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Triunfa la movilización: las y los miembros de la Flotilla Global Sumud son liberados

Por Ezequiel Peressini, Coordinador de la Flotilla Global Sumud y dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI

21/5/2026. Luego de ser secuestrados en la cárcel de Ketziot por las fuerzas de ocupación de Israel, las y los activistas de la Flotilla Global Sumud son liberados y trasladados a Estambul, Turquía.

La Organización de derechos Humanos Adalah, organización que ha tomado en sus manos la defensa de las y los detenidos y que tiene larga trayectoria de lucha en la Palestina ocupada, informó a primera hora del 21 de mayo que las y los activistas de la Flotilla Global Sumud (GSF) y la Coalición Flotilla de la Libertad (FFC) detenidos en el centro de detención de Ketziot han sido liberados y se encuentran en proceso de deportación. Adalah subraya que toda la operación, desde la interceptación ilegal en aguas internacionales hasta la tortura sistemática, la humillación y la detención arbitraria de activistas pacíficos, constituye una flagrante violación del derecho internacional.

Gracias a la solidaridad mundial con Palestina y el repudio al genocidio, las y los participantes de la Flotilla Global Sumud fueron trasladados desde el aeropuerto israelí de Ramon, construido sobre las tierras palestinas de la aldea de Umm Al Rashrash, cuya población fue expulsada durante la Nakba de 1948, hacia Turquía. En Estambul, gracias a las actividades de la delegación turca de la Flotilla Global Sumud, las personas fueron liberadas y se les realizarán los chequeos médicos, psicológicos y se les brindará la asistencia médica necesaria. También brindarán testimonio ante las autoridades judiciales de Turquía para realizar una demanda colectiva contra Israel por la violencia ejecutada y carácter ilegal del secuestro y encarcelamiento.

La violencia extrema del secuestro

El equipo legal de Adalah denuncia violaciones sistemáticas del debido proceso y abusos físicos y psicológicos generalizados por parte de las autoridades israelíes contra las y los activistas. Esta violencia provocó lesiones graves y generalizadas, incluyendo al menos a tres personas que fueron hospitalizadas y posteriormente dadas de alta. Los abogados documentaron decenas de participantes con presuntas fracturas de costillas y la consiguiente dificultad para respirar. Los informes también indicaron el uso frecuente de pistolas Taser contra los participantes, así como lesiones sufridas por el uso de balas de goma durante la interceptación de las embarcaciones de la flotilla y en el barco militar al que fueron trasladados.

Las y los activistas detenidos fueron sometidos a una violencia extrema tanto en las embarcaciones como durante el traslado entre las mismas y el puerto. Además, las autoridades les obligaron a adoptar posturas de estrés; mientras eran trasladados por el puerto, se les obligaba a caminar completamente inclinados hacia adelante mientras los guardias les sujetaban la espalda con violencia. Las y los participantes también fueron obligados a sentarse de rodillas dentro de la embarcación durante largos periodos de tiempo. Además de este abuso físico, los participantes fueron sometidos a una grave degradación, acoso sexual y humillación. Asimismo, a varias mujeres participantes les arrancaron el hiyab por parte de las autoridades israelíes.

Repudio mundial contra el criminal Ben Gvir y el estado de Israel

A pesar de la violencia extrema, la liberación de las y los camaradas apresados es un nuevo triunfo de la movilización y de la lucha global en apoyo a Palestina, entre las que se destacaron la movilizaciones y huelgas en Italia del 18 de mayo. La movilización global ha impedido una vez más que Ben Gvir y cumpla sus objetivos fascistas de tratar como terroristas a las y los activistas que llevaban ayuda humanitaria a la destruida ciudad de Gaza. El público amedrentamiento en el que el ministro de Seguridad de Israel humillaba a los activistas apresados ha causado estupor y rechazo generalizado que obligó a que los gobiernos de España, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá convocarán a las autoridades diplomáticas para expresar su rechazo. La indignación global fue tan contundente que, hasta el propio genocida condenado por la Corte Penal Internacional y primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, manifestó que las acciones de Ben Gvir no están «en línea con los valores de Israel», abriendo grietas en el régimen ultraderechista de Israel. Netanyahu busca lavarse las manos y eludir su responsabilidad de sus acciones cuando él mismo fue el responsable del secuestro y se mostró en las redes sociales monitoreando activamente la interceptación y secuestro ejecutado por las fuerzas militares de Israel.

A pesar de la represión y la detención y secuestro de mas 178 activistas el 29 de abril, la Flotilla continuó su navegación hacia Gaza y conquistó la liberación de sus dos dirigentes internacionales apresados, Thiago Ávila y Saif Abukeshek. Con una segunda ronda de interceptaciones y secuestros ejecutados entre el 18 y 19 de mayo, Israel buscó desarmar a la Flotilla y golpear al movimiento global que se solidariza con Palestina, pero no lo han logrado. La liberación de las y los 428 compañeras y compañeros es un triunfo de más de las movilizaciones y actos realizados en diversos países en los que exigimos masivamente la liberación de las y los secuestrados y repudiamos a los Estados Unidos y Donald Trump por declarar a la Flotilla y a sus dirigentes y miembros como activistas terroristas.

El triunfo de la liberación de las y los compañeros será transformado en más organización, movilización y lucha permanente por la libertad de las más de 9,500 personas presas políticas palestinas que aún permanecen en las cárceles del estado sionista bajo la amenaza de que se les aplique la pena de muerte. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) somos y seremos parte la Flotilla Global Sumud para seguir impulsando la unidad de las y los que luchan, para redoblar el apoyo a la resistencia palestina que aún no está derrotada, hasta derrotar el bloqueo y expulsar a la ocupación sionista sobre Gaza y toda la Palestina histórica y profundizar la lucha internacionalista por una Palestina libre del rio al mar.

Triunfa la movilización: las y los miembros de la Flotilla Global Sumud son liberados

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La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya

Por Prensa UIT-CI

Interceptación ejemplar

23/4/2026. La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya que llevaba suministros bélicos a Israel para ser utilizados contra el pueblo palestino. Dicho buque es operado por Mediterranean Shipping Company y se dirigía a los puertos de Ashdod y Haifa. Los gobiernos capitalistas permiten la circulación de estos barcos porque son cómplices del genocidio.

“Esta iniciativa se inscribe en la tradición mundial del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones, que reclama una presión económica y laboral coordinada para poner fin a la complicidad en las violaciones de los derechos de los palestinos”, señala un comunicado de la coordinación de la flotilla. Uno de los barcos que actuó para lograr el bloqueo del MSC es el Batolo-Amka, donde van de tripulantes Schlotthauer y Peressini.

¡La flotilla mostró el camino con su intervención civil sin precedentes! ¡Exigimos a todos los gobiernos el embargo de armas y la ruptura de relaciones políticas, económicas, culturales y diplomáticas con Israel!

La Flotilla Global Sumud logró bloquear el tránsito del mega buque MSC Maya

IUT-CI 23/04/26

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Barcelona, ¿salida del laberinto para el progresismo?

Por Aram Aharonian

Hoy, en medio de una ofensiva a fondo –intelectual, mediática, militar-  de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo (una parte de la izquierda) intenta salir su laberinto, rediseñando su discurso y sus formas de acción, cuando el espacio político fue ocupado por las fuerzas conservadoras, la economía consumista.

El progresismo se fue opacando en Latinoamérica, mérito de gobernantes que no  lograron (o ni siquiera lo intentaron) realizar cambios en beneficio de las grandes mayorías.  A uno y otro lado del Atlántico, ultraderechistas libertarios -émulos de Donald Trump- ocupan cada vez más posiciones de poder desde las cuales empujan una agenda de barbarie, odio y prevalencia de la fuerza imperial sobre la razón popular. 

En América Latina, el  auge de la ultraderecha calca los patrones de las dictaduras impuestas o patrocinadas por Washington durante la guerra fría: sumisión indisimulada a la Casa Blanca, entrega de los recursos naturales a los dueños de capitales extranjeros, establecimiento de estados policíacos con el pretexto de la seguridad, persecución de la disidencia, desmantelamiento sistemático de derechos sociales y remplazo efectivo de las democracias (por muy imperfectas que fueran) con oligarquías excluyentes y aporofóbicas, señala el diario mexicano La Jornada.  

Sea por convicción ideológica o por oportunismo electoral, las derechas tradicionales han depuesto las máscaras y renunciado al liberalismo formal para mimetizarse con las fuerzas neofascistas del trumpismo.


Hoy, tras medio siglo de neoliberalismo –con los algunos interregnos progresistas-  los medios hegemónicos han instalado un sentido común que estigmatiza como “populista” o “radical” cualquier intento de hacer valer la provisión del acceso a la atención médica, a la educación, a la vivienda o al trabajo digno, cercenando las libertades para dedicar sus esfuerzos y poderío a  la libre circulación de los capitales y reprimir la protesta contra las injusticias sociales generadas por el modelo económico.

El progresismo hoy se manifiesta en la lucha contra la ultraderecha. Encuentros como la Global Progressive Mobilisation en Barcelona reúnen a líderes progresistas de 40 países para abogar por la paz, la igualdad y la protección de los derechos humanos, en un espacio para discutir y debatir –entre ellos- los desafíos comunes y para unir fuerzas en defensa de la democracia y la justicia social.

En Barcelona, los oradores coincidieron en la necesidad de regularizar la tecnología, establecer un impuesto a los superricos, materializar la transición hacia energías limpias y renovar el funcionamiento de Naciones Unidas. Sin estar siquiera presente, Trump fue el protagonista de la cumbre progresista. Pocos se atrevieron a mencionarlo por su nombre, las críticas a la guerra en Irán y el respaldo al multilateralismo surgieron como una antítesis de sus políticas.

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Abril de 1961: lo que los yanquis no deben olvidar

Playa Girón

Por Tatiana Coll

Fuentes: La Jornada

Lo que los yanquis no deberían olvidar en estos momentos de bravuconadas y amenazas, es la esencia del pueblo cubano, dispuesto como estos leñadores de la ciénaga a defender con todo a su patria, en la primera línea de fuego


En estos días de recuperación muchos recuerdos me alcanzan. En abril de 1976, el periódico Juventud Rebelde de Cuba, para celebrar la contundente victoria sobre la invasión a Playa Girón, decidió preparar varios números especiales. Cada uno con la amplia temática que el hecho histórico arroja. La retadora proclamación del socialismo con el pueblo en armas; el artero bombardeo estadunidense, la intervención sonora en la ONU de Raúl Roa, el «Canciller de la dignidad»; la movilización general hacia la ciénaga; la estrategia de contención total antes de 72 horas, el empeño de Fidel arriba de un tanque por hundir al barco estadounidense; la aplastante derrota de la famosa brigada 2506, su entrenamiento en Guatemala, su juicio e intercambio por medicinas y compotas. 

A mi compañera Estrella Fresnillo y a mí nos tocó recabar los testimonios de los primeros cubanos en la línea de fuego frente al desembarco en aquella madrugada: los habitantes del extenso manglar llamado la Ciénaga de Zapata. Una experiencia inolvidable en todos sentidos. El inmenso manglar tiene una extensión de más de 130 mil hectáreas y está lleno de vida de todo tipo. Los libros de historia dicen que antes de la llegada de Colón, en alguno de sus rincones se desarrolló la cultura siboney; después, en la Colonia fue refugio tanto para piratas como para esclavos cimarrones que buscaban su libertad y allí resistieron. 

La historia cambió en la neocolonia, sobre todo en los últimos gobiernos que utilizaron el pantanal para proclamar grandes planes de abrir una carretera, que en realidad nunca se construyó, pero cuyo financiamiento se embolsaron. El gran dirigente Chibás, en su última alocución en la radio, justamente denunció esta corrupción. Conjeturo que los aparatos de la CIA se quedaron con este último dato y por ello organizaron el desembarco en ese lugar donde suponían no encontrarían resistencia. 

Tan es así que algunos de los miembros de las familias que debían proclamar el nuevo gobierno venían vestidos con un elegante frac. Llegar hasta el corazón de la ciénaga, cerca de Playa Girón, nos adentró en un mundo mágico lleno de recovecos con árboles, aves, humedad, una densa vegetación, manatíes y cocodrilos. Nos esperaba un grupo de compañeros que enseguida nos dijeron: “con esas blusitas que traen se las van a comer los mosquitos”. 

Efectivamente tuvieron que prestarnos unas camisas de trabajo gruesas y aún recibimos un montón de piquetes. Los cenagueros organizados ya en cooperativas continuaban algunos siendo leñadores, carboneros, pescadores. Pero su vida había cambiado radicalmente. Nos relataban que “algunos cuantos de nosotros que habíamos participado en los intentos de hacer un sindicato, teníamos otros contactos y por aquí llegaron algunos combatientes del 26 de julio. 

Estábamos muy pendientes, hasta que llegó el triunfo ese 1º de enero. Por increíble que parezca, ese mismo enero nos llevamos la gran sorpresa: llegó Fidel hasta aquí, venía con Celia Sánchez y con el capitán Núñez Jiménez; estábamos muy esperanzados, pero no creímos que tan pronto nuestras vidas cambiarían. Vinieron del INRA, vino la reforma agraria, aquí casi nadie sabía firmar, pero le entregaron su tierra”. Un verdadero torbellino de cambios se precipitó: el 17 de junio del 59 se inició la construcción de la carretera hasta Playa Girón y luego hasta Playa Larga, llegó la electrificación, las escuelas, el policlínico, talleres artesanales que llevó Celia, llegó todo y Fidel fue muchas veces a la ciénaga.

“Nosotros aquí rápido nos integramos en las Milicias Revolucionarias, los CDR, la Federación de Mujeres, las cooperativas, los nuevos proyectos. El día 15 del bombardeo, y sobre todo el 16, estuvimos pegados a la radio, hicimos reuniones por toda la ciénaga, agrupamos a los milicianos y a todos en voz de alerta. Esperábamos instrucciones, las palabras de Fidel retumbaban en nuestras cabezas. Finalmente llegó la información: entrarían por la playa y teníamos que intentar detenerlos lo más posible, en lo que llegaban las tropas.” 

Con los nervios de punta, emprendieron la ruta, emboscados por la densa vegetación se fueron desplegando poco a poco detrás del claro de la playa. Algunos muy nerviosos, pero todos determinados. Aún no despuntaba la luz cuando sintieron los movimientos de las lanchas que se aproximaban, esperaron todos en silencio la orden de romper fuego. Cuando ésta llegó, algunos recordaron la reacción de los invasores, sorprendidos empezaron a recular y en desorden a disparar algunos. 

No esperaban ese recibimiento. “El combate duró muchas horas, por suerte teníamos suficientes armas y parque. El desconcierto de los mercenarios nos ayudó, en realidad prácticamente los mantuvimos sobre la playa. Tuvimos bajas, sí. Pero todos allí estábamos dispuestos a cumplir con la voz de “patria o muerte”. Cuando llegaron las tropas y aquellos tanques nos integramos, empezamos a recorrer la carretera. Allí vimos a Fidel y a todos los demás dirigentes. 

Lo que los yanquis no deberían olvidar en estos momentos de bravuconadas y amenazas, es la esencia del pueblo cubano, dispuesto como estos leñadores de la ciénaga a defender con todo a su patria, en la primera línea de fuego.

*Investigadora de la UPN y autora de El INEE y su dilema: evaluar para cuantificar y clasificar o para valorar y formar.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/18/opinion/abril-61-lo-que-los-yanquis-no-deben-olvidar

Abril de 1961: lo que los yanquis no deben olvidar

Rebelion 20/04/26

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Internacional Sociedad

Los indicadores financieros ocultan el peligro que amenaza a la economía real

Fuentes: CTXT [Imagen: Guerra, estrecho de Ormuz, comercio mundial / Pedripol ]

Por Juan Torres López 

Si la guerra continúa y no se pone fin al bloqueo de Ormuz, la cuerda que sostiene a la economía global no se va a romper por el lado de las finanzas, sino por el de la economía real

En la historia económica reciente se produce reiteradamente un mismo fenómeno: quienes marcan las directrices de la política económica reaccionan tarde o con error. No porque sean incompetentes, sino porque actúan con sesgos ideológicos, utilizan modelos equivocados y se fijan en indicadores equivocados.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con la crisis del Golfo Pérsico y entender por qué ocurre es crucial para percibir el daño que se está acumulando mientras se mira a otro lado.

Dos fuentes de error

A mi juicio, hay dos causas que explican la ceguera con que se enfrentan a los problemas económicos quienes diseñan y orientan la política económica.

La primera tiene que ver con los modelos económicos que utilizan. Como acaba de mostrar Steve Keen para el caso que nos ocupa, no incorporan con realismo el efecto que tienen los choques energéticos sobre la producción y eso les lleva a subestimar las consecuencias que tienen sobre la economía real.

Es una limitación muy grave y merece un análisis propio, pero no la voy a abordar en este artículo.

Aquí voy a explicar una segunda causa de ceguera y error: leer la realidad tomando excesivamente en consideración los indicadores financieros. Unos indicadores que generalmente producen (por las razones que voy a explicar enseguida) una imagen de la situación sistemáticamente más tranquilizadora que la que realmente existe. 

Una metáfora para entendernos

Imaginemos que se produce un accidente que bloquea el acceso de bienes y servicios a nuestro pueblo o ciudad y que sólo se dispone del 40 % de los que habitualmente consumen las viviendas y empresas. Los vecinos tratarán de aprovisionarse, racionarán su consumo, los bienes escasearán y es muy posible que muchas tiendas y empresas paralicen su actividad.

El grifo de energía que abastece a la economía mundial lleva semanas fuertemente alterado, con caídas muy significativas en el tráfico marítimo

Imaginemos que, para saber cuál es la situación real en la que nos encontramos y tomar medidas, en lugar de fijarnos en las cantidades y en los precios del momento presente, miramos un tablero en donde aparecen los que se espera que tengan los bienes dentro de tres meses, cuando nos dicen los técnicos que ya se habrá arreglado el problema y recuperado el acceso. 

Eso es exactamente lo que está ocurriendo con el Estrecho de Ormuz. El grifo de energía que abastece a la economía mundial lleva semanas fuertemente alterado, con caídas muy significativas en el tráfico marítimo. Sin embargo, los mercados financieros –el tablero donde nos dicen que miremos– fijan precios no en función de la gravedad de lo que ocurre ahora, sino considerando que el problema es manejable y temporal.

Un ejemplo simple y claro para que lo entiendas: el 13 de abril, el precio del crudo físico (el que se podía comprar en nuestro pueblo tras el bloqueo en la metáfora que acabo de poner) era de 132,74 dólares por barril. El precio del contrato de futuros para junio (el que los mercados pensaban que tendría en ese mes) era de 99,36. Una divergencia que refleja expectativas de una muy rápida normalización.

Qué es el Estrecho de Ormuz y qué está pasando allí

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A 107 años de su asesinato / Emiliano Zapata, héroe de la revolución mexicana

Escribe Federico Novo Foti

El 10 de abril de 1919 era fusilado Emiliano Zapata, quien fuera uno de los principales dirigentes, junto a Pancho Villa, de la gran revolución campesina mexicana entre 1910 y 1920. Aunque se mantuvo el sistema capitalista, se impuso una profunda reforma agraria.

Era el mediodía de aquel 10 de abril cuando Emiliano Zapata, “el caudillo del sur”, ingresó en la hacienda de San Juan Chinameca (Morelos, México). Dentro de la finca lo esperaba el coronel Jesús Guajardo, con quien Zapata buscaba un entendimiento ofreciéndole sumarse a las filas rebeldes. Días antes habían llegado a oídos de Zapata las desavenencias entre Guajardo y su jefe, el general Pablo González. Ambos habían sido enviados por el presidente mexicano Venustiano Carranza al frente del Ejército Federal para sofocar la rebelión del sur que reclamaba “tierra y libertad” y lideraba Zapata.
Con extrema desconfianza y desoyendo informes que le advertían sobre una posible traición, Zapata se encaminó a aquel encuentro junto a tres de sus lugartenientes y una escolta de diez hombres. Ya en la puerta de la finca la guardia de Guajardo hizo sonar tres veces el toque del clarín. Lo que parecía un saludo no era otra cosa que la señal para que los soldados abrieran fuego contra “el caudillo del sur” y su comitiva. La emboscada se había consumado y “Miliano” cayó asesinado junto a gran parte de su escolta.

La muerte de Emiliano Zapata dio nacimiento a la leyenda. Los rumores de que “el pobrecito” no había muerto y que regresaría se cantó en corridos y poemas, mientras que la rebelión de los pueblos del sur continuó reclamando la “tierra prometida”.1 Recién en 1920 Carranza comprendió que el sur no se rendiría y debió reconocer algunas de sus reivindicaciones.

Del “porfiriato” a la revolución

Entre 1876 y 1910 México estuvo gobernado por la dictadura de Porfirio Díaz, quien defendía los intereses de la oligarquía terrateniente y el imperialismo, apoyado en el ejército y la iglesia católica. Durante el “porfiriato” la oligarquía acrecentó latifundios a fuerza de expropiaciones y la concentración de tierras mediante el saqueo legalizado de las comunidades campesinas indígenas y mestizas. Se calcula que en este periodo 810 mil hectáreas comunales fueron transferidas a las haciendas. Para 1910 el 77,4% de la población mexicana vivía en el campo, pero el 96,9% de ellos no poseían tierras o tenían tierras marginales, por lo que millones de campesinos estaban sumidos en la miseria.2

El 26 de junio de 1910 Porfirio Díaz se hizo reelegir en su cargo. Días antes había sido detenido Francisco Madero, terrateniente e industrial, miembro de una de las diez familias más ricas del país, quien había intentado presentarse a elecciones en nombre de la democratización (no reelección y libertad de sufragio) y la modernización del país. A comienzos de octubre, Madero logró fugarse de la prisión y exiliarse en Estados Unidos. El 5 de octubre dio a conocer el “Plan de San Luis”, que exponía el descontento de un gran sector patronal con el dictador y en forma vaga e imprecisa prometía solucionar el problema de la carencia de tierra que afligía a la inmensa mayoría de la población.

En aquella proclama Madero llamaba al levantamiento armado. El campesinado pobre vio en el llamado de Madero la ocasión de recuperar sus tierras usurpadas y empezó a movilizarse masivamente. La revolución agraria se había puesto en marcha.

Ambos bandos de los explotadores se apresuraron a negociar para terminar con las revueltas. Entre el dictador y los líderes patronales maderistas pactaron la salida de Díaz. El 25 de mayo, éste renunció y partió al exilio en Francia. Madero hizo su entrada triunfal como presidente en la ciudad de México en junio de 1911. Para la burguesía, la revolución se había terminado. Pero miles y miles de campesinos habían despertado, dispuestos a recuperar la tierra. Durante casi una década tuvieron en jaque al poder burgués en el país.

La Comuna de Morelos

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Ultimátum de Trump, ¿para quién?

Fuentes: La Jornada – Humor gráfico: Hernández

Durante años, Teherán se abstuvo de responder a los sabotajes, bombardeos y asesinatos de sus líderes perpetrados por Israel y Estados Unidos, así como al castigo colectivo impuesto por Occidente contra toda su población, pero ello no evitó la agresión en curso.

Vence el ultimátum que el presidente Donald Trump dio a Irán para que permita la libre circulación de embarcaciones a través del estrecho de Ormuz o sea enviado “a la Edad de Piedra, a donde pertenece”. El magnate reiteró su amenaza ayer con un mensaje tan propio de él como impropio de las autodenominadas democracias liberales: “se agota el tiempo y quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos. ¡Gloria a Dios!”, expresó en la red social de su propiedad.

Pese al ruido y la furia de la Casa Blanca, nada indica que Teherán se plantee ceder: hasta ahora, la república islámica ha mostrado una voluntad inquebrantable de resistir las embestidas, y es muy difícil que cambie de parecer cuando acaba de propinarle a su adversario el golpe simbólico de derribar dos aviones de guerra apenas dos días después de que Trump y su secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmaran haber obtenido “el control total de los cielos” en Medio Oriente. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, no dejó pasar la oportunidad para mofarse de Trump al ironizar que “tras vencer a Irán 37 veces seguidas, esta brillante guerra sin estrategia que ellos mismos iniciaron ha pasado de ser un simple ‘cambio de régimen’ a un ‘¡Oye! ¿Alguien puede encontrar a nuestros pilotos? ¿Por favor?’ ¡Vaya!”

Conforme pasan los días y el mundo constata que Estados Unidos carece de ideas y recursos para forzar la reapertura del estratégico paso marítimo, las partes interesadas parecen aceptar la nueva normalidad en que Teherán establece las condiciones de circulación para los buques que movilizan una quinta parte de las exportaciones globales de petróleo y gas natural, además de un volumen fundamental de fertilizantes. En efecto, más allá de los sentimientos que gobiernos y empresas tengan hacia la revolución islámica, en estos momentos arreglarse con los iraníes parece la opción pragmática a fin de destrabar los flujos comerciales, e incluso se está asentando cierta resignación acerca de que las revisiones y “peajes” instaurados por Irán permanecerán tras el fin del conflicto armado, puesto que le otorgan a Irán la doble ventaja de prevenir nuevas agresiones y captar capitales muy bienvenidos en una economía herida por las sanciones ilegales de Washington y sus aliados.

Junto al prófugo de la Corte Penal Internacional Benjamin Netanyahu, Trump es el primer responsable de la postura iraní. Durante años, Teherán se abstuvo de responder a los sabotajes, bombardeos y asesinatos de sus líderes perpetrados por Israel y Estados Unidos, así como al castigo colectivo impuesto por Occidente contra toda su población, pero ello no evitó la agresión en curso. También suena hueco el llamado a negociar cuando continúan sin pausa los atentados contra sus líderes. Y no se puede llamar a Teherán a rendirse por el bien de los civiles si antes de que se desate “el infierno” ya fueron destruidos o dañados más de 100 mil edificios civiles, entre los que se encuentran 300 centros de salud, 30 universidades y 600 escuelas, incluida la primaria en la que fueron masacradas 169 niñas. Ayer mismo, la dupla Trump-Netanyahu cometió la irresponsabilidad máxima de atacar la planta nuclear de Bushehr, sobre la cual, debe remarcarse, no existe ningún indicio de actividad que rebase los fines legales y pacíficos.

El hecho es que la prisa no corre para las autoridades iraníes, sino para Trump, y que éste se metió a sí mismo en una situación en la que debe elegir entre alternativas indeseables. Si decide recortar sus pérdidas retirándose y aceptando el control iraní sobre Ormuz, habrá perdido toda credibilidad ante sus aliados de la región y deberá digerir una humillación política que no podrá borrar con ninguna bravuconada retórica. Si destruye la industria petrolera iraní para doblegar a Teherán, pasarán años antes de que se normalice el suministro del hidrocarburo y los precios vuelvan a niveles manejables, con lo que provocaría una crisis económica global. Si redobla su apuesta por la violencia e intenta apoderarse del petróleo persa, no sólo corre el riesgo de no conseguirlo, sino además, el de sufrir considerables bajas humanas en el proceso. Si bien es imposible esperar de Trump decisiones sensatas basadas en el bien común, cabe desear que sus cálculos egoístas de cara a las elecciones legislativas de medio término lo lleven a tomar el camino menos dañino.

Fuente: www.jornada.com.mx/noticia/2026/04/05/editorial/trump-ultimatum-para-quien

rebelion.org/ultimatum-de-trump-para-quien/

06/04/26

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¿Cuánto cuesta y quién paga la guerra de Irán?

Fuentes: El tábano economista

Por Alejandro Marcó del Pont

¿Quién paga el precio de la imprudencia en el Golfo? (El Tábano Economista)

Cuando el presidente Donald Trump ordenó los primeros ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero de 2026, pocos imaginaron que la «Operación Furia Épica» se convertiría, en apenas un mes, en un espejo implacable de las guerras modernas: costosas, desiguales y políticamente tóxicas. Lo que comenzó como una operación quirúrgica contra instalaciones nucleares y militares iraníes se ha transformado en un conflicto que ya ha costado a Estados Unidos más de 16.500 millones de dólares en solo doce días de combates intensos. Una media de 1.500 millones diarios que, según estimaciones del Center for Strategic and International Studies (CSIS) actualizadas al 13 de marzo, no tiene precedentes desde la invasión de Irak en 2003.

El Pentágono reportó al Congreso que los primeros seis días devoraron 11.300 millones de dólares en gastos operativos no presupuestados. Esa cifra incluye más de 5.600 millones solo en municiones de alto costo: misiles Tomahawk (3,5 millones de dólares cada uno), JASSM y sistemas de defensa Patriot y THAAD. Los primeros días vieron un uso masivo que obligó a una «transición de municiones» hacia armas más baratas para evitar agotar inventarios críticos. Pero el verdadero precio no está solo en esas facturas. La pregunta de quién paga realmente esta guerra revela la crudeza de su economía moral.

Los contribuyentes estadounidenses financian el grueso a través de deuda adicional. El Congreso ya anticipa un suplemento de más de 50.000 millones de dólares para reponer existencias y cubrir pérdidas: tres cazas F-15 derribados en incidentes amistosos, once drones MQ-9 Reapers y un radar THAAD, cuyo costo conjunto asciende a 1.700 millones de dólares. En este contexto se enmarca la petición formal al Congreso de unos 200.000 millones de dólares adicionales. Esta solicitud representa aproximadamente el 24% del presupuesto total de defensa de 2026, que asciende a 839.000 millones, y equivale a casi el 50% del Producto Interior Bruto anual de Irán, que en 2025 fue de 356.510 millones. A estos costos no se suma la reparación de las bases estadounidenses en el Golfo, cuyo valor asegurado ronda los 395.000 millones.

Esta montaña de deuda se añade a los 39 billones de dólares que ya acumula Estados Unidos. Se espera que la cifra alcance los 40 billones antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026. Los intereses anuales de esa deuda rondan ya el billón de dólares. Las generaciones futuras pagarán con recortes implícitos en Medicaid, en los cupones de comida del programa SNAP o en infraestructura. Mientras tanto, los consumidores —especialmente los del quintil inferior de ingresos, aquellos que ganan menos de 35.000 dólares al año— absorben el golpe diario a través de la inflación energética.

El cierre del Estrecho de Ormuz, declarado por Irán el 4 de marzo y aún parcialmente bloqueado, ha disparado el precio del Brent por encima de los 100 dólares por barril, con picos temporales de 120 dólares. La gasolina en Estados Unidos ha subido a un promedio nacional de entre 3,90 y 4,50 dólares por galón, un incremento de hasta 65 centavos que actúa como un impuesto regresivo brutal. Porque el costo económico de esta guerra no se distribuye de manera equitativa. Las cargas recaen de forma desproporcionada sobre los hombros de los hogares de menores ingresos, mientras que los más ricos se benefician de un efecto riqueza.

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Proclamar la victoria, aunque se admita la derrota: no hay una forma fácil de abrir Ormuz

ALASTAIR CROOKE

El contraataque estratégico iraní no fue concebido para propiciar una negociación, sino para crear las circunstancias que le permitan escapar de la «jaula» impuesta por Occidente

Las derrotas que Occidente sigue sufriendo son, sobre todo, intelectuales. Y «no ser capaces de comprender lo que ven implica que es imposible responder eficazmente». Así lo argumentó Aurelien. Pero «el problema va más allá de la lucha en el campo de batalla, y radica en comprender la naturaleza de las guerras asimétricas y sus dimensiones económicas y políticas».

«Esto se ve especialmente en el caso de Irán, donde… Washington parece incapaz de comprender que la ‘otra parte’ sí tiene una estrategia con componentes económicos y políticos, y la está implementando»

«[En consonancia con la obsesión occidental por las trivialidades], toda la atención mediática se ha centrado últimamente en el despliegue de tropas estadounidenses en la región y sus posibles usos, como si eso, por sí solo, fuera a decidir algo. Sin embargo, en realidad, el verdadero problema reside en el desarrollo y despliegue por parte de Irán de un nuevo concepto de guerra, basado en misiles, drones y preparativos defensivos, y en la incapacidad de Occidente, con su mentalidad centrada en las plataformas, para comprender y procesar estos acontecimientos [es decir, asimilar plenamente la estrategia que subyace a la guerra asimétrica]»

El concepto y modelo de seguridad de Irán se planificó hace más de 20 años. El detonante para el paso a un paradigma asimétrico fue la destrucción total del mando militar centralizado de Irak por parte de EEUU en 2003, como resultado de un ataque aéreo masivo de tres semanas sobre Bagdad.

El problema que surgió para Irán a raíz de este suceso fue cómo construir una estructura militar disuasoria cuando no poseía (ni podía poseer) una capacidad aérea comparable a la de un adversario de su nivel. Y, además, cuando EEUU podía observar la magnitud de la infraestructura militar iraní desde sus cámaras satelitales de alta resolución.

La primera respuesta consistió simplemente en mantener la menor parte de su estructura militar expuesta a la vista desde el aire. Sus componentes debían estar enterrados, y a gran profundidad (fuera del alcance de la mayoría de las bombas). La segunda respuesta fue que los misiles enterrados a gran profundidad podrían, de hecho, convertirse en la «fuerza aérea» de Irán, es decir, un sustituto de una fuerza aérea convencional. Por lo tanto, Irán lleva más de veinte años construyendo y almacenando misiles. La tercera respuesta fue dividir la infraestructura militar de Irán en comandos provinciales autónomos, descentralizando los centros de mando, cada uno con sus propios depósitos de municiones, silos de misiles y, cuando procediera, sus propias fuerzas navales y milicias.

En resumen, la maquinaria militar de Irán, en caso de un ataque selectivo, fue diseñada para operar como una máquina de represalia automatizada y descentralizada que no puede ser detenida ni controlada fácilmente.

Cuando no podemos comprender lo que tenemos delante de nuestros ojos, lo más fácil es recurrir a lo que uno conoce –un despliegue de tropas– y seguir haciendo lo que no ha funcionado en el pasado.

En una etapa anterior de su carrera, un joven Trump, desesperado por ser admirado como una estrella en el mundo inmobiliario de Manhattan, eligió al abogado neoyorquino Roy Cohen como su mentor personal. «Este último era también el abogado de las cinco grandes familias criminales de la ciudad, quien, con conexiones como estas, se había ganado la reputación de ser alguien con quien no convenía meterse», relata el comentarista militar israelí Alon Ben David.

En la mayoría de los casos, a Trump le bastaba con presentar a Cohen a la otra parte del acuerdo para que esta aceptara sus condiciones. A veces, Trump también se veía obligado a llevar a la otra parte a los tribunales, donde Cohen se defendía con uñas y dientes ante los jueces y ganaba. Pero ese siempre fue el objetivo principal de Trump: ganar. No para aumentar el pastel, no para que ambas partes ganaran, sino para obtener una victoria solo para él, y preferiblemente con la rendición de la otra parte.

El tiempo avanza y, como escribe Ben David, el coloso militar estadounidense sirve hoy como el «Roy Cohen» de Trump. Este exhibe el poderío militar estadounidense ante los iraníes con la esperanza de que capitulen fácilmente; de lo contrario, Trump les dará rienda suelta. Tras la concentración de la armada estadounidense frente a la costa persa, Trump se quejó ante Witkoff de que estaba «perplejo y confundido» por el hecho de que los iraníes no hubieran capitulado al avistar semejante poder naval.

«[La razón del desconcierto de Trump es que] esta vez se enfrenta a un oponente diferente a cualquiera que haya conocido. No se trata de magnates inmobiliarios de Manhattan ni de mafiosos de Atlantic City, sino de persas, miembros de una cultura milenaria, con conceptos distintos del tiempo y de lo que significa la victoria».

Trump ahora no sabe qué hacer: está confundido y no sabe cómo salir de este aprieto. Ha amenazado a Irán, pero no ceden. Y como era de esperar, el régimen de Netanyahu, temiendo que Washington pueda entablar negociaciones con Irán antes de que sus capacidades militares hayan sido completamente desmanteladas, «está presionando a Trump para que lleve a cabo una operación breve y de alta intensidad que podría incluir fuerzas terrestres» , escribe el comentarista israelí Ben Caspit en Ma’ariv.

Si bien Trump está enviando mensajes contradictorios sobre las perspectivas de conversaciones con la República Islámica, los funcionarios israelíes creen que está considerando tres opciones: primero, intensificar la guerra atacando la infraestructura energética de Irán en la isla de Kharg y en su yacimiento de gas de South Pars; y como segunda opción, una operación terrestre para eliminar las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán.

Una tercera opción que se baraja sería negociar un acuerdo con Irán, pero tal posibilidad sería vista por los círculos dirigentes israelíes como una «clara victoria iraní que allanaría el camino para la supervivencia de la República de Irán», escribe Caspit. «Israel se centra (ilusoriamente) en debilitar al régimen hasta el punto de que no pueda recuperarse, con la esperanza de, tal vez, fomentar futuras protestas masivas. Este argumento también se utiliza para convencer a Washington de que continúe la guerra», subraya Caspit.

Una cuarta opción podría ser que Trump simplemente declare la victoria y se retire.

¿Qué podría esperar lograr Trump, siendo realistas, si amplía la guerra?

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General Internacional Sociedad

La oportunidad del estrecho de Ormuz

Fuentes: CTXT [Imagen: Personas yendo a trabajar en bicicleta en Copenhague (Dinamarca). / Kristoffer Trolle]

Por Carlos Moreno Azqueta, Pedro Díaz Alejo | 04/04/2026 | 

El 80 % de la población vivimos en países que importan combustibles fósiles del 20 % restante. Y cada día que nos resistimos a cambiar le insuflamos más vida

En las últimas semanas, la invasión de Irán ha puesto patas arriba el orden internacional. Los iraníes lo han sentido en carne propia a través de ataques y bombardeos que suponen diversos crímenes de guerra perpetrados por Estados Unidos e Israel y que infligen dolor, muerte y desesperación a la población. Estos ataques incluyen uno a una refinería que provocó una lluvia de gasolina sobre los 10 millones de habitantes de Teherán. Mientras, el resto del mundo lo siente a través de una subida de precios generalizada provocada por la respuesta militar iraní: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que pasan el 20 % del gas y el petróleo mundial, y más del 30 % de los fertilizantes. Sumado a los ataques a infraestructuras de producción de combustibles fósiles, sabemos que la inflación provocada se alargará como mínimo meses, y que el shock podría ser comparable a las crisis del petróleo de los 70.

El modo en el que la economía mundial se resiente dice mucho de nuestra dependencia respecto a la industria fósil. A pesar de que en los últimos años las energías renovables se han abierto paso y sus costes se han reducido, hoy no llega al 20 % de la energía primaria total que se consume en España; en el conjunto del planeta, los combustibles fósiles suponen más de un 80 % de la energía consumida, ya sea en forma de electricidad, o, más relevante, para alimentar nuestras inmensas flotas de coches a combustión y fábricas industriales. Incluso nuestro sistema alimentario está hecho de gas y petróleo: los insumos fósiles que incorporamos a la tierra suponen un mayor gasto de energía que los cultivos que obtenemos, haciendo que el sistema sea energéticamente deficitario. Nos movemos, consumimos y comemos gracias al petróleo, el gas y el carbón.

La maquinaria fósil empodera a todos aquellos que usan la energía y el ecocidio como armas de guerra, desde Palestina hasta Cuba

Esta crisis no será la última. Por todo el mundo, los combustibles fósiles están asociados a la guerra, las dictaduras y la violación de derechos humanos, y en nuestra dependencia financiamos, día tras día, los mismos misiles que hoy impactan en Teherán. Por eso abandonar los combustibles fósiles es hoy una lucha internacionalista: no sólo son los países del sur global quienes más sufren las consecuencias de una crisis climática generada en el torno, sino que la maquinaria fósil empodera a todos aquellos que usan la energía y el ecocidio como armas de guerra, desde Palestina hasta Cuba. En estas circunstancias, no se trata solo de proteger a la ciudadanía de un shock inflacionario, sino de convertir la situación en una oportunidad para alcanzar autonomía y construir un mundo en paz.

Tras las sucesivas crisis del petróleo de los años 70, ciudades como Copenhague optaron por transformar su modelo de movilidad, apostando por la bicicleta, el transporte público y las ciudades cercanas. Pero fueron pocas quienes siguieron su ejemplo: en España, nuestra idea de modernización y progreso se centró en torno al coche como el epítome de la libertad, y las administraciones no dejaron de privilegiar ese modelo. Hoy, las carreteras, aparcamientos y gasolineras llenan nuestro espacio público; la contaminación atmosférica acaba con la vida de 400.000personas al año solo en Europa, y nos hemos enredado en una dependencia evitable con Irán, Rusia, Argelia o Estados Unidos.

El sector del transporte es el principal generador de emisiones de gases de efecto invernadero en España (un tercio del total en 2024), y más del 90 % de las emisiones que produce este sector en nuestro territorio corresponden al transporte por carretera. No existe transición energética ni solidaridad internacionalista sin reducir significativamente los trayectos de nuestro ejército de coches de tonelada y media, que quedan estacionados el 97 % del tiempo y en la mayor parte de los viajes apenas mueven un individuo de 70 kilos. 

Privatizar cada segmento de nuestra vida amputa la posibilidad de un consumo comunitario

Pero esta reducción no debe entenderse como un sacrificio, una renuncia en favor de un bien mayor, ya sea la autonomía, la paz, la economía, el medio ambiente o la salud. Tenemos que entenderlo como una oportunidad para vivir mejor, para construir un sistema de movilidad más resiliente, eficiente y humano. Frente al atasco y la contaminación atmosférica, proponemos el lujo colectivo de un transporte público gratuito y de calidad, de carriles bici seguros, zonas peatonales y una vertebración efectiva de las zonas rurales. Porque además de monstruoso, el capitalismo fósil es también ineficiente. Al privatizar cada segmento de nuestra vida amputa la posibilidad de un consumo comunitario que, en el caso del transporte, es capaz de mover a muchísima más gente usando menos recursos.

Aunque la transformación que proponemos es profunda, sus políticas son muy simples de aplicar. Bélgica paga por kilómetro recorrido a cada ciudadano que abandona el coche para ir al trabajo en bicicleta, una política que debe combinarse con una reestructuración urbana para que los carriles bicis sean seguros y lleguen a los sitios. Las líneas y frecuencias del transporte público pueden ampliarse mientras se reducen los precios. Podemos fomentar la compartición de los vehículos y obligar a las empresas a desarrollar planes de movilidad que reduzcan emisiones. O, como la propia Agencia Internacional de la Energía proponía al tiempo que nuestro Consejo de Ministros deliberaba sus medidas anticrisis, podemos reducir la velocidad a la que nos movemos o tomar menos aviones por motivos profesionales. Este artículo se haría interminable si mencionamos cada propuesta, pero el repertorio es amplio.

Nuestras soluciones hoy son muchas más que las que Dinamarca tuvo en los años 70. Por un lado, podemos desterrar de forma definitiva los combustibles fósiles y la nuclear sustituyéndolos por energías renovables, hoy mucho más eficientes y limpias: podemos alcanzar un 100 % de generación eléctrica renovable, y también electrificar la mayor parte de nuestra economía, apostando por las bombas de calor y los autobuses eléctricos.

Al mismo tiempo, si bien nuestra demanda energética ha crecido enormemente a nivel mundial, no siempre lo ha hecho nuestro bienestar. Gran parte de nuestros usos energéticos tienen que ver con el derroche, la ineficiencia o el enriquecimiento de una minoría a costa de los demás. No necesitamos una industria militar que se deleita con cada nuevo ataque, una obsolescencia programada que nos obliga a consumir más y más o un modelo agroindustrial que destruye la biodiversidad a base de monocultivos. Nuestras posibilidades para reducir el consumo energético viviendo mejor son enormes.

Frente a la crisis del estrecho de Ormuz, hay quien querrá capear el temporal y mantener el modelo. No es momento para grandes cambios, dirán, todo esto es muy caro. Pero sabemos que mienten. Defienden un sistema moribundo pero letal, una economía de la muerte y la guerra, en la que el 80 % de la población vivimos en países que importan combustibles fósiles del 20 % restante. Y cada día que nos resistimos a cambiar le insuflamos más vida.

Tenemos todas las herramientas para abandonar los combustibles fósiles y vivir mejor. Para construir un mundo que satisfaga las necesidades energéticas de toda la población sin alimentar el extractivismo, un mundo construido sobre la igualdad y la solidaridad, entre los seres humanos y entre el conjunto de seres vivos que poblamos este planeta. No desaprovechemos la oportunidad.

Carlos Moreno Azqueta y Pedro Díaz Alejo son activistas de Ecologistas en Acción.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260301/Firmas/52674/carlos-moreno-azqueta-pedro-diaz-alejo-ormuz-estrecho-guerra-iran-eeuu-combustibles-fosiles-energia-renovable-dependencia.htm

Rebelion 04/04/26