partido Libertad y Socialismo de Venezuela, Trump intenta presentar a Estados Unidos como una gran superpotencia que ha recuperado su prestigio. Al afirmar que la situación en Venezuela sigue siendo incierta, Hernández afirma: «Los líderes deben lanzar una movilización continental contra la agresión estadounidense».

Mientras las repercusiones del ataque imperialista estadounidense persisten en Venezuela, Trump sigue amenazando a toda la región.

Miguel Ángel Hernández, secretario general del Partido Socialismo y Libertad (PSL) en Venezuela, sección venezolana de la Unión Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) y profesor de la Universidad Central de Venezuela, respondió a nuestras preguntas.

¿Qué presenciamos ahora en América con las últimas acciones del imperialismo estadounidense?

Lo que ocurre en Venezuela es un nuevo ataque contra los pueblos de América Latina. Se trata de una intervención armada inaceptable por parte de Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. Esto, sin duda, tendrá graves consecuencias para los pueblos del continente. Trump amenaza a Colombia y México, e incluso a países fuera de la región.

Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto. Existen muchas contradicciones dentro del establishment político estadounidense; las diferencias entre Trump y Rubio son claramente visibles. Una gran parte de la opinión pública estadounidense se opone a las intervenciones militares en el extranjero; la base del MAGA no comparte esta postura. Tanto demócratas como representantes y senadores republicanos han iniciado una investigación en el Congreso que declara ilegales los bombardeos en el Caribe y el Pacífico.

EL PUEBLO DEBE DETERMINAR SU PROPIO DESTINO

Como PSL, condenamos categóricamente este ataque criminal y cobarde contra el pueblo venezolano. Abogamos por que el pueblo trabajador venezolano decida su propio destino, no el del asesino imperialismo estadounidense. Sin embargo, también adoptamos esta postura desde la oposición de izquierda al gobierno de Maduro. Maduro gobernó con una falsa retórica socialista. En realidad, fue un régimen represivo que implementó una brutal política de ajuste capitalista que condenó a los trabajadores a salarios de miseria y servicios públicos pésimos, con cientos de presos políticos.

El régimen chavista entregó la industria petrolera a corporaciones multinacionales a través de las llamadas empresas mixtas. La multinacional estadounidense Chevron es el principal exportador de petróleo venezolano. Venezuela cuenta con multinacionales petroleras como Shell, Total y ENI, así como empresas japonesas, chinas y rusas; pero Trump quiere que el petróleo venezolano esté controlado principalmente por compañías petroleras estadounidenses, garantizando así las inversiones de China y otros países imperialistas. Ni siquiera se molestaron en ocultarlo.

¿Qué significa para el futuro del mundo la intervención estadounidense en Venezuela, el secuestro del presidente de un estado soberano y la toma del país? ¿Qué cambiará?

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El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente

Opinión: El Comité Editorial

Por El Comité Editorial

El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.

En los últimos meses, el presidente Trump ha desplegado una imponente fuerza militar en el Caribe para amenazar a Venezuela. Hasta ahora, el presidente de Estados Unidos había utilizado esa fuerza —un portaaviones, al menos otros siete buques de guerra, decenas de aviones y 15.000 soldados estadounidenses— en ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones que, él afirma, transportaban drogas. Este fin de semana, Trump intensificó drásticamente su campaña al capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como parte de lo que denominó “un ataque a gran escala” contra el país.

Pocas personas sentirán simpatía por Maduro. Es antidemocrático y represivo, y ha desestabilizado el hemisferio occidental en los últimos años. Naciones Unidas publicó recientemente un informe en el que se detallan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos. Se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.

Sin embargo, si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.

Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos.

La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los “narcoterroristas”. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022.

Una explicación más plausible de los ataques a Venezuela puede encontrarse, en cambio, en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. En ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. En lo que el documento denominó el “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas de todo el mundo en la región, detener a los traficantes en alta mar, utilizar la fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y, potencialmente, instalar más soldados estadounidenses en la región.

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¡No al anuncio de Trump de asumir el control de Venezuela! ¡No a la intervención militar de EE.UU.! ¡Repudiamos los bombardeos y el secuestro de Nicolas Maduro!

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

3/1/2026. Luego de los bombardeos criminales, del 3 de enero, con helicópteros y drones por parte del gobierno del ultraderechista Donald Trump contra diversas instalaciones militares y civiles (se desconoce aún cuántos muertos hubo) en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda y Aragua y del repudiable secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa, Donald Trump afirmó, en su conferencia de prensa, que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela por tiempo indefinido.

Sostuvo que Washington dirigirá el país hasta que se concrete una transición “segura, adecuada y juiciosa”, y dejó en claro que será la Casa Blanca la que determine cuándo y en qué condiciones se producirá esa transferencia. A tal punto anunció que sería su propio gobierno el que maneje esa “transición” que Trump ignoró mencionar al opositor González Urrutia y hasta descalificó a la derechista María Corina Machado para esa “transición”.

O sea, Trump ha dado un paso más en concretar sus amenazas de invadir Venezuela. Y se sacó la falsa careta de “lucha contra el narcotráfico” al anunciar que asumiría el control de Venezuela para “reconstruir” la industria petrolera que, insólitamente, siguió argumentando que les fue “robada” (sic). Trump aseguró que las empresas estadounidenses “repararán” la infraestructura petrolera para comenzar a operar y “generar dinero” para los EE.UU. Así Trump confirma que su objetivo es recolonizar Venezuela, instalar una especie de protectorado, para robar su petróleo con las multinacionales yanquis. 

De hecho, Trump amenaza con nuevas acciones militares y una invasión ya que todavía no existe ese el gobierno “de transición” que anunció.

Por ahora, el gobierno venezolano, en nombre de la vicepresidente Delcy Rodríguez repudió la agresión y el secuestro de Maduro convocando a resistir. Cuando Trump había anunciado que la vicepresidente se “ponía a disposición”.

Trump ante las preguntas de las y los periodistas, dijo que estaban “preparados para una segunda acción” y que “no tendrían problemas de poner tropas norteamericanas en el terreno. Por eso los pueblos del mundo deben seguir impulsando la movilización contra Trump y su intento de invadir y controlar Venezuela. Nada está terminado en Venezuela.

Desde el mes de septiembre, Venezuela venía siendo objeto de amenazas por parte del imperialismo estadounidense, con un gigantesco despliegue militar en el Caribe, el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989. En las últimas semanas, el operativo bélico que Estados Unidos denominó «Lanza del Sur» fue adquiriendo proporciones cada vez mayores: más de 20 bombardeos a embarcaciones con un saldo de más de un centenar de asesinados; el bloqueo al transporte de petróleo venezolano; la incautación de buques.

Se trata de un ataque sin precedentes contra Venezuela perpetrado por Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. 

Esta política agresiva del imperialismo norteamericano, bajo el cuento de la lucha contra el narcotráfico, busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo, y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.

Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación y económica de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito. Más recientemente todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde aún no han podido cantar victoria.

Nuestro categórico repudio a este criminal y cobarde ataque contra el pueblo venezolano lo hacemos desde la oposición de izquierda al gobierno de Nicolás Maduro, quien encabeza, bajo un falso discurso socialista, un régimen represivo y autoritario con centenares de presos políticos y que aplica un brutal ajuste capitalista, sometiendo al pueblo trabajador a salarios de hambre y pésimos servicios públicos. Pero la UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, consideramos que es el pueblo trabajador venezolano el que debe resolver su destino y no el imperialismo genocida de los Estados Unidos. Por eso repudiamos la agresión imperialista como cualquier nuevo ataque militar o intento de invasión al país. 

Desde la UIT-CI llamamos a los pueblos de América Latina y el mundo a repudiar y a movilizarse para repudiar la agresión, el secuestro de Maduro y su esposa, la nueva amenaza de segundo ataque y de invasión norteamericana para imponer un gobierno propio, títere de EE.UU. y sus multinacionales. Ya hubo marchas de repudio en New York, Washington y otras ciudades de EE.UU. como en distintas ciudades de Europa y América Latina. Mamdani, el nuevo alcalde musulmán y socialista de New York, repudió también la agresión de Trump. El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente”, dijo el The New York Times (Comité Editorial, 3/1/2026).