17/03/2026. Desde el pasado 6 de marzo un grupo de organizadoras y organizadores de la delegación tunecina de la Flotilla Global Sumud se encuentran detenidos y encarcelados. Las y los dirigentes Wael Nouar, Jawaher Channa, Nabil Chanoufi, Sana Msahli y Mohammed Amin Belnour fueron arrestados en un hotel de la localidad de Sidi Bou Said por la unidad de policía antiterrorista, según informaron en un comunicado de prensa.
Las detenciones se realizaron luego de que la policía de Túnez impidiera la realización de diversas actividades organizadas por la FGS en dicho país. El 4 de marzo, la policía interrumpió la reunión de las los dirigentes locales e internacionales con las organizaciones de trabajadores portuarios de Sidi Bou Said que se solidarizaron con la flotilla en septiembre de 2025. En dicho accionar fueron detenidos diversos dirigentes, entre ellos, Thiago Ávila de la delegación brasilera y responsable de América Latina. El 5 de marzo, el gobierno y las autoridades cancelaron una actividad pública, programada previamente, que se realizaría en el Cine Cine-Théâtre Le Rio de Túnez.
Cabe recordar que el Puerto de Sidi Bou Said, fue el lugar al que arribó la FGS la noche del 7 de septiembre de 2025 y el escenario en el cual Israel ejecutó ataques con explosivos incendiarios mediante la utilización de drones sobre dos embarcaciones emblemas.
Diversas organizaciones se han solidarizado con las y los dirigentes apresados. Entre ellas el Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (FTDES) y otras 17 organizaciones, como Amnistía Internacional (AI) que expresó su «preocupación» ante «las crecientes» restricciones a las reuniones en apoyo al pueblo palestino.
A pesar del creciente repudio ante la criminalización, represión y encarcelamiento del gobierno y las autoridades sobre la FGS en Túnez y el extendido reclamo por la libertad de las y los presos, un juez tunecino dictó este lunes 16 de marzo prisión preventiva para los miembros del comité de coordinación de la Global Sumud bajo maliciosas y fraudulentas acusaciones de «falsificación, posesión y uso de documentos falsificados, fraude, abuso de confianza, registros falsificados y lavado de dinero».
La organización internacional de solidaridad con el pueblo palestino manifestó que, a pesar de la intimidación y la intención de bloquear los importantes puertos tunecinos, “Nuestra misión permanece inalterada. Esta primavera, volveremos a lanzar una misión civil histórica desde el Mediterráneo hacia Gaza para desafiar el asedio y apoyar al pueblo palestino. Confiamos en que el pueblo de Túnez, cuya solidaridad con Palestina siempre ha sido poderosa y visible, desempeñará una vez más un papel vital en este esfuerzo histórico”.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), como parte del movimiento mundial en apoyo al pueblo palestino y colaboradores activos con la FGS desde 2025, repudiamos el encarcelamiento y enjuiciamiento de las y los dirigentes tunecinos y llamamos a extender el reclamo por la inmediata libertad y desprocesamiento.
Por Lucha Internacionalista – Seccion de la UIT-CI en Estado Español
26/02/2026 A cuatro años del inicio de la invasión rusa, lo que debía ser una operación relámpago para establecer un régimen afín al Kremlin se ha convertido en una guerra de desgaste que ya se ha cobrado cientos de miles de vidas. El frente está casi estancado, el ejército ruso continúa perpetrando crímenes de guerra. El año 2025 ha sido el más letal para la población civil con 3.218 muertos y 8.901 heridos, un aumento del 37% respecto a 2024. Y ahora Moscú cuenta con el apoyo de los Estados Unidos de Trump, que reclaman la entrega de territorio ucraniano al invasor. Trump ha dado alas a Putin y ha recortado el apoyo militar a Ucrania en más del 90% para doblegarla. El agotamiento es evidente, pero la gente continúa resistiendo.
El invierno está siendo muy duro, aún más que los anteriores, mientras Rusia ha intensificado los ataques sobre infraestructuras civiles y deja constantemente sin electricidad ni calefacción a grandes partes del territorio ucraniano en un intento de desmoralizar la resistencia. En los territorios bajo ocupación, al este, la población padece un régimen de terror policial y rusificación forzosa. En el frente, la línea se ha desdibujado con los medios de guerra actuales. La guerra de drones ha impuesto otras condiciones de terror y ya no podemos hablar de la línea del frente, sino de una franja de 20 km a ambos lados.
Trump quiere imponer un plan de paz a Zelenski a medida de Putin. El acuerdo pretende legitimar la ocupación con la idea de congelar el frente actual. Significa premiar la agresión rusa y ceder el 20% del territorio ucraniano (Crimea y el Donbás). Rusia dilata la negociación a la espera de avances significativos en la línea del frente que no llegan. Witkoff, el enviado especial de Trump, afirmó que la “causa principal” de la guerra era que Ucrania era un “país falso”, reproduciendo el discurso del Kremlin. El magnate estadounidense intercambia favores con Putin esperando que este le retribuya en otros intereses estratégicos para Washington, como ha hecho al permitir con la abstención, sin recurrir al veto, los planes de Trump para la colonización de Gaza en el Consejo de Seguridad de la ONU, o con el silencio ruso ante el ataque de los EUA a Venezuela. Ucrania es para Trump solo una moneda de cambio.
El gobierno de Zelenski, al ligar su destino al financiamiento y armamento del imperialismo, de la OTAN, los EEUU y la UE, y no a la movilización independiente de su pueblo, se ha encontrado dependiendo de sus políticas y, aún más, atrapado ante el cambio de amo en Washington. El pueblo ucraniano se enfrenta a un gobierno endeudado, que ha aplicado leyes contra los y las trabajadoras en favor de los grandes oligarcas, y a la amenaza de un futuro como colonia económica tras la entrega de explotaciones de las tierras raras a los EEUU. Estas políticas debilitan el esfuerzo del pueblo trabajador ucraniano para hacer frente a la invasión rusa.
Pero la prolongación de la guerra comienza a pasar factura al Kremlin. Cada vez le es más difícil conseguir soldados para el frente. Los mandos militares piden 400.000 más y tienen que recurrir al reclutamiento de mercenarios. El pago de los sueldos y de las indemnizaciones por muerte se disparan y los costes de la guerra han obligado al Kremlin a presentar unos presupuestos con aumento de impuestos y recortes de las partidas sociales en sanidad, educación y servicios sociales. Ha crecido la inflación y cae el apoyo inicial a la invasión mientras continúa la represión sistemática de toda manifestación de crítica a Putin.
La estrategia de Trump también intenta debilitar a los imperialismos europeos, como en las propuestas para convertir a Europa en gendarme mediante una zona desmilitarizada patrullada por tropas europeas. Esto implica explorar la debilidad de los imperialismos europeos y otra forma de hacer pagar la deuda que la administración Trump exige como pago por sus servicios en la OTAN. La impotencia de la UE se evidencia, así como la división con gobiernos como el de Orbán en Hungría, abiertamente defensores de la agresión rusa.
Los aumentos comprometidos en la cumbre de la OTAN del 5% de gasto militar no tienen que ver con el suministro de armamento a Ucrania, que no supone ni la mitad del aumento en gasto militar de la UE en los últimos 3 años. Rechazamos la doble moral de los gobiernos de la UE, que hablan de apoyar a Ucrania y condenan la invasión rusa, justificando una política de sanciones y aislamiento internacional de Rusia, mientras se niegan a aplicar las mismas medidas ante el genocidio brutal del pueblo palestino. Mantienen a Israel como socio preferencial, con comercio de armas, en concursos y competiciones deportivas. Lo mismo hace el Gobierno de Sánchez-Díaz: a pesar de los aspavientos y las declaraciones, sigue comprando y vendiendo armas a Israel y colaborando con el genocidio.
Hacemos nuestro el llamamiento de la plataforma rusa “izquierda por la paz sin anexiones”: “Los rusos conscientes, la izquierda antibélica, debe aprovechar la situación actual para difundir la información sobre los crímenes inhumanos de Rusia en Ucrania. La empatía por los cortes de calefacción es posible considerando que a menudo el capitalismo ruso ha dejado sin calefacción a los trabajadores de Rusia. (…) el estado ruso no lleva a Ucrania la liberación, sino oscuridad, frío, muerte, dictadura… y por eso hay que resistir”.
El alineamiento de Trump con Putin deja sin política a la supuesta izquierda que divide el mundo en dos bloques irreconciliables encabezados uno por los EEUU y la OTAN y el otro por Rusia y China. La colaboración interimperialista, por muchas tensiones que tengan por el reparto del pastel, también se demuestra en el apoyo de Rusia a Israel, con el aumento de hasta el 70% del trigo que recibe Israel y hasta el 50% en derivados del petróleo. Rusia solo gesticula ante el ataque del imperialismo de los EEUU a Venezuela o el bloqueo a Cuba. Rusia es también un imperialismo capitalista que explota y oprime.
Los imperialismos y los gobiernos dictatoriales son los enemigos irreconciliables de los trabajadores y los pueblos. Nosotros estamos contra toda opresión imperialista. Estamos con la resistencia ucraniana ante la invasión rusa. De la misma manera, estamos con la resistencia palestina contra el imperialismo sionista. La única paz justa vendrá de la derrota de la invasión rusa. El pueblo ucraniano tiene el derecho a armarse para defenderse de la agresión. Es necesario reafirmar la solidaridad internacional con la lucha del pueblo ucraniano, con sus organizaciones sindicales y de izquierda. Rechazamos cualquier pacto a espaldas de la voluntad popular.
¡Fuera las tropas rusas de Ucrania! Retirada inmediata de los invasores.
¡No al plan de rendición de Trump! Rechazo a cualquier pacto secreto entre potencias que decida sobre la soberanía de los pueblos.
Solidaridad contra la represión a los y las activistas rusos y bielorrusos contra la invasión.
¡Por una Ucrania independiente, al servicio de los trabajadores y las trabajadoras!
¡Solidaridad con la resistencia en Ucrania y Palestina! Contra la paz de los cementerios.
Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
20/02/2026 El jueves 19 de febrero, Donald Trump inauguró la Junta de Paz (Board of Peace). Junto a 27 jefes de estado de distintos países del mundo, el jefe ultraderechista del imperialismo norteamericano, realizó una conferencia de prensa para anunciar los primeros pasos en su objetivo de colonizar Gaza.
Trump anunció que los Estados Unidos aportarán 10.000 millones de dólares iniciales para poner en marcha las faraónicas obras con las que buscan transformar a Gaza en zona turística de lujo, al servicio de las grandes trasnacionales del negocio inmobiliario con la construcción de 200 torres de lujo y abrir zonas para la inversión agropecuaria e industrial.
Trump no actúa solo. Su plan imperialista y colonizador cuenta con el apoyo de otros países y gobiernos ultraderechistas como Javier Milei quien ofreció el envío de los Cascos Blancos de Argentina para colaborar con la Fuerza Militar que busca controlar la franja. También estuvo presente primer ministro húngaro Viktor Orban y el presidente de Paraguay Santiago Peña.
Otros países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait ofrecieron 7.000 millones de dólares extras para sostener los caprichos de Donald Trump y sus mentirosas afirmaciones pacificadoras, con el objetivo de repartirse el territorio de Gaza entre los grandes inversionistas. Llamativa fue la presencia del Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien también se suma a la iniciativa inversionista para anunciar un aporte de 75 millones de dólares para respaldar a Trump bajo el falso argumento de construir un estadio con 20.000 ubicaciones y una escuela de futbol en Gaza.
Mientras Estados Unidos perdía la guerra de Vietnam a comienzos de la década de 1970, en América Latina desplegaba la doctrina de la seguridad nacional. Esa estrategia luego se consolidó en el Plan Cóndor, un sistema de coordinación entre dictaduras para fomentar y organizar golpes de Estado en el Cono Sur. El golpe del 24 de marzo de 1976 en Argentina se inscribió en ese marco, con el objetivo de frenar las luchas populares e imponer planes económicos alineados con los intereses del imperialismo.
A comienzos de la década de 1970, las y los trabajadores y los pueblos protagonizaban acciones en distintas latitudes del mundo. Estados Unidos, con Richard Nixon como presidente, vivía grandes movilizaciones internas contra la guerra en Vietnam y sufría derrotas en el campo de batalla que culminaron con su retirada de ese país, lo que significó la primera gran derrota del imperialismo yanqui. Otros países coloniales africanos, como Guinea Bissau, Angola y Mozambique, tras largos años de lucha, conquistaron su independencia de las potencias europeas que los dominaban. Hacia el final de la década, en 1979, una gran revolución democrática en Irán derrocó al sha Reza Pahlevi; ese mismo año, en Nicaragua, se derrotaba a la dictadura de Anastasio Somoza en una guerra civil en la que participó nuestra corriente con la Brigada Simón Bolívar.
En América Latina también se desarrollaban grandes luchas en Chile, Argentina y Perú, que cerraban un período de derrotas marcado por el golpe en Brasil y el de Barrientos en Bolivia. En ese contexto, Estados Unidos avanzaba en la formación militar de los ejércitos latinoamericanos a través de la Escuela de las Américas, situada en la zona del Canal de Panamá. Allí se enseñaban doctrinas de contrainsurgencia, es decir, métodos para organizar golpes de Estado, coordinar la represión y formar escuadrones de la muerte. Estas políticas fueron las antesalas del Plan Cóndor, impulsado con respaldo y participación directa del gobierno estadounidense.
Durante las presidencias de Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989), Estados Unidos prestó apoyo técnico, militar y político a los regímenes represivos del Cono Sur. A través de la CIA y el Pentágono se proporcionaban planificación, coordinación e instrucción en métodos de tortura y terrorismo de Estado.
Miles de asesinados y desaparecidos
Hacia 1978, la Operación Cóndor abarcaba ocho de los trece países de América del Sur y había establecido un área de represión e impunidad sin fronteras. El intercambio de información entre las dictaduras permitió operativos conjuntos de grupos de tareas integrados por agentes del país donde se encontraba la víctima y por sus contrapartes del país de origen. Estas operaciones muchas veces terminaban con traslados clandestinos de personas detenidas hacia su país de origen, algo habitual entre las dictaduras de Argentina, Uruguay y Chile.
La Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay confirmó en 2003 que los documentos hallados en diciembre de 1992 en la comisaría de Lambaré, en Asunción, prueban la existencia del acuerdo entre las dictaduras para el intercambio de información y prisioneros. Según esos archivos, este plan asesinó a unos 50 mil opositores políticos en América Latina, dejó decenas de miles de detenidos desaparecidos y encarceló a alrededor de 400 mil personas. Esos documentos, conocidos como los “Archivos del Terror”, detallan el destino de miles de latinoamericanos secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Israel y EEUU han intentado instrumentalizar las protestas en Irán y usarlas para sus propios objetivos, incluso con una declaración del Mossad israelí en la que aseguraba que sus agentes estaban con los manifestantes “en el terreno”.
Lo que ocurre en Irán estas semanas ofrece pistas sobre la política exterior de Trump y obliga a analizar algunas cuestiones globales. Las protestas, iniciadas a finales de diciembre en Teherán y protagonizadas en un primer momento por comerciantes del Gran Bazar, se reprodujeron en los días posteriores en otros puntos de la capital. Las principales demandas giraron esta vez en torno a la situación económica del país, marcada por la precariedad y una inflación que afecta a amplios sectores de la población.
El 7 de enero, el sindicato de conductores de autobuses de Teherán, que participó en las protestas, emitió un comunicado en el que exigía medidas contra “la desigualdad y la explotación” del “orden político-económico” iraní y en el que condenaba la represión de las autoridades. También rechazaba “líderes prefabricados impuestos desde arriba”, “la dependencia de potencias extranjeras” y “cualquier propaganda, justificación o apoyo a la intervención militar por parte de gobiernos extranjeros, incluidos Estados Unidos e Israel”.
¿Por qué mencionaban a Washington y Tel Aviv? Porque en aquellos días ya habían surgido elementos que mostraban un intento de instrumentalizar desde el exterior esas protestas legítimas y capitalizarlas políticamente para fines propios.
El Gobierno iraní suspendió el servicio de Internet y las llamadas telefónicas internacionales, lo que dificultó durante varios días el acceso a información fidedigna. Finalmente, a mediados de esta semana fue posible establecer comunicación directa con iraníes residentes en el país.
Foto: Bandera monárquica iraní y fotografía de Reza Pahlavi, hijo del sha y aliado de Israel, este diciembre, en una concentración en Londres (Olga Rodríguez)
Un reportaje del Financial Times, publicado este viernes, recoge varios testimonios de testigos “que revelan un relato confuso de los disturbios, en el que los agitadores se mezclaron con manifestantes genuinos” y señala que en algunas protestas hubo “grupos de hombres vestidos de negro, ágiles, rápidos”, “con aspecto de comandos”, que “prendían fuego” al mobiliario urbano y luego “pasaban rápidamente al siguiente objetivo”. “Sin duda estaban organizados, pero no sé quién estaba detrás”, afirma uno de los manifestantes.
“Los enfrentamientos se cobraron la vida no solo de ciudadanos desarmados que formaban parte de multitudes sin líderes, sino también de personal de seguridad bien equipado”, indica la investigación del Financial Times.
Este sábado el ayatolá Jamenei confirmó que hay “varios miles de muertos”, evitó mencionar el papel de las fuerzas de seguridad iraníes en ese balance y atribuyó la violencia a las acciones de “los alborotadores” y a “la sedición planificada por Estados Unidos y el régimen sionista [Israel]”.
La represión que las autoridades iraníes suelen ejercer contra manifestantes disidentes ha sido documentada en otras ocasiones por organizaciones de derechos humanos y es bien conocida. Jamenei no hablaba tanto para el exterior como para la población local. Las declaraciones públicas de autoridades israelíes y estadounidenses en las últimas semanas han contribuido a darle argumentario para su público y a facilitar relatos inciertos que reducen las manifestaciones reales a una operación de injerencia exterior.
Fuentes: Rebelión [Foto: Un manifestante con una pancarta pidiendo abolir el ICE (Tony Webster, Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0)]
Por Katrien Demuynck | 19/01/2026 | EE.UU.
El asesinato de Renee Good es solo la punta del iceberg de un ICE (siglas en inglés de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) descarrilado que aterroriza a los barrios, persigue a cualquier persona que «no sea lo suficientemente blanca» y da a Estados Unidos un rostro cada vez más fascista.
Más de 300.000 personas ya han sido detenidas y expulsadas del país por el ICE, independientemente del tiempo que llevaran viviendo allí, de si dejaban atrás a hijos u otros familiares, de si tenían trabajo o de si tenían o no vínculos con el país al que eran enviados.
La actuación violenta de los agentes del ICE, generalmente enmascarados y sin la menor identificación, causa terror en los barrios. Supuestamente buscan «inmigrantes ilegales», pero en la práctica persiguen a cualquier persona que no parezca lo suficientemente blanca. Como resultado, muchos ciudadanos indígenas, los únicos que no son inmigrantes en los Estados Unidos, también son víctimas del ICE y corren el riesgo de ser deportados.
Así ocurrió en el caso de Elaine Miles, miembro de las Tribus Confederadas de la Reserva Indígena Umatilla en Oregón. Miles, de 65 años, es conocida como actriz. En noviembre de 2025 cuatro agentes del ICE la detuvieron en la calle y le pidieron su identificación. No aceptaron su documento de identidad indígena. Afortunadamente, también llevaba consigo su pasaporte estadounidense. Tras algunas amenazas adicionales, la dejaron en paz.
Sin embargo, las agencias gubernamentales federales están obligadas a reconocer los documentos de identidad de las naciones indígenas como documentos de identidad válidos debido a la relación de Estado a Estado entre las naciones reconocidas federalmente y los Estados Unidos.
Después del genocidio y la deportación, la expulsión
Por lo tanto, tener un documento de identidad de su nación no protege a las personas indígenas de ICE. De esta manera, la política colonial de los Estados Unidos añade otra medida al genocidio, a las deportaciones a miles de kilómetros de distancia, al robo de tierras y al desplazamiento de los pueblos indígenas a reservas: la expulsión.
El caso de Elaine Miles es uno de los muchos casos de personas indígenas a las que se les pide que muestren sus documentos de ciudadanía o que son detenidas por los servicios de inmigración.
Pero puede ir más allá. Cuando Leticia Jacobo, de 24 años, miembro registrada de la Comunidad Indígena Salt River Pima Maricopa en Arizona, fue detenida por una infracción de tráfico —conducir con un permiso de conducir no válido—, el Departamento del Sheriff del condado de Polk, en Iowa, la clasificó como inmigrante ilegal. Ni siquiera se le informó de ello.
Solo cuando su madre fue a recogerla a la cárcel el 11 de noviembre, tras un mes de reclusión, descubrió que su hija no reunía los requisitos para ser puesta en libertad. Ese mismo día iba a ser entregada al ICE para ser deportada a un destino desconocido.
Era día festivo y todas las instituciones oficiales estaban cerradas. Sin embargo, la familia logró movilizar documentos adicionales desde Phoenix, Arizona, a más de 2000 kilómetros de distancia, donde había nacido Leticia, lo que permitió detener el proceso de deportación en el último momento. Sin embargo, no todo el mundo puede contar con su familia de esta manera.
Entre enero y marzo de 2025 la nación navajo informó de más de 15 casos de control y detención por parte del ICE de miembros de la nación en Arizona y Nuevo México. Las detenciones suelen producirse también en territorios de las reservas. Entre otras, la nación indígena quinault de Washington respondió en junio de 2025 a una redada bloqueando sus fronteras al ICE.
Por Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI
17/1/2026. “Maldita Perra”. Esas fueron las últimas palabras de Jonathan Ross, antes de dispararle tres veces y colocarle una bala en la cabeza a Renee Nicole Good en una fría mañana del miércoles 11 de enero en la ciudad de Minneapolis, Minnesota. Renee era poeta, activista y una observadora legal para vigilar las acciones de le ICE y, junto a su pareja, eran algunas de las cientos de personas que se manifestaban en el centro de la ciudad emblanquecida por la nieve para denunciar la brutalidad represiva. Luego de los disparos, la ICE impidió una rápida atención médica y la llegada de la ambulancia. Horas después, en el Hospital Hennepin, se confirmaba que Renne fue la cuarta persona asesinada por la ICE.
La ICE: una máquina militar para reprimir y asesinar
El asesinato de Renee no es un hecho aislado. Minneapolis ha sido invadida por agentes del “Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos” (Immigration and Customs Enforcement -ICE- en Ingles) con el solo objetivo de secuestrar, detener y deportar masiva e ilegalmente -y bajo plena luz del día- a las personas migrantes bajo la denominada y fascista “Operación Metro Surge”.
La ICE ha sido transformada por Trump, en una policía con super poderes y sin controles, a cuyos agentes no se los puede enjuiciar, que actúan de manera paralela y a rostro cubierto a pesar de las restricciones en diversos estados y ejecutan sus acciones de manera preventiva y de inteligencia, sin orden judicial. Así, fue utilizada para encarcelar a Mahmoud Khalil, activista pro palestino que luego de ser liberado puede ser nuevamente encarcelado. El “zar de la frontera” Tom Homan, asesor del Departamento de Seguridad Nacional ha manifestado que “No nos detendremos. No me importa lo que piensen los jueces” cuando una orden judicial prohibió las deportaciones a El Salvador. El resultado de esta política, ha sido registros arbitrarios, arrestos, secuestros, desapariciones, interrogatorios y detenciones indefinidas y redadas en escuelas, iglesias, bares y restaurantes de manera totalmente impune.
La ICE cuenta con el respaldo político de Trump y de la impunidad para matar. El tres de septiembre del pasado año, la ICE disparó y mató a Silverio Vellegas Gonzalez, de origen mexicano, luego que dejara a su hija en un pre escolar de Chicago. El 4 de octubre un agente de inmigración asesinó a Marimar Martínez luego de dispararle 5 veces, mientras ella recorría el barrio Brigthon Park de Chicago para alertar de una inminente redada. La noche del 31 de diciembre, Ketith Porter, afrodescendiente, salió al patio de su casa y -como muchos otros- disparó al aire con su arma para recibir el 2026, minutos después recibió un disparo de parte de un agente de la ICE que vivía en su mismo barrio de Northridge, Los Ángeles, California. Estos y otros asesinatos han quedado impunes y los asesinos en libertad bajo protección del Departamento de Seguridad Nacional. Días después del asesinato de Renee Good en Minneapolis, la ICE agredió a un joven dañando su ojo, disparó a dos personas en las piernas y el 16 de enero detuvo ferozmente a Aliya Rahman, quien fue bajada de su auto mientras se dirigía al médico.
El agente Jonathan Ross que asesinó a Renee Good fue identificado porque sus disparos fueron filmados y reproducidos en millones de celulares en un asesinato televisado. Las imágenes demuestran claramente el accionar criminal de la ICE y las fuerzas represivas. Sin embargo, Ross y el resto de los sicarios del poder, están en libertad y blindados por la impunidad de Donald Trump y que sus sostenedores les garantizan. La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, utilizó el mismo argumento que han utilizado para salvar a todos los asesinos: “Renee Good utilizó su vehículo como arma, intentando atropellar a nuestros agentes del orden con la intención de matarlos” para luego argumentar el uso de la fuerza en legitima defensa. La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem fue más allá, y sostuvo que lo que Good realizó fue un “acto de terrorismo doméstico”. Este es el argumento político con el que luego Donald Trump defendería a la ICE y su reaccionario plan represivo: “La mujer que gritaba era una agitadora profesional (…) luego atropelló violenta y deliberada y brutalmente a un agente de ICE (…) la razón de estos incidentes es que la izquierda radical amenaza, agrede y ataca a diario a nuestros agentes del orden público”.
El fortalecimiento de la ICE como parte central de la política represiva y anti migratoria, ha quedado demostrada en su creciente financiamiento y en la cantidad de detenciones. El último informe del American Immigration Council demuestra que con la “Gran y Hermosa Ley” Donald Trump y el Congreso aprobaron un extraordinario aumento para el presupuesto represivo. La ICE cuenta con un presupuesto de 45.000 millones de dólares (15.000 millones anuales) para destinar a las detenciones migratorias, superando los 9.000 millones de dólares destinados a todo la Oficina Federal de Prisiones. Cuando Trump asumió su segundo mandato, había 45.000 personas detenidas en los centros de detención migratoria, a diciembre de 2025, la cifra creció un 75% elevando las personas encarceladas a 66.000. La cantidad de arrestos creció un 600% en general y un 2.450% de personas arrestadas por la ICE sin antecedentes penales.
Las crecientes detenciones, la prolongación de los arrestos, la cada vez menor liberación de los detenidos y las pésimas condiciones carcelarias en los centros de detención, han provocado la muerte de 4 personas en condición de detenidas solo en los 10 primeros días del 2026. Mientras, 32 personas murieron en las cárceles de la ICE y Trump durante el 2025, el año más mortífero en décadas, acercándose al 2004 cuando los Centros de Detenciones fueron abarrotados de migrantes árabes y musulmanes bajo el gobierno de Bush luego de la caída de las Torres Gemelas. El pasado 16 de enero, se hizo público que Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años arrestado en julio del año pasado, fue declarado muerto el 3 de enero mientras estaba detenido en el Campamento East Montana, un extenso campamento de precarias tiendas de campaña improvisadas en la base militar de Fort Bliss en El Paso, Texas.
Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y la UIT-CI
La situación de Venezuela, luego de la intervención militar del ultraderechista Trump y los Estados Unidos el pasado 3 de enero, además del repudio, abre muchas dudas e interrogantes: ¿Está cerrada la situación? ¿Triunfó el plan de Trump? ¿Ya gobierna Venezuela? ¿Va a lograr robar su petróleo? ¿Se cerró un pacto con el régimen chavista, sin Maduro, para cogobernar? ¿Habrá nuevas intervenciones militares en Colombia, México o Cuba, Irán o Groenlandia? Los luchadores antiimperialistas debemos hacer un esfuerzo en responder a estos interrogantes, mientras seguimos impulsando la movilización internacional para derrotar a Trump, al imperialismo y sus planes coloniales en Venezuela y el mundo.
Se ha producido un ataque directo del imperialismo a Venezuela y América Latina, sin precedentes desde la invasión a Panamá en 1989
Desde entonces no ocurría una intervención militar criminal como ésta de Trump y es la primera que se ejecuta en Sudamérica. En diciembre de 1989 el imperialismo estadounidense invadió Panamá, dejando un tendal de muertos y secuestrando al presidente Manuel Noriega, que fue encarcelado y juzgado en los EE.UU. Si bien el ataque a Venezuela no tuvo, por ahora, la magnitud de Panamá, también es una acción militar criminal. Se han confirmado hasta ahora 100 muertos entre militares cubanos, venezolanos y civiles, y más de 100 heridos, cifras que pueden aumentar en los próximos días. Hubo un grave bombardeo a instalaciones militares y viviendas civiles. Evidentemente hay un repudio mundial de los pueblos a esta intervención, a los bombardeos y al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
El propio Trump ha confirmado que la acción militar no tenía como objetivo el combate al narcotráfico, ni impulsar una apertura democrática en Venezuela. Con sus declaraciones ha dejado en claro que su eje es quedarse con el petróleo. Venezuela es el gran país petrolero de América Latina y tiene las mayores reservas de crudo del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Trump llegó al colmo de anunciar que pretende tener un control indefinido del país, durante meses o años. Que pretende controlar el negocio petrolero en su totalidad. En los hechos, intenta colonizar a Venezuela, convertirla en un protectorado al servicio de las multinacionales norteamericanas y del mundo.
Y en su envalentonamiento después de la acción militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, que enarbola como un triunfo, ha retomado las amenazas de hacerse cargo de Groenlandia, región que es parte de Dinamarca, un país europeo, y también ha amenazado de intervenir en Colombia, México, Cuba e incluso Irán.
Esta agresión militar de Trump y los EE.UU. es parte de la contraofensiva global que anunció al asumir en enero de 2025. Con la cual pretende revertir la crisis de dominación de los EE.UU., que ya lleva décadas. Nunca superó su derrota militar en Vietnam de 1975. En el 2021 se tuvieron que retirar apresuradamente de Afganistán, después de 20 años de ocupación fallida de ese país. Por eso Trump cuando asumió dijo que iba a terminar con “el declive de los EE.UU.” y que empezaba una “era de oro”, buscando un nuevo “orden” mundial. Pero con sus políticas lo que está provocando es el aumento del desorden mundial y de los choques y roces inter burgueses en los EE.UU. y con el resto de los países imperialistas, incluida la Unión Europea (UE), China y Rusia. Por eso la UE, en general ha tomado distancia de la situación en Venezuela, y más aún con las amenazas de que quiere hacerse cargo de Groenlandia, eventualmente por una negociación, pero sin descartar una acción militar.
En Venezuela el objetivo de Trump es hacerse cargo del petróleo, su distribución y ganancias. Ese fue el objetivo de una reciente reunión en la Casa Blanca con varios CEO de multinacionales petroleras norteamericanas y de otros países, a las cuales instó a invertir en Venezuela. Sin embargo, esto genera roces con las propias multinacionales y los países imperialistas que pretenden manejar ellos sus negocios petroleros. Por eso en la mencionada reunión no hubo mucho entusiasmo ni se llegó a nada concreto en relación a su propuesta de que inviertan, aproximadamente unos 100 mil millones de dólares de sus bolsillos.
En ese marco, crecen los choques con Rusia a quien le están secuestrando barcos y, especialmente con China, que recibe cerca del 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela que, de todos modos es un mínimo del 4% del petróleo que importa el gigante asiático (1). Por ello, todo el plan petrolero de Trump está puesto en duda.
La situación de Venezuela no está cerrada ni estabilizada
Denunció el futuro con 100 años de anticipación. Un siglo atrás se publicaba la novela Metrópolis, un año después era llevada al cine. Catalogada como “Memoria del Mundo” por la Unesco por su contenido humanístico y social, es considerada una de las grandes películas del expresionismo alemán y del cine mundial. Por Eduardo Lucita
El 26 enero de 1926 se editó esta novela, llevada al cine en 1927. El impacto mundial de su texto y su traducción al lenguaje cinematográfico, ha sido tan importante que dio lugar a interpretaciones y análisis a los largo de una centuria. Tan es así que su centenario se está celebrando con diversos eventos agrupados bajo el lema “Metrópolis 100 años en vivo”. En estos eventos se proyecta la película con música en vivo, muchas veces con la copia completa, inesperadamente encontrada en nuestro país y restaurada. Esa importancia se traduce también en una profusa bibliografía sobre el film y sus contenidos, parte de ella en castellano, de las cuales esta nota es tributaria.
En la película, dirigida y coguionada por Fritz Lang, se invirtieron casi 40 millones de dólares (de aquel tiempo), uno de los presupuestos más alto en la historia de las películas mudas. Trabajaron en ella 37.000 extras, la filmación se extendió por 310 días, incluidas 60 noches. El resultado fueron 620.000 metros de celuloide de los que quedaron efectivos algo más de 4.100. El original duraba 153 minutos, que quedaron en 92 luego de la censura, por motivos ideológicos y comerciales, para su proyección en EEUU. Finalmente en la versión restaurada se extiende por 148 minutos.
Contexto político
Conviene ubicar la obra en el contexto político del cual emergió la escuela expresionista alemana. Es en esa Alemania que lucha por superar la derrota de la 1ra. GM. En ese interregno (1918-1933) en que surge la República de Weimar que busca recuperar la esperanza y el futuro en un estado general de desesperanza. Es también el tiempo de la entronización de Adolf Hitler al frente del Partido Nacional Socialista. En 1933 el triunfo nazi en las elecciones puso fin a la corriente expresionista y al resto de las expresiones artísticas y culturales del período (la Bauhaus entre ellas). Luego el derrumbe bursátil de 1929 y el inicio de la Gran Recesión de los años 30.Todo desembocaría en la 2da GM, que puso fin al jolgorio de los “Años locos” de las grandes potencias triunfantes del momento.
Por Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI de Turquía
¡No pasarán el imperialismo, el sionismo ni la monarquía!
11/1/2026. El pueblo iraní vuelve a estar en pie con demandas económicas y sociales y con una lucha existencial contra la dictadura. Las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán contra la depreciación del rial y el encarecimiento del costo de la vida se extendieron en poco tiempo por todo el país y se transformaron en una nueva rebelión contra el régimen. Esta rebelión constituye la quinta ola de movilización masiva desde 2017 y, una vez más, el régimen de los mulás intenta reprimir las protestas mediante la represión y la violencia.
La actual insurrección popular reviste una importancia particular, ya que es la primera gran movilización a escala nacional tras la supervivencia del régimen, que logró mantenerse en pie ahogando en un mar de sangre el levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi” a finales de 2022. Al mismo tiempo, esta rebelión es crítica por producirse después de lo que se conoce como la “Guerra de los Doce Días”, tras los duros ataques sufridos el año pasado por parte del sionismo y de Estados Unidos.
Imperialismo, sionismo y el régimen de los mulás
Las dificultades generadas en el comercio por la volatilidad y la extraordinaria depreciación del rial frente al dólar desencadenaron, a finales de diciembre, protestas y cierres de comercios por parte de pequeños y medianos comerciantes en el bazar de Teherán. Estas acciones se extendieron rápidamente en la capital a los sectores trabajadores asfixiados por el aumento del costo de la vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las protestas surgidas en Teherán, combinadas con la memoria aún reciente del levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi”, movilizaron también a las mujeres y a otros sectores sociales, extendiéndose a diversas universidades y a otras ciudades, y adquirieron el carácter de una insurrección popular.
El hecho de que las protestas comenzaran en el bazar de Teherán, que simboliza una de las bases sociales tradicionales del régimen de los mulás, llevó a que, a diferencia de experiencias anteriores, el gobierno adoptara inicialmente un tono moderado frente a las movilizaciones. Mientras el presidente Pezeshkian declaró que las protestas eran legítimas y que no debían ser reprimidas con violencia, el presidente del Banco Central fue destituido. Sin embargo, a medida que las protestas se extendieron, el régimen volvió a su discurso y actitud tradicionales contra los manifestantes. Jamenei calificó a los manifestantes de “alborotadores” y “mercenarios de potencias extranjeras”, y se estima que, a partir del 11 de enero, el número de muertos en las protestas se acerca a 200 y el de detenidos a 2.500. Debido a los cortes de internet y de las redes de comunicación impuestos por el régimen desde mediados de la semana pasada, existen serias dificultades para acceder a información precisa sobre las protestas.
Por otro lado, el imperialismo estadounidense bajo la administración de Trump, el sionismo, los monárquicos partidarios del Sha y otros sectores de derecha y de fascizantes desarrollan una intensa actividad con el objetivo de apropiarse de las demandas y acciones legítimas del pueblo. El fascista Trump afirma que “apoya las protestas” y que intervendrá en el país si el gobierno de los mulás ataca al pueblo. El genocida Netanyahu declara que “están en solidaridad con las demandas de libertad y justicia del pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado, que en la “Guerra de los Doce Días” se posicionó abiertamente del lado de Estados Unidos e Israel, y que es alimentado por el imperialismo y el sionismo, llama al pueblo a salir a las calles y a derrocar al régimen. Los medios financiados por el sionismo llevan a cabo una campaña compartiendo videos de las protestas manipulados, a los que añaden consignas favorables al régimen del Sha.