Denunció el futuro con 100 años de anticipación. Un siglo atrás se publicaba la novela Metrópolis, un año después era llevada al cine. Catalogada como “Memoria del Mundo” por la Unesco por su contenido humanístico y social, es considerada una de las grandes películas del expresionismo alemán y del cine mundial. Por Eduardo Lucita
El 26 enero de 1926 se editó esta novela, llevada al cine en 1927. El impacto mundial de su texto y su traducción al lenguaje cinematográfico, ha sido tan importante que dio lugar a interpretaciones y análisis a los largo de una centuria. Tan es así que su centenario se está celebrando con diversos eventos agrupados bajo el lema “Metrópolis 100 años en vivo”. En estos eventos se proyecta la película con música en vivo, muchas veces con la copia completa, inesperadamente encontrada en nuestro país y restaurada. Esa importancia se traduce también en una profusa bibliografía sobre el film y sus contenidos, parte de ella en castellano, de las cuales esta nota es tributaria.
En la película, dirigida y coguionada por Fritz Lang, se invirtieron casi 40 millones de dólares (de aquel tiempo), uno de los presupuestos más alto en la historia de las películas mudas. Trabajaron en ella 37.000 extras, la filmación se extendió por 310 días, incluidas 60 noches. El resultado fueron 620.000 metros de celuloide de los que quedaron efectivos algo más de 4.100. El original duraba 153 minutos, que quedaron en 92 luego de la censura, por motivos ideológicos y comerciales, para su proyección en EEUU. Finalmente en la versión restaurada se extiende por 148 minutos.
Contexto político
Conviene ubicar la obra en el contexto político del cual emergió la escuela expresionista alemana. Es en esa Alemania que lucha por superar la derrota de la 1ra. GM. En ese interregno (1918-1933) en que surge la República de Weimar que busca recuperar la esperanza y el futuro en un estado general de desesperanza. Es también el tiempo de la entronización de Adolf Hitler al frente del Partido Nacional Socialista. En 1933 el triunfo nazi en las elecciones puso fin a la corriente expresionista y al resto de las expresiones artísticas y culturales del período (la Bauhaus entre ellas). Luego el derrumbe bursátil de 1929 y el inicio de la Gran Recesión de los años 30.Todo desembocaría en la 2da GM, que puso fin al jolgorio de los “Años locos” de las grandes potencias triunfantes del momento.
Por Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI de Turquía
¡No pasarán el imperialismo, el sionismo ni la monarquía!
11/1/2026. El pueblo iraní vuelve a estar en pie con demandas económicas y sociales y con una lucha existencial contra la dictadura. Las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán contra la depreciación del rial y el encarecimiento del costo de la vida se extendieron en poco tiempo por todo el país y se transformaron en una nueva rebelión contra el régimen. Esta rebelión constituye la quinta ola de movilización masiva desde 2017 y, una vez más, el régimen de los mulás intenta reprimir las protestas mediante la represión y la violencia.
La actual insurrección popular reviste una importancia particular, ya que es la primera gran movilización a escala nacional tras la supervivencia del régimen, que logró mantenerse en pie ahogando en un mar de sangre el levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi” a finales de 2022. Al mismo tiempo, esta rebelión es crítica por producirse después de lo que se conoce como la “Guerra de los Doce Días”, tras los duros ataques sufridos el año pasado por parte del sionismo y de Estados Unidos.
Imperialismo, sionismo y el régimen de los mulás
Las dificultades generadas en el comercio por la volatilidad y la extraordinaria depreciación del rial frente al dólar desencadenaron, a finales de diciembre, protestas y cierres de comercios por parte de pequeños y medianos comerciantes en el bazar de Teherán. Estas acciones se extendieron rápidamente en la capital a los sectores trabajadores asfixiados por el aumento del costo de la vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las protestas surgidas en Teherán, combinadas con la memoria aún reciente del levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi”, movilizaron también a las mujeres y a otros sectores sociales, extendiéndose a diversas universidades y a otras ciudades, y adquirieron el carácter de una insurrección popular.
El hecho de que las protestas comenzaran en el bazar de Teherán, que simboliza una de las bases sociales tradicionales del régimen de los mulás, llevó a que, a diferencia de experiencias anteriores, el gobierno adoptara inicialmente un tono moderado frente a las movilizaciones. Mientras el presidente Pezeshkian declaró que las protestas eran legítimas y que no debían ser reprimidas con violencia, el presidente del Banco Central fue destituido. Sin embargo, a medida que las protestas se extendieron, el régimen volvió a su discurso y actitud tradicionales contra los manifestantes. Jamenei calificó a los manifestantes de “alborotadores” y “mercenarios de potencias extranjeras”, y se estima que, a partir del 11 de enero, el número de muertos en las protestas se acerca a 200 y el de detenidos a 2.500. Debido a los cortes de internet y de las redes de comunicación impuestos por el régimen desde mediados de la semana pasada, existen serias dificultades para acceder a información precisa sobre las protestas.
Por otro lado, el imperialismo estadounidense bajo la administración de Trump, el sionismo, los monárquicos partidarios del Sha y otros sectores de derecha y de fascizantes desarrollan una intensa actividad con el objetivo de apropiarse de las demandas y acciones legítimas del pueblo. El fascista Trump afirma que “apoya las protestas” y que intervendrá en el país si el gobierno de los mulás ataca al pueblo. El genocida Netanyahu declara que “están en solidaridad con las demandas de libertad y justicia del pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado, que en la “Guerra de los Doce Días” se posicionó abiertamente del lado de Estados Unidos e Israel, y que es alimentado por el imperialismo y el sionismo, llama al pueblo a salir a las calles y a derrocar al régimen. Los medios financiados por el sionismo llevan a cabo una campaña compartiendo videos de las protestas manipulados, a los que añaden consignas favorables al régimen del Sha.
Por Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en Venezuela
¡Fuera Trump de América Latina y el Caribe!
10/1/2026. El pasado 3 de enero el gobierno del ultraderechista Donald Trump ejecutó un ataque criminal contra nuestro país. Como resultado del operativo militar fue secuestrado Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hecho que repudiamos. Aquel día se produjo una verdadera masacre. Más de 100 muertos, entre ellos algunos civiles, y un número similar de heridos, aunque las cifras pueden aumentar en los próximos días. La acción criminal del imperialismo estadounidense venía siendo aupada y promovida desde hacía meses por María Corina Machado y otros representantes de la oposición patronal venezolana.
Con sus primeras declaraciones tras la invasión a Venezuela, ha quedado claro que a Trump solo le interesa el petróleo y demás recursos del país. El descomunal despliegue naval y los bombardeos en el Caribe y el Pacífico nunca fueron realmente por el narcotráfico. A Estados Unidos no le interesan las libertades democráticas, ni la libertad de los presos políticos, como tampoco los salarios ni las condiciones de vida del pueblo venezolano.
Este ataque es la expresión de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis económica y de dominación hegemónica de los Estados Unidos, en el contexto de la crisis global del capitalismo imperialista. El ultraderechista Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dijo en su alocución de ascenso al poder en enero del pasado año, lo que hasta ahora no ha podido concretar.
Después de la intervención militar en Venezuela, Trump dijo que podría haber un segundo ataque a nuestro país, si el gobierno venezolano encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, no acataba sus exigencias. Dijo que ahora controlaba el país y que iba a dirigir el comercio de su petróleo. Simultáneamente también amenazó a Cuba, Colombia, México y Groenlandia.
Desde el Partido Socialismo y Libertad rechazamos el plan de Estados Unidos de recolonizar a nuestro país y controlar la explotación y comercialización del petróleo, en el marco del reflotamiento de la Doctrina Monroe y su Corolario Trump. El pasado viernes fue vergonzoso ver a los principales CEO de las transnacionales petroleras reunidas con Trump en la Casa Blanca, definiendo el destino de nuestro petróleo.
Advertimos sobre el peligro de un pacto entre Trump y el gobierno venezolano
El antiimperialismo en Burkina Faso ha dejado de ser una mera consigna: ahora es una política económica concreta”
Mientras las cámaras del mundo enfocaban los bombardeos sobre Venezuela, en África Occidental se libraba otra batalla por la soberanía. En Burkina Faso, el gobierno de Ibrahim Traoré frustró un intento de golpe de Estado que buscaba frenar un proceso político de profundas raíces populares. Más que un episodio aislado, lo ocurrido pone en valor el rumbo independiente que ha tomado el país, siguiendo el legado revolucionario de Thomas Sankara. Frente a conspiraciones, traiciones y amenazas externas, el pueblo burkinés defiende un proyecto de dignidad, justicia social y liberación nacional, escribe el colaborador de Canarias Semanal, Jordi Ruiz
Cuando apenas habían transcurrido los primeros días de este nuevo año la prensa internacional volcaba su atención sobre los bombardeos yanquis en Venezuela, muchos pasaron por alto un acontecimiento de extraordinaria importancia política y social en el continente africano: en Burkina Faso el pueblo y su gobierno lograron frustrar un intento de golpe de Estado contra el presidente Ibrahim Traoré.
Lo que para algunos podría parecer un dato más en la persistente crisis del Sahel, es en realidad la manifestación más reciente de una lucha por la soberanía, la dignidad y el desarrollo propio de un pueblo que ha abrazado una nueva dirección política, inspirada en los caminos trazados décadas atrás por Thomas Sankara y retomada con renovada fuerza por Traoré.
Este episodio —que involucró a sectores conspirativos dentro y fuera del país— revela algo más profundo que la simple dinámica de un golpe: la resistencia y consolidación de un proyecto político que reivindica la independencia frente a la intromisión extranjera y la explotación de los recursos naturales.
El gobierno de Traoré anunció la detención de los implicados y celebró la movilización popular en la capital, señalando cómo amplios sectores de la sociedad salieron a las calles para defender el proceso político que encarna su administración. En un contexto donde la hegemonía mediática global parecía centrarse en otras regiones, este suceso puso de relieve que en Burkina Faso late una política de resistencia que merece una mirada profunda.
Traoré y la construcción de un proyecto antiimperialista
El ataque de EE. UU. contra Venezuela no comenzó el 3 de enero de 2026: el bombardeo del país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores demuestran el desprecio de Washington por la soberanía y el derecho internacional.
En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos envió sus fuerzas militares a Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional, bombardeando sitios civiles y militares en Caracas. Estados Unidos acusó formalmente a ambos de “narcoterrorismo” y otros cargos relacionados, y los mantiene retenidos en Nueva York, donde comparecieron por primera vez ante el tribunal federal de Manhattan el 5 de enero de 2026.
Está claro que Estados Unidos no inició su ofensiva contra Venezuela el 3 de enero de 2026. La guerra híbrida contra el proceso bolivariano de Venezuela comenzó en 2001, después de la aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos como parte de un paquete de 49 leyes decretadas por el presidente Hugo Chávez y ratificadas por la Asamblea Nacional. La nueva ley venezolana perjudicó a los conglomerados petroleros, la mayoría de ellos estadounidenses, al permitir que el gobierno redirigiera una mayor parte de los ingresos petroleros hacia programas sociales y el desarrollo nacional a largo plazo. Los conglomerados petroleros, particularmente ExxonMobil (Exxon), se enfurecieron y desde entonces han trabajado con el gobierno estadounidense para intentar derrocar no solo al gobierno de Venezuela sino todo el proceso bolivariano. La guerra híbrida a través de medios económicos, políticos, informativos e incluso sociales, ha sido una característica constante de la vida venezolana durante el último cuarto de siglo. El ataque ilegal contra Venezuela en 2026 y el secuestro de su presidente y de la primera dama forman parte de esta larga y continua guerra contra la clase trabajadora de este país sudamericano.
¿Qué hace que el ataque contra Venezuela sea ilegal? Teniendo en cuenta que Estados Unidos ignora completa y sistemáticamente el derecho internacional, incluso mientras habla de un “orden internacional basado en reglas”, vale la pena revisar los fundamentos del derecho internacional y examinar las leyes internacionales que ese país violó con su ataque contra Venezuela el 3 de enero.
En primer lugar, cuando hablamos de “derecho internacional”, nos referimos a obligaciones jurídicas que los Estados y, en ciertos casos, las organizaciones internacionales y las personas, reconocen como vinculantes en sus relaciones entre sí. Estas normas provienen de dos fuentes principales: tratados (acuerdos escritos) y derecho internacional consuetudinario (normas que se vuelven vinculantes a través de una práctica estatal constante y son aceptadas como ley).
Un Estado debe consentir en quedar vinculado por un tratado (lo que significa que debe firmarlo o adherirse a él). Sin embargo, puede quedar vinculado por el derecho internacional consuetudinario y por las normas imperativas (jus cogens, o “derecho imperativo”, normas fundamentales que obligan a todos los Estados) independientemente de que haya firmado algún tratado. Por ejemplo, la prohibición del genocidio y de la esclavitud no requiere que un Estado firme nada, ya que estas prohibiciones son reconocidas como normas imperativas que obligan a todos los Estados en virtud del derecho internacional. Dicho de otro modo, algunas leyes son tan fundamentales que ningún Estado puede eximirse de ellas. Las obligaciones a las que me referiré a continuación provienen de ambas fuentes: tratados (como la Carta de las Naciones Unidas) y el derecho internacional consuetudinario (incluido el principio de no intervención y la inmunidad de los jefes de Estado), en algunos casos interpretados y aplicados por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el máximo tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las controversias entre Estados, cuyos fallos tienen una autoridad especial para explicar lo que el derecho internacional requiere en la práctica.
Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Existen dos tratados clave que deberían restringir el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra otros países:
El más importante es la Carta de las Naciones Unidas, de 1945, cuyo Artículo 2, numeral 4, establece que todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la “amenaza o el uso de la fuerza” contra otro Estado. Existen excepciones limitadas a esto, como cuando el Consejo de Seguridad de la ONU, actuando bajo el Capítulo VII de la Carta (Artículos 39 a 42), determina que existe una “amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión” y luego autoriza el uso de fuerzas aéreas, navales o terrestres para “mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”, o cuando un Estado actúa en legítima defensa. Como no existe otra excepción, el acto de agresión de Estados Unidos contra Venezuela constituye una clara violación de la Carta de la ONU, la obligación de tratado más alta en el sistema interestatal.
En las Américas, también existe la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de 1948, cuyo Artículo 21 establece que el “territorio de un Estado es inviolable” y que no se permite ninguna “ocupación militar” o “medidas de fuerza” por parte de un Estado contra otro. La Carta de la OEA sigue a la Carta de las Naciones Unidas, cuyo Artículo 103 deja claro que, cuando las obligaciones de los tratados entran en conflicto, las obligaciones de los miembros bajo el tratado internacional fundado por la ONU prevalecen sobre las de cualquier otro acuerdo internacional.
Ya debería haber resoluciones tanto en la ONU como en la OEA para condenar las acciones recientes de Estados Unidos. La ausencia de tales resoluciones es una demostración no tanto de la impotencia del sistema interestatal en sí mismo, sino más bien del poder absoluto de tipo mafioso que ejerce Estados Unidos en el mundo.
Presentamos la traducción de entrevista realizada a nuestro compañero Miguel Angel Hernández por el periódico turco BirGün por el periodista Umut Can Firtina.
8 de enero de 2026. Según Hernández, líder del Partido Libertad y Socialismo de Venezuela, Trump intenta presentar a Estados Unidos como una gran superpotencia que ha recuperado su prestigio. Al afirmar que la situación en Venezuela sigue siendo incierta, Hernández afirma: «Los líderes deben lanzar una movilización continental contra la agresión estadounidense».
Mientras las repercusiones del ataque imperialista estadounidense persisten en Venezuela, Trump sigue amenazando a toda la región.
Miguel Ángel Hernández, secretario general del Partido Socialismo y Libertad (PSL) en Venezuela, sección venezolana de la Unión Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) y profesor de la Universidad Central de Venezuela, respondió a nuestras preguntas.
¿Qué presenciamos ahora en América con las últimas acciones del imperialismo estadounidense?
Lo que ocurre en Venezuela es un nuevo ataque contra los pueblos de América Latina. Se trata de una intervención armada inaceptable por parte de Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. Esto, sin duda, tendrá graves consecuencias para los pueblos del continente. Trump amenaza a Colombia y México, e incluso a países fuera de la región.
Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto. Existen muchas contradicciones dentro del establishment político estadounidense; las diferencias entre Trump y Rubio son claramente visibles. Una gran parte de la opinión pública estadounidense se opone a las intervenciones militares en el extranjero; la base del MAGA no comparte esta postura. Tanto demócratas como representantes y senadores republicanos han iniciado una investigación en el Congreso que declara ilegales los bombardeos en el Caribe y el Pacífico.
EL PUEBLO DEBE DETERMINAR SU PROPIO DESTINO
Como PSL, condenamos categóricamente este ataque criminal y cobarde contra el pueblo venezolano. Abogamos por que el pueblo trabajador venezolano decida su propio destino, no el del asesino imperialismo estadounidense. Sin embargo, también adoptamos esta postura desde la oposición de izquierda al gobierno de Maduro. Maduro gobernó con una falsa retórica socialista. En realidad, fue un régimen represivo que implementó una brutal política de ajuste capitalista que condenó a los trabajadores a salarios de miseria y servicios públicos pésimos, con cientos de presos políticos.
El régimen chavista entregó la industria petrolera a corporaciones multinacionales a través de las llamadas empresas mixtas. La multinacional estadounidense Chevron es el principal exportador de petróleo venezolano. Venezuela cuenta con multinacionales petroleras como Shell, Total y ENI, así como empresas japonesas, chinas y rusas; pero Trump quiere que el petróleo venezolano esté controlado principalmente por compañías petroleras estadounidenses, garantizando así las inversiones de China y otros países imperialistas. Ni siquiera se molestaron en ocultarlo.
¿Qué significa para el futuro del mundo la intervención estadounidense en Venezuela, el secuestro del presidente de un estado soberano y la toma del país? ¿Qué cambiará?
El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.
En los últimos meses, el presidente Trump ha desplegado una imponente fuerza militar en el Caribe para amenazar a Venezuela. Hasta ahora, el presidente de Estados Unidos había utilizado esa fuerza —un portaaviones, al menos otros siete buques de guerra, decenas de aviones y 15.000 soldados estadounidenses— en ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones que, él afirma, transportaban drogas. Este fin de semana, Trump intensificó drásticamente su campaña al capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como parte de lo que denominó “un ataque a gran escala” contra el país.
Pocas personas sentirán simpatía por Maduro. Es antidemocrático y represivo, y ha desestabilizado el hemisferio occidental en los últimos años. Naciones Unidas publicó recientemente un informe en el que se detallan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos. Se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.
Sin embargo, si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.
Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos.
La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los “narcoterroristas”. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022.
Una explicación más plausible de los ataques a Venezuela puede encontrarse, en cambio, en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. En ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. En lo que el documento denominó el “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas de todo el mundo en la región, detener a los traficantes en alta mar, utilizar la fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y, potencialmente, instalar más soldados estadounidenses en la región.
Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
3/1/2026. Luego de los bombardeos criminales, del 3 de enero, con helicópteros y drones por parte del gobierno del ultraderechista Donald Trump contra diversas instalaciones militares y civiles (se desconoce aún cuántos muertos hubo) en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda y Aragua y del repudiable secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa, Donald Trump afirmó, en su conferencia de prensa, que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela por tiempo indefinido.
Sostuvo que Washington dirigirá el país hasta que se concrete una transición “segura, adecuada y juiciosa”, y dejó en claro que será la Casa Blanca la que determine cuándo y en qué condiciones se producirá esa transferencia. A tal punto anunció que sería su propio gobierno el que maneje esa “transición” que Trump ignoró mencionar al opositor González Urrutia y hasta descalificó a la derechista María Corina Machado para esa “transición”.
O sea, Trump ha dado un paso más en concretar sus amenazas de invadir Venezuela. Y se sacó la falsa careta de “lucha contra el narcotráfico” al anunciar que asumiría el control de Venezuela para “reconstruir” la industria petrolera que, insólitamente, siguió argumentando que les fue “robada” (sic). Trump aseguró que las empresas estadounidenses “repararán” la infraestructura petrolera para comenzar a operar y “generar dinero” para los EE.UU. Así Trump confirma que su objetivo es recolonizar Venezuela, instalar una especie de protectorado, para robar su petróleo con las multinacionales yanquis.
De hecho, Trump amenaza con nuevas acciones militares y una invasión ya que todavía no existe ese el gobierno “de transición” que anunció.
Por ahora, el gobierno venezolano, en nombre de la vicepresidente Delcy Rodríguez repudió la agresión y el secuestro de Maduro convocando a resistir. Cuando Trump había anunciado que la vicepresidente se “ponía a disposición”.
Trump ante las preguntas de las y los periodistas, dijo que estaban “preparados para una segunda acción” y que “no tendrían problemas de poner tropas norteamericanas en el terreno. Por eso los pueblos del mundo deben seguir impulsando la movilización contra Trump y su intento de invadir y controlar Venezuela. Nada está terminado en Venezuela.
Desde el mes de septiembre, Venezuela venía siendo objeto de amenazas por parte del imperialismo estadounidense, con un gigantesco despliegue militar en el Caribe, el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989. En las últimas semanas, el operativo bélico que Estados Unidos denominó «Lanza del Sur» fue adquiriendo proporciones cada vez mayores: más de 20 bombardeos a embarcaciones con un saldo de más de un centenar de asesinados; el bloqueo al transporte de petróleo venezolano; la incautación de buques.
Se trata de un ataque sin precedentes contra Venezuela perpetrado por Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo.
Esta política agresiva del imperialismo norteamericano, bajo el cuento de la lucha contra el narcotráfico, busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo, y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.
Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación y económica de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito. Más recientemente todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde aún no han podido cantar victoria.
Nuestro categórico repudio a este criminal y cobarde ataque contra el pueblo venezolano lo hacemos desde la oposición de izquierda al gobierno de Nicolás Maduro, quien encabeza, bajo un falso discurso socialista, un régimen represivo y autoritario con centenares de presos políticos y que aplica un brutal ajuste capitalista, sometiendo al pueblo trabajador a salarios de hambre y pésimos servicios públicos. Pero la UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, consideramos que es el pueblo trabajador venezolano el que debe resolver su destino y no el imperialismo genocida de los Estados Unidos. Por eso repudiamos la agresión imperialista como cualquier nuevo ataque militar o intento de invasión al país.
Desde la UIT-CI llamamos a los pueblos de América Latina y el mundo a repudiar y a movilizarse para repudiar la agresión, el secuestro de Maduro y su esposa, la nueva amenaza de segundo ataque y de invasión norteamericana para imponer un gobierno propio, títere de EE.UU. y sus multinacionales. Ya hubo marchas de repudio en New York, Washington y otras ciudades de EE.UU. como en distintas ciudades de Europa y América Latina. Mamdani, el nuevo alcalde musulmán y socialista de New York, repudió también la agresión de Trump. “El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente”, dijo el The New York Times (Comité Editorial, 3/1/2026).
Reproducimos la declaración del Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la UIT-CI, 3 enero, 2026
Rechazamos categóricamente la agresión de Estados Unidos contra Venezuela. Fuera Trump de Venezuela y América Latina
Caracas, 3 de enero de 2026.- El Partido Socialismo y Libertad, sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional, repudia enérgicamente la brutal agresión militar perpetrada por el imperialismo norteamericano contra nuestro país.
En horas de la madrugada del sábado 3 de enero, aproximadamente a la 1:50 am, se inició un bombardeo con helicópteros y drones por parte del gobierno del ultraderechista Donald Trump contra diversas instalaciones militares y civiles en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda y Aragua. Según la información de la que disponemos, habrían sido bombardeados varios sitios en Fuerte Tiuna —donde también se encuentra la sede del Ministerio de la Defensa—, instalaciones del puerto de La Guaira, el más importante del país, instalaciones militares en Maracay —ciudad ubicada en el centro de Venezuela a hora y media de la capital—, y aeropuertos civiles en Miranda. Todos estos lugares se encuentran cercanos a Caracas.
Los ataques imperialistas se produjeron en zonas densamente pobladas, y hasta el momento se desconoce la magnitud de los daños en términos de pérdidas humanas y materiales. Sin embargo, información oficial del gobierno venezolano y del mismo Trump anuncian la captura por parte de efectivos estadounidenses de Nicolás Maduro y Cilia Flores, por lo cual nos sumamos a la exigencia de fe de vida e información sobre su paradero y las condiciones de su detención.
En Fuerte Tiuna existen numerosos edificios residenciales que habrían sido afectados por los bombardeos, así como en Maracay, una de las ciudades más pobladas del país. Helicópteros de ataque y unidades de fuerzas especiales habrían llevado a cabo la operación, a pesar de que el gobierno había declarado contar con las defensas necesarias para repeler cualquier agresión.
Desde el mes de septiembre, el país venía siendo objeto de amenazas por parte del imperialismo estadounidense, con un gigantesco despliegue militar en el Caribe, el más grande en la región desde la invasión a Panamá en 1989. En las últimas semanas, el operativo bélico que Estados Unidos denominó «Lanza del Sur» fue adquiriendo proporciones cada vez mayores: más de 20 bombardeos a embarcaciones con un saldo de más de un centenar de asesinados; el bloqueo al transporte de petróleo venezolano; la incautación de buques y, más recientemente, el ataque a un muelle en La Guajira.
Se trata de un ataque sin precedentes contra Venezuela perpetrado por Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo.
Nuestro categórico repudio a este criminal y cobarde ataque contra el pueblo venezolano lo hacemos desde la oposición de izquierda a Maduro, quien encabeza un régimen represivo y autoritario con centenares de presos políticos y que aplica un brutal ajuste capitalista, sometiendo al pueblo trabajador a salarios de hambre y pésimos servicios públicos.
Llamamos al pueblo trabajador venezolano a rechazar esta agresión contra nuestra soberanía. Igualmente, exhortamos a los pueblos del mundo, y en especial de América Latina y el Caribe, a manifestarse en las calles de sus países contra esta nueva agresión de Estados Unidos hacia un país de la región, una más en su larga lista de intervenciones, que ahora ejecutan apelando al llamado «Corolario Trump», contemplado en el recientemente aprobado documento de seguridad nacional de Estados Unidos que pretende reimponer la Doctrina Monroe en América Latina y el Caribe.
Fuera Trump de América Latina y el Caribe!!
Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
La Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar al recurso presentado por la querella y anuló la resolución que había rechazado convocar a declaración indagatoria a dos militares en la causa que investiga la muerte del soldado Mauro José Francisco Ramírez, ocurrida en 2003 mientras se encontraba bajo custodia del Ejército Argentino en la provincia de Misiones. La CPM, en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, sigue la causa como amicus curiae y acompaña a la familia de Ramírez e insiste con la necesidad de una investigación penal eficaz, exhaustiva, fundada y que considere el cúmulo probatorio que contradice la versión del suicidio.
ANDAR en Misiones
(Agencia) La familia del soldado Mauro Ramírez busca justicia desde hace 22 años desde el día que recibieron la noticia sobre su muerte bajo la versión de un suicidio. El 26 de junio de 2003 en el Destacamento Monte 30 del Ejército Argentino, en la localidad de Apóstoles, Ramírez murió como consecuencia de un disparo con su arma reglamentaria mientras cumplía funciones de guardia. En menos de tres meses José Antonio Reyes,el juez provincial de Apóstoles, decidió que se había tratado de un suicidio.
Su madre, Mónica Pintos, peleó hasta el día de hoy para que los dos militares que compartieron el cambio de guardia en el puesto de control aquella mañana, Eduardo Jeremías Brevel y Ovidio Francisco Almeida, sean llamados a indagatoria. Ahora mediante un fallo dictado el 23 de diciembre la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal cuestionó la actuación judicial hasta el momento y sostuvo que el caso debe ser analizado a la luz de los estándares internacionales sobre violencia institucional y graves violaciones a los derechos humanos.
“Creo que la palabra que resume mejor lo que me produce este fallo es gratitud para todas las personas y organismos de derechos humanos que acompañaron y lo siguen haciendo a lo largo de estos más de 20 años”, dice Mónica en diálogo con Andar. En su fallo el tribunal recordó que, según la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado tiene la obligación de investigar de manera seria, imparcial y efectiva toda muerte ocurrida en contextos de restricción de libertad o bajo control de fuerzas armadas o de seguridad y que la omisión de una investigación adecuada puede generar responsabilidad internacional.
Así sostuvo que el rechazo a convocar a indagatoria careció de una fundamentación suficiente y resultó arbitrario y que las instancias anteriores omitieron considerar elementos centrales del expediente, como las irregularidades en la investigación inicial, la pérdida y falta de preservación de pruebas, las contradicciones en testimonios y los informes periciales que descartaron indicadores compatibles con una conducta suicida. El fallo también remarcó la necesidad de garantizar el derecho de las víctimas y sus familiares a acceder a la justicia y a conocer la verdad, especialmente en casos atravesados por posibles responsabilidades estatales.
“Esto no sólo es un avance en la causa de mi hijo, es un fallo que beneficia a muchos otros familiares de víctimas de las fuerzas armadas y de seguridad y me pone muy tranquila, como que puedo andar un nuevo camino con más calma”, evalúa Mónica